jueves, 9 de mayo de 2013

EL VALLE DE LA LAGUNA: EL ELISEO DE LOS GUANCHES PROLOGO





La expansión Atlántica europea iniciada a finales del siglo XV y la situación geoestratégica del Archipiélago Canario con­virtieron a nuestras islas en una imprescindible plataforma para las embarcaciones que se dirigían a los continentes americano y africano. Estas exploraciones cumplían inicialmente ambiciones puramente coloniales -políticas y económicas- y progresivamen­te se incorporaron a sus fines acciones de carácter científico como consecuencia de la exigencia y necesidad de poseer un mayor conocimiento sobre el Archipiélago.
A lo largo de los siglos XVIII y XIX se gestaron desde los puertos ingleses y franceses un gran número de expediciones con una definida orientación científica. Muchos de esos viajes tenían como primer punto de escala a las Islas Canarias, consi­deradas por los investigadores, naturalistas y viajeros como área atractiva donde realizar estudios etnográficos, geográficos, geológicos, botánicos, zoológicos, etc. Este fuerte interés se plas­mó en diversos trabajos desarrollados por un elenco de científi­cos europeos de primera fila entre los que destacan Louis Feuillée, A. Humboldt, Leopoldo de Buch, Ch. Sainte-Claire Deville, Charles Lyell, Charles P. Smyth, Mauger, Ledru, John Edward Gray, Thomas Huxley, Philip Barker Webb, S. Berthelot, R. Verneau, etc.
El desarrollo de la ciencia médica y su preocupación por la curación de determinadas enfermedades pulmonares, estomaca­les, etc, centró durante el siglo XIX la atención en la búsqueda de estaciones de salud que presentasen una idoneidad climática en relación a un adecuado tratamiento terapéutico. De este modo, Europa, y muy especialmente Inglaterra, fijaba su punto de mira sobre Canarias, donde se practicaron diversos estudios estadísti­cos, climatológicos y atmosféricos, cuyos resultados recomen­daban y exaltaban las excelencias curativas del Archipiélago por su benignidad climática y señalaban a La Laguna, La Orotava, el Puerto de la Cruz y Güímar como los principales centros de sa­lud de Tenerife.
La proliferación de esta literatura médica en la última déca­da del XIX fomentó una activa campaña de Canarias en el exte­rior como estación sanitaria que, además, coincidió con la fase inicial del despegue turístico del Archipiélago. Estas publica­ciones científicas junto a la aparición de artículos en la prensa insular, nacional y europea relacionados con el ámbito de la sa­lud, desempeñaron indirectamente toda una actividad propagan­dística por lo que pueden considerarse como antecedente inmediato de los folletos y guías de la incipiente industria tercia­ria.
Otro cauce de difusión exterior se realizó a través de los comentarios, relaciones y publicaciones de libros de viajes (Olivia Stone, Alfred Samler, Elizabeth Murray, etc.) que motivaron un progresivo interés fuera de nuestras fronteras y una significativa afluencia de visitantes foráneos. Esta creciente demanda se cons­tata en la elaboración de guías sobre Canarias, en lengua inglesa, a cargo de determinados establecimientos tipográficos e impre­sores insulares, como Vicente Bonnet y José Benítez, que edita­ron "The Vale of Laguna. The elysium ofthe guanches"', "The Vale of Güímar onte the lee and sunny side ofTeneriffe " y "The only mountain resort in Tenerife. The Guanche Paradise Lagu­na".
El valle de La Laguna: El Elíseo de los Guanches fue publi­cado en 1890 y 1893 por una de las imprentas con mayor tradi­ción insular, establecida por Vicente Bonnet Isern en 1834, padre del editor. Esta obra recoge una recopilación y selección de tex­tos extraídos de las principales obras literarias de viajeros y es­tudios médicos (Chapman, Wangüemert, E. Murray, Leclercq, Mitcalfe, Samler Brown, Wharry, Bassols, Humbolt, Bory de Saint-Vicent, E. Hart, G. Pérez, Bernard Rowe, Charles Edwardes, O. Stone, Francis Coleman, Webb, Berthelot, Pegot-Ogien, Ellerbeck, E. Hart, H. Christ, D'Urville, Lindley Norman, Henry W. Acland, Spencer Thompson, Eduard Sparks, J.A. Ross, B.R. Osborne, Chistopher Lake, Richard B. Taylor, J. Henry Bennet, etc.) y artículos periodísticos publicados en dife­rentes diarios y revistas inglesas (The Times, Pictorial World, Liverpool Mercury, British Medical Journal, ...).
A través de las páginas de este libro se exaltan las caracte­rísticas del espacio natural lagunero, sus valores paisajísticos, sus excepcionales condiciones climáticas como estación de sa­lud, descripciones y apuntes sobre su patrimonio histórico-ar-tístico, etnográfico, etc. En suma, muchos y variados son los temas abordados a lo largo de este volumen que nos impiden realizar un detallado comentario, ya que sobrepasaría los estrechos lími­tes fijados para estas líneas introductorias. No obstante, nos de­tendremos en llamar la atención del lector sobre tres elementos, que a nuestro juicio, son relevantes.
De gran valor antropológico es la descripción sobre la cele­bración festiva de la "Carrera de los barcos" que anualmente tenía lugar en las cercanías de una pequeña ermita ubicada en Las Mercedes. Esta actividad lúdica consistía en una competi­ción entre carretas tiradas por una yunta de bueyes que iban equi­padas como veleros y dirigidas por campesinos ataviados con trajes de marineros.
Otro elemento destacado es el referido al análisis que sobre el pleito insular-local nos ofrece B. R. Osborne, cuyo juicio no estaba condicionado por una connivencia con los núcleos loca­les, como fue el caso de otros autores, que toman partido por uno[…]



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