lunes, 20 de mayo de 2013

BLASONES DE LOS MUNICIPIOS CANARIOS





PRESENTACIÓN
SIEMPRE constituye un hecho trascendente la aparición de un libro en lo que significa de aportación bagaje cultural de una comunidad, y por tanto no poca satisfacción representa encabezar a modo de presentación sus primeras páginas, acrecentada, como en el presente caso, por el hecho de que su contenido esta íntimamente  relacionado con una de las áreas de responsabilidad que como Consejero dre presidencia óstento en el Gobierno de Canarias y porque en buena medida constituye el balance de In gesiión de quienes desde el inicio de la constitución de la Comunidad Autónoma hemos osten-Indo la compelciicia del otorgamiento de blasones a nuestras Corporaciones Locales.
(ion csie motivo me permito hacer una reflexión sobre la trascendencia de que nuestro Gobierno Aulóiiomo óslenle1, esta competencia. En no pocas ocasiones valoramos la importancia del proceso desceñí nili/ador del poder político que representó la constitucionalización del Estado Autonómico en l'iiMrinn de los recursos económicos y de medios materiales y personales inherentes al proceso de la Ininsícrcncia de cualquier materia, sin reparar en la importancia de aquellas competencias econó­micamente ¡i-relevantes, como es el caso, pero que adquieren importancia histórica. Y no exagero al hncer lal afirmación. Piénsese que la potestad de otorgar blasones desde el siglo XUI hasta el cercano ano de ll>}$2, fue ostentada directamente por los Reyes de España y por los Jefes de Estado, fueren Presidentes de la República o Dictadores, previo acuerdo adoptado en Consejo de Ministros. Por con­siguiente el valorar adecuadamente el que esta competencia esté residenciada en el Gobierno de la (inmunidad Autónoma es reconocer el alto honor y la alta responsabilidad que su ejercicio comporta.
De otra parte, esta publicación nos pone en presencia de un hecho que personalmente me parece I Discerniente desde la perspectiva sociopolítica: el que durante los diez años de vida de nuestra Comu­nidad Autónoma se hayan otorgado más de la mitad de los blasones Municipales, lo que pone de manifiesto el interés de nuestros pueblos en simbolizar sus singularidades, en un ejercicio loable de auloafirmación como comunidad.
Sólo me resta felicitar al autor de este laborioso trabajo de catalogación de nuestro patrimonio heráldico institucional de Canarias y dejar expresa mi satisfacción por poder aportar al bagaje biblio­gráfico de nuestra región una publicación que de seguro captará el interés de nuestros conciudadanos.
Canarias, marzo de 1994
Miguel Zerolo Aguilar
CONSEJERO DE PRESIDENCIA Y TURISMO DEL GOBIERNO DE CANARIAS

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