domingo, 23 de junio de 2013

EL TIMPLE









El timple es popular, bullanguero, suena en discante y lleva el ritmo en las parrandas, es el júbilo de la fiesta, el que sobresale por encima de todo, el que se cuelga bajo el brazo y acompaña al canario en casitodas sus fies­tas. Pero el timple no es el instrumento más antiguo que tenemos en Canarias, ni siquiera es el único que se toca en todo el archipiélago.
En las islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria) el tim­ple es imprescindible en casi cualquier manifestación folklórica. Es curio­so ver cómo el instrumento se adaptó incluso a las expresiones musicales a las que micialmente los cordáfonos eran ajenas. Este es el caso de los Ranchos de Pascua. Arcaica herencia de las antiguas Cofradías de Animas, los Ranchos fueron traídos por los Franciscanos recién iniciado el proceso de colonización y proliferaron por toda la isla de Lanzarote con sus cantos bíblicos y sus desarrollos modales. Ligados al ciclo de Navidad y desprovistos ya de su carácter invocatorio a las ánimas difuntas, aún hoy entonan sus letanías en forma de "desechas", "contradanzas", "corridos" y "saltos". La Villa de Teguise es el pueblo donde más arraigo donde conoció esta manifestación ritual, aunque San Bartolomé, Tías, Haría y otros muchos pagos lanzaroteños adoptaron la tradición. En sus inicios, el complejo organológico que comprendía los Ranchos estaba conformado por ideófonos y membranófonos; esto es, instrumentos gol­peados, bien metálicos o bien con membranas animales, tales como las espadas y los panderos. Los Ranchos desgranan sus cantos utilizando estos elementos de acompañamiento como un vestigio de lo que fue la antigua forma de ahuyentar a los malos espíritus.
No sabemos muy bien cuándo se introdujeron los instrumentos de cuerda en este tipo de formaciones. Lo cierto es que el timple y las guitarras se colaron con sus desarrollos tonales en los Ranchos, bajando su afinación-hasta en un tono entero y confiriendo al conjunto una extraña combina­ción de sonidos que dan a la Navidad conejera una especial sonoridad.[…]

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