sábado, 29 de junio de 2013

COMUNIDAD BRITANICA Y SOCIEDAD EN CANARIAS




INTRODUCCIÓN
La presencia británica en Canarias es un rasgo distintivo de la Historia del Archipiélago. Para hablar de ella debemos empezar a hacerlo desde el mismo momento de la expansión castellana y lusitana emprendida por aguas canarias y africanas. Ya desde las primeras décadas del siglo XVI, incluso muy pro­bablemente desde finales del XV, los británicos aparecieron por nuestras latitudes y desde entonces hasta hoy su presencia re­sulta muy familiar en las islas. Pero la historia de las relaciones entre Inglaterra y Canarias es la historia de un amor y odio. En efecto, si por un lado la presencia británica en aguas isleñas está salpicada de recuerdos bélicos (desde los ataques de Francis Drake hasta los intentos de ocupación de la plaza de Santa Cruz por parte de Horacio Nelson), por otro tenemos los testimo­nios que nos hablan de unas relaciones pacíficas, amables y so­bre todo provechosas. En este sentido, desde sus comienzos la mayoría de los inmigrantes británicos vinieron por motivos fundamentalmente económicos. Eran hombres de negocios, mercaderes que comerciaban con los recursos de las islas e importaban manufacturas de su país. En los siglos XVI y XVII el movimiento inmigratorio se acentúa, favorecido por la cali­dad de los vinos, sobre todo el malvasía, las ventajas de comer­ciar con las Indias, amparándose en el régimen de privilegio que gozaba Canarias, las ventas de sus manufacturas, etc. No nos vamos a detener en la actividad comercial emprendida por ellos en las islas y la notoria importancia económica en el Ar­chipiélago,1 labor que sobrepasa las intensiones de este estu­dio. Ni siquiera esbozar la evolución cronológica de su estan­cia. Solamente intentaremos, sucintamente, acercarnos a la ex­periencia humana de su vida cotidiana en las islas, al contex­to de su condición social y al complejo marco en el que se des­envolvió su convivencia con una cultura ajena y diferente a la suya, como era la española y en particular la canaria. A lo largo del siglo XIX, fundamentalmente después de la declaración de […]
Sobre la actividad económica desempeñada por los británicos en la Edad Moderna y su importancia en el Archipiélago, véase, entre otros, los trabajos de A.L. Simón, History of the mne írade, London, 1906; C.A.J. Skeel, The Canary Companj, E.H.R., 1916; J. Peraza de Ayala, El régimen comercial de Canarias con las Indias en los siglos XVI, XVIIj XVIII, La Laguna, 1952; F. Morales Padrón, El comercio canario-americano, Siglos XVI-XVIU, Sevilla, 1955; A. Bethencourt Massieu, Canarias e Inglaterra, el comercio de vinos (1650-1800), A.D.E.A., 1956; V. Morales Lezcano, La Compañía de Canarias, un capítulo sobre la historia económica del Archipié­lago, A.U.H., 1966, y Relaciones mercantiles entre Inglaterra^ los Archipiélagos del Atlán­tico Ibérico, La Laguna, 1970; F.G. Steckley, «La economía vitícola de Tenerife en el siglo XVII», Aguayro, n° 138,1981; J.M. Rodríguez Yanes, Aproximación al es­tudio del Antiguo Régimen en la comarca de Daute: 1500-1750, Tenerife, 1988 y Tenerife en el siglo XVII, La Laguna, 1992.; A. Macías Hernández, «Canarias en la Edad Moderna, en Historia de hspueblos de España, Barcelona, 1984; Arbelo García. A. Hernández González, M. El Antiguo Régimen, CCPC, La Laguna, 1988. Para los irlandeses en el siglo XVIII, Agustín Guimerá Ravina, Burguesía extranjeray co­mercio Atlántico, Madrid, 1985; y Brito González, Oswaldo, «La presencia ex­tranjera en Tenerife» en StrenaeEmmanvelae Marren Oblatae, La Laguna, 1993.


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