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lunes, 24 de septiembre de 2012

SEXTA ENTREGA


 Eduardo Pedro García Rodríguez


Viene de la entrega anterior:
K < H·K 
(H, Teg) (h)ak, akk; (D) hak; (Kb) akw, akwkw, yakw; (Taš) akkw || invar. Totalidad, todo, enteramente. 2. Cada.
R·W·Γ = W·R·Γ 
(H, WE, Y) irwaɣ || vb. cual. Ser o estar amarillo.
(H) tərûɣe, pl. tərûɣawîn; (Y) tărwăq, pl. tărwăɣen; (WE) təruɣe, pl. širuɣawen || adj. vb. f. De color amarillo.
(H) ûraɣ, pl. ûraɣän, m.; tûraq, pl. tûraɣîn, f. || adj. vb. Etno. Nombre propio de tribu.
(Kb) wriɣ, iwriɣ; (Teg) əwrəɣ; (Mb) əwəɣ || vb. n. Ser o estar amarillo, volver amarillo. 2. Ser o estar pálido, palidecer, ser o estar lívido. 3. Palidecer intensamente. 4. Dorarse.
(Kb) tawerɣi (tw); (Mb) taweɣi (tə); (Teg) təwrəɣ || adj. vb. f. sing. Color amarillo. 2. Palidez, lividez.
(Kb, R, Taš, Teg) awraɣ (u), pl. iwraɣən, m.; tawraɣt, (Teg) tawraxt (tə), pl. tiwraɣin (tə), f.; (Mb) awaɣ (u), pl. iwaɣən, m.; tawaxt (tə), pl. tiwaɣin (tə), f. || adj. vb. Amarillo.
(Sw) auraɣ, pl. uraɣən || m. Color verde.
Cf. (hb) yaroq, ‘verde, amarillo’.

T
T 
(H, Y) tyə, pl. tyə [ti] || pron. ap. sgvo. indef. f. Una. (Dr. Ignacio Reyes)

Como podemos observar los especialistas no siempre están de acuerdo en la interpretación de los gentilicios y toponimia antigua de nuestra islas, por ello, desde estas páginas abogamos para que los filólogos y estudiosos de nuestra lengua ancestral aúnen esfuerzos y criterios para crear la Academia de la Lengua Canaria-que no es lo mismo que la Academia Canaria de la Lengua.





SEXTA ENTREGA



Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.
Jean Paul Sastre.


Según la Tamusni[1] y posteriormente algunos cronistas e historiadores recogen la existencia en la isla Erbania de un mítico ancestro gigante[2] llamado Mahan, quien dio nombre a una cueva de Mahan o Cardones; Mahey o Mahy.

 Según algunos autores significa el que es valiente, gigante. De esta palabra podría derivarse maho y mahorero o majorero.

En cuanto a la nada mítica existencia de la gran isla Mahan (Titoreygatra, Erbania e islotes) el Dr. Francisco García-Talavera Cazañas, paleontólogo, presidente del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo Insular de Tenerife, en un extraordinario trabajo nos proporciona una visión científica de la existencia de dicha gran isla.

De dicho extenso trabajo reproducimos algunos aspectos, la cita es bastante extensa pero necesaria para una mejor comprensión del tema:

[…] De todos es sabido que al finalizar la última gran glaciación del Pleistoceno sobrevino un intenso cambio climático que afectó sobremanera al hemisferio Norte. Las tierras que habían estado cubiertas por casquetes glaciares se vieron libres de ellos paulatinamente y a medida que se iban fundiendo los hielos, el nivel del mar -que llegó a estar 120 m por debajo del actual- ascendía, quedando sumergidas las costas bajas.

Testigos de estas oscilaciones son las "playas levantadas", "playas sumergidas" y las plataformas insulares conocidas como "veriles", de gran extensión en las costas de Fuerteventura y del Norte de Lanzarote. Como es lógico, los seres vivos acusaron estos cambios y en muchos casos se vieron obligados a emigrar, si las barreras biogeográficas no se lo impedían, o a extinguirse. Por esa época el hombre pasó del Paleolítico al Neolítico, iniciando migraciones en busca de nuevos territorios por colonizar. También por esas fechas llegó al Norte de África, procedente de Oriente Próximo, el tipo humano conocido como mediterráneo robusto, poseedor de la cultura Capsiense. Fue también el momento del encuentro de estas poblaciones, que pueden llamarse protobereberes, con los mechtoides (cromañoides) autóctonos de la región, a los cuales fueron asimilando y desplazando hacia el Oeste y Sur.
Durante los últimos 10.000 años, el Norte de Africa, y en consecuencia Canarias, acusó varias oscilaciones climáticas en las que la franja desértica del Sahara se estrechaba en épocas de mayor pluviometría y humedad, permitiendo asentamientos humanos en torno a lagos y ríos, hoy totalmente secos (Petit-Maire, 1985). Hubo, por lo tanto, avance de poblaciones negroides hacia el Norte y blancas hacia el Sur y el Oeste, produciéndose enfrentamientos, desplazamientos y asimilaciones antropológicas y culturales.

Es en este contexto, según nuestra opinión, donde habría que analizar una hipotética llegada fortuita de los primeros pobladores a las islas orientales, debida a diversos motivos: presiones antrópicas y climáticas, el azar o la simple curiosidad, probablemente desprovistos de cualquier estrategia colonizadora.

 La gran isla "Mahan"
Dentro de una síntesis paleogeográfica de las islas orientales a lo largo del Holoceno (Cuaternario reciente), cabe resaltar importantes cambios en la configuración de las mismas. Como botón de muestra diremos que durante el máximo glacial würmiense, hace 18.000 años, Lanzarote, Fuerteventura y las isletas e islotes, junto a algunos bancos submarinos como el de Amanay (-25 m), conformaban una sola isla de más de 200 km de longitud y una superficie superior a los 5.000 km2, orientada paralelamente a la costa africana y siguiendo las directrices de la geotectónica de esta región atlántica. A su vez, la distancia que en aquel tiempo separaba esa gran isla, que llamaremos "Mahan", del vecino continente no era superior a los 60 km. (en la actualidad son 95).

En unos 9.500 años B.P. han sido datados los nidos de Anthophora (un tipo de abejas) que aparecen por centenares bajo las dunas de La Pared (Fuerteventura) los cuales se corresponden, con toda probabilidad, con los encontrados en La Graciosa, Los Jables y otros puntos de Lanzarote y Fuerteventura. La presencia masiva de estos nidos petrificados, así como la de los millares de moluscos terrestres que los acompañan, es indicativa de una rica vegetación silvestre, que tendría su correspondencia en la costa del vecino Sahara. Precisamente en las formaciones dunares de La Pared encontramos hace años (1989) -sobre un extraordinario yacimiento paleontológico, con miles de huesos y algunos huevos de la pardela fósil Puffinus holei, así como restos de otras aves, moluscos terrestres y nidos de Anthophora- industria lítica de basalto, de factura tosca y bastante eolitizada.

En su momento, les enseñé a los especialistas numerosas muestras de lo que parecen ser puntas de flecha, buriles, cuchillos, raederas, etc. pero no le dieron mayor importancia, pues se salían de la "norma" y no concordaban con la opinión vigente acerca de la fecha del poblamiento de las islas. Desgraciadamente, y a pesar de nuestras reiteradas advertencias a las "autoridades competentes", el yacimiento ha sido prácticamente destruido por las palas mecánicas en aras del "desarrollo", y es ahora cuando se habla de la presencia de artefactos líticos en ese yacimiento (Meco, Fontugne y Onrubia, 1995).
Fue, en el último milenio antes de nuestra Era, cuando un nuevo período húmedo permitió durante siglos el poblamiento del Sahara Central, así como un nuevo avance de los pueblos del Afrecha blanca hacia el Sur y Oeste. Es muy probable que por esas fechas poblaciones del litoral sahariano ya hubiesen entrado en contacto con algunas de las grandes culturas mediterráneas (egipcios, fenicios, cartagineses, griegos, etruscos, romanos, etc.) y que por lo tanto fueran transportados o incentivados determinados contingentes humanos para su desplazamiento a las "maravillosas islas" (Hespérides, Afortunadas, etc.), como les sucedió a las poblaciones bereberes situadas más al Norte (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia). Por lo dicho anteriormente, existen posibilidades de que los recién llegados se encontraran con la sorpresa de que las islas, al menos las orientales, ya estaban habitadas. En este caso, una hipótesis a considerar sería la división étnica, seguramente tras confrontaciones, en territorios separados como sucedió en Fuerteventura (La Pared). Más tarde sobrevino el que sería definitivo período de aridez, con la paulatina desertización de la región, salvo pequeñas oscilaciones como la ocurrida hacia la mitad del primer milenio, o la llamada "pequeña edad glaciar" (siglos XIII al XIX). […] (Francisco García-Talavera, 1997)
Estimado lector, para concluir estas modestas notas permítanos algunas reflexiones relacionadas con la lamentable ignorancia que la mayoría del pueblo canario tenemos sobre nuestra Historia tanto de la ancestral  como de  la colonial. Ignorancia que es impuesta por el sistema colonial dominante, sobre este particular el investigador mexicano Guillermo Marín ha escrito un excelente libro del cual no nos resistimos a extraer las siguientes notas teniendo en cuenta que el proceso colonizador de América tubo su laboratorio en la invasión y colonización del Archipiélago Canario y por consiguiente, las técnicas de dominio eran y son las mismas:

[…] Después de la invasión armada, los invasores les quitan a los vencidos 5 Elementos Culturales para condenarlos permanentemente a ser esclavos y que nuca jamás piensen en volver a ser libres, de tal manera que los puedan explotar con su trabajo y depredar impunemente sus recursos naturales. Primero les quitan el idioma y les imponen la lengua del vencedor. El objetivo es dejar “mudos” a los vencidos, que no puedan trasmitir su Cultura y que dejen de pensar como sus antepasados, logrando que al hablar la lengua del colonizador, los vencidos piensen como él. Perdiendo la lengua no sólo pierden el más fuerte lazo que los une entre sí, sino que, además, pierden su Cultura y su identidad.
El segundo despojo del conquistador al conquistado es la “memoria histórica”, los recuerdos. Para que el pueblo invadido y vencido no se acuerde que un día fue libre y dueño de su riqueza, su Cultura y su identidad, se requiere volverlo amnésico. El vencido olvidará por diversos medios su pasado y su “nuevo mundo” se iniciará con la presencia de su conquistador. Tomará como propia la historia del conquistador y desconocerá la suya-propia, sintiendo desprecio por su propia historia.
El tercer Elemento Cultural que le quitan al pueblo vencido son los conocimientos. En efecto, el objetivo es que él no se sienta capaz de transformar el medio ambiente en el que vive. Que es impotente y estúpido. Que depende de su colonizador. Que sólo el invasor puede crear, transformar y resolver. Que el vencido necesita que el "invasor" haga las cosas. Lo dejan en calidad de estúpido.

El cuarto despojo al vencido tiene que ver con los espacios, no sólo físicos, como son las mejores tierras, los minerales, los bosques, las selvas o las costas. El cuarto despojo tiene que ver también con espacios sociales, místicos, religiosos, recreativos y culturales. El objetivo es hacer sentir al vencido como un intruso en la tierra de sus antepasados.

El quinto despojo es la religión y con ella el misticismo. Al quitarle la religión, que forma parte intima y directa de sus tradiciones y costumbres, de la forma de ver y entender el mundo y la vida, el invasor logra, no sólo que el vencido pierda la raíz espiritual de su Cultura, sino que pierda el dominio del más allá. Es decir, lo único que le queda es el mundo material e inmediato de su vida de esclavo. Pues a su muerte, tendrá que ir al lugar "sagrado" de su conquistador donde él seguirá de esclavo.
Cuando el invasor-conquistador le logra quitar esos 5 Elementos Culturales al pueblo invadido, ha logrado “neutralizarlo” y condenarlo para siempre a un estado de explotación y esclavitud, porque el vencido le enseñará a sus hijos, no a expulsar al invasor, sino a que sus hijos aprendan a ser invasores-explotadores-colonizadores de su propio pueblo. El sistema colonial implica que los vencedores como los vencidos vean como algo natural la explotación, el saqueo y la injusticia, como algo normal y cotidiano. Que en vez de rechazarla, ellos mismos deseen fervientemente convertirse en uno más de los históricos explotadores de su pueblo. Adquiriendo el carácter de “colonizado-colonizador”.

Cuando un pueblo es colonizado mental y espiritualmente, podrá ser explotado, depredado y hasta masacrado, y a nadie le interesará detener esta barbarie. Sólo desearán, sumarse a ella para sacar ganancia. De modo que para descolonizar a un pueblo se requiere: recuperar la lengua, la historia, los conocimientos, los espacios y el sentido espiritual por la vida. La educación descolonizadora requiere enseñar a nuestros hijos a recuperar y revalorar estos Elementos Culturales.

Una de las tareas fundamentales es recuperar la memoria histórica y para enfrentar este colosal desafió necesitamos de mucha inteligencia, intuición y flexibilidad para armar “un rompecabezas” del cual, concientemente nunca hemos visto la imagen original. Esto es, necesitamos primeramente conocer “el pensamiento filosófico”, que pudo estructurar siete mil quinientos años de desarrollo humano. No podemos profundizar sobre los antiguos mexicanos, sino no conocemos la propuesta filosófica, la estructura intelectual y espiritual que llevará a transformar la naturaleza, para darle un “sentido humano”. Es decir, que no podemos entender a la cultura grecolatina sin conocer a sus pensadores y poetas, sin ellos, es sólo vislumbrar el follaje, pero sin poder llegar al tronco y mucho menos a la raíz. […] (Guillermo Marín).

Hay que distinguir al Pasado de la Historia; a aquél lo conformaron hechos reales, que ya no existen, aunque nos determinen, pues somos el producto de lo que fue; la Historia, por su parte, es un discurso, que como cualquier otro, obedece a condiciones de producción, al contexto en que fue emitido: las ideas, prejuicios, creencias, ideología, condicionamientos desde el poder, censuras, etc., que inciden sobre el autor del relato.

Así, no existen dos versiones de la Historia, la de los vencedores y los vencidos, como si se tratase de una ideología homogénea e inmutable en cada una de las dos percepciones de la realidad  la de los dominantes y la de los dominados.

Pueden existir tantos discursos históricos como historiadores, pues la Historia es una interpretación del Pasado, donde el autor selecciona datos, hechos y personajes, asigna significados, sentidos, relevancias y conexiones entre hechos, y, además, otorga cargas axiológicas al relato que construye. Sin duda, como cualquier conocimiento con relevancia social, existe mecanismo de poder, control y censura, que condicionan dicho saber; me refiero de forma particular a la Historia oficial, la que se enseña con fines nacionalistas, cívicos o legitimistas en las escuelas. Sin embargo, la opción no está entre conocer sobre el Pasado o ignorar dicho saber por distorsionado, sino entre ser un ciudadano pasivo que no sabe discernir y cuestionar, o ser un agente social activo, crítico e investigativo; desconocer el pasado llevaría a una ignorancia denigrante; así, Cicérón afirmó que un pueblo que no sabe sobre su Historia, permanece en una perpetua minoría de edad.

La historia se alimenta de hechos y la memoria de recuerdos. La memoria es selectiva, y la historia, también. Por lo tanto, el olvido es una circunstancia común en la narración de los hechos y en la construcción de la imagen del pasado. Pero cuando los hechos se imponen por las armas, los vencedores imponen también su historia y condenan al olvido la memoria de los vencidos. Por eso, para reconstruir la historia, es necesario contrastar el relato de los vencedores con la memoria de los vencidos.

En todo proceso colonial sobre todo cuando este es consecuencia de una invasión armada se niega la Cultura Madre de los vencidos y se impone la hegemónica de los vencedores.

La Cultura profunda y ancestral, de los que hoy nos llamamos Canarios, indudablemente sustenta sus raíces hace más de tres milenios, cuando nuestros Abuelos a lo largo de milenos desarrollaron una serie de conocimientos del mundo material y una elaborada y compleja red de intrincados significados espirituales, que le daban valor trascendente a la existencia humana.

La forma de ver y entender el mundo y la vida, en lo esencial, tiene su fundamento en la ancestral percepción del Guanche, en todos los canarios. Hasta en los mismos extranjeros y criollos de servicio, que por vivir en esta Cultura milenaria, inconsciente e imperceptiblemente se han transformado.
Esta percepción profunda e intangible de la Civilización del canario, se da en la forma de ver y entender el mundo y la vida. En la forma de conceptualizar a la familia, la amistad, el trabajo, la festividad, la naturaleza, la comida, la diversión, la autoridad, la comunidad, la hospitalidad y hasta la forma de luchar. Llegando hasta renglones tan profundos como lo divino y lo sagrado.

En nuestra memoria colectiva, la aventura de los conquistadores evoca imágenes de triunfo, de riqueza y de gloria, y aparece como una epopeya. La historiografía europea y especialmente la española asocia  la conquista de Canarias  a los conceptos de «Renacimiento» y de «tiempos modernos»; el dominio de las islas coincide con la imagen de una nueva era.

 Pero se trata de una nueva era para Castilla. Desde la perspectiva de los guanches dominados, la conquista significa un final: la ruina de su civilización. Para «descubrir» realmente Canarias, el historiador nacido en la sociedad de los vencedores debe despojarse de sus hábitos mentales y, en cierto modo, salirse de sí mismo.

Hace tiempo que vengo sosteniendo que técnicamente Canarias continúa en guerra con Castilla, situación que está aletargada por una especie de tregua no declarada, y sostenida mediante el mecanismo de la desmemoria histórica, concepto desarrollado por el filósofo colombiano Ignacio Abello. El autor estudia el uso que hace Foucault del concepto de la guerra, contrastándolo con aquellos de otros autores (Clausewitz, Sun Tzu). A partir de los planteamientos de Foucault sobre el poder, el derecho y la violencia, se puede establecer una noción de guerra que difiere de las tesis clásicas (al punto incluso de invertirlas), y que puede ser considerada una desconstrucción del concepto mismo:
[…] "La política es la guerra continuada por otros medios" y "El derecho es una cierta manera de continuar la guerra"¸ son dos afirmaciones que Foucault desarrolló a propósito de la política y el derecho, apoyándose e invirtiendo la famosa frase de Clausewitz: "La guerra es la política continuada por otros medios".
Como es costumbre en Foucault, su manera de confrontar los conceptos no es a partir de la aceptación de la definición teórica de los mismos, sino a partir de ver cómo es que ellos operan, qué efectos producen, qué relaciones establecen y, al mismo tiempo, qué cambios se van produciendo en ellos mismos en la medida en que son el resultado de acciones y reacciones. La guerra, la política y el derecho son tres nociones que se encuentran inscritas dentro de las relaciones de poder, y es dentro de ellas que adquieren un estatuto que les permite actuar.
Tres son las implicaciones que para Foucault tiene la inversión de la tesis de Clausewitz:

En primer lugar, que las relaciones de poder no son abstractas, sino, por el contrario, son el resultado de relaciones de fuerza concretas que han surgido en un momento histórico determinado. En ese sentido, el poder político surgido de la guerra tiene la función de mantener la relación de fuerza que se daba durante la última batalla, es decir, que la acción de la política es la de sostener las relaciones de poder y dominación que se daban en la guerra y que conducen a la posibilidad de que la política sustituya la guerra, con la condición de perpetuar, por lo menos hasta cuando sea posible, las mismas ventajas que se adquirieron durante el conflicto.
Desde esta perspectiva, la política deja de tener ese significado bastante abstracto y, por sobre todo, alejado de los contextos en los cuales se desarrolla, de ser el arte del gobierno del Estado, con lo cual quiere aparecer como neutral y que actúa para beneficio de todos los que integran la Nación, para adquirir, desde la mirada de Foucault, una función y una acción bien distintas, porque de lo que se trata es de que la política mantenga, a través de su acción, las relaciones de dominación previamente establecidas en el campo de batalla o en ciertas condiciones y circunstancias que se pueden emparentar con la guerra.
La guerra, dice Foucault, se ha desplazado a las fronteras, indicándonos que las relaciones de fuerza a las que hace referencia, son de carácter interno y, que es en el interior del Estado, pero también entre grupos e individuos donde se pueden presentar batallas.

El mejor ejemplo en el que podemos ver cómo la política continúa las ventajas obtenidas en la guerra, lo encontramos en el sistema democrático, donde cada una de sus instituciones reproduce las tácticas y las estrategias para seguir con las formas de dominación.

Desde esta perspectiva es importante incluir el derecho dentro de estas estrategias, porque es necesaria ara el desarrollo y mantenimiento de las nuevas políticas la existencia de un sistema de normas con carácter impositivo que permita, en una legalidad triunfante, sostener las diferencias, las desigualdades, y las exclusiones dentro de un orden de legitimidad.
El derecho que es autárquico y se genera a sí mismo, se convierte en el instrumento necesario de la política debido a que allí donde la política no puede por sí sola sostener y reproducir las relaciones de dominación que se han pactado, de manera explícita o tácita, el derecho interviene para restablecer el orden, sancionando y castigando cualquier acción o conducta que haya buscado modificar las relaciones establecidas, las cuales, además, son vistas como normales y normalizadoras por corresponder a un orden de estabilidad social y de deber ser surgidos en el momento del cese de hostilidades.

En segundo lugar, afirma Foucault, que "La inversión de la frase de Clausewitz quiere decir también que, dentro de la paz civil o sea, en un sistema político, las luchas políticas, los enfrentamientos relativos al poder, con el poder, para el poder, las modificaciones de las relaciones de fuerza (con las relativas consolidaciones y fortalecimientos de las partes) deberían ser interpretados sólo con la continuación de la guerra". Es claro que si bien la nueva política, la de los vencedores, es la de sostener las ventajas obtenidas, también es cierto que la guerra continúa. Continúa en las luchas políticas y, por consiguiente, en nuevas batallas y nuevas posibilidades de modificar las relaciones de dominación, esta vez en el terreno de la política propiamente dicha. En este caso nos vamos a encontrar con un fenómeno muy interesante, y es que los procesos de dominación logrados en el campo de batalla se tornan más complejos y complicados cuando tienen que ser manejados por la política.
En el fondo, las batallas son las formas de violencia más primarias que se han dado, por más que haya sido la tecnología la que en última instancia determine quién es el vencedor. Pero sostener un ejército en guerra permanente es demasiado costoso, salvo que su único costo sea su mantenimiento y este se encuentre asegurado. En otras circunstancias, un Estado como cualquiera de los actuales, no puede sostener una economía dedicada a la guerra en su totalidad.
La política se ha tornado, entonces, en el instrumento natural con el cual se dan los enfrentamientos para cambiar las relaciones de poder, para modificar la relación de dominado a dominante y para sostener la de dominante a dominado, sin que lo anterior quiera decir que sin alterar la relación no se presenten cambios en su interior. Es por eso que es mucho más compleja y mucho más sutil, porque inclusive las formas de violencia se modifican, en la medida en que por ejemplo tiende a desaparecer la dominación física o el temor de morir en combate y en su reemplazo aparece un discurso que legitima las relaciones existentes como relaciones de normalización y, que además exige, en nombre de un tipo de racionalidad que se pretende verdadera, la aceptación de unos valores, pero también de principios, conductas, actitudes, exclusiones, creencias, sin las cuales las personas o grupos que no las acepten quedan legítimamente marginados de los procesos sociales y, en consecuencia, de las luchas por el poder y de los cambios en las relaciones de dominación. De esta manera, aquellos que sean declarados por fuera de los procesos de normalización desaparecen del escenario de la lucha por el poder.
En tercer lugar, la inversión de la tesis de Clausewitz "querrá decir que la decisión definitiva sólo puede venir de la guerra, es decir de una prueba de fuerzas en la cual, finalmente, sólo las armas deberán ser los jueces La última batalla sería el fin da la política, es decir, sólo la última batalla suspendería el ejercicio del poder como guerra continua". Definitivamente esta tercera consecuencia nos muestra la manera como la política es otra forma de hacer la guerra. Sin embargo, la guerra permanece allí, al acecho, persiguiendo la política, pues aunque sea una forma exitosa de continuarla, para la guerra lo mejor es un triunfo definitivo. Que se dé una última batalla y desaparezca la política, es decir, que no existan formas de resistencia y todos los vencidos queden sometidos sin ninguna posibilidad de reaccionar. Sería el fin de la política y con ella el fin de la libertad, como veremos más adelante.

La política busca continuar las relaciones de dominación ganadas en la guerra, pero para poderlo hacer requiere la relación, es decir, la lucha en la cual esas relaciones pueden cambiar; mientras que la guerra busca, como diría Sun Tsu¸ incendiar; o arrasar, como se diría en lenguaje contemporáneo; no dejar nada que le pueda servir al vencido o que moleste al vencedor. Desde este punto de vista, la política sí es la continuación de la guerra, pero lo es de otra manera, y desde ese punto de vista es la derrota de una forma de hacer la guerra, o mejor, es la derrota pura y simple de la guerra, porque la otra manera se llama política. Poner condiciones que el enemigo no puede cumplir es querer ponerle fin a las posibilidades de la política y pretender someter sin ninguna concesión.

Pensar las relaciones de poder en estos términos es una manera de confrontar la vieja tesis de la filosofía del siglo XVIII según la cual el poder se articula "...como derecho originario que se cede y constituye la soberanía, y en torno al contrato como matriz del poder político. El poder así constituido corre el riesgo de hacerse opresión cuando se sobrepasa a sí mismo, es decir, cuando va más allá de los términos del contrato". La otra alternativa, la que hemos visto hasta ahora, ya no sería la del contratoopresión, sino la de guerra-represión, en la que "... la represión ya no es lo que era la opresión respecto del contrato, es decir, un abuso, sino el simple efecto y la simple continuación de una relación de dominación".

Caro lector, disculpa esta amplia digresión cuya intención es ofrecer una somera visión de  la realidad sociopolítica y cultural impuesta por el sistema colonial. Realidad que naturalmente no se imparte en los colegios ni mediante los planes educativos  de las universidades de España en Canarias, lo cual nos induce a un desconocimiento de la  lacerante situación colonial de nuestra Matria Canaria.

Junio de 2010.


Fuentes consultadas:

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

Efemérides de La Nación Canaria: Una Historia Resumida de Canarias
En: elguanche.net

Instituto Canario de Estadísticas (ISTAC)
www2.gobiernodecanarias.org/istac/estadisticas.html

Miguel A. Martín González
ABORA
Ediciones J.A.C.E., S.L.
Santa Cruz de La Palma. 2006.

Francisco P. De Luka
En torno a la reina Ioufâ inna (Faina)
De la Asociación Cultural Tamusni

Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghaesn
En torno al gentilicio awuara, awuarita o benahorita
En: La Voz de la Palma, Números  257 y 258, del 14 de julio al 9 de agosto, pag. 15, y 11 de agosto al 7 de septiembre de 2006, p. 22. Respectivamente.

Manuel Suárez Rosales
 Tahawwara (=La  Palma)  Ahawwar (pl. Ihawwaren) –Tahawwart (pl. Tihawwarin), Comunicación personal, mayo de 2010.

Dr. Ignacio Reyes García
Amawal Esekenamazigh
Diccionario ínsuloamaziq
Foro de Investigaciones Sociales
Islas Canarias, 2007.

Buenaventura Bonnet y Reverón
Revista de Historia, Varios números.
La Laguna 1925

Rafael Muñoz Jiménez
La Piedra Zanata y el Mundo Mágico de los Guanches
Ed. Museo Arqueológico de Tenerife
Cabildo Insular de Tenerife
Santa Cruz de Tenerife, 1994.

Leonardo Torriani
Descripción de las Islas Canarias
Traducción, Introducción y notas por Alejandro Ciuranescu
Goya Ediciones, Santa Cruz de Tenerife 1959.

Dr. Ignacio Reyes García
El origen de Tenerife
En: La Gaceta de Canarias, 20 de mayo de 2001.

Juan Bethencourt Alfonso
Historia del Pueblo Guanche.
Edición anotada por Manuel A. Fariña González
Francisco Lemus Editor. ISBN 84-87973-00-0
La Laguna-Tenerife1997.

Le Canarien
Crónicas francesas de la conquista de Canarias
Introducción y traducción de Alejandro Ciuranescu
Aula de Cultura de Tenerife, 1980.

Fr, J. de Abreu Galindo
Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canarias
Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife, 1977.

Joseph de Viera y Clavijo
Noticias de la Historia de Canarias
Edición del Dr. Alejandro Ciuranescu
Cupsa Editorial. Madrid 1978.

Juan Álvarez Delgado
Miscelánea Guanche
I. Benahoare
Ensayos de lingüística Canaria
Instituto de Estudios Canarios
Santa Cruz de Tenerife, 1941.

George Marcy
En: Revista de Historia XV, 1949.
La Laguna.

Antonio Cubillo Ferreira
Sobre el nombre de Canarias y sus interpretaciones
¨El Dia, de fecha 21 de septiembre del año 2002, en el Suplemento cultural, ¨La Prensa”.

Un experto sitúa en el mapa a los canarii, victimas de los romanos
José Juan Jiménez
En: www.canarias7.es/impresa/articulo.cfm?Id...
Jaime Alvar.
Libia, 2008.
Werner Vycichl
La lengua de los antiguos canarios
Introducción al estudio de la lengua y de la historia canaria.
Revista de Historia Canaria
Nº. XVIII, año 1952:167-2º4
La Laguna-Tenerife

Martín Almagro Basch y Martín Almagro Gorbea
Estudios de arte rupestre nubio
Yacimientos situados en la orilla oriental
Del Nilo, entre Nag Kolorodna y k RS Ibrim (Nubia Egicia)
Ministerio de Asuntos Exteriores-Ministerio de Educación Nacional
Madrid 1968.

Geografía y toponimia de Lanzarote y de los islotes de su demarcación
En: www.gi.ulpgc.es/ifc/fichas_html/Art/pdf/CON_lanzarote.pdf -

Francisco García-Talavera Casañas
Las Canarias orientales y la vecina costa africana en el holoceno

La milenaria Civilización del Anahuác
Guillermo Marín
Editorial www. Toltecayotl.org

Abelló, Ignacio.
El concepto de la guerra en Foucault. En publicacion: Revista de Estudios Sociales, no. 14. CESO, Centro de Estudios Socioculturales e Internacionales, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, Bogota, Colombia: Colombia. Febrero. 2003 0123-885X.
























[1] Tamusni, es la Historia  trasmitida oralmente en el pueblo guanche de generación en generación, especialmente de abuelos a nietos.
[2] La existencia de estos míticos gigantes está documentada en otras islas, por ejemplo, en la isla Chinech se recoge a Emotio.

domingo, 23 de septiembre de 2012

QUINTA ENTREGA




REPUESTA A LAS CONSULTAS DE UN  CIUDADANO

QUINTA ENTREGA
Eduardo Pedro García Rodríguez

No hay peor esclavitud que la que se impone
uno mismo por miedo a ser libre.
                                                  Beatriz Feijo.


 Islas Erbania y Titoreygatra

Titeroygatra (Lanzarote)  y Erbania o Erbani (Fuerteventura). Albania según recoge Le Canarien pag. 78, participan igualmente de paralelos imazighen ambientados en lo que pudiera ser el mundo africano protomazigio.

 Los grabados rupestres y los podomorfos de Erbania y Titoreygatra, y los alfabetiformes líbicos nos conectan aún más con el mundo mazigio,

La mayoría de los investigadores modernos “oficiales” vienen situando los primeros asentamientos humanos en las islas en torno a los siglos V y  I  a.e.a.

 Como vengo sosteniendo desde hace tiempo, la realidad es que la antigua sociedad canaria debido al hecho de que en determinado periodo histórico Europa se vio sumida en una época de total oscurantismo como consecuencia del auge tomado por el cristianismo, el cual vaticinaba el fin inmediato del mundo, razón por la cual se abandonaron los avances técnicos en la navegación, geográficos, comerciales etc., que había alcanzado el mundo greco-romano.

Como consecuencia de esta situación nuestro continente africano sufrió una serie de convulsiones políticas y económicas debido al derrumbe del imperio romano sucesor del cartaginés. Como es natural esta situación afectó a sus colonias africanas y, las islas Canarias se vieron aisladas y prácticamente ignoradas  durante el oscuro periodo de la alta edad media europea, por tanto, al verse privadas del aporte de manufacturas desde el exterior, nuestros ancestro tuvieron que adaptar su cultura material a los elementos que podían obtener del entorno natural -en las islas no existen metales factibles de ser transformados artesanalmente- la madera, la piedra, los huesos. Las pieles y algunas fibras vegetales.

En cambio, los aspectos morales, culturales, sociales y espirituales alcanzaron un desarrollo muy superior al de los europeos de la época, tanto es así que muchos de sus aspectos continúan vigentes. (Guayre Adarguma)
Todo parece indicar que el norte de África, al oeste del Nilo, en un territorio que englobaría gran parte del Sahara occidental y del Magreb actual, estuvo habitado hace aproximadamente más de 6000 años por una serie de etnias con un sustrato cultural común. Estos pueblos o etnias constituirían, desde el punto de vista lingüístico, lo que se ha denominado área o sustrato líbico-bereber; otros autores hablan de "Protobereber" (J. Desanges, 1982). Tras éste concepto se encontrarían nombres de pueblos de la antigüedad como Temehu y Libios entre Egipto y Libia, Nasamones y Psylles de Libia, Garamantes y Atarantes del Sahara, Gétulos y Numidas de Argelia y Túnez, los Guanches de las Islas Canarias, Zenetes, Mauros y Sanhadja entre Marruecos, Argelia y Malí, etc. (Camps, 1980)
Como hemos visto la iconografía egipcia del Imperio Nuevo ya alude a los "Temehu" o "Tehennu", que se caracterizan por llevar coleta y tener tatuajes, los cuales eran agrupados en dos grupos básicos: los "Libu" (que portan taparrabo) y los "Meswes" (que portaban una funda fálica). Estas fuentes egipcias ofrecen los datos históricos más antiguos sobre lo amazigh (lo líbico-bereber o "protobereber"). Por otra parte, la paulatina desertificación del Sahara fue aislando a muchos de estos grupos pastores en zonas de montañas o empujándolos hacia las periferias húmedas del norte y del sur, donde entran en contacto con otros pueblos e incluso se llegan a mestizar. Como queda dicho las primeras fuentes históricas (Herodoto, Estrabón, Plinio) hablan de distintas tribus y/o pueblos: Amantes, Cinithi, Garamantes, Guzantes, Canarii, Libyophenices, etc. (Muñoz, 1994).
El imaginario egipcio representa el mundo exterior, el peligro, mediante un triángulo isósceles invertido en cuyos vértices se sitúan los sirios, los nubios y los libios. Éstos últimos, los vecinos noroccidentales reciben en los textos jeroglíficos el nombre de tehenu. Un libio o tehenu ha sido identificado en el famoso mango de marfil de un cuchillo procedente de Djebel el-Arak, que se fecha hacia 3500. Es un personaje desnudo, con una larga cabellera y primorosamente protegido con un cartucho fálico.
No hay acuerdo en la atribución étnica de este individuo. Algunos autores han propuesto la presencia de la palabra tehenu en la afamada paleta del Rey Escorpión, así como en un cilindro de marfil de Hieracópolis fechado en el reinado de Narmer (ca. 2600). Esos son los datos atribuidos a los libios-tehenu en el predinástico. La primera referencia segura corresponde a un bajorrelieve del templo funerario de Sahuré (faraón de la I dinastía ca. 2500). Según se aprecia allí, los tehenu serían altos, de rostro afilado y labios anchos, barbados y tocados con un peinado característico compuesto por un moño en la nuca, mechones sueltos hasta los hombros y un pequeño copete sobre la frente.( Jaime Alvar, 2008)
[…] Recientemente, W. Holscher, manejando textos y referencias históricas y arqueológicas, igual que ya había señalado E. Zihlarz, ha diferenciado en las fuentes egipcias los morenos Tehenu, thenios o thnw de las inscripciones de los blancos Temehu o tmh.

Los primeros que usaban el karnata, procederían, al menos en parte, de las zonas cercanas al oeste del delta: Vivieron en Wadi Natrum y ocuparon el Fayun; una rama de ellos, los Msw o Mazykes partiendo de esta región, acabaron dominando Egipto dándole la Dinastía XXII. En el Imperio Nuevo, con el nombre Tw del país Ztj, aún se designa a los Tehenu como habitantes del desierto occidental.

También se pueden reunir noticias desde el Antiguo Imperio. Sobre todo en la IV Dinastía, de los Temehu, tymios o tmh de las inscripciones. Para O. Bates, E. Zyhlarz, H. Holscher y otros, serían los creadores de la cultura C de Nubia. Procederían del norte de África y, tras apoderarse de los oasis de Salima y otros de las regiones del desierto libico, acabaron ocupando la Nubia en su avance hacia el Sur. Antes darían origen a la llamada cultura de Wadi Hawar, en el Kordofan”. (Martín Almagro et. Al; 1968: 324-325)

 […]Del nombre de la tribu Mahu -haria se derivó el de los habitantes del país, que aun hoy se conocen con la denominación de Majoreros. Abreu Galindo escribe Mahoreros; de suerte que la corrupción de esta palabra es evidente y su origen y derivación sin género de duda.

A la vez el prefijo de la voz Mahu-haria, Mahu, tiene su origen en el vocablo Tamohu o T'mahu, con el cual los egipcios designaron algunos ramales pelásgicos de ojos azules y cabellos rubios que invadieron el Delta, y que en general significaba gentes del Norte porque dada la situación geográfica del Egipto y la del Asia Menor, esos pueblos invasores llegaban del Septentrión.

De la unión de ese apelativo con la raíz, se formó el de Mahu-haria y por aspiración y debilitación de vocales, el de majoreros actual, que demuestra su filiación con los arios, o pelasgos, llamados también pre-helénicos.

Por consiguiente, debemos aceptar que la invasión de esta isla (Lanzarote) se efectuó desde la de Fuerteventura atravesando el estrecho de la Bocaína que las separa unos 11 kilómetros, alcanzando tierra por el sur de Lanzarote, en la punta de Matagorda o en la de Pechiguera…

La distancia entre ambas islas se acorta por existir entre ellas un islote o peñón llamado isla de Lobos de tres kilómetros y medio de extensión, que toma su nombre de los muchos lobos marinos que en otra época salían a la orilla a gozar del sol, de cuyas pieles se confeccionaban cintas para curar ciertas enfermedades; también este islote fué nido y refugio de piratas.

El paso se facilitaba de una isla a otra mediante el peñón ya indicado, si bien no negamos que también llegaron directamente de África tribus arias, pero la afirmación de Abreu Galindo al decir: “Los naturales destas dos islas Lanzarote y Fuerteventura se llaman Mahoreros...” (Libro 1º, capítulo IX página 29) confirma nuestro aserto de que los Mahu-harias poblaron ambas islas.

Asimismo, el nombre de Haría, raíz de la voz Mahu-Haria, demuestra la filiación que pretendemos establecer con las gentes que invadieron a Fuerteventura. Todos sabemos que Haría es el pueblo más septentrional de Lanzarote, que sería el punto extremo de las correrías de aquellos hombres, o por lo menos el postrer recinto fortificado de la isla.

También hemos de hacer notar que el cabo o punto de Fariones, de Hario-nes, guarda similitud con las voces ya analizadas por nosotros, sin que pueda esto considerarse como meras casualidades, pues desde el punto de vista filológico están comprobados su origen como un hecho probado, si bien no se ha prestado a este estudio la importancia que merece.” (Buenaventura Bonnet y Reverón, 1925)

 “Capraria, hoy Fuerteventura, se llamaba entre los indígenas, Erbanne o Erbane. Erban(n)e debe contener de algún modo el concepto de “cabra” o de “macho cabrío” .

Entre los senhaza de Serair, en Marruecos, los ait ammart y los ibeqqoyen al macho cabrío le llaman a’arban, pl. i’arbanen, La palabra es auténticamente bereber y no árabe, aunque contiene el sonido ‘ain. Del kabilia conozco yo, por investigaciones propias, una serie de ejemplos en los que se da ain en palabras bereberes, v.g. en a’arur “espalda”, a’bud “vientre”, ta’qqait “granito, diminut, de grano”, y otros más.

Erban(n)e será pues, desarrollo ulterior de un ‘arban sin artículo, o de una forma parecida, y la terminación e podrá ser considerada como equivalente a la –a de Tebicena.  Erban (n)-e significará isla “rica en cabras”. (Werner Vycichl, 1952)

Maxorata

En el momento de la invasión de  la isla por los piratas normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, la isla  Fuerteventura estaba dividida en dos bandos, unos seguidores del rey Guize y otros de Ayoze. Los territorios de estos cantones  eran Maxorata (al norte) y Jandía (al sur), separados por una muralla (de la que aún se conservan restos) en el istmo de La Pared. El nombre antiguo de la isla, Herbania, hace referencia a esta muralla.

Y es en torno a esta especie de segregación cantonal que la investigación se ha visto asaltada por una revelación inusitada. Según ha constatado la arqueóloga Mª Antonia Perera Betancort en los trabajos etnográficos que realiza para su tesis doctoral,  los pobladores isleños de Jandía no se consideran habitantes de Fuerteventura. La factura geomorfológica de esta península, que le confiere cierta independencia respecto del conjunto insular, tampoco habría pasado inadvertida para los primeros residentes amazighes, pues ese topónimo H́ənnəd́ señala un ‘lugar cerrado, encerrado o resguardado.
Erbane. Fv. ant. desus. Neso. Nombre dado a la Isla por su antigua población amazighe. Con 1.660 kilómetros cuadrados de superficie, es la segunda que posee mayor extensión de las que integran el archipiélago canario. Entre Gran Canaria, al SO, y Lanzarote, al NE, se halla a 28º 26' de latitud Norte y 14º de longitud Oeste. Expr. t.: Albanne, Albanye, Arbanne, Arbanýe, Erbania, Erbanne, Erbanye, Erbenne, Erbennye. Var.: Arbano.
§ «[...] puis passerent en lisle derbanne ditte fortauenture» [LC (ca. 1420: 4v) 2003: 16].
§ «Erbanne» [LC (ca. 1420: 17r; 18v; 34r) 2003: 67; 72; 135].
§ «Erbãne» [LC (ca. 1420: 20r; 32r) 2003: 79; 127].
§ «Lisle derbane qui ce dit forte auenture cõtiẽt vint τ quatre lieuez fransoises de long τ.vij de large τ en tiel lieu ýa elle ne contient q̄ vne lieue la est vn mur grant τ large qui cõprent le pais tout a trauers de lune mer a lautre [...]» [LC (ca. 1420: 35r) 2003: 139].
§ «Erbane» [LC (ca. 1420: 28v; 31v; 32v; 35r; 36r) 2003: 112; 124; 128; 139; 143].
§ «[...] en lisle Dalbanne nonmee forteaventure» [LC (d. 1494: 5r) 2003: 165].
§ «Cõment mon$r de bethencort se partit de lille lancelot por aler en lille derbane ditte fortauenture [...]» [LC (d. 1494: 5r) 2003: 165].
§ «Erbane» [LC (d. 1494: 28r; 43r; 53r) 2003: 257; 316; 357].
§ «Albanye» [LC (d. 1494: 25v; 26r) 2003: 246; 249].
§ «Erbanye» [LC (d. 1494: 25v; 38r; 42v; 49r; 60r) 2003: 246; 297; 314; 341; 385].
§ «Arbanne» [LC (d. 1494: 40r) 2003: 305].
§ «Erbennye» [LC (d. 1494: 41v) 2003: 310].
§ «Erbanne» [LC (d. 1494: 46r; 48v; 49v; 51r; 53r; 54r; 55r) 2003: 328; 338; 342; 349; 357; 360; 365].
§ «Erbane» [LC (d. 1494: 53r) 2003: 357].
§ «Arbanýe» [LC (d. 1494: 59r) 2003: 381].
§ «Erbenne» [LC (d. 1494: 60r; 61v; 62r; 64v; 66r; 68r; 70r) 2003: 385; 390; 392; 402; 409; 417; 425].
§ «[...] y lasegunda Fuerte ventura y primero Erbanía» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1934: 45].
§ «Erbania» [Marín 1694, I, 19: 37v].
Cf. § «Estaba dividida esta ysla de Fuerteventura en dos Reynos, vno desde donde esta la Villa asta Jandia, y la pared de ella; y el reí desta parte se llamô Ayoze; y el otro; desde la villa asta Corralexo; y este se llamô guize» [Abreu (ca. 1590: I, 11) d. 1676: 15v].

ANÁLISIS
— *ăr-(n)-wwan > erbban, comp. m. sing.
N. B. La consonante bilabial [b] puede encubrir la asimilación de la preposición (n) determinativa (n + w > ww > bb > b), por lo que no queda claro si se produce un estado de anexión sintético o analítico.
= lit. ‘lindero de piedra’, p. ext. 'frontera pétrea'.
*ă-r, s. m. sing. de [R] ‘lugar’, ‘borde, orilla’, ‘lindero’.
*r > l, por neutralización o alternancia voluntaria.
*a-wan (w) > wwan > bban > ban, n. vb. concr. m. sing. de [W·N] ‘hecho de ser o estar pesado’, ‘piedra’, p. ext. ‘bloque de piedra’, 'muro, pared'.
*ww > bb > b, por correspondencia regular y eventual abreviación de geminada.

Comentario
No hay suficientes elementos de juicio todavía para garantizar que ésta fuera la denominación de toda la isla.

Vocabulario comparativo

Γ

Γ·R·B
(Taš) aɣwrab, pl. iɣwrban || s. m. Muro. Cf. (semítico) *'abn, m. ‘piedra’.


M
M·R 
(Mc, Taš) tamra (tm), pl. timra, tamriwin || s. f. Borde, orilla. 2. Pendiente, vertiente escarpada. 3. Vuelto (de un vestido).
(A) imri (yi), pl. imran; (Taš) imiri, sing. || s. m. Grandes piedras clavadas en mitad de la tierra, que sirven para amojonar una propiedad.

N
N 
n, ən, nn || prep. (Introduce un complemento determinativo, cuyo substantivo se expresa con el estado de anexión, y sirve para señalar el origen, la pertenencia o la naturaleza de algo o alguien). De. Ej. aman n terwa ‘el agua del río’.
n, ən || prep. que introduce un complemento del nombre si está en sing. De. Ej. išt n tmeṭṭuṭṭ ‘una mujer’, lit. ‘una de mujer’.
(Kb) n || prep. que introduce un complemento demostrativo en construcciones de valor expresivo. De. Ej. aya-d n uγrum ur yuda ‘este pan es insuficiente’, lit. ‘esto de pan no basta’.

R
R 
(Zen) ōr, al || s. m. Lugar. (Kb, Mc) ir (yi), pl. iran (yi) || s. m. Borde. 2. Orilla. 3. Lindero.

W
W·N < H·W·N 
(Kb) awen > yebbwen || vb. n. Ser o estar pesado. 2. Ser o estar lento (de inteligencia).
(Kb) tawent (tw), tawunt; (Y) təwint, pl. tiwina || s. f. Yunque. 2. Gran piedra que sirve para aplastar las aceitunas (Kb).
(Taš) taggunt, pl. tigguna, f.; aggun < awwūn, pl. igguna, m. || s. Piedra para pulir objetos de alfarería.
(H, WE, Y, D) təhunt, pl. tihun; (Y) təwint, pl. tiwina || s. f. Gran piedra.
(Mb) twunt, pl. (raro) tiwuna || s. f. Especie de mortero de piedra muy ancho; larga piedra cóncava en el centro que sirve de mortero.
(Ghat) tuwənt, tawənt, pl. čiwin || s. f. Molino. (Dr. Ignacio Reyes, 2006)

Titeroygatra y Erbania o Erbani (Fuerteventura). Albania según recoge Le Canarien pag. 78, participan igualmente de paralelos imazighen ambientados en lo que pudiera ser el mundo guanche protomazigio.

 Los grabados rupestres y los podomorfos de Erbania y Titoreygatra, y los alfabetiformes líbicos nos conectan aún más con el mundo mazigio,

La mayoría de los investigadores modernos “oficiales” vienen situando los primeros asentamientos humanos en las islas en torno a los siglos V y  I  a.e.a.

 Como vengo sosteniendo desde hace tiempo, la realidad es que la antigua sociedad canaria debido al hecho de que en determinado periodo histórico Europa se vio sumida en una época de total oscurantismo como consecuencia del auge tomado por el cristianismo, el cual vaticinaba el fin inmediato del mundo, razón por la cual se abandonaron los avances técnicos en la navegación, geográficos, comerciales etc., que había alcanzado el mundo greco-romano.

Como consecuencia de esta situación nuestro continente africano sufrió una serie de convulsiones políticas y económicas como consecuencia del derrumbe del imperio romano sucesor del cartaginés, que como es natural afectó a sus colonias africanas y, las islas se vieron aisladas y prácticamente ignoradas  durante el oscuro periodo de la alta edad media europea, por tanto, al verse privadas del aporte de manufacturas desde el exterior, nuestros ancestro tuvieron que adaptar su cultura material a los elementos que podían obtener del entorno natural -en las islas no existen metales factibles de ser transformados artesanalmente- la madera, la piedra, los huesos. Las pieles y algunas fibras vegetales.

En cambio, los aspectos morales, culturales, sociales y espirituales alcanzaron un desarrollo muy superior al de los europeos de la época, tanto es así que muchos de sus aspectos continúan vigentes. (Guayre Adarguma)
Titeroygatra. Este último vocablo está recogido en "Le Canarien", en 1405, y proviene del substantivo femenino tirregt="brasa encendida o apagada", entre los Ait-Segrouchen del Atlas Medio, que al combinarse con el demostrativo femenino plural "Ti"="estas"nos da la forma Titirregt="estas (tierras)de la brasa", en clara referencia a la actividad volcánica de la isla anterior a la conquista, localizada en el norte: volcán de la Corona, Haría (Atlas Interins.,1990:41). La evolución sería:
Titirreguet <> Titerregueter<> Titerrogatar <> Titerogatara <> Titeroygatra, por una compleja corrupción del término que pensamos pudiera arrancar de la transcripción que hicieron del mismo los franceses de Jean de Bethencourt, llegados a la isla a principios del s.XV: añadido del fonema"er","afrancesando" la voz isleña, cambios vocálicos de la "e" en "o" y "a", añadido castellanizante posterior de una "a" final y pérdida definitiva de la "a" intermedia. (Francisco Pablo De Luka, en: www.elguanche.net/tamazgha/faina.htm)

Torcusa

[…] Si hemos de hacer caso a Le canarien,  que es el primer texto que se detiene por extenso en ella (Lanzarote), los aborígenes la llamaban en su lengua  Tyterogaka (texto G, 142) o Tytheroygatra (texto B, 348). Las explicaciones que se han querido dar a esas  dos formas por parte de quienes se han ocupado de traducir la lengua guanche son tan dispares como  disparatadas, a base de descomponer la palabra en  cuantos elementos o formantes convenía para sus  caprichosas hipótesis. Como Gómez Escudero dice que a Lanzarote la llamaban Tite, Marín y Cubas  asentó que  tite era el nombre de una tribu  africana entre Mazagán y Mármora, en el cabo de Cantín  (1993: 251), lo que explicaría el origen de los de Lanzarote; Viera y Clavijo descompuso el nombre en  tres segmentos: Tite-roy-gatra (1982: I, 67), sin ofrecer nunca su significado; Marcy le propuso un origen  del tuareg  tatergaget con el significado de 'la que está quemada' o 'la ardiente', lo que visto desde hoy  parece muy convincente, pero no en la época en que fue habitada por los «majos», en que faltaban 18  siglos para que surgieran las montañas «del fuego»; Vycichl cree que la voz  Lanzarote es una  españolización de la voz aborigen (procedente del bereber) anzar, que significa 'lluvia', nombre que sería  no sólo inmotivado sino totalmente contrario a la condición de la isla; Wölfel lo pone en relación con la  expresión bereber  atte regga, que significa 'hombre, buen corredor', en nada aplicable a Lanzarote; y  Álvarez Delgado propone descomponer el vocablo en  ti-terog-akaet, que significaría 'montaña colorada',  en referencia expresa al topónimo actual de Las Coloradas, lugar en que desembarcaron los normandos y  que llamaron Rubicón.

Otro nombre guanche se ha asignado a Lanzarote, el de Toicusa o Torcusa, que según parece era el  que le daban los «majos» de Fuerteventura. Es decir, que la isla de Lanzarote tenía dos nombres, bien  fuera llamada por sus propios habitantes (Titeroygatra, según  Le Canarien) o por los pobladores de  Fuerteventura (Toicusa o Torcusa). Millares Torres (1977: I, 177)  atribuye este nombre de  Toicusa a una obra inédita de Marín y Cubas, y nos informa que eran los  naturales los que llamaban así a la isla. Wölfel (1996: 716) cree que se trata de una mala lectura de Teguise. (Geoagrafía y toponimia de Lanzarote y de los islotes de su demarcación)

Tyterogaka. Lz. ant. desus. Neso. Nombre dado a la Isla por su antigua población amazighe. Con 846 kilómetros cuadrados de superficie, es la más nororiental de las que integran el archipiélago canario. Se localiza a 29º 3' de latitud Norte y 13º 37' de longitud Oeste. Expr. t.: Tite, Tyte, Tytheroygaka.
§ «[...] et quant a lisle lancelot qui sappelle en leur langage týterogaka τ est pres du grant et de la faisson de lisle de rodez il ýa grant foison de vilagez τ de bellez maisons et souloit estre moult peuplee de gens mais les espaigneulx et les arragonnoýz τ aultrez coursaire demer les ont par maĩtez foiz pris et mẽnez en suages tant quilz sont demourez pou de gens [...]» [LC (ca. 1420: 36) 2003: 143].
§ «Tytheroygaka» [LC (d. 1494: 51) 2003: 349].
§ «[...] que son Lançarote assi llamada por Lencelot Maí Lícel que antecedentemente hauia alli fabrícado un castillo, y porlos naturales llamada Tite» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1934: 45r].
§ «Tyte» [Marín 1694, I, 6: 13v].
§ «Tite» [Marín 1694, I, 19: 37v].
ANÁLISIS
— *ti-tərūɣăy-akk > titerôqqak, comp. f. sing.
= lit. ‘una toda amarilla'.
*ti, pron. indef. f. sing. de [T] 'una'.
*tə-rūɣ-ăy > terôɣe > terôqq > terôq, adj. vb. f. sing. de [R·W·Γ] ‘(color) amarillo, dorado, ocre’.
*ū > ô, por asimilación a la consonante uvular ɣ /ʁ/.
*ɣ /ʁ/ > qq > q, por correspondencia regular (y eventual abreviación de geminada en final absoluto).
*hak > akk > ak, invar. de [K] ‘totalidad’.

Comentario
La lengua amazighe moviliza dos raíces para expresar el color amarillo: [W·R·Γ], en los dialectos septentrionales, y [R·W·Γ], con metátesis de las dos primeras consonantes, en el Sahara meridional. La forma isleña coincide exactamente con esta última, por cuanto adelanta la vibrante a la posición del primer radical, lo cual abona la hipótesis de un poblamiento lingüístico de esta isla, sobre todo en su vertiente más próxima a Fuerteventura, por grupos adscritos al ámbito conocido hoy como tuareg.
Continua en la entrega siguiente: