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lunes, 3 de noviembre de 2014

En la caverna de un Drago (Leyenda guanche)


Para mi entrañable amigo
Cándido Hernández Rodríguez
(F. Raimundo), portuense que vale
 I
Drago
Parece ser que en Tamaide, vivían dos encantadoras princesas las que nacieron con cabellos de oro y a los que el Magec les llego  a temer.
Ramagua y Dacila tenían por nombres las tales princesas de los cabellos de oro, hadas envidiadas a quienes su madre amaba con frenesí.
En aquellos cabellos, Hañagua, trenzas tejía de noche y día, adornándolos con finos collarcillos de conchas marinas muy graciosamente combinados. ¡Cuan enamorada estaba la reina, de los cabellos de oro de sus hijas!
A Hañagua, se le había transtornado el juicio; ella no pensaba sino en tejar las trenzas de noche, y trenzas de día, muchas trenzas a Ramagua y a su Dacila…
Hañagua cantaba y gritaba a solas: ¿Cabellos de oro? ¡Oh! me enamoran…¡Ramagua !¡Dacila….
Nuestras trenzas son del Alcorahán… en  luz, en días, una pupila… A tamaña grandeza e maravilla tan sin igual todo el pueblo taorino le ponderaba. Los cabellos de oro, eran la fecunda inspiración de los vardos y las mayores y encantadoras maguas de las púdicas sacerdotizas, prisioneras en el Alfalibor.  Por los cabellos de oro, hubo en Taoro algaradas serias, muchas y ruidosas disputas y algunos torneos fuera del Tagoror.
Por la dicha de obtener las trenzas de las princesas, dieron fin a sus días gallardos  mancebos…,
¡Ramagua.! ¡Dacila….!
vuestros cabellos de oro me enamoran…
son luz y días de una pupila
que del Alcórahan atezoran.
 II
El padre de aquellas deidades, lo era el mencey y señor del valle, el dueño del Jardín de Arautapala donde el viento había plantado «El árbol de la sangre» También era el propietario del palacio de Tamaide en el que moraban las princesillas, su esposa Hañagua y un gran número de cortesanos.
Este mencey, vivía para la patria y solamente se esforzaba en proporcionar el bien a sus  súbditos, sin detenerse ni preocuparse en admirar, de los pedazos de su corazón, los entrenzados cabellos de oro, los fulgentes cabellos, que el Magec mismo les temía a aquellos dorados hilos, que trastornaron el cerebro de Hañagua tan locamente; en fin, las trenzas bellas  y alabadas incesantemente en la jurisdicción de su poderío terrenal.
Y la leyenda conservada entre los campesinos del pago de Heija nos habla lo propio que la de Chichirá:
«Junto al jardín del mencey
años mil y en tiempo añejo,
para enseñarnos la ley
el viento en él, plantó un drago.
A este árbol, «Centinela
y guardador de secretos»,
los guanches, con gran cautela,
le ofrecieron sus respetos.
 III
Todas las mañanas al  salir el Magec las princesas paseaban, bordeando el anden del verde barranco de Pinito o bien a la diestra, en el otro llamado fuanábana, por donde se extendía la asequia vieja de los guanches.
Las gentes, a su paso, deshojaban flores y cubrían las sendas que las princesas hollaban tenuemente con sus plantas diminutas, ocultas dentro de majos provistos de guaicas, tan albos como las nieves del Echeyde…
 Y sigue la leyenda higalense:
«Un día, el rey de Taoro
(él padre de dos princesas
con los Cabellos de oro)
ordenó del drago quitar cortezas,
Por el guanaben agorero,
en aquel árbol se abrió
una caverna, ¡agujero,
donde a las princesas metió!
IV
Ya la madre de las princesas había dejado de existir; las trenzas desordenadas un tanto, yacían sueltas, cubriendo las espaldas en señal de luto.
En esta linda postura, aquellas deidades poseedoras de los codiciados cabellos, se mostraban más interesantes.
Cierto día de Abril, con asombro de la corte, y por haberse dado cuenta el mencey, se presentó apresurado en la estancia real, el agorero Guañabén (llamado por S. M.) a quien fue consultada la manera de hacer variar de color los cabello» de las princesillas.
El viejo pronosticador y sabio alquimista meditó, y luego, alegremente, dijo al monarca:
—¿V. M. estáis solo?
—Si, si Guañabén—repuso el dueño absoluto de vidas y haciendas.
—Pues… abrid en el tronco del anciano drago de vuestro jardín, una gran concavidad, y luego… luego, presto, mandad a las princesas pernocten dentro, en su fonda, dos noches con dos días, y al tercero…, si, al tercero, tan pronto el Magec salga, veréis que los cabellos de oro ya habrán variado de color.
Y Guañabén fue despedido, y el mencey, retirado en su estancia, determino la forma que mejor creyó se socábase el Árbol  sagrado.
 Con la sabia de este árbol
por goteros muy constantes
se pintaron de arrebol
las trenzas de oro—ondulantes
y así pudo el rey Benchomo
confundir a los causantes
de motines, y con aplomo
conjurar las apremiantes.
 V
Vemos ya que el tronco del grueso drago fue socabado, y que las princesas dentro de él se encerraron silenciosamente. Fueron tapiadas en la caverna de las transformaciones milagrosas…
Guañabén permaneció de vela todo el tiempo que duró el cautiverio de las hadas sobre la plana laja que como Ara sostenía el árbol legendario.
El árbol derramaba gotas de sangre, manchando los cabellos de las princesas, durante el plazo que había profetizado el agorero, pero aún faltaba la anciosa salida del astro rey.
Por fin vino la apetecida mañana, más… ¿y el Magec?— ¿el Magec, donde se detenía, que no presentaba su cara al Valle?
La salida del Magec todos los taurinos la anunciaban. Grandes nubarrones negruscos, ocultaban el naciente del “Calentador de las nieves”, del “Monarca de los rayos luminosos”, de aquel que a las fértiles tierras del Valle hacía germinar millares de plantas.
Las aguas del cielo caían a torrentes, cuando opacamente apareció sobre les crestas del cerro Chichimani el Magec tan deseado.
Pronto desapareció y aun creía existiesen de las princesas, los cabellos de oro; aun les temía y por ello se ocultaba el Magec.
Mazas de gente se habían reunido en el jardín del anciano milenario para conocer y adivinar las misteriosas habilidades del agorero.
¡Cuanta sorpresa! ¡Cuanta ingenuidad!
Y la lluvia cesó de caer, y el pueblo rodeó el tronco del árbol; entonces el mencey dirigiose a la caverna, destapió a sus hijas y mostrándoles a aquel. Con las trenzas transformadas en cabelleras sanguinolentas, aterrada, elevo al altísimo chaman ferviente plegaria de arrepentimiento, plegaria sublime. Luego el Magec volvió a calentar las doradas mieses ya en él había desaparecido el temor a los que fueran cabellos de oro, y un rumor lejano que el viento atraía, dio a conocer a los congregados que tristemente lloraban, Ramagua y Dacila, juntas al herido DRAGO DE ARAUTAPALA, que también seguía llorando, seguía desgotando su sabia, su vida paulatinamente, y sin haber un ser que le prestase auxilio, que le consolase.
 EPILOGO
En la caverna de aquel árbol, terminó la envidia de los hombres, suceso que fue contado de generación en generación, para ejemplo y como única apoteosis donde se encierra la moraleja de esta leyenda ejemplar, cuando finaliza el romance trascripto.
 Más… pronto, todo concluyó,
viendo los guanches por suerte,
sabio ejemplo; su rey probó
que “Oro en sangre se convierte”.
El Barón de Imobach

Rambla de Castro, Abril, 1922

martes, 16 de abril de 2013

GRABADOS RUPESTRES




Fotografía,1
Zona camino de la Mina grabado antropomorfo, en una piedra desplazada localizado en una pared agrícola en la zona de Los Baldíos. Obsérvese que la “cabeza” esta conformada por un triangulo.


Fotografía, 2.
Piedra desplazada que fue localizada en la zona de Los Baldíos, muestra varios grabados de triángulos asociados a otros.


Fotografía, 3
Tomada en 1994 en el Camino de La Mina.

ROMBO
Fotografía tomada de Maria del Carmen del Arco, en: Revista Eres, Nº 9 diciembre de 2000.
Fantar (1990) recoge una estela procedente de Cerdeña donde la Diosa Tanit se encuentra representada por un rombo. Este motivo lo encontramos amplia mente representado en Tenerife. Así nos lo muestra la estación de Aldea Blanca, San Miguel, (Lám.XVI) (Valencia, 1995:58), ejecutados en técnica incisa sobre pane­les verticales y horizontales y acompañando a otros motivos geométricos, ajedrezados y líneas verticales, en la estación de Los Cabuqueros (Valle de San Lorenzo) igualmente acompañado de otros motivos geométricos. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al, 2000:52).
Las fotografías 1 a 3 su autor es Eduardo Pedro García Rodríguez.
Los grabados 2 y 3 están actualmente expuestos en el Museo de la Naturaleza y el Hombre en Santa Cruz de Tenerife.

Eduardo Pedro Garcia Rodriguez



martes, 19 de marzo de 2013

DESMANTELAMIENTO COLONIAL DE LA IDENTIDAD CANARIA






Eduardo Pedro García Rodríguez

Hemos venido siguiendo con atención los intentos una vez más por parte de los poderes coloniales de la destrucción sistemática de todo aquello que de alguna manera pueda contribuir al reconocimiento de la identidad canaria y por tanto al aumento de nuestra autoestima como pueblo diferente y diferenciado.

El ojo del colonialismo no duerme, está siempre avizor y preparado apara aprovechar la menor coyuntura, oportunidad o excusa para arremeter contra los fundamentos identitarios y culturales de este pueblo sometido.

Es larga la lista de oprobios y humillaciones infligidas por el colonialismo español y sus testaferros, canarios serviles y descerebrados -simples criados que tratan de imitar a su amo, contentos y agradecidos por que este les permite usar vestimentas y corbatas similares a las suyas y, además les tolera que roan los huesos que arrojan al pie de su mesa como a perros preferidos-, vienen condenando a   esta maltrecha y sometida Nación  Canaria.

Estos canarios de servicio por una parte se valen de  la fuerza del Estado colonizador para enfrentarse al proceso de uníformación canario y defender la  lengua y cultura nacional-estatal de la metrópoli. 

Por otra parte se valen de  esta misma fuerza del Estado opresor para suprimir la identidad, religión  y cultura ancestral nacional  de este  pueblo colonizado, utilizando unas  relaciones de dominación propias coloniales. Así, el pueblo canario al carecer de un Estado debe afrontar (careciendo además de medios) para salvar su identidad  la doble acción del proceso de internacionalización y la agresión del  Estado-español. Este proceso de homogeneización que pretende disolver la identidad nacional canaria, desintegra y margina económica, social, política,  religiosa, cultural y  lingüísticamente a la sociedad canaria.

En lo económico desde los primeros momentos de la invasión y conquista por las hordas mercenarias castellanas, en que nuestras tierras, aguas y medios de producción fueron usurpados por los invasores, los canarios hemos sido considerados como siervos y sometidos a siclos de monocultivos impuestos desde la metrópoli, cañas de azúcar, vinos, cochinilla, tomate y plátanos. Ya en los años sesenta del pasado siglo se nos impone el monocultivo del turismo de masas, ansioso de Sol, playas y alcohol baratos, brutales consumidores de nuestros limitados recursos naturales, los cuales han venido siendo dilapidados en beneficios de las siempre hambrientas arcas del Estado español, y algunas migajas concedidas a los entregados burgueses criollos vende matrias. Esta segunda invasión europea del archipiélago aportó alguna ventaja a sus habitantes, a partir de la masiva llegada de estos turistas de alpargatas, dejamos de ser considerados como siervos pasando a ser asalariados, pues estaba mal visto que las limpiadoras de pisos y los camareros presentaran aspectos famélicos o estuviesen tuberculosos por falta de los alimentos mínimos.

Paralelamente al auge turístico, la metrópolis inicia una campaña de desmantelamiento del tejido productivo canario con objeto de aumentar la dependencia del archipiélago, eliminan las industrias de transformación, el sector tabaquero, el ganadero, las industrias conserveras, el sector de la pesca, eliminando además nuestra ancestral presencia en el banco canario-sahariano en beneficio de las flotas gallegas, andaluzas  y vascas, y el sector agrícola primario hasta el extremo de en la actualidad tengamos importar lechugas y zanahorias desde la metrópoli e incluso del resto de Europa, de lo que se beneficia un pequeño grupo de importadores, verdadero gobierno en la sombra de esta colonia. El sector del pequeño y mediano comercio, la pequeña y mediana industria, verdaderos promotores de la economía y puestos de trabajo estables, han sido sacrificados en aras de las multinacionales, empresas extractoras cuyos beneficios revierten en Europa y sus desperdicios quedan en Canarias. Incluso las grandes marcas internacionales con representaciones diferenciadas para España y Canarias, han sido absorbidas por y monopolizadas por el capital español.

Nuestro escaso territorio está siendo devorado por los tiburones del piche y el cemento, por los buitres de la especulación inmobiliaria, y por si fuera poco, pretenden llenarnos las islas de vías férreas para que la industria alemana de trenes y tranvías puedan continuar con sus beneficios económicos y sosteniendo sus plantillas, mientras que en canarias la tasa de paro ronda el 30 por ciento, y las cotas de miseria en un importante sector de la población es abrumadora, cuestión que por otra parte no debe sorprendernos pues el colonialismo español siempre nos sometido a hambrunas cíclicas por causa de los monocultivos impuestos.

Los suministros vitales tales como la energía eléctrica, agua, teléfonos, grandes contratas, comunicaciones, transportes aéreo, puertos y aeropuertos son monopolios de España, como dato interesante, debemos recordar que recientemente el Ministro español de Fomento ha declarado públicamente que los  aeropuertos canarios están sufragando los déficit de los aeropuertos españoles, lo que nos induce a creer que también los puertos marítimos.

Por otra parte, el reino de de España y sus múltiples gobiernos siempre han impedido la creación de una banca, compañías de seguros y financieras, netamente canaria, en cambio, promueve la instalación en esta colonia de toda la banca española y europea, lo que nos induce además a preguntarnos: ¿Dónde está la tan cacareada pobreza de nuestro Archipiélago? Falacia que viene sosteniendo el colonialismo para una mejor explotación de nuestros ingentes recursos.

En este orden de cosas el futuro no es nada halagüeño para nuestro archipiélago, ya que tanto la metrópoli como sus socios europeos, nos tienen predestinados por una parte, a ser el geriátrico de los jubilados europeos donde puedan mitigar sus múltiples achaques y enfermedades las cuales se trasmiten a la población local, y por otra, a ser el prostíbulo de Europa en África, donde empleados de medio pelo, taxistas, ferroviarios etc., puedan hacer turismo sexual y, los proxenetas grandes negocios.

Desde los primeros tiempos de la colonización, uno de los fines prioritarios de los invasores-especialmente de la iglesia católica-, fue erradicar todo vestigio de la cultura ancestral del pueblo canario, lo que afortunadamente no consiguieron del todo, debido entre otras cuestiones a que los aspectos morales,  sociales e incluso intelectuales de la cultura guanche eran con muchos superiores a los de  doble moral de los europeos, produciéndose el efecto contrario es decir, que muchos aspectos morales y sociales fueron asumidos por los colonos, conformando la especial idiosincrasia de los actuales canarios.

Son mucho los ancianos actuales que recuerdan que cuando eran niños y asistían a las escuelas primarias especialmente en las zonas rurales, que los maestros españoles les pegaban duramente o les ponía de rodillas sobre montoncitos de sal y con los brazos en cruz sosteniendo algunos libros cuando se expresaban en clase con palabras o frases en lengua guanche, lengua que el sistema ya daba por extinguida pero de la  que aún por aquellas épocas existían retazos de ella.

Son innumerables los hombres y mujeres canarios que han enriquecido el saber humano destacando en  los campos de la medicina, las letras, la técnica, la industria, el comercio, la jurisprudencia, la política, las milicias y el clero y los deportes, así como grandes luchadores por la libertad y emancipación de los pueblos, la mayoría de ellos de clara ascendencia guanche aunque muchos de ellos lo ignorasen por el hecho de portar nombres y apellidos europeos impuestos por el sistema dominante y por desmemoria histórica.

Muchos de ellos ignorados y ninguneados por el sistema colonial y, cuando estos no les ha sido posible por la notoriedad alcanzada en sus respectivos campos, el colonialismo se ha apresurado a “españolizarlos” y englobarlos en sus  “glorias patrias”.

El mayor acoso contra la identidad canaria comienza en los años sesenta del pasado siglo en pleno franquismo, cuando se impone en esta colonia una vez más y con más virulencia, el funcionariado español en las delegaciones de los ministerios, hacienda española,  correos, juzgados, policía, ejército y clero, enseñanza, empleados de confianza en la entidades comerciales y bancarias, hoteles, constructoras y en general, en cualquier actividad de interés económica o social para el colonialismo, cuyo fin último es engordar las siempre hambrientas arcas del reino de España.

Estos traslados de empleados de la metrópolis a la colonia han estado además incentivados económicamente con sustanciosos aumentos en las nóminas y haberes, por la aplicación del Plus Colonial, posteriormente camuflado bajo el silogismo de Plus de Residencia, además, estos empleados vienen alentados psicológicamente para mantener un status de colonizador y, defender mantener a ultranza la supuesta españolidad del archipiélago, y promover el complejo de endofobia en los canarios, de estos saben muchos los profesores de enseñanza primaria, de Institutos y universitarios, (salvo honrosas excepciones) casi todos ello españoles o canarios españolistas, estos últimos más execrable si cabe que los primeros.

Por ser de sobra conocidos, no vamos a examinar a la prensa española editada en Canarias ni a esa pléyade de plumíferos de servicio carentes de dignidad, simples mendigos con corbata que pasan sus oscuras e insulsas vidas restregando sus lomos en las piernas de sus amos locales y foráneos a la espera de que estos les deje caer un hueso o mendrugo de pan de sus opulentas mesas para saciar su hambre física, pues la espiritual si es que alguna vez la tuvieron, hace muchos achanos que la cedieron a Guayota para poder escribir en los papeles coloniales o hacer de fantoches en las emisoras de radios y televisiones.

Son notorios los cursos de vocalización que el sistema exige a los canarios que quieren desarrollar su vocación periodística como locutores de radio o presentadores de televisión aunque estos medios emitan desde canarias, pues es cuestión de desterrar el acento canario y sustituirlo por el de Valladolid o Madrid, da pena cuando no causan hilaridad o vergüenza ajena al ver como algunos de estos locutores se esfuerzan en pronunciar la “zetas” y las “ces”.

En la memoria de muchos de nosotros pervive el recuerdo de la convocatoria por parte del gobierno supuestamente autónomo canario de quinientas y tantas plazas en la enseñanza, las cuales estaban ocupadas interinamente o como contratados por maestros y maestras la mayoría canarios, para concurrir a estas plazas vinieron opositores desde España en tres aviones expresamente fletados para el evento, como era de esperar la mayoría de los maestros canarios quedaron en el paro a pesar de que algunos llevaban años ejerciendo en los respectivos centros, y sus plazas ocupadas por lo españoles, como es natural total desconocedores de la historia y realidad sociocultural canaria, y cuya misión consistía en imponer a todo trance la gramática castellana y la historia oficial de España.

Parece ser que los políticos de servicio canarios entienden por cultura los macros conciertos de supuestos artistas cantantes y músicos españoles muy conocidos en el barrio donde nacieron y sus alrededores, otros, reliquias vivientes de la época franquista, y algunos de moda con lo que pretenden continuar embotando los cerebros de los jóvenes canarios para que se olviden de ser reivindicativos al carecer de un futuro estable y,  continúen inmersos en un mundo de color rosa que les presenta los medios de intoxicación social coloniales, con unos continuos bodrios televisivos, radiofónicos o mediante la denominada prensa del corazón, elaborados en España y de los cuales los denominados medios locales se limitan a hacer burdas copias que en ocasiones caen en lo grotesco. Mientras los artistas canarios –en todas sus facetas, como es tradicional-son ninguneados por el sistema y se ven obligados a emigrar para alcanzar algún reconocimiento a su labor.

Nadie puede hacer que nos sintamos inferiores, si no es con nuestro propio consentimiento... Conocer el camino, es distinto de caminarlo, entonces, dejamos de ser teoría... Iluminado es quien toma conciencia de la oscuridad, para superarla..., es quien aprehende que "dondequiera que nos planten hemos de saber florecer..., es quien discierne que el camino está iluminado, que las herramientas para el viaje han sido entregadas, y que ahora es tiempo de caminar..." (Anónimo).

Terrorismo psicológico colonial

Toda invasión con ánimo de conquista y sometimiento es por su propia naturaleza cruenta, pero en el caso de Canarias la invasión castellana-aragonesa supuso una crueldad desmesurada y fue además totalmente deshumanizada, tanto por parte de los ejércitos mercenarios como por el clero católico que participó activamente durante todo el proceso de invasión y sometimiento del archipiélago el cual duró casi un siglo.

Una vez sometidas las islas denominadas de “conquista realenga” fue necesario por parte de los invasores el crear mecanismos tendentes a “pacificar” los territorios sometidos para poder explotarlos tranquilamente así como a sus habitantes, en consecuencia se procedió como primera medida a eliminar los focos de resistencia mediante las “operaciones de limpieza”, las cuales no fueron totalmente efectivas ya que una parte importante de la población guanche se negó a asumir el mandato de los invasores, conformando el bando de los alzados, actitud que con diferentes avatares históricos hemos venido manteniendo hasta el presente.

El segundo paso consistió en eliminar mediante métodos sangrientos e inhumanos la lengua madre del pueblo sometido así como su religión y cultura, al objeto de tratar de despojarlo de su ancestral identidad como pueblo, incrustando de forma violenta en la sociedad dominada la lengua y cultura del invasor, cosa que no han conseguido totalmente, pues basta raspar un poco en la superficie del canario actual para encontrar debajo al guanche que realmente es.

Marx, en El Capital, describió acertadamente, hace más de un siglo, aquel derramamiento de sangre que caracterizó la dominación española. Fue, según Marx, una "cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento de la población aborigen" y recordó: "Los actos de barbarie y desalmada crueldad cometidos por las razas que se llaman cristianas contra todas las religiones y todos los pueblos del orbe que pudieron subyugar, no encuentran precedentes en ninguna época de la historia universal ni en ninguna raza, por salvaje e inculta, por despiadada y cínica que ella sea".

Al respecto convine recordar las palabras de Aimé Cesaire, el gran poeta martiniqués, sucintamente rompe la imagen propagada del colonizador como salvador de bárbaros.

De su Discurso sobre el colonialismo se lee: “Hablo de sociedades vaciadas de su esencia, culturas pisoteadas, instituciones socavadas, tierras confiscadas, religiones atropelladas, magníficas creaciones artísticas destruidas, posibilidades extraordinarias borradas.”

Una vez conseguida por parte del invasor el dominio territorial de la nación invadida, conviene para una mejor y más sosegada explotación de su población conseguir el dominio psicológico de la misma, en un principio esta labor de alienación mental estuvo encomendada a la iglesia católica, la cual-hay que reconocerlo-, hizo una eficiente labor desde los pulpitos propagando una doctrina de sometimiento del esclavo o siervo a su amo o señor como voluntad divina, reservando para los contraventores o díscolos las terribles pena del infierno donde estarían sumergidos eternamente en las calderas de aceite hirviendo de Pepe Botero, es decir, del diablo o demonio católico, en cambio a los dóciles se les reservaba una parcelita de gloria en el cielo a cambio de aceptar resignadamente una vida miserable explotada por sus amos entre los cuales se contaba la propia iglesia católica, representante única -según ella- en la tierra de un dios infinitamente justo y misericordioso.

Esta misión “redentora” de la iglesia católica en la colonia canaria se vio además reforzada por la presencia  del “Santo Tribunal de la Inquisición”, ente “civilizador” que a pesar de haber sido creado según sus promotores por inspiración divina cristiana, fue el mejor y más efectivo instrumento del demonio en manos del clero católico, mediante el cual se cometieron en nombre de su dios las mayores aberraciones que la humanidad haya conocido.

El dominio espiritual y psicológico de la mayor parte del pueblo canario estuvo en manos de la iglesia católica hasta bien entrado los años sesenta del pasado siglo XX en que tiene lugar la segunda invasión masiva europea del Archipiélago Canario con la llegada del denominado turismo de masas, entonces como hemos dicho más arriba los canarios dejamos de ser considerados siervos para pasar a ser asalariados de bajo coste, pero con este turismo masivo también aporta a la colonia nuevas ideas, nuevas maneras de interpretar la realidad colonial aportadas por los propios europeos no españoles, y si bien el régimen fascista que gobernaba la metrópolis por aquellas fechas hizo todo lo posible por cercenar de cuajo aquellos brotes de identidad canaria, poco a poco tuvo que ir abriendo la mano en aras de los inmensos recursos económicos que en forma de divisas aportaba –y aporta- el turismo en la colonia a las arcas del franquismo y a los bolsillos de sus seguidores ideológicos canarios y criollos de servicio.

Así las cosas y forzado por la opinión internacional, el colonialismo se ha visto obligado a enmascarar su verdadero rostro bajo formas supuestamente democráticas dotando a la colonia de un remedo de Estatuto de Autonomía que sólo beneficia al capital español y europeo así como a la Pléyada de políticos de servicio estómagos agradecidos que con su complicidad permiten la inmisericorde explotación de esta nación con mayor intensidad si cabe.

“En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario” (George Orwell).

A nuevos tiempos nuevos métodos, el dominio psicológico del pueblo canario mediante la religión oficial ha ido perdiendo efectividad, por ello, se impone nuevas técnicas de dominio de las mentes populares y las antiguas consignas metropolitanas de: “Pan y Toros” han sido sustituidas por las más actuales de: “Carnavales, Fútbol y Telenovelas” además de toda una serie de bodrios “culturales” emitidos por las cadenas de radio y televisión del Estado español en Canarias, así como las autodenominadas “Autonómicas” o “locales” sin dejar en el tintero a la prensa “local” todas ellas –salvo alguna excepción- en manos de empresas españolas, cancerveras  y acérrimas defensoras como no podría ser menos, del sistema colonial, las cuales además tienen la desvergüenza de ampararse bajo el silogismo de “prensa plural y democrática”.

Es más que probable que estos medios de comunicación social masivos empleen técnicas para quebrar las condiciones de fortaleza de los individuos, de forma tal que queden incapacitados o condicionados, de manera que puedan ser fácilmente manipulados por el sistema colonial. Para ello, se esfuerzan en romper la unidad familiar y destruir los principios inculcados en el hogar relacionados con la religión, el honor, el matriotismo (patriotismo) y la conducta sexual.

La implantación en esta  sociedad colonial de numerosas tendencias, actitudes y costumbres, especialmente entre la juventud –las que comenzaron a despuntar en los años setenta- y que hoy son habituales en el comportamiento y manifestaciones individuales y colectivas. No saben o no se han preocupado por investigar: que la mayor parte de esas manifestaciones se originan y son planeadas, diseñadas y puestas en práctica por  los centros de poder del colonialismo español, constituyendo verdaderos lavados masivos de cerebros.

Además de la manipulación de las masas mediante los medios anteriormente citados, el sistema colonial emplea técnicas de acoso psicológicos al individuo, se ataca perversa, temeraria y ensañosamente a la víctima sujeto de este operativo depredador y saqueador de la psiquis humana individual y colectiva, siendo frecuente el acoso  a militantes independentistas, mediante métodos que el Doctor Heinz Leyman describe como: “Psicoterrorismo”, del cual  a continuación reproduzco algunos apartados de su cuadro “Psicología Terrorista” donde muestra que la consigna o razón de acosar, como el intento de asesinar psíquicamente al objetivo mediante sostenido modus operandis dilectual, del cual muchos canarios independentistas somos victimas, -aún ignorándolo- seleccionadas por el colonialismo, la historia reciente es testigo de los múltiples conmatriotas que incapacitados de hacer frente a este acoso, han optado por el suicidio.

“No se permite a la víctima comunicarse ni hablar, se la ridiculiza, se orquestan escenas de violencia perversa en donde se la hace aparecer como la causante de ella; se desacredita y anula su palabra con el uso de estigmas y la emisión de juicios condenatorios anticipados, hábilmente promovidos por hábiles y bien forjadas campañas de intoxicación de medios; se amedrenta y silencia con la amenaza de ser "la próxima víctima" a quien por conciencia o clemencia, intente discrepar del objetivo, espectáculo o escándalo prefabricado.

A la víctima se le grita, injuria e infieren ataques verbales criticando su desempeño, minando su valor y autoestima, con el argumento sostenido de ausencia de moral e inteligencia.
Se critica su vida privada y sus creencias espirituales -no religiosas-, mediante el uso sostenido de rumores especulativos tendenciosos, minimizadores, ridiculizadores y faltos de sustento y verdad.

Por vía telefónica, verbal, grafittis, escritos y demás se la amenaza y minimiza anónima, privada y/o públicamente, de manera tal que "una mentira mil veces repetida se convierta en una verdad imaginaria", o que el "miente, miente, miente, calumnia, calumnia, calumnia, de esto algo queda", repetitiva e incesantemente difundido, consume la estigmatización -con la categoría de insulto- que el pensamiento acosador busca insertar en la Psiquis colectiva. Ejemplo, juicios de valor tales como: arribista, mago, aplatanado, ambicioso, loco, vago, moro con corbata, copión, inmoral, corrupto, terrorista, incapaz, sinvergüenza, desleal, traidor, tonto, inescrupuloso, inútil, gay, etc.

Busca destruir la vida social y profesional del acosado o acosada al extremo que se sienta psicológicamente juzgado o juzgada su intimidad, rechazado, excluido, censurado, cuestionado, condenado, señalado, estigmatizado, conduciendo a la víctima a la autoeliminación, autoaislamiento y paralización ocasionada por la vergüenza, culpa y miedo inducidos.

Usa el rumor malintencionado, como herramienta sostenida de acoso; sin importar que sea o no cierto, posiciona sin veracidad, Divinidad ni Ley, las especulaciones o estigmas preconcebidos, como verdades oficiales acabadas.

Orquesta operativos basados en antivalores, como: intolerancia, intransigencia, discrimen y violencia vestida de "seguridad" "patriotismo" "civismo" "lucha por el bien", etc., metodología que usa el pretexto de combatir lo negativo, lo cual, en lugar de erradicar, refuerza el promocionado comportamiento actitudinal "delincuencial", ilegal y oficialmente legitimado.”

Ante esta realidad que en ocasiones nos abruma, debemos manejar las herramientas necesarias para combatir y vencer al Psicoterrorismo, y son las siguientes:Tomar conciencia y centrarse en que el ataque no es hacia la persona en sí, sino un modo de vida y un nivel de consciencia primitivo del acosador; ejemplo: el perro que ladra ante quien pasa, da -indistintamente- de lo que es y tiene: su ladrido.

Cuidar la salud, esto es: elegir centrarse en que uno es un ser espiritual viviendo una experiencia humana de acoso, y de cómo elija afrontarla depende los efectos de éste; a la vez que elegir pensar en positivo, no tomar el veneno producido por los acosadores, el que no mata ni intoxica si elegimos no beberlo; elegir mantenernos en lo iluminado de la vida, sanidad traducida en la no reproducción de la violencia o agresión de los acosadores.

Tomar conciencia que nadie nos debe nada, que el primer e insustituible aliado es uno mismo, dentro de quien late nuestro Maestro primigenio, nuestro Espíritu Instructor que consuela, asesora y sana; latido convertido en consultor de cabecera sin horario, en asistente de desfogues de llanto y dolor vertido de las heridas en franco y abierto proceso de limpieza y cura.

Ubicar aliados dispuestos a hacer prevalecer con coraje y valor, los principios y valores que defienden, como los ejes rectores de su vida, por sobre privilegios que los deformen.
Afrontar la situación, vestidos del Valor venido del Amor; armadura sin la cual los dardos del acoso, manifestados en comentarios mal intencionados y palabras sin sentido, nos hieren.
Luchar sin odio, metodología que nos mantiene a salvo de ser perturbados psíquicamente, objetivo que buscan perpetrar los acosadores, ya que con ello nos vulnerabilizan. 
Marzo de 2010.

FUENTES CONSULTADAS

LEYMANN, H.
Universidad de Umeâ Suecia
Mobbing: la persécution au travail.
Seuil. Paris 1996.

Ref. doctores Leyman e Hirigoyen, tomada de la web http://www.mobbing.un, edición asumida por http://www.actosdeamor.com/victoriassecretas.htm.


viernes, 28 de septiembre de 2012

APOLOGISTAS DEL ESPAÑOLISMO EN EL FOLKLORE COLONIAL


APOLOGISTAS DEL ESPAÑOLISMO EN EL FOLKLORE COLONIAL

Eduardo Pedro García Rodríguez*

De los programas de producción propia de la televisión supuestamente autonómica y no menos supuestamente canaria, que merecen alguna atención son los dedicados al folklore canario, uno de ellos Tenderete heredado de la TV2 española y que en sus orígenes fuera presentado por el inolvidable Nanino Díaz Cutillas  con más de tres décadas en antena y, que en sus principios alcanzó tal audiencia que  alarmó al poder colonial siendo prohibida su emisión ante el temor de que dicho programa exaltara en exceso los sentimientos de canariedad, de hecho las noches en que se emitía Tenderete las calles quedaban prácticamente desiertas como bien recordamos las personas de cierta edad.


                             Nanino Díaz Cutillas,  Jorge Cafrune y Olga Ramos en la grabacion de un Tenderete.

Con el transcurso del tiempo, estos programas que como que como he dicho se supone que fueron concebidos para promocionar el folklore canario, poco a poco los han ido desnaturalizando convirtiéndolos en una muestra del folklore sur y centro americano e incluso de música pachanguera europea, siendo cada vez más reducidos los contenidos musicales folklóricos canarios. Si bien los canarios hemos sido siempre amantes de la música sudamericana e incluso tenemos excelentes interpretes de la misma, entiendo que estas manifestaciones del folklore y de la música popular americana debe tener su propio espacio y no estar insertada en el contexto de la música folklórica canaria, aunque sea interpretada por grupos canarios generalmente subvencionados y por tanto, sujetos a ciertos servilismos.

Por otra parte, no deja de ser sospechoso el desmesurado interés mostrado por los presentadores de estos programas en resaltar de manera machacona la presencia en los mismos entre el público invitado, de ciudadanos españoles o de otras naciones de Europa, al lisonjearles con aduladoras y  rebuscadas expresiones que pretendiendo ser corteses,  rayan en el servilismo cuando no en el ridículo, situación que se hace extensiva a la  lectura de los posibles comunicados de reconocimiento recibidos en dichos programas.

Otro de los aspectos en que estos presentadores ponen especial interés es en resaltar el supuesto origen español-colonial del folklore canario y muy especialmente de las malagueñas, cantos mediante el que expresamos nuestros más sensibles, íntimos y profundo sentimientos, de hecho cuando las escuchamos nos cambia el semblante y es frecuente ver como se deslizan alguna lágrimas por el rostro, tanto a hombre como a mujeres, consecuencia lógica de nuestra herencia biológica.

Cuando estos presentadores folkloristas ponen especial énfasis en resaltar la supuesta españolidad de la malagueña, un estilo de copla derivada del fandango, manifiestan su endofobia al obviar el verdadero origen de estas manifestaciones culturales las cuales hunde sus raíces en las más antiguas expresiones folklóricas imazighen (béreberes) cuna también del folklore canario no colonial. Aún sabiendo de antemano que no va a servir de mucho pues españolista viejo no aprende historia, me permito adjuntarles algunas notas relativas a las verdiales o malagueñas, quizás estas les ayude a comprender el porqué los canarios nos emocionamos tanto al escucharlas y al interpretarlas.

Según parece, estos presentadores-folkloristas y especialmente los guionistas de los mencionados programas desconocen que los árabes e imazighen llamados también con el nombre peyorativo de  moros, penetraron en la Península Ibérica en el año 711 de nuestra era por las costas de Andalucía o Bética, provenientes de territorios del norte de África derrotando  a los visigodos que estuvieron en Iberia desde el año 476 hasta la fecha antes citada. También parece desconocer que si bien las élites dirigentes que penetraron en dicha península eran en su mayoría árabes, tanto las tropas como los posteriores pobladores, agricultores y artesanos eran de origen imazighen (beréber) y fueron los verdaderos artífices de la cultura que engrandeció a los pueblos de la Península Ibérica hasta cotas que jamás había alcanzado anteriormente, especialmente en la agricultura, medicina, sanidad, música, urbanismo etc., prueba de este aporte cultural es  la existencia en actualidad de una riquísima toponimia de origen imazighen que frecuentemente es confundida con la árabe.

El legado moro fue muy importante, igual o tal vez superior que el de los fenicios, griegos o romanos, por su permanencia en la Península Ibérica durante 781 años que dejaron, sin duda, uno de los más importantes legados lingüísticos que ha tenido Iberia.

En el año 1492 los reyes de Aragón, Fernando II, y la reina de Castilla Isabel I, tras su alianza matrimonial y religiosa, en su política de expansión imperialista invaden y conquistan Granada, último bastión de la defensa árabe en Andalucía, iniciándose  el proceso de expulsión de los moros de la Península Ibérica, terminando así con casi ocho siglos de cultura árabe-imazighen en Hispania (=tierra de conejos).

El fandango se hallaba extendido por toda la Península Ibérica desde siglos antes de que surgieran las primeras formas folklóricas flamencas.

Aparte de la mención etimológica de fellah mengu, hay otros indicios que hacen pensar a muchos flamencólogos que hay mucho de morisco en la cultura flamenca. Para empezar, a partir de la conquista castellana de Granada, a finales del siglo XV, se produce un proceso de repoblación de la Alta Andalucía que permite no obstante la permanencia de cientos de miles de moriscos, habitantes del antiguo reino de Granada y herederos de toda la cultura hispano-romana y andalusí del sur peninsular ibérico, y por tanto, vehículo de los anteriores substratos.
Se acepta su origen árabe y su difusión desde Andalucía por toda la Península Ibérica adquiriendo perfiles propios en cada zona. Algunos autores, entre ellos José María Caballero Bonald, insisten en las  permanencias de formas arcaicas y moriscas en el Verdial.
Baile antes que cante, y de origen morisco, su importancia es tal dentro del flamenco que Andrade de Silva lo sitúa como “el nódulo primigenio y nutricio de todos los cantes que se agrupan dentro del común enunciado de estilos malagueños”.

Por toda la península ibérica se cantaba y bailaba el fandango morisco que con el pasar de los años se transformó en jotas, alboradas, muñeiras, boleros, malhaos, etc.

Otra versión del fandango es el denominado tarifeño o chacarrá, que como los anteriores procede del primitivo fandango arábigo-andaluz interpretado por los moriscos que quedaron escondidos en las Alpujarras y Montes de Málaga; principalmente y por su específica modalidad del acompañamiento al baile, al de la zona oriental de la capital malagueña (La Axarquía, Cómpeta, Chilches, Comares, etc). Y decimos que proceden y no que nacen a la vez, porque cuando Tarifa era zona ya de “cristianos viejos”, que se empleaban a mediados del siglo XVI en repoblar zonas moriscas, el fandango y las zambras eran interpretadas por estos moriscos que habitaban por las zonas y montes limítrofes a Málaga, con los instrumentos que lo hacen hoy excepto el violín que fue sustituto del rabel morisco y el laud que solo es empleado en Comares.

Según flamencólogos como Hipólito Rossy (Teoría del Cante Jondo.- Credsa, Barcelona, 1998) y José Luque Navajas (Málaga en el cante.-El Guadalorce.-Málaga, 1965) los verdiales son, como poco, la más primitiva forma de fandango malagueño y, casi con seguridad, puede que del andaluz en su conjunto. Alfredo Arrebola (Doctor en Filosofía, flamencólogo y cantaor) llega a afirmar que “el fandango más antiguo que registra la historia flamenca es, exactamente, el de Málaga” con sus dos formas “verdiales y fandangos abandolaos, siendo los más viejos los primeros, incluso anteriores al mismo flamenco” (V Congreso de Folclore Andaluz).

El Verdial es una manifestación propia de la cultura popular malagueña, privativa de determinados puntos geográficos en la provincia de Malaga en Andalucía, España, en las comarcas de la Axarquuía, valle del Guadalhorce y Montes de Malaga, y constituida por un particular estilo de cante y baile ejecutados con el acompañamiento de una rondalla compuesta por un violín, de dos a cuatro guitarras, un pandero, dos o más crótalos (platillos), castañuelas (chácaras) caracola y, en algunos de sus estilos, un laúd o bandurria.
Las pandas

Los verdiales son interpretados por grupos de músicos conocidos como pandas, si bien dicha denominación solo se les aplicaba antiguamente durante los días de la Pascua. Es durante la Pascua, cuando el fiestero se reviste de autoridad. Y para testimoniarlo, luce el principal emblema de la misma: La corona; simbolizada por un abigarrado sombrero cuajado de flores y abalorios, que constituyen las joyas de esa corona mimética que portan como lo que son: reyes, tontos y locos, si, pero reyes. Lazos, que significan las ínfulas que penden de la corona y le confiere un carácter casi sagrado. Lazos multicolores bordados por las amorosas manos de las madre, abuela, esposa o novia del fiestero. Espejos que les otorgan el poder luminoso del Dios Sol cuando este se mira en ellos, Dios que se venera en este tiempo de su renacer y cuyos rayos reflejan. (Pepe Molina, 2007).

La primera vez que se ve y se escucha una panda de verdiales queda prendida en la memoria como una de las experiencias más desconcertantes del folclorista. ¿Qué tiene que ver esta deslumbrante y monótona algarabía con los tópicos del andalucismo? Nada, absolutamente nada.
Delicada cuestión. Algo tendrá que ver su rebeldía a los intentos de ser “bautizada”, y su coincidencia con la época navideña, o precisamente por eso. De entre las muchas fiestas antiguas que celebraban el solsticio de invierno (también ésta reaparece en el de estío), la brillante eclosión de los Montes de Málaga ha conseguido lo que otras no: repeler todo intento de cristianización.

No es raro, por tanto, que el pensamiento oficialista haya ido esquivando este rito de aspecto solar, y bien pagano, hasta que no ha podido hacer otra cosa que sumarse como ha podido. (El País)
Es presumible que estos elementales conocimientos en torno a la malagueña- y de otros aspectos etnográficos-folkloricos- sean conocidos por estos presentadores folkloristas, pero quizás su españolismo asumido o interesado les inducen a continuar desinformando a la sociedad canaria.

*De la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo.

Julio de 2008.
Fuentes consultadas:

Aurelio Gurrea Chalé
En: Revista Aljaranda Núm. 4 marzo de 1992.







miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA VESTIMENTA GUANCHE


LA VESTIMENTA GUANCHE



Uno de los elementos que definen la cultura de un pueblo, es sin duda alguna los materiales que conforman su vestimenta. Estos materiales suelen ser los que proporciona el entorno donde desarrolla sus actividades la comunidad, especialmente cuando no se mantiene comercio con otros pueblos que puedan aportar materias primas más selectas, diferentes o  de más lujo. En el caso del pueblo guanche, es indudable que las apreciaciones que los conquistadores tuvieron sobre la vestimenta de los antiguos canarios estaban influenciadas por los perjuicios propios de una sociedad que recién salida de la edad media, que  trataba con desprecio a todo aquello que fuera ajeno o extraño al entorno en que solían desenvolverse. Así al observar que los guanches se despojaban de sus tamarcos momentos antes de entrar en combate, al objeto de quedar más desembarazados y poder moverse con más agilidad en el campo de batalla, al tiempo que utilizaban el tamarco enrollado al brazo como elemento protector ante los ataques del enemigo, esta costumbre fue narrada por algunos cronistas de manera peyorativa como que los guanches <<iban las mas de las veces desnudos>>.

No deja de ser significativo el hecho de un historiador canario, al que algunos intelectuales con más ánimo de adular que con conocimiento de causa no dudan en calificar como el “fénix de las letras Canarias” entre los muchos errores de bulto que recoge en su obra“Antigüedades de las islas Canarias”, tiene el siguiente<<Visto ya el modo que tenían de alimentarse los antiguos isleños, pasaremos a examinar su manera de vestirse, seguros de que también hallaremos en esa parte nuevas pruebas del remoto y común origen que les suponemos. Porque, si sus rebaños de ovejas les ofrecían largas cantidades de lana, ¿de donde provino que jamás se aplicasen a hilarla y a tejerla y sólo se cubriesen de pieles, juncos y hojas de palma?... >>. Está claro que tan insigne historiador desconocía que las ovejas que tenían los guanches es la oveja africana, de pelo corto como el de las cabras, y por tanto, no apto para hilaturas.

Inexactitudes como esta nos ha sido trasmitida machaconamente durante centurias con el firme propósito de hacernos creer que nuestros antepasados eran unos pobres brutos que sólo se cubrían con taparrabos, y es de lamentar que aún hoy en pleno siglo XXI, se continúe sosteniendo este tipo de  falacia desde determinados medios de comunicación social e incluso en los colegios de educación primaria, donde imparten la  enseñanza maestros españoles y lamentablemente, muchos canarios carentes del más elemental conocimiento de la historia de Canarias.

Con esta actitud de desprecio hacía nuestros ancestros, estos enseñantes foráneos inducen en nuestros jóvenes un sentimiento de rechazo hacía nuestros antepasados, los cuales les son  presentados como algo extraño o lejano, pertenecientes a una etnia diferente, y no como a los abuelos de sus abuelos, consiguiendo así, ir eliminando de las mentes jóvenes el concepto de pueblo diferenciado y autóctono, a cambio de imbuirlos de una serie de conceptos europeos (perfectamente orquestados) que son totalmente ajenos a nuestras raíces culturales, haciéndoles despreciar a sus antepasados ignorando por imposición, que éstos fueron portadores de una cultura milenaria que llegó incluso a enriquecer con aportes civilizadores a la incipiente sociedad europea de la baja edad media, cuyos descendientes hoy nos dominan y culturizan gracias a una conquista armada que fue harto sangrienta y cruel.

Otra de las imágenes que de nuestros ancestros frecuentemente pretenden trasmitirnos estos bárbaros, consiste en decirnos de manera peyorativa que vestían de pieles, como si el vestir de pieles finamente gamuzadas fuese sinónimo de atraso cultural.

Curiosamente, en la “civilizada Europa” cuna de estos bárbaros, el uso de pieles estaba restringido a la realeza a la nobleza y a algunos altos  miembros del clero, estando su uso vedado bajo severas penas a las clases populares, éstas debían conformarse con el uso de fibras de esparto o cáñamo, lino y burdo paño para sus vestidos, siendo el lino el tejido más fino que llegaron a usar hasta que el algodón importado de las colonias americanas les liberó de las fibras tradicionales, pues los paños importados de Holanda o Inglaterra  a costa de un derroche de oro era privilegio de unos pocos potentados. Esto era así hasta el extremo de que, los abordajes de los piratas españoles, éstos valoraban en la presa tanto el oro o la plata como los cofres conteniendo vestidos o piezas de telas.


Vestimenta de una familia burguesa castellana del siglo XV. Obsérvese lo burdo de los tejidos.

En tierra, los salteadores de caminos asaltaban y mataban a los viandantes en ocasiones sólo por el vestido que llevaban puestos. Por otra parte, el cuidado que los europeos de la época prestaban a su persona no era más exquisito del que prestaban a su vestimenta, como ejemplo podemos citar las referencias que sobre el particular nos proporcionan algunos historiadores españoles, éstos, afirman que la reina Isabel la católica solamente cambió de saya y se bañó dos veces en su vida adulta.

Es lamentable que, el desconocimiento a que se ha sometido a la población canaria sobre la vestimenta de nuestros antepasados, por parte de los poderes políticos imperantes y sobre todo por el clero, induzca a algunos canarios guiados de la mejor voluntad, pero aceptado por ignorancia, imposiciones más o menos solapadas de los estamentos dominantes, el que nuestros antepasados 

vestían con azaleas, es decir, con unas pieles de ovejas apenas tratadas y que para más escarnio son pieles de ovejas Merinas, las cuales fueron introducidas en nuestro país después de la conquista. Da pena ver como en determinados actos religiosos participan algunas personas disfrazadas y que creen de buena fe, que van “vestidos” de guanches.


                                          Grupo de guanches con la vestimenta tradicional.

Vamos por partes: Las ovejas que tenían nuestros antepasados, eran la africana, una oveja relativamente pequeña y de pelo corto y liso similar al de las cabras, esta raza autóctona hoy en día está siendo recuperada gracias a los desvelos de un matrimonio cubano afincado el Sur de Tenerife, aunque éstos, le dan el nombre de oveja “Pelibuey”. La oveja Merina, como hemos dicho fue introducida por los conquistadores precisamente porque precisaban de su lana no sólo para la obtención de materia prima para sus tejidos, sino que además, era un producto altamente cotizado para la exportación, por consiguiente, si la oveja Merino fue introducida por los españoles después de la conquista, no era posible que los guanches vistiesen las pieles de las mismas. No deja de ser un insulto a nuestros antepasados, el creer y hacer creer que la capacidad intelectual de éstos era tan limitada que se dedicaban a danzar en honor de una imagen cubiertos con zaleas de ovejas Merina con todo su pelo y ¡en plena canícula!.

Dejemos que sean los historiadores más próximos a las postrimerías de la conquista, quienes nos describan la vestimenta de nuestros ancestros, historiadores que por lo visto y oído, no son conocidos por quienes dicen defender nuestra cultura “popular”, y mucho menos por los que “enseñan y educan” a nuestros hijos y nietos. Para éstos, y para los que sienten verdadera inquietud por las cosas del pasado de Canarias, incluimos al final de este modesto trabajo una lista de títulos que consideramos de interés para un mejor conocimiento de la historia de Canarias.

                                                             Dama guanche

<<Su traje era (porque no tenían género alguno de lino, ni de algodón) un vestido hecho de pieles de cordero o de ovejas gamuzadas, a manera de un camisón sin pliegues, ni collar, ni mangas, cosido con correas del mismo cuero, con mucha sutileza y primor tanto, que no hay pellejero que tan bien adobe los cueros, ni que tan sutil costura haga, que casi no se divisa, y esto sin tener agujas ni leznas  sino con espinas de pescado o púas de palmas o de otros árboles. Este vestido era abrochado por delante o por el  lado, para poder sacar los brazos, con correas de los mismos. Este género de vestidura era común llamaron tamarco y era común a hombres y mujeres: salvo que las mujeres, por honestidad, traían debajo del tamarco una como saya de cuero gamuzado que les cubría los píes, de que tenían mucho cuidado, porque era cosa deshonesta a las mujeres  descubrir pechos y píes. Este sólo era su traje de grandes y menores, y éste les servía de cobertura para la vida y de mortaja para la muerte. >> (Fray Alonso de Espinosa.).

<<El vestido de los canarios eran unos toneletes hechos de juncos majados muy juntos al cuerpo y tejidos que llegaban a la rodilla; y ceñíanlo por la cintura, y después se echaban encima  unos pellejos cosidos  muy primamente,  que llamaban tamarco, en verano el pelo afuera, y en invierno adentro, muy galanos y pulidos; Y en las cabezas, tocados de pellejos de cabritos, que desollaban enteros, y las garras caían por las orejas, amarrados al pescuezo; y algunos trían unos como sombreros con plumas en ellos; y los tamarcos y toneletes y los demás vestidos eran pintados de diversas colores de tintas, que hacían de flores y erbas. Y del mismo hábito usaban las mujeres de pellejos como refajos altos del suelo.

                                                              Noble guanche

Criaban cabello y cojíanlo atrás como trenzados con juncos majados. Hacía las costuras de los tamarcos y cueros con tanto primor y delicadeza, que no hubiera persona que su vista no engañara, para afirmar  que se hicieron con agujas muy delgadas y hilo preciado portugués, y los repulgos de muy pulidas labraderas. Traían calzados unos pedazos de cuero de cabras, atados con correas del mismo cuero crudo. >> (Fr. J. de Abreu Galindo.)
<<Las pieles adobaban a modo de gamuzas de que hacían su vestido. El primero y más pulido una tuniceta con medias mangas cerradas hasta la sangradera y por bajo de la cintura, era en hombres y mujeres principales. En las mujeres ponían encima como enaguas de faldellón otro atado a la cintura y después otra ropa que las cubría todas como casacón o sobretodo. En los hombres eran tres, el primero del modo que dijimos a modo de justa cor[... roto] la rodilla el último pieles más gruesas y largo hasta los píes.

Tenían calzado a modo de sandalias y medias de borceguíes. Los plebeyos andaban descalzos de píe y pierna y trasquilados barba y cabello y Tenían calzado a modo de sandalias y medias de borceguíes. Los plebeyos andaban descalzos de píe y pierna y trasquilados barba y cabello y con un zumarrón de pieles sin costura por los hombros, los brazos de fuera y algunas veces con media manguilla y en lo interior tenían por la cintura cubiertas sus partes. Los nobles tenían cabellos largos, mayormente en lo alto de la cabeza le dejaban bien crecidos, y alrededor lo quitaban. La barba era larga y el bigote sobre la boca era quito.


                                          Vestimenta de un Kanku (Sacerdote Guanche).

El vestido le cosían con nervios y correítas hechas de tripas de animales, y con espinas de pescado y agujones de palo y tenían por leznas y eran costuras muy finas y excelentes las gamuzas eran muy buenas adobaban [... roto]... tenían mujeres dedicadas para sastre. >> (Antonio Sedeño.).

<<Los canarios vestían telas de hojas de palmera tejidas junto con juncos, con admirable labor y artificio. Con éstas hacían ciertas faldillas, más o menos como las romanas, y se las ceñían por encima del talle, para cubrirse honestamente las carnes. Después con algunas pieles de cabras blancas, muy bien preparadas y cosidas, se vestían el busto; y encima, a manera de capa llevaban en invierno dos más, con su lana, abiertas por un lado, como si fuese una hopalanda, a la cual llamaban tamarco. En lugar de sombrero llevaban una piel de cabrito doblada, a manera de escofia  alemana, atada arriba, donde está el cuello, dejando colgar las pieles de las patas. Este traje, como sé a dicho en el capítulo precedente, se acompaña en los nobles con pelo largo, y en los villanos con la cabeza afeitada. Las mujeres vestían pieles preparadas como los trajes de piel que se usan en Lombardía y en otros lugares fríos; y con ellas, como con un traje talar, se cubrían desde el cuello hasta los píes. Los pelos los trenzaban con juncos en lugar de cintas y los dejaban caer libremente cosido, como más diestramente se podría hacer entre nosotros. La tela tejida con hojas de palmera fue tan admirada por aquellos que la vieron, que su inventora (que según dicen ellos, fue una mujer) merecía ser celebrada entre ellos, como si fuese una Aracne, famosa entre los poetas>>.
(Leonardo Torriani.).


                                         Guerrero guanche Consejero capitán a guerra

Quizás uno de los autores que con más detalles han descrito los vestidos de los antiguos canarios sea el historiador canario don Tomás Marín de Cubas, cuando nos narra la entrega de la reina Arminda al masacrador de pueblos Pedro de Vera, con cuya entrega se dio por totalmente conquistada y sometida la isla de Tamarant. (Gran Canaria) Veamos como nos cuenta el suceso don Tomás:

<<Después del mes de junio envió Pedro de  Vera recado a D. Fernando Guanartheme, que hiciese venir á su sobrina (Arminda) con los demás nobles sus parientes, al Real, á entregarse como estaba pactado; y luego dieron orden de traerla desde Tirajana por Telde, sin que viniese con ella ningún cristiano español,traíanla en hombros cuatro capitanes nobles, de cabello largo rubio, en unas andas de palo a modo de parihuelas, sentada, vestida de gamuza á modo de badana ó pieles adobadas, de color acanelado; venían delante de las andas cuatro capitanes con capotillo de badana llamados tamarcos, braguillas de junco, majos en los píes y guapiletes en la cabeza, y lo demás desnudo; al lado de las andas, algo hacía atrás, dos tíos suyos Faisajes, y después se seguía un grande acompañamiento de hombres todos que servían de traer las andas á  remuda. Salió Pedro de Vera con mucha gente al recibimiento, y ellos hicieron su entrega por medio de la lengua ó interprete, diciendo que allí venía la Señora de toda la tierra, heredera única y legítima hija de su señor Guanarthemy Guanachy Semidan, legítimo dueño y señor de la verdadera línea y sucesión de dominio y señorío de la tierra;  y que ella entrega voluntaria, y todos sus tíos y parientes que allí venían, gobernadores de la tierra, en nombre y debajo de la palabra de su señor el muy poderoso y católico Rey D. Fernando entregaba su persona y personas al Capitán Mayor de los cristianos que allí presente se halla que es Pedro de Vera, del Rey de Castilla y León. Pedro de Vera y demás caballeros la recibieron á píe, fue abrazando á todos con mucho cariño; Traían todos los canarios el cabello suelto por las espaldas, y la Señora Arminda, que los españoles llamaba Almendravella.


 Creemos que con lo expuesto queda suficientemente aclarado que nuestros antepasados no vestían unas ridículas saleas cuero de ovejas merinas, tal como se nos ha venido exponiendo, por el contrario, sabían aprovechar al máximo los vegetales y pieles de animales que el entorno les ofrecía.

Guaire Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

Eguerew, 15 n Tanit, n 5º akano.

Un Pueblo afianza sus raíces en su pasado
Un pueblo sin Raíces es un pueblo sin Historia.
El Pueblo que no conoce su Historia, es un pueblo
Condenado a la dependencia.