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lunes, 7 de octubre de 2013

12 DE OCTUBRE DIA DE LA HISPANIDAD, DIA DE LA RAZA ¿QUE HISPANIDAD? ¿QUE RAZA?




SATOS, HIJOS DE MIL TRIBUS: ESPAÑA ESA ENTELEQUIA


Winiwuada Frysky

 “Andaba yo en la búsqueda de una palabra o un concepto exacto, o casi, para definir qué es españa cuando me acordé de una frase de D. Benito Pérez Galdós acerca de ese país y que quedó para la historiografía. En una ocasión le preguntaron a D. Benito qué era españa y contestó con una frase que ha quedado ahí en el aire: “españa es una entelequia”. Al ir a Google para tratar de buscar el significado exacto de esta palabreja resulta que uno se pierde en conceptos que van desde el latín al griego pasando por no sé donde pero que al final no llega uno a comprender nada excepto que una entelequia es algo así como “algo que es y está ahí pero que no es, que no acaba de ser”, y eso es lo que más o menos creyó que era, para D. Benito, españa y por tanto así lo dijo.

    Como no me quedó claro las respuestas que encontré me dio por meter en Google la frase de D. Benito: " españa es una entelequia" y me salió un muy extenso y completo artículo de lo que es españa no como Nación, que no lo es, sino como esa "entelequia" que ha existido siempre y siempre seguirá existiendo. El artículo se me antoja no como una Historia de españa, que no lo es puesto que españa nunca ha existido ni como país ni como Nación, sino como la Historia de esa parte de Europa que desde antes de la invasión de Roma ya los fenicios dieron a conocer con el nombre de Span y que significa "tierra de conejo", término éste que ya usara para referirse a esa parte de Garaldea ( nombre anterior de cómo los africanos llamaban a Europa ) Juba, el que fuera el primer africano que colonizó e introdujo en las Islas Canarias hombres y mujeres desde el continente africano y también hijo de Massinisa primer emperador africano que tuvo Roma y al que se le atribuye la frase "Ta-Ferka ifrikkiyin", África para los africanos.” (M. Meneses, 2010).

    Habrá que analizar la pregunta en sus dos vertientes; entelequia en su sentido literal de “algo que tiende por sí mismo a su propio fin” o en su sentido irónico de “algo irreal”. Ha habido a través de la Historia de españa - y sigue habiéndolos- muchos movimientos centrífugos dedicados a convertir en realidad el sentido literal del concepto y, por otro lado, muchos pensadores españoles han usado el sentido irónico del mismo para negar la existencia de españa como un sentimiento arraigado en la conciencia del pueblo y, por lo tanto, como algo arbitrariamente impuesto.
   Tras el largo período paleolítico, y concluido el largo proceso de hominización con la especie Homo sapiens sapiens, se inició el período neolítico en la Península Ibérica hace aproximadamente 5.000-3.000 años. Las nuevas comunidades agricultoras y ganaderas se asentaron creando poblados permanentes.

   La Edad de los Metales se inicia con la edad del Cobre, en torno a 3.000 a.C., y continúa con la Edad del Bronce (2.000 a.C.). Hacia 1.200 a.C., tiene lugar la primera de una serie de asentamientos de pueblos indoeuropeos.
Los iberos o íberos fue como llamaron los antiguos escritores griegos a las gentes del levante y sur de la Península Ibérica para distinguirlos de los pueblos del interior, cuya cultura y costumbres eran diferentes.
De estos pueblos escribieron Hecateo de Mileto, Heródoto, Estrabón o Rufo Festo Avieno, citándolos con estos nombres, al menos desde el siglo VI a. C.: elisices, sordones, ceretanos, airenosinos, andosinos, bergistanos, ausetanos, indigetes, castelani, lacetanos, layetanos, cossetanos, ilergetas, iacetanos, suessetanos, sedetanos, ilercavones, edetanos, contestanos, oretanos, bastetanos y turdetanos.
    Geográficamente, Estrabón y Apiano denominaron Iberia al territorio de la Península Ibérica. (Enciclopedia encarta / Wikipedia.org / es.wikipedia.org).


   Se inicia así lo que se denomina la Protohistoria: período comprendido entre las arribadas indoeuropeas (1.200 a.C.) y la colonización en la segunda mitad del siglo III a.C. De este período han quedado abundantes restos arqueológicos, a los que se les une los primeros testimonios escritos de griegos y romanos sobre la península ibérica.
   La primera referencia se remonta 3000 años en la forma del vocablo fenicio "Spanija" o "Span" (literalmente "tierra de conejos"), los romanos lo latinizaron a Hispania (o Ispania), con el tiempo se convirtió en Spania (volviendo casi a la ortografía fenicia) para terminar - con el cambio de la pronunciación de la ese en el norte y la introducción de la ñ - finalmente en españa. No hay duda que en su origen y durante siglos, y hasta milenios, la palabra Span-Hispania-Spania-españa era un concepto puramente geográfico comparable a Iberia (del griego Iberia ó Hiberia) o, en la actualidad, la Península Ibérica.

    Los primeros pueblos que aparecen en la historia de la Península fueron los iberos, que, en sucesivas oleadas, entraron desde África a partir del Paleolítico Superior hasta la Edad de Bronce, extendiéndose al principio por el Levante hasta el Noreste, terminando en el Sur de Francia, y, mucho más lento hacia el interior y el Norte de la Península. Considerando que esta migración ocupó un periodo de más de cinco mil años, no es sorprendente que desde tartesios/turdetanos, en el Sur (de España) hasta airenosios en el sur de Francia, se han contado no menos de 20 pueblos/tribus iberos diferentes. Una de las muchas ironías de la Historia de españa - seguramente muy molesta para el Honorable Pujol, que nunca se ha distinguido por su sentido del humor - es el hecho que uno de estas tribus, conocido por "castellanos" se asentó durante muchos siglos en la actual comarca de Olot (de lo más catalán imaginable!). Aparte de estos pueblos hubo otros 8, asentados en Asturias, Cantabria, Vascongadas, Navarra y la Rioja, que han sido clasificadas como "no identificados" o sea de origen supuestamente "desconocido".
    No obstante me parece lógico considerar estos pueblos tentativamente como iberos, considerando que una vez llegado a la Delta del Ebro, el valle del Ebro no era solamente la vía de penetración más obvia hacia el Noroeste sino además una ruta muy atractiva comparado con seguir una costa cada vez más accidentada.

    Terminadas las oleadas migratorias iberas, comienzan, a principios del último milenio a. C., las indoeuropeas, llevadas a cabo por pueblos célticos. Estos no vienen del Sur como los iberos sino del Norte, penetrando a través del Pirineo oriental. Con iberos a ambos lados de su vía de penetración están forzados a cruzar el Ebro y aprovechan las valles del Duero y, en posteriores oleadas durante varios siglos, los del Tajo y Guadalquivir para ocupar todo la parte occidental de la Península. Se han contado no menos de 16 tribus celtas, desde galaicos en el Noroeste hasta lusitanos y oretanos en el Sudoeste.

    Los celtíberos ocuparon un extenso territorio situado a ambos lados de la diagonal Ávila-Soria (más o menos Castilla la Vieja). No sabemos si se trataba de iberos celtizados o de celtas iberizados. Poco importa: para ser estos tendrían que haber tenido forzosamente vecinos iberos lo que parece confirmar que los llamados "pueblos no identificados" al Norte de su región habría que considerarles como iberos; y por otro lado, si hubieron sido aquellos, la supuesta teoría de que los iberos no hubieron penetrado ni el Centro ni el Norte de la Península, quedaría igualmente desmentida.
    Los primeros iberos que penetraron en la Península no se encontraron, lógicamente, con un territorio vacío. Hubo ya una población autóctona de unos 50.000 individuos (una densidad, típica de aquellos tiempos, de un habitante por cada 10 Km. cuadrados) repartidos entre las valles y cuencas más protegidas. Esta población tenía probablemente también remotos orígenes africanos, y a través de los milenios fue totalmente absorbida por los "migrantes" iberos, menos los grupos en Galicia y Asturias de origen étnico desconocido que mucho más tarde fueron celtizados. (www.berrom.com/españa-una-entelequia.htm).

   A tenor de lo investigado por el profesor Fernando García de Cortazar procede establecer tres periodos básicos iniciales de la Península Ibérica:

1.- Los habitantes Oriundos o descendientes de los que procedentes de África se han hallado en Atapuerca.
2.- Los que la invadieron procediendo del norte, desde las actuales Francia, Alemania, etc.
3.- Los que se establecieron en el sur y venían de Oriente.

Los oriundos. Hacia los años 100.000 a.C. en la Península se había asentado el homus Neandertal,   dedicado a la caza y a la recolección de frutos. En los años 30.000 a. C., lo sustituye el Cromagnom, que fabrica utensilios y pinta en las cuevas de Cantabria sus bisontes y caballos. Y sigue siendo cazador.

En los años 3.500 a. C., la evolución da paso al hombre Neolítico, que cultiva la tierra y se reagrupa en comunidades, formando grandes poblados rodeados de murallas y en donde, dejando la piedra, trabajan el cobre y luego el bronce..

Hacia el año 2.000 a. C., comienza la Edad de Bronce o periodo en el que trabajan el oro y la plata, y construyen grandes megalitos desde Galicia al Pias Vasco y desde Cataluña a Andalucía.


”Los Colonizadores”

Por los años 1.000 a. C., mercaderes Fenicios venidos de Oriente arrumban a las costas de Levante y Andalucia. Y el Norte era visitado por tribus llegadas de Europa. Hombres y mujeres procedentes de las actuales Francia, Suiza y norte de Italia se internan en Cataluña (Campos de Urnas), así como gentes del Rhin se establecen en el valle del Ebro atravesando las zonas cantábricas.


Son los Celtas.

Hasta ese momento, a los habitantes de la Península se les denomina Iberos.

En el sur, los habitantes nativos mantienen una monarquía, la de Tartesos, en la que es destacable el mítico rey Argantonio. Durante los siglos VIII y VII a. de C., los fenicios de Sidón y Tiro descubren los ricos yacimientos minerales del sur, y fundan una cadena de factorías de las que nacerían Cádiz, Málaga e Ibiza.


Estos forasteros de Oriente se mezclan con los nativos y les enseñan a utilizar el torno de alfarería, la producción de artesanía en marfil, el cultivo de la vid y el olivar, la metalurgia de hierro y plata, lo que enriquecía a los jefes locales en sus transacciones con las expediciones de griegos y fenicios. Cádiz se convierte en la capital de la plata del Mediterráneo. (Antonio Vaca de Osma).

 Los Celtas          
Grupo de pueblos de origen centroeuropeo, cuyas primeras migraciones tuvieron lugar en la época prehistórica (a partir del siglo X a.C.). Se asentaron en diversos lugares de Europa (España, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Los Balcanes, Asia Menor...), ocupando la mayor parte del oeste y del centro de Europa durante todo el primer milenio a.C. Transmitieron su idioma, costumbres y religión a los otros pueblos de la zona. Los antiguos griegos y romanos reconocieron la unidad cultural de estos pueblos cuyos territorios se extendían desde el este de Europa hasta el norte del continente. Su nombre genérico aparece en documentos romanos como celtae (derivado de keltoi, la denominación que Heroodoto y otros escritores griegos dieron a este pueblo), galatae o galli. Los celtas hablaban una lengua indoeuropea, de la misma familia que las de sus vecinos itálicos, helénicos y germanos. Los topónimos celtas, junto con los nombres de las tribus, las personas y dioses, nos permiten pensar en su presencia en un extenso territorio europeo, desde la actual España hasta el mar del Norte y desde las islas Británicas hasta el bajo Danubio. Los primeros celtas que llegaron a la península ibérica hacia el 800 a.C. se asentaron en el valle del Ebro. Hacia el 700 a.C. una segunda oleada se estableció en la Meseta y, finalmente, en el siglo VI a.C., una tercera y última migración se asentó en el valle del Duero. Pasaron después al noroeste peninsular, donde la actual Galicia se convirtió en una de las zonas más fuertemente enraizadas a las tradiciones y a la cultura celta que han sobrevivido hasta hoy. Las tribus celtas colindantes con los territorios iberos de la península, recibieron la influencia de la cultura ibera que las transformó dando lugar a los pueblos celtíberos.
Hacia el 2600 a. C. se desarrolla en Andalucía oriental la civilización calcolítica, que se aprecia en los yacimientos de Los Millares (Almería) y Marroquíes Bajos (Jaén), estrechamente relacionados con la cultura portuguesa de Vila Nova y quizás (no probado) con alguna cultura del Mediterráneo oriental (Chipre).
Hacia 1800 a. C., esta cultura se ve sustituida por la de El Argar (bronce), que se desarrolla independientemente y parece estar muy influida en su fase B (desde 1500 a. C.) por las culturas egeas contemporáneas (enterramientos en pithoi).
Hacia 1300 a. C., coincidiendo con la invasión del noroeste peninsular por los celtas, El Argar, que bien pudo haber sido un estado centralizado, da paso a una cultura «post-argárica», de villas fortificadas independientes, en su mismo ámbito.
Tras la fundación de Marsella por los focenses (hacia 600 a. C.), los iberos reconquistan el noreste a los celtas, permitiendo la creación de nuevos establecimientos griegos al sur de los Pirineos.
A las comunidades establecidas al final de la edad del bronce se las considera sustrato indígena al hablar de la cultura íbera. Básicamente hay cuatro focos: El Argar, la cultura del Bronce Manchego, la del Bronce Valenciano y los Campos de Urnas del Noreste.

Las tribus vasconas escogieron en su mayoría el Pirineo navarro y el Pirineo occidental aragonés para su asentamiento. Con posterioridad, hubo un desplazamiento de parte de estas tribus hacia el oeste, conviviendo con las tribus várdulas y caristias.
Antes de la dominación romana existía una clara diferenciación territorial entre los grupos de vascones según su medio de vida, condicionado por el terreno.
El legado fenicio y cartaginés en la España Antigua duró unos 1400 años, desde finales del segundo milenio a.C. al 400. Los fenicios venían en busca de metales. Trajeron la escritura, el hierro, el aceite, nuevas técnicas de explotación de las minas. Introdujeron sus dioses, sus templos, sus rituales religiosos y la cremación de los cadáveres y el urbanismo del Oriente. Una serie numerosas de santuarios del sur de España son fenicios. Hubo una colonización fenicia en el Guadalquivir. Invadieron el Oriente de metales procedentes de las minas y de salazones. Durante el siglo V a.C. lucharon iberos como tropas mercenarias en el ejército fenicio en Sicilia. Con la llegada de los Bárquidas hubo una verdadera conquista de todo el sur y levante, y una penetración hasta el interior de la meseta. Se explotaron a gran ritmo las minas con nuevas técnicas de explotación y las pesquerías, en régimen de monopolio. Fundaron ciudades y acuñaron monedas. Las tropas celtibéricas y lusitanas participaron activamente en la Segunda Guerra Púnica. Se asentaron cartagineses en el sur. De Cádiz partieron las expediciones por el Atlántico en el s. V a.C. Todo el sur de España estaba habitada por cartagineses al final de la República Romana. En época romana se introdujeron nuevos dioses como Tanit y Dea Caelestis. El culto a Melqart duró en Cádiz hasta el año 400. (José Maria Blázquez).



A la llegada de Roma, Hispania ofrecía una de las mayores diversidades étnicas de toda Europa, acentuada por un claro gradiente cultural en sentido Norte-Sur y Este-Oeste, explicable por su mayor apertura o lejanía al Mediterráneo y a sus vivificantes influjos culturales acrecentada por la diversidad geográfica, apenas uniformada por la gran Meseta Central que actuaba como área de contacto. A lo largo del I milenio a. C. la
Península Ibérica ofrece un complejo proceso de etnogénesis al formarse los diversos pueblos prerromanos en un proceso acentuado por el influjo de fenicios, griegos, púnicos y, finalmente, romanos, coincidiendo en general con su evolución hacia formas de vida urbana, proceso que culmina con la definitiva incorporación de Hispania a la órbita de Roma.

Dentro del complejo mosaico étno-cultural de Hispania, cabe diferenciar a grandes líneas tres grandes troncos. Los turdetanos o tartesios e íberos ocupaba las zonas meridionales y levantinas abiertas al Medite rráneo y a sus corrientes civilizadoras, siendo los más cultos y civilizados, especialmente la Turdetania, en la actual Andalucía, como acertadamente señaló Estrabón (111,1,6 y 2,1). Por el contrario, en valles de las
montuosas zonas próximas al Pirineo Occidental vivían vascones y otros pueblos afines no indoeuropeos, étnicamente más relacionados quizás con el mundo ibero y aquitano, aunque culturalmente resultan más afines a los pueblos cantábricos, siendo su aislamiento y pobreza lo que explica su marginalidad y la pervivencia de este substrato al no llegar a romanizarse.

Finalmente, otro tronco étno-cultural lo constituían los pueblos indoeuropeos, entre los que destacan los celtas no siempre fáciles de diferenciar.

Éstos habitaban especialmente el centro, norte y occidente, desde el Sistema Ibérico hasta el Atlántico. En ellos cabe diferenciar los Celtíberos propiamente dichos, más desarrollados a la llegada de los romanos y con una estructura gentilicia clientelar de ideología guerrera con tendencias expansivas, frente a los Lusitanos y otros pueblos del Norte, como Galaicos, Astures y Cántabros, de menor desarrollo y que mantenían una estructura pregentilicia más arcaica y basada en clases de edad. (Martín Almagro-Gorbea)

La colonización griega
   Los contactos comerciales entre griegos e indígenas de la fachada este de la Península Ibérica se ven propiciados por la existencia de colonias griegas en España. Las relaciones comerciales comienzan en el siglo VI a. C. con exploraciones sistemáticas desde el nordeste peninsular, donde estuvieron ubicadas las colonias de Emporion (Ampurias) y Rhode (Rosas).
   Una vez en el Mediterráneo Occidental, las navegaciones se efectuaban mediante cabotaje, generalmente desde el norte hacia el sur, centrándose en la costa levantina y sureste peninsular, a partir del s. V a. C. En este punto es importante mencionar una serie de pequeños puertos, atalayas o ensenadas con nombre griego (Hemeroskopeion, Alonis o Akra Leuke), usados según las fuentes clásicas por los comerciantes foceos para fomentar el comercio. No obstante, a nivel arqueológico no se ha localizado ninguna de ellas.
   Una vez en la costa, la ruta empleada por los comerciantes hacia el interior era a través de las vías naturales de comunicación, ríos y pasos entre montañas. En el sureste de la Península las dos vías más importantes fueron las de los ríos Segura y Vilanopó, teniendo como objetivo último el área minera de Sierra Morena, con epicentro en Cástulo (Linares, Jaén), a lo largo de una ruta jalonada de yacimientos ibéricos.
   Los comerciantes y buhoneros traían mercancías, básicamente productos manufacturados como vajillas de lujo, procedentes mayoritariamente de Atenas, objetos de adorno, joyas, pequeñas esculturas de terracota y una serie indeterminada de abalorios, entre los que habría tejidos y pequeños muebles que cambian por materias primas, principalmente metales.
   La ocupación romana
   La primera intervención de tropas romanas en la península se produjo en el 218 a.C. En ese momento Roma se enfrentaba a una guerra a muerte contra Cartago por el dominio del Mediterráneo Occidental y sufría el ataque de Aníbal. La llegada de tropas romanas a la Península se produjo para tratar de cortar el abastecimiento de las tropas cartaginesas, que procedía de sus territorios en la península.
   La guerra contra los cartagineses y sus aliados íberos fue dura, pero también Roma ganó aliados entre las tribus íberas y celtíberas. El resultado global de la guerra fue la derrota de Cartago y sus aliados a manos de Roma, por lo que finalmente en torno al año 197 a.C. Roma pasó a controlar todo el territorio costero de la Península Ibérica desde los Pirineos hasta el Sur de Portugal. La mayor parte de las tribus íberas del territorio aceptaron sin excesivos problemas el dominio de Roma.
   2. En una segunda fase (a partir del 150 a.C.), Roma se propuso extender su dominio a los pueblos celtíberos del interior de la Península. Como de costumbre, encontró una feroz resistencia por parte de algunas tribus, pero también consiguió la alianza de otras, que se sumaron a sus tropas. Además, el ejército romano contaba ya entre sus filas con bastantes íberos, por lo que debía parecer más bien una tropa multinacional al servicio de Roma.
   En la penetración en la meseta se produjeron dos episodios de resistencia muy famosos. Por una parte, la tribu de los lusitanos encontró en Viriato a un caudillo que entre el 147 a.C. y el 139 a.C. lideró una guerra de guerrillas contra las tropas romanas que las puso contra las cuerdas. El terrorismo de Estado, más que la guerra, acabó con la resistencia, pues Viriato fue asesinado por unos traidores que esperaban recibir una recompensa de Roma. Aunque tal vez hayas oído la leyenda de que cuando dichos traidores fueron a cobrar su recompensa el consul romano los mandó ejecutar y dijo esa famosa frase de Roma no paga traidores.

Los Suevos y Visigodos
En el siglo V el debilitamiento del Imperio Romano era ya muy evidente para todos.
   Tanto es así que las tribus bárbaras no aguantaron más la tentación, y comenzaron a invadir el Imperio de Occidente que tantos siglos les había costado a los romanos. Una de estas tribus bárbaras que acometió dicha empresa eran los suevos.

Fue en el año 406 cuando estos suevos cruzaron los Pirineos con un ejército de 30.000 hombres. En poco tiempo se asentaron en las tierras del norte de Iberia, como la actual Galicia y el norte de Portugal. Su rey Hermerico inició una serie de rápidas conquistas, eligiendo la ciudad de Augusta Bracara, la actual Braga portuguesa, como base de su nuevo reino.
   A partir de aquí fueron conquistando nuevas ciudades en la Península Ibérica, hasta entonces romanas. Los romanos se dieron cuenta de que poco o nada podían ya defender e iniciaron una serie de trámites legales con los suevos para poder convivir en las mismas tierras, a cambio de una serie de concesiones.
   Sin embargo, en el año 416, la provincia de Iberia, ya bastante poblada con ciertas tribus bárbaras como los vándalos y los alanos, recibieron la llegada de una nueva tribu, los visigodos. Esta llegada hizo que, desde el primer momento, todos entraran en conflicto, ya que a los visigodos no les gustaba demasiado eso de compartir territorios, sino que llegaron con la intención de apoderarse de todo en exclusiva.
   Precisamente en el año 418 los visigodos derrotaron a los suevos en sus luchas internas, por lo que estos últimos se vieron obligados a atrincherarse en las tierras de Galicia. De todas maneras esto no amedrentó a los suevos, sobre todo cuando los vándalos y los alanos abandonaron Iberia rumbo al norte de África. Aún así, los visigodos continuaban manteniendo a raya a los suevos.
   A partir de ahí un pequeño tratado de paz hizo que ambas tribus se respetasen durante unos años. En ese momento los romanos aprovecharon para pedir a los suevos ayuda en el conflicto que tenían con los hunos. Sin embargo, como todo hacía presagiar, el tratado de paz entre suevos y visigodos no duró mucho tiempo, ya que las ambiciones de ambas tribus por controlar Iberia eran máximas.
   Todo explotó cuando los suevos se convirtieron al catolicismo y los visigodos se aliaron con la herejía arriana. Al convertirse al catolicismo, el rey suevo Chararico quiso aliarse con los francos, otro pueblo católico, pero fue en vano. Mientras negociaba, el rey visigodo, Leovigildo, se dio cuenta de los problemas que le traería a su tribu la unión de suevos y francos, e inició la guerra antes de que fuera demasiado tarde.
   Era el año 576. La guerra se extendió durante diez años, tiempo más que suficiente para que los visigodos aprovecharan las divisiones internas de los suevos para derrotarlos y acabar expulsándolos de la Península Ibérica. Allá por el 587 la tribu de los suevos desapareció arrasada por los visigodos, que quedaron como señores de la Península Ibérica. (José Manuel Breval).
Ocupación árabe imazighen de la península iberica
Aprovechando la crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas, compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711 iniciando la conquista de la península ibérica.
   Dirigidos por el beréber Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África, Musa ibm Nusayr los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo, que perdió la vida en el combate.
   Animados por aquel éxito, los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza. En apenas tres años, los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras hispánicas sin encontrar apenas resistencia. Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control.
   Junto a los árabes, que ocupaban los puestos dirigentes, grupo bereberes del norte de África engrosaron las filas de los invasores musulmanes.
   Los árabes tenían fuertes estructuras tribales (qaysíes, kalbíes) que mantuvieron largo tiempo fuertes enemistades que pronto se manifestaron al repartirse las tierras ocupadas.
   A todos estos problemas entre los árabes, hay que añadir los provocados por los beréberes islamizados del norte de África, reacios a someterse a un autoridad central. Resultado de todo ello fue un oscuro período de luchas y enfrentamientos entre los distintos clanes árabes, y entre árabes y beréberes,  que durará toda la primera mitad del siglo VIII.
   Diversos magnates nobiliarios visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el caso de Teodomiro, en la región murciana. Las escasas fuentes disponibles nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante capitulaciones y rendiciones acordadas entre los señores godos y los conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla. Esto nos explica la rapidez de la conquista.
    Tecnología aportada por los árabes y imazighen a la cultura hispana
   Un primer ejemplo es la fabricación del papel, elemento previo a la generalización de la imprenta. El pueblo chino fue su descubridor y, en el primer siglo de nuestra era, mientras los demás todavía escribían sobre gruesos pergaminos, ellos ya habían aprendido a obtener de las fibras de la morera o el bambú una pasta que se extendía y alisaba sobre armazones de caña, formando hojas flexibles y lisas. Los árabes hicieron de transmisores: aprendieron la técnica china, la perfeccionaron utilizando trapos de lino en vez de fibra vegetal, y en el siglo XI establecían sus primeras fábricas de papel en España.
   El progreso más importante de la tecnología e ingeniería árabe medieval estuvo en relación con la agricultura y el agua (recogida, transporte y almacenaje), probablemente debido al rigor y aridez de sus zonas de procedencia. Introdujeron muchas plantas nuevas y realizaron avances agrícolas notables, como los fertilizantes y los injertos, generalizándose el abono de los campos en los siglos XII-XIII con el fin de dotar de mayor fertilidad a la tierra. Sus ingenieros idearon sistemas y equipamientos para el riego, construyendo acequias y canales de agua subterráneos, con accesos desde la misma calle para poderlos limpiar y reparar. Un nuevo modelo de molino de viento aparece también en escena, con aspas que giraban en un plano horizontal alrededor de un eje vertical. El arado de vertedera (más pesado) ayudó también a muchos granjeros, pues permitía voltear la tierra al mismo tiempo que se araba. Se le añade también la reja para liberar el suelo de rastrojos y una cuchilla metálica vertical para asestar un corte más hondo en el terreno.  Todo este equipo de labranza se movía ya sobre ruedas y, en un principio, se manejaba mediante tracción con bueyes: los caballos no podían utilizarse para este tipo de labores, puesto que se desconocían razas equinas capaces de soportar un trabajo tan duro.
   La noria es una de sus principales legados en este aspecto, extendiéndose en poco tiempo por toda la península. Técnicamente es una máquina utilizada para la elevación de agua, compuesta de una rueda con pivotes, normalmente accionada por tracción animal que engrana con otra rueda vertical, la cual lleva adosada una cadena o cuerda sin fin con cangilones (u otro tipo de recipientes).
   Introdujeron también la técnica de la "forjadura en paquete", soldando capas alternadas de acero duro y dulce, obteniendo un material muy elástico y muy resistente, que hizo famosas las hojas de espada de Damasco y de Toledo.
   Los marinos musulmanes aprendieron de los chinos el arte de navegar con la aguja de marear (una versión náutica de la brújula), para sus grandes viajes, y lo dieron a conocer a los europeos. Los navegantes islámicos también introducen en Europa el timón de codaste (un sistema de dirección del barco por medio de un timón adosado a la roda de popa), un instrumento imprescindible para la navegación. Hasta ese momento los barcos eran gobernados por uno o dos remos colocados verticalmente en el costado, hacia popa, y las maniobras con dicho sistema eran poco fiables, sobre todo con mal tiempo, exigiendo además varias personas para hacer los virajes.
  Paralelo al aporte de la brújula, el astrolabio y el timón de codaste, los nautas musulmanes difundieron la «vela latina» (la denominación es equívoca, ya que hace suponer que su origen es latino, cuando en realidad fue un invento de los musulmanes), también conocida como de cuchillo o triangular, más fácilmente orientable, que permitía navegar con viento de costado, mientras las velas más usuales de la época (trapezoidales) exigían, para poder navegar, el viento de popa, circunstancia ésta que hacía más lentas las singladuras y, por tanto,
   Por último, y no menos sorprendente, cabe indicar que en Al-Andalus se conocían técnicas para la fabricación de autómatas. Los jóvenes andalusíes de familias adineradas tenían en sus habitaciones todo un decorado autómata de muñecos que bailaban y cantaban. Había también gallinas que solas picoteaban el suelo, carritos que andaban solos, etc.
(Tomado de: www.juntadeandalucia.es/averroes/~14700596/.../inventos.htm)
La agricultura, que experimentó un gran avance:

-Introdujeron cultivos de origen oriental (arroz, morera, caña de azúcar, cítricos y azafrán).
-Aumentó el cultivo de árboles frutales (cerezos, granados, plataneros, higueras).
-Plantas textiles, aromáticas, colorantes y medicinales.

-En secano, continúan los mismos cultivos anteriores: trigo, vid y olivo, a pesar de la prohibición coránica de consumir vino.

-Se mejoró e intensificó el regadío. Solucionaron los problemas para obtener y transportar agua construyendo pozos, norias, acequias y sistemas de regadío como galerías subterráneas perforadas y el sistema de irrigación por terrazas. Aprovecharon las riberas de los ríos para la agricultura de regadío.

Respecto a la ganadería, los animales más importantes fueron las ovejas, los caballos –crearon una raza propia- los asnos y las aves. En gastronomía toda la gama de dulces, turrones, mazapanes etc.

Kanarias diciembre de 2012.

Tomado de: www. elcanario.net

sábado, 16 de marzo de 2013

SITUACIÓN ESPIRITUAL DEL PUEBLO CANARIO EN EL SIGLO XXI






Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen


N
o es fácil valorar la situación espiritual del pueblo guanche actual sin caer en simplificaciones excesivas o malas interpretaciones. Hasta la fecha no se han realizado estudios profundos sobre la verdadera base ritual y devocional popular en las islas antes de la colonización española. Quizás esta situación se deba a dos razones fundamentales y ambas complementarias. En primer lugar, una dependencia absoluta de las misiones españolas, moldeadoras de una conciencia evangélica totalmente descontextualizada; y en segundo lugar, una total falta de comprensión de  las raíces históricas y espirituales que una nación ejerce en la percepción del evangelio impuesto.

Los estudios más difundidos sobre esta materia provienen de pensadores católicos e investigadores universitarios, quienes, a pesar de sus esfuerzos, no evalúan  la religiosidad dentro de la perspectiva de la especial idiosincrasia del pueblo canario.

Con este modesto trabajo pretendemos tener una aproximación a las principales características de la religiosidad del moderno pueblo guanche del Archipiélago Canario, esperando que otros pensadores e investigadores de la Iglesia Guanche puedan seguir adelante en desenmascarar la ignorancia en que ha estado sumido durante centurias una buena parte de la sociedad canaria por una religión foránea que fue impuesta por las fuerzas de las armas.

Las creencias religiosas están presentes en el pueblo canario desde tiempos ancestrales ya que ellas están asociadas a la ancestral veneración a La Gran Diosa-Madre, venerada por la humanidad desde hace más de 40.000 años y presente en nuestros antepasados por lo menos desde 3.500 años antes de la llegada de los colonizadores europeos a nuestras islas. Sin embargo la religión pagana católica-romana, impuesta al país por los misioneros españoles y portugueses constituye, hoy en día, el substrato a partir del cual se entretejen las complicadas características de la religión oficial en canarias.

Esta situación traumática conforma el drama nacional vivido por el  antiguo pueblo canario y cuyas consecuencias psicológicas han venido marcando el carácter inseguro que muestra en general  nuestro pueblo ante cualquier oferta de cambio cultural que proceda del ámbito europeo. Uno de los mejores planteamientos de la situación psicológica en que se encuentra el moderno pueblo guanche, nos lo ofrece el investigador Nathan Wachtel, en un excelente trabajo publicado en octubre de 2001, el cual seguimos en las siguientes líneas:

“En nuestra memoria colectiva, la aventura de los conquistadores evoca imágenes de triunfo, de riqueza y de gloria, y aparece como una epopeya. La historiografía occidental asocia la conquista de Canarias a los conceptos de “Renacimiento” y de tiempos de “Modernidad”; la expedición guerrera de los españoles coincide con la imagen de una nueva era. Pero se trata de una nueva era en Europa. Desde la perspectiva del guanche vencido, la conquista significa un final: la ruina de su cultura. Para “Descubrir” realmente al pueblo canario, el historiador nacido en la sociedad de los vencedores debe despojarse de sus hábitos mentales y, en cierto modo, salirse de sí mismo. Preguntemos directamente entonces a las fuentes canarias.

           Derrotados, el choque psicológico sufrido por los guanches no se reduce a la irrupción de lo desconocido; lo extraño de los españoles se manifiesta de acuerdo con una modalidad particular: la violencia. La derrota significa en todas partes las ruinas de las antiguas tradiciones. Incluso para guanches que prestaron su ayuda a los españoles los cuales fueron utilizados como instrumento al servicio de los intereses políticos de éstos, vieron como en última instancia sus aliados se volvían contra ellos y les imponían la ley cristiana. Por tanto, los dioses sufren un ocaso en todas las islas. El traumatismo de la Conquista se define por una especie de “desposeción”, un hundimiento del universo tradicional.” (Nathan Wachtel, 2001)

El proceso de conquista y colonización de Canarias produjo el asentamiento de una oligarquía foránea formada por un reducto de conquistadores, clero, colonos y representantes de la corona española que se dedicaban a la extracción agrícola y humana. Los clérigos de origen hispánico se asociaron con esta pretendida aristocracia y trataron de trasladar la religiosidad popular española a nuestra nación, una religiosidad basada en la inquisición con sus tribunales, juicios y torturas. Así pues el resto de la población se encontró marginada y comenzó a buscar progresivamente nuevas formas de vivir su ancestral religión al margen del ámbito católico  hurtándola a la persecución de la inquisición. Así pues, se mantuvo la persecución abierta o encubierta contra los practicantes de nuestra ancestral religión, haciendo correr desde los púlpitos bulos tales como que las Maguadas o Harimaguadas (sacerdotisas) eran brujas que se dedicaban chupar la sangre a los recién nacidos y que hacían pactos con el diablo católico vendiendo sus almas etc.

Por otra parte, una buena parte de los creyentes en la Diosa-Madre Chaxiraxi continuaron practicando sus ritos y creencias sincretizadas bajo formas cristianas, algunas de las cuales han permanecido hasta nuestros días.

“Saqueos, masacres, incendios, son la experiencia del fin del mundo. Pero se trata de un fin sangriento de un mundo asesinado. Ningún comentario sabría expresar mejor el asombro de nuestros ancestros guanches que los sentimientos de algunos poetas quienes con voces desgarradas nos exponen con asombrosa intensidad dramática la caída de un pueblo:

En los caminos yacen dardos rotos,
los cabellos están esparcidos.

Destechadas están las casas,
Enrojecidos de sangre tienen sus muros.

Gusanos polulan por calles y plazas,
y en las paredes están salpicados los sesos.

Rojas están las aguas, están como teñidas,
y cuando las bebimos,
es como si bebiéramos agua de salitre.(adaptación de un canto Náhuatl)

La obsesión de la muerte, presente a lo largo de todo este canto, se profundiza a través del sentimiento de que un hecho irremediable ha herido a los antiguos canarios en su destino colectivo; es su civilización lo que desaparece entre las lágrimas y la humareda:
El llanto se extiende, las lágrimas gotean allí en las Hespérides

...¿A dónde vamos?, ¡oh amigos! Luego ¿fue verdad?
Ya abandonan la ciudad de Telde:
el humo se está levantando: la niebla se está extendiendo...

Lloren, amigos míos,
tengan entendido que con estos hechos
hemos perdido la Patria Guanche (adaptación de un canto Náhuatl).

En efecto, la derrota posee un alcance religioso y cósmico para los vencidos; significa que las Diosas y dioses  antiguos perdieron su potencia sobre natural. Los guanches nos consideramos como el pueblo amado de Chaxiraxi- Tara- Magek-Acorán-Achamán. En consecuencia, la caída de la última isla al ser invadida y conquistada implica algo infinitamente más grave que una derrota militar, con ella se cierra el reino de la Sol. A partir de entonces la vida terrestre pierde todo sentido, ya que los dioses están muertos, sólo nos resta a los guanches morir también:

Dijeron
que no eran verdaderos nuestros dioses.
Nueva palabras son éstas,
la que hablan,
por ellas estamos perturbados,
por ellas estamos molestos.
Porque nuestros progenitores,
los que han sido, los que han vivido sobre la tierra,
no solían hablar así...

Y ahora, nosotros ¿destruiremos la antigua regla de vida?...
No podemos estar tranquilos,
y ciertamente no creemos aún,
no lo tenemos por verdad, (aún cuando) les ofendamos. (canto Nahuatl)

Amenazador es el aspecto del rostro del Dios cristiano. Todo cuanto enseña, todo cuanto dice, es: “¡Van a morir!”.

La Conquista, <<carga de Akanos[1]>>, aparece así grabada en el tiempo, contenida de alguna manera en el curso de los siglos. Ahora bien, esta interpretación temporal se duplica con imágenes espaciales, cuya figura nuclear resulta encarnada por la Sol, aspecto de la divinidad esencial de la religión del pueblo guanche. La teoría de la conquista se amplifica en una visión dramática que engloba el destino del universo guanche.

Este es el rostro del Magek, del trece Ahau. La faz de la Sol se romperá.
Caerá desintegrándose sobre los dioses de ahora
La Sol será mordida cinco días y esto será visto.
He aquí la representación del trece Ahau.

Un signo que da la Diosa es de que sucederá
Que muera el rey de este país.

Esto está en el origen de la Silla del segundo tiempo,
Del reino del segundo tiempo.
Y es también la causa de nuestra muerte...

...¡Castrar a la Sol! Esto es lo que han venido a hacer
los extranjeros (canto del Chilam Balam).

Imágenes de la caída y de la rotura de la Sol, dadora de toda vida; temas de la agresión y de la castración; pruebas de la muerte, de los dioses y de los Guanches: la “revolución” del tiempo es vivida como una catástrofe absoluta. En este sentido, podemos decir que la Conquista provoca un verdadero traumatismo colectivo.

Sólo sobrevive el recuerdo de la cultura perdida; el traumatismo se prolonga después de la conquista, en la nostalgia referida a las costumbres abandonadas. Esta nostalgia se experimenta cotidianamente al nivel elemental, tan importante entre los Guanches, en la medida del tiempo.

Después del ocaso de la Diosa-Madre Chaxiraxi, los españoles imponen su dominación a los guanches y transforman a la Diosa en María[2].

¿Cómo interpretan éstos la nueva era que así comienza?

Los Guanches viven la dominación española-la ausencia del Kebehi, del Guanarteme, del Faycan, del Guadameñe y del Kanku y las Maguadas- a la vez como martirio y como soledad. La elegía a la muerte de Benchomo (Viana) describe llorando y delirando sin saber a que volverse. Porque la sombra que les protegía ha muerto se ven abrumados por el sentimiento de que una falta que ninguna cosa puede colmar. Privados del padre que los guiaba, llevan ahora: una vida errante, de alzados y dispersa, pisoteados por los extranjeros.

Literalmente, ahora son sólo huérfanos oprimidos. De ahí el estado de duelo y frustración.

Con el martirio de la separación infinita el corazón se rompe.

Los Guanches suplican al Kebehi, y al Guanarteme muertos que abran nuevamente sus ojos, que extienda nuevamente hacía ellos sus ”manos magnánimas”, para restablecer entre ellos y el mundo la armonía perdida.

Entre los Guanches, el recuerdo transmuta la época de la antigua civilización en una verdadera edad de Oro, mientras que la dominación española se concibe como desencadenamiento de todos los males; el tiempo de los colonos es la inversión simétrica del tiempo de los antepasados. Este tiempo representaba el orden y la medida; una vez destruido, el presente sólo puede ser “tiempo loco”.

...Entonces todo era bueno, y ellos (los dioses) fueron abatidos.
Había sabiduría en ellos... no había pecado
Entonces...había una santa devoción en ellos.
Sanos vivían. No había enfermedad entonces;
no había dolores de huesos, no había fiebres,
no había viruela, no había ardor de pecho,
no había dolor de vientre, no había
Enflaquecimiento.

Sus cuerpos estaban entonces rectamente
Erguidos.

No es esto lo que han hecho los colonos  cuando llegaron aquí.
Han enseñado el miedo y han venido a mancillar las flores.
para que viviese su flor, han hundido y agotado la flor de otros
(Chilam Balam)

            ...Mancillada está la vida, muere el corazón de las flores... falsos son sus reyes, tiranos sobre sus tronos, avaros de sus flores... ¡Asaltantes de los días, ofensores de la noche, verdugos del mundo!... No hay verdad en la palabra de los extranjeros.

Es solamente por causa del tiempo loco y por causa de los sacerdotes católicos que la tristeza ha entrado en nosotros, que ha entrado en nosotros el cristianismo.

Porque los muy cristianos han venido aquí con el dios “verdadero”; pero fue el comienzo de nuestra miseria, el comienzo del tributo, el comienzo del ayuno, la causa de la miseria de la cual ha surgido la discordia oculta, el comienzo de la expoliación, el comienzo de las deudas colgadas a las espaldas, el comienzo de la disputa continua, el comienzo del sufrimiento.

           Hemos descrito el traumatismo sufrido por nuestros antepasados Guanches a través de los textos, es decir, de un modo bastante empírico. Sin duda, ese traumatismo podría ser definido en términos más rigurosamente psicoanalítico. Los temas de la Castración de la Sol, del abandono por el padre, del duelo de la soledad nos llevan por esa vía. Sin embargo, no podemos aventurarnos a seguirla, al menos en este estadio del trabajo, por dos razones. Por una parte, la aplicación de los métodos psicoanalíticos a la historia, a pesar de las investigaciones actuales, se encuentra en un estadio embrionario, cuyos resultados son poco seguros. Por otra parte, una empresa semejante exigiría un análisis más detallado de las estructuras mentales propias de cada sociedad, cuando nosotros nos hemos limitado a sobrevolar la literatura antigua relativa a la conquista en áreas culturales muy alejadas. Por tanto, en este capítulo nos proponíamos solamente una especie de toma de contacto con el problema, un descentramiento mental indispensable para comprender la visión de los vencidos. Nos bastará pues, por el momento, haber evidenciado el hecho mismo del traumatismo, así como sus consecuencias.

Los Guanches tienen la sensación de que su cultura ha muerto y experimentan una frustración particular, que corresponde a una verdadera “desposesión del mundo”.

Este traumatismo se perpetúa durante este prolongado periodo colonial, y hasta nuestros días en la medida que los Canarios continuamos viviendo bajo la dominación española como un estado inferior de sentimiento y humillación.

El resultado de esta última tendencia es medible y cuantificable en la actualidad, por ejemplo: el 80% de la población canaria  declara pertenecer a la fe católica, pero sólo un 10% de ese total asiste regularmente a los ritos, y muchos menos son los que participan en actividades católicas, o como miembros del cuerpo laical. En Canarias existe una tricotomía de católicos educados, (burguesía y funcionarios españoles) quienes están formados en la fe cristiana y tienen creencias más o menos ortodoxas, católicos politizados que tratan de buscar solución a sus problemas con una explicación cristiana de la lucha de clases, ambos grupos realmente minoritarios y el resto de los supuestos católicos que visitan a curanderos y santiguadoras, van a los centros de peregrinación de nuestros ancestros, atribuyen a cruces, escapularios y estatuillas, poderes sobre naturales, y sin embargo van a las iglesias en fiestas determinadas y se declaran  católicos. Esta actitud de los creyentes canarios contrasta notablemente con otros países del mundo, donde la percepción y participación en las doctrinas y creencias católicas son muy diferentes y mucho más profunda.

Sin embargo esa falta de interés del pueblo canario por participar dentro de la iglesia institucional católica pagana no implica una indeferencia religiosa.

Evidentemente, los marginados y débiles se vieron –y se ven- obligados a mantener un sistema de creencias propias y a tener una manera de pensar que es lo que actualmente conforma la base espiritual del pueblo canario.

Este planteamiento está ampliamente recogido por el pensador Pollak-Eltz (1994), planteamiento, que es totalmente aplicable en Canarias, y de quien tomamos los siguientes párrafos: La Iglesia católica es sólo un factor marginal en la religiosidad popular, quizás debido a su internacionalismo y a su estructura jerárquica. Ella ofrece sólo el contexto institucional dentro del cual se practica la religión popular, La esencia del catolicismo no atrae a las clases marginales. Según Emili Pin, los latinoamericanos creen en Dios, pero la fe es de pobre contenido. Se sabe de Jesucristo, pero en la vida diaria la gente se ocupa especialmente de los “dioses menores”: los santos, las vírgenes, las ánimas. Estas prácticas se deben ver en el marco de la religión popular total, en donde los malos espíritus ayudan a los hombres. Los brujos y hechicerías juegan también un papel importante en esta ideología popular. La creencia en los espíritus y el mal de ojos es universal, los amuletos son usados por muchos como protección y, en general, los cuentos más increíbles sobre apariciones milagrosas de la Virgen, milagros hechos por los santos, sueños premonitorios, hechicerías peligrosas, son tomados muy en serio.”

Está claro que el pueblo canario, ha mantenido una lucha soterrada por mantener sus ancestrales creencias y religión, aunque hoy en día, si preguntáramos por el origen de determinadas prácticas religiosas aparentemente cristianas, no sabrían darnos una repuesta satisfactoria, simplemente se limitarían a decirnos: “que  así lo hacían sus padres y los padres de sus padres” y por consiguiente, ello continúan haciéndolo.

Dentro de esta mezcolanza de ritos, creencias e ideas, no existe doctrina prevaleciente, y sí un relativismo ético con una ausencia casi absoluta de orden y disciplina. Un pueblo desposeído, ignorante, despojado de sus creencias ancestrales, maltratado y enfermo mentalmente requería una creencia que supliera sus necesidades religiosas, recreacionales, emocionales, económicas, sociales y medicinales. Esto dio a la amalgama, aleación o fusión, de ritos y creencias, ancestrales con la tradición cristiana católica pagana, de forma  tal que la simbología religiosa se proyectase en tres direcciones:

Primero.- Aceptación por parte del pueblo guanche de símbolos y ritos cristianos con significado autóctono: Por ejemplo la celebración de las fiestas en honor de los santos paganos católicos, Juan, Pedro, Antonio y Benito, estos son santos cuyos ritos fueron reinterpretados por las comunidades guanches ya que ellos recordaban a los dioses intermediarios locales.

Estas fiestas se celebran coincidentemente con el solsticio de verano, y a partir del año nuevo guanche, (21 de junio) y por tanto, están ligados a rituales de fertilidad de las cosechas, los rebaños y los hombres, celebrados por los canarios desde la más remota antigüedad.

Segundo.-Se ha venido conservando rituales guanches con significado cristiano.

En este caso encontramos la fiesta de los “diablos”  o “diabletes” que se celebra en diversos pueblos de Canarias, siendo especialmente significadas  las de los lugares donde se usan máscaras o cabezas de machos cabríos, o carneros. Estas máscaras personifican a espíritus que visitan a los seres humanos para ayudarles ya que tienen poderes especiales, además la celebración representa un rito de iniciación para los hombres. El significado cristianizado es la representación de la batalla entre el bien y el mal.

La influencia católica pagana impone la aceptación de nuevos ritos o símbolos con nuevos  significados, por ejemplo: “La Quema de Judas” o “Haragán” es característica de este tipo de sincretismo: En principio significaba la muerte del traidor a Jesucristo, con el transcurso del tiempo se ha constituido en instrumento de juicio popular a personalidades políticas. Como sucede actualmente en Municipio de Gran Canaria de Santa Lucía, o en la localidad tinerfeña de Taganana, entre otras muchas de las islas. Está claro que el concepto religioso ha pasado a un segundo plano, quedando como forma satírica de expresión del pueblo.

Las principales características que condujeron al pueblo guanche al sincretismo religioso se pueden resumir así:

a) Según Padilla (1978). El catolicismo popular es un culto dirigido esencialmente a los santos y no a Dios. Es denominado por algunos estudiosos como “cristo-paganismo”, y constituye la fusión de dos sistemas, incompatibles bíblicamente como lo son el monoteísmo y el politeísmo, para crear un nuevo sistema sin conflicto, basándose en las semejanzas entre los dos.

b) El sincretismo es una forma religiosa netamente utilitaria, ya que no tiene fines de adoración sino obtención de beneficios.

c)  Sobre esta cuestión nos dicen: (Canclini 1992; Ferrari 1976) El catolicismo español que sirvió de sustrato al sincretismo se caracterizaba por sus elementos festivos: Procesiones, cantos y bailes, sus aspectos supersticiosos, ya que la magia era un elemento importante de los españoles poco educados; y su fanatismo, ya que provenía del sistema de la Inquisición, y con toda la crueldad que ya había mostrado en la península ibérica siguió suprimiendo a judíos y masones, y en Canarias a los guanches insumisos (Pollak-Eltz, 1994)

d) No existe en Canarias sistemas religiosos enteros de origen guanche, sino elementos autóctonos sincretizados con conceptos cristianos. Los guanches fueron forzados a ser bautizados, pero luego se dejaban a su libre albedrío en el aspecto religioso, especialmente los que moraban fuera de los poblados habitados por los colonos, bandos de paces y alzados.

e) En las creencias del pueblo guanche existe un monoteísmo enmarcado en un politeísmo.

 Donde actúa un ser supremo (La Diosa-Madre Chaxiraxi-Tara-Tanit- Magek, Diosa Celeste, Diosa de Abona, Abora, de La Luz, etc.,) todopoderosa y un panteón de intermediarios (Magek, Achuguayo, Alcorak o Acoran, Achamán, Aranfaibo, etc.) con  poderes sobre naturales, guardianes de lugares específicos, antepasados (Maxios) deificados o espíritus de la naturaleza, animales, árboles, cuevas, rocas o lugares cuya función es asistir a los hombres en sus necesidades. Conceptos éstos que son fácilmente asimilables con la visión católica, tal que: Dios Padre = Ser Supremo, Santos = Intermediarios = espíritus protectores.

De ahí la fácil asimilación por parte del pueblo guanche de parte del credo católico.

f) Según recogen los cronistas los guanches que fueron obligados a vivir en poblados europeos, fueron más controlados por los sacerdotes católicos y por ello conservaron pocos elementos autóctonos. La iglesia católica interpretó la evangelización del guanche como su reducción y asimilación inmediata al mundo de la cristiandad; como una negación, como un desconocimiento del otro.

g) La conquista de las Islas Canarias, duró casi un siglo, lo cual llevó a las poblaciones una gran incertidumbre durante tan prolongado tiempo, aparte de la gran cantidad de hombre,  mujeres y niños que fueron diezmados durante tan cruenta lucha hubo una ingente cantidad de seres humanos que fueron sustraídos de las islas por los europeos y vendidos como esclavos en los mercados de Valencia, Sevilla y Barcelona en España, el resto, con el desmoronamiento de su sistema religioso, económico y social, tuvieron que soportar una larga etapa de abandono. Esto llevó al pueblo guanche a una merma de su religión y a que la población guanche asumiera responsabilidades religiosas sin la formación básica que impartían los Amusnaus, Guadameñes, Faicanes,  kankus y Maguadas. Como señalan algunos estudiosos del tema, “el lenguaje religioso de la cristiandad europea sólo estaba en la superficie del guanche”, había habido una transferencia externa pero no una conversión sincera, y esta fue la oportunidad para desquitarse e incorporar expresiones rituales guardadas de generaciones anteriores.

h) Según recoge Clarac de Briceño, (1992) cuando los pueblos pasan por una serie de contrastes sucesivos como pasa en la vida de la Nación Canaria, al ser objeto del constante desprecio por parte de los españoles, el desenvolverse en una estructura social profundamente dependiente, el estar continuamente sujetos a los vaivenes de unos procesos económicos basados en monocultivos y la influencia anglo-sajona, llevó a la formación de una población sin un asidero real en el aspecto espiritual, por lo que al encontrarse acorralada recurrió al denominado mecanismo de defensa tradicional.

i) En particular se señala al curanderismo, invocación de espíritus para producir curaciones, como una de las expresiones rituales guanches a las cuales se recurrió y que aún permanece vigente y fortalecidas con otras influencias foráneas. El curanderismo es la creencia frecuente en los poderes curativos de algún hombre o mujer, quienes mediante un don especial tienen poderes sobrenaturales para sanar cualquier dolencia física.[3] Esta característica se encuentra en los pequeños pueblos y zona rurales de las islas y en las grandes ciudades en forma de “cultos curativos” ampliamente difundidos. (Navarro 1992) 

En relación a este tema del sincretismo y la religiosidad popular, el investigador venezolano Elí González presenta una estadística de espiritualidad venezolana la cual creo que es aplicable a Canarias, no sólo por la similitud de la colonización y catolización de ambas naciones por los españoles, sino que además, la influencia canaria en la República hermana es notoria: ...estudio 2023 fiestas en todo el país y llega a la  conclusión que de los 154 temas encontrados, 94,2% pertenecen a la religión católica popular, La Virgen es invocada bajo 45 aspectos o advocaciones. Las fiestas se distribuyen en todo el año, pero con dos puntos topes: mayo y diciembre. ...en la celebración calendárica de nuestras fiestas se observa la presencia de imposición de patrones españoles. Se trata esencialmente del ciclo litúrgico anual, pero mientras lo católico se concentra en lapso diciembre-enero-abril, lo popular lo hace de mayo a diciembre......509 fiestas ...son dedicadas a la Virgen en 45 advocaciones: 138 a la Virgen del Carmen, 54 a la de la Candelaria, 46 a la Inmaculada Concepción, 38 a la de Rosario, 35 a la del Valle 25 a la de Coromoto... El hecho que la Virgen de Coromoto, que fue coronada por el Papa en su visita del año 1985, no tenga tanta devoción se justifica como la separación entre un culto más históricamente popular (El de la Virgen del Carmen) y otro impuesto, como patrona de Venezuela, por Pérez Jiménez en la década de los 50. (Citado por Polak-Eltz, 1994)

Por otro lado existe en Canarias un culto tanto a los santos “oficiales” paganos del catolicismo, y a los llamados “Santos populares”. El culto de éstos últimos es mucho más interesante de analizar porque constituyen una gran variedad, y además, en la mayoría de los casos, sus vidas contrastan con el estereotipo de lo que sería el santo católico tradicional.

Éste ultimo aspecto es bastante sorprendente, y difícil de explicar en términos de la lógica humana. Pero es totalmente compresible cuando el fenómeno se produce en una sociedad como la canaria o en la mayor parte de ella, cuando se sabe marginada, humillada y sumida en la pobreza, entonces, al saberse marginada se sabe diferente y por tanto, se disparan en los individuos los mecanismos de autoprotección creando su propia realidad espiritual, sus santos, ritos y creencias con quienes se sienten identificados ya que comparten las mismas miserias y desencantos en un mismo plano, y por consiguiente, buscan el desquite frente al sistema ofensivo y avasallador impuesto por el colono.

Estos despropósitos no son privativos sólo del catolicismo popular, en los últimos tiempos se viene propugnando por parte de destacados sectores de la iglesia católica oficial la santificación de determinados personajes que en la historia reciente, fueron culpables y convictos ante la opinión pública mundial del asesinato de cientos de miles de personas. Y en tiempos un poco más antiguos, personajes similares entre los que podemos destacar a los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, genocidas y masacradores inmisericordes de pueblos y culturas, y que quizás por ello tuvieron bien ganado el epíteto de “católicos” pretenden elevarlos a los altares, posiblemente como premio por los millones de muertos que inmolaron en nombre de un Dios católico, y en aras de su codicia en los continentes africano,  americano y asiático.

De cualquier manera, sea la necesidad de contar con espíritus mediadores como sor maría de Jesús (La Sierva de Dios, guanche natural del Sauzal), San Pedro de Bethencourt (El hermano de los pobres, quien en realidad se llamaba Pedro González, natural de Chasna), cuya figura y cueva refugio actualmente está siendo hábilmente utilizado por la iglesia católica como fuente generadora de beneficios económicos, José de Anchieta (apóstol del Brasil, criollo natural de La Laguna), sea la necesidad de acudir a los curanderos estos ritos religiosos en expansión apuntan hacia un otorgamiento de “poder” a un pueblo oprimido y desgastado, que no ve en la religión oficial, ni en las doctrinas políticas que la potencia colonizadora aplica en nuestro país, la salida a sus males. Al mismo tiempo, por sus características ellos ofrecen un escape mental a los innumerables problemas diarios de las gentes, incluyendo problemas  de salud. “La complejidad adquirida  por estos cultos a través del sincretismo muestra la flexibilidad, elasticidad y capacidad de adaptación que poseen, y hacen que la fortaleza y el velo sean muy fuertes para que una persona adentrada en estas prácticas pueda ver el evangelio”. (Torres H. 1993)

Como repuesta a éste cúmulo de incertidumbre espiritual en el pueblo canario, resurge La Iglesia del Pueblo Guanche, la cual ha venido perviviendo en lo más profundo del ser colectivo de la sociedad, sincretizada en las diferentes fiestas y romerías populares entre las cuales podemos destacar las de la Rama en Agaete; el Poleo en Icod; la Romería del Socorro en Güímar, o la de la Luz, la Virgen de los Pastores (Betilo de la Diosa Tara-Tanit); la Diosa-Madre Chaxiraxi (Diosa-Madre, universal) sincretizada como Virgen de Candelaria;  la Diosa Magek, la “virgen” de Abona; la de Tajao. En el Wesñesmen, fiesta nacional guanche dedicada  a la Chaxiraxi y sincretizada también como la Virgen de  Candelaria, el año nuevo guanche también sincretizado con la fiesta católica de San Juan. La cristianización de árboles santos guanches como el Pino Santo de Terure (Tara)  (Virgen del Pino) en Gran Canaria; el Pino Santo de la isla de La Palma (Virgen de las Nieves); el Pino Santo de la Victoria, o los de Vilaflor en la isla de Tenerife, el de Arafo venerado bajo la advocación del Cristo del Pino, etc. Además de los innumerables santuarios de culto al aire libre, betilos, cuevas santuarios, y cimas sagradas que han sido cristianizadas implantándoles cruces cristianas o construyendo ermitas e iglesias sobre estos lugares sacros guanches, sustituyendo sus ancestrales advocaciones por las de vírgenes y santos mediadores paganos católicos. A pesar de lo expuesto, La Iglesia del Pueblo Guanche, no resurge con ánimo de ocupar una parcela de la vida religiosa en Canarias, la cual viene manteniendo desde hace más de 3.800 años, sino que pretende recuperar a la luz pública el patrimonio espiritual de que ha sido depositaria durante más de 5 siglos de colonización. Y que en un momento aciago de nuestra historia, fue condenada a permanecer en las catacumbas por imperativos de la superioridad armamentista de otra religión foránea. No obstante, es voluntad de la Gran Diosa-Madre Chaxiraxi-Tara-Tanit, Abora, Moneyba, extender sus alas protectoras sobre los hermanos y hermanas de otras confesiones religiosas, en completa armonía con el espíritu de amor y esencia universal que de ella siempre ha emanado, como única Gran Diosa-Madre de la humanidad, conocida por más  de mil advocaciones.

         Que las enseñanzas y críticas históricas sirvan de mejores criterios para enmendar los errores del presente. Esperemos, al menos, que no se reproduzca, con nuevo enmascaramiento, la teoría de “que los cristianos indígenas sólo vendrían a gozar de los beneficios de la salvación, después de muertos.” (Antonio Pérez Voituries, 1977, t, II:380)

          El Viento sopla a favor de la libertad de los pueblos. Para los últimos charlatanes de la vieja sociedad colonialista europea, la vieja sociedad del dinero oír hablar de la libertad de los pueblos les suena a herejía. Les viene sonando a herejía hace más de cinco siglos. Siempre les ha sonado a herejía. Para ellos el pueblo Canario es un ente abstracto o un término literario casi ficción o un lugar en el trópico, una finca particular donde tomar el Sol, un sostén de su vanidad nacional imperialista, por tanto, no somos ellos ni queremos serlo. Somos un conjunto diferente de clases, casta o raza, de patriotas de nuestra nación, de creyentes de una u otra religión, de fuerza de trabajo necesaria y de costos de producción baratos. Somos forzados contribuyentes de la hacienda española, consumidores y marginados. No hace mucho tiempo discutían si teníamos o no “alma” para justificar si podíamos o no ser esclavizados.


             Hoy discuten si somos o no “bárbaros” para decidir si permanecemos en el mundo de los supervivientes o nos condenan al mundo de los siervos. Los españoles en particular y los europeos en general siempre nos han considerado como parte de su finca: de su territorio tribal, de su colonia sometida, de su feudo, de su mercado potencial. Han prestado mucha atención en lo que internamente nos  ha separado, dividido y enfrentado. Han mutilado nuestros sentimientos, han saqueado los sepulcros de nuestros antepasados y comerciado con sus cadáveres, nos han hipotecado el alma, han saqueado nuestras riquezas hasta el total agotamiento hasta el punto de que los bienes de que nos dotó la naturaleza, el Sol, el aire, un poco de agua y otro poco de tierra, están siendo esquilmados hasta la ultima posibilidad, nos han convertido en modernos esclavos para disfrute de sus socios europeos a cambio de unos pocos euros que engrosan sus arcas, nos están convirtiendo en el prostíbulo de Europa para disfrute de camioneros y ferroviarios, enmascarando el hecho con la etiqueta de turismo de masas, facilitan el acceso de nuestra juventud a los macros conciertos alienadores de las mentes juveniles y a las drogas duras para así, contar con un pueblo dócil, incapaz de pensar en su situación servil siendo por consiguiente mucho más manejable para los “lúcidos” colonos.

           ¡Vuestros dioses son distintos, claman sin cesar! ¡Vuestra  Patria no es la misma! ¡Sois de raza distinta! ¡Pertenecéis a cultura absolutamente diferenciada!.

            Para los últimos charlatanes de la vieja Europa, hablar pues de la libertad del Pueblo Canario es una infamia.

           Pero el viento sopla a nuestro favor. Estamos de enhorabuena. No hará falta seguir discutiendo mucho tiempo. La Ciencia, la Cultura va derrumbando los muros de las clases, de las castas, de las razas, de los malos creyentes, de los contribuyentes o de los marginados, de los civilizados o de los bárbaros...

          Curiosamente los miembros de la especie humana no nos diferenciamos genéticamente absolutamente en nada. Es más, nuestras diferencias con otras especies son en algunos casos muy pequeñas. Nuestros genes son unos pocos más que los de la mosca o gusanos y los mismos aproximadamente que los del ratón. En la medida que vamos descifrando el “libro de la vida” vamos constatando que un patrimonio común, objetivo, real, medible, analizable... que relega sencillamente a cortina de humo las diferencias que los que se creen elegidos por los dioses y en nombre aún de los dioses, nos quieren seguir manteniendo para someternos aún más. Este Patrimonio Común de los seres humanos es compartido en gran parte con el resto de especies animales, vegetales y probablemente hasta con algunos materiales inertes. El ADN humano, por ejemplo, es al menos en un 98% idéntico al de los chimpancés  y otros primates cercanos al hombre.

Frente al concepto de pueblo diferenciado que puede desarrollar su identidad, dentro de una sociedad especifica y gracias al trabajo colectivo transformador de todos los miembros de la misma, se nos propone la globalización, el ente “fuerte y superior” que se erige en único superviviente posible por encima del conjunto humano al que pertenece. Sólo cabe añadir que además se creen autorizados por “designio divino”.

Practican una política al más puro estilo darwinista (los fuertes sobre los débiles, es decir los saqueadores sobre los saqueados), estos saqueadores “globalizadores” pueden hacerse mucho más eficientes con la selección “tecnológica” que empieza ya a ser realizable en el transcurso del siglo XXI.

No es por designio divino. Es sencillamente por un acto de fuerza con el que unos individuos se apropian de los recursos, de los medios, de los conocimientos, del trabajo colectivo del conjunto del pueblo sometido. Por este acto de piratería y saqueo del patrimonio común del pueblo explotado pasa a convertirse en Patrimonio privado del Estado explotador. Así se acumula poder y así se amasan tesoros. Este acto de fuerza implica autoridad y vasallaje es el común denominador del camino que hasta ahora hemos recorrido. Pero este común denominador nunca ha sido capaz de detener totalmente otro común denominador mucho más fuerte porque corresponde a una conducta innata en los pueblos oprimidos: la conducta colaboradora y solidaria es el mayor Patrimonio que tenemos los Canarios para seguir luchando por nuestra libertad, gracias a nuestro esfuerzo solidario y colectivo. En este sentido podemos decir que la mayor inmoralidad (entendida como un acto antinatural) de la sociedad de las mercaderías es nuestra deshumanización progresiva dirigida por los poderes coloniales.

Esta conducta depredadora, no es un don divino sino también el producto de un complejo mecanismo de sometimiento manejado por el sistema opresor, mediante el control de una serie de resortes sociales. En realidad hace mucho tiempo que los Canarios hemos aprendido a convivir con regímenes de terror, de miedo, de oscurantismo, religiones apocalípticas, estado de absoluta dominación y vasallaje, los cuales conducen a verdaderas atrofias en el pensamiento y en el comportamiento de los seres humanos. Es la dominación por el terror. Es el estancamiento social por la esclerosis.

No es de extrañar pues que el nuevo Cesar, en nombre de Dios, con la mano en el pecho, no pare de infundir terror apocalíptico a los canarios, que aparezcan nuevos “señores de los anillos” y que los nuevos fármacos intenten dirigir cada vez más el comportamiento de los ciudadanos canarios. Las sociedades de explotación han intentado siempre manipular y aniquilar toda conducta social que tienda a su liberación.

De una sociedad ganadera y agricultora, libre, digna y orgullosa de sus ancestros y de su religión, con una justicia social que los colonizadores tardaron más de cinco siglos en experimentar en su país de origen, y por cierto, sin grandes resultados, nos han convertido en una sociedad de servicios, preparada solamente para servir a ferroviarios, camioneros,  taxistas y jubilados europeos, y nos llevan por el camino de ser el mayor prostíbulo de Europa en África.

A los canarios nos esta costando desembarazarnos de la enorme carga de pensamiento de servilismo idealista, místico o religioso católico pagano que durante siglos ha impregnado todos los aspectos de nuestra existencia. Por otra parte, nuestra acción transformadora cotidiana ha estado siempre dirigida a encontrar la solución más eficaz de los problemas reales de subsistencia. Con el conocimiento empírico (resultado de continuadas probaturas, comprobaciones, rectificaciones, nuevas probaturas etc.,) durante el último siglo (XX), hemos conseguido avanzar. Pero en el campo del pensamiento (de la comprensión y explicación de estas soluciones encontradas con dificultad y esfuerzo tenaz) solamente con el advenimiento de la Ciencia hemos ido desechando las explicaciones religiosas de la iglesia pagana católica o mágicas que durante siglos mediante el silogismo del “buen salvaje” nos tenían encadenados espiritualmente. El conocimiento científico, y cultural ha supuesto un importante avance.

Aquella planta medicinal de efectos curativos, fruto de centenares de años de búsqueda, de pruebas, de comprobaciones, de continuadas repeticiones... que son conocidas por la comunidad y que realmente supone un gran patrimonio del conocimiento humano (empírico) deja de ser “mágico” o misterioso en el momento que somos capaces de analizarlas en el laboratorio y de descubrir los elementos que la componen, sus características o sus propiedades. El poder de los dioses de las grandes religiones y los privilegios de los hechiceros y sacerdotes católicos, entonces, se derrumban.

Esto que es tan sencillo y tan evidente, y que estamos aplicando constantemente en cualquier asunto de nuestra vida (rigor en el análisis de los problemas y eficacia en las soluciones) parece no ser aplicable cuando lo trasladamos a los problemas de nuestra sociedad colonizada.

            Los servidores del poder: los intocables y corruptos  políticos, los hombres de gobierno, los analistas sociales, los economistas, etc., que siguen en la nebulosa del misticismo y de la brujería. Nos siguen dando recetas morales, éticas, políticas o religiosas. Las recetas “económicas” son cada día más parecidas sobre todo en el aspecto de su ineficacia: es claro que su margen de maniobra dentro de las leyes intocables coloniales en defensa de su propiedad privada, y del saqueo continuado no les permite mayores discrepancias. Cuando la ineficacia es ya de una evidencia escalofriante y la quiebra total es el resultado de sus recetas, entonces uno se pregunta si su objetivo era realmente salvar o matar al enfermo.

Curiosamente, terminan siempre arropados por sus brujos (la religión católica pagana) llamando al pueblo para que se apriete el cinturón y repartiendo gas lacrimógeno, porrazos plomo en vez de pan. El pueblo les llama por sus nombres: estafadores, vividores y ladrones. Quien quiera entender que entienda.

Yo desearía proponer a mis compatriotas que abandonásemos a los hechiceros, a estos adoradores del oro en su nebulosa (mejor poniéndolos a buen recaudo)  y que reconvirtiéramos los falsos problemas morales, éticos, políticos o religiosos en problemas tan reales y objetivos que bien podríamos acotarlos como problemas matemáticos.

Probablemente el nuevo poder imperial que ha resultado de la sociedad capitalista, que propone la exterminación de los sobrantes por medio de la guerra, el hambre, las enfermedades (sólo los fuertes se librarán del horror de la guerra, comerán y se curarán). Para mantener esta situación de preeminencia algunos estados no dudan en explotar al máximo las colonias ahora denominadas “regiones ultra periféricas” y a los países en vías de desarrollo.

Es evidente que la sociedad capitalista y colonial, basada en el beneficio inmediato a partir de la explotación sin cordura y hasta su agotamiento de los recursos que administra obtenidos por un acto de expolio o saqueo, este es el caso en Canarias, por ejemplo, de los grandes monopolios energéticos que supeditan el progreso del pueblo a su capacidad de poder pagar o no sus desorbitadas facturas, e impidiendo el desarrollo de nuevas posibilidades energéticas (fotovoltaicas, eólicas, o geotérmicas) que nos darían independencia y autonomía. La sociedad mercantilista que ha convertido todo el Patrimonio de los canarios y a los propios canarios en mercancías para el beneficio privado, no quiere dar ninguna solución a las extremadas carencias que sufre el pueblo canario. Ante este panorama,  cualquier negativa a luchar por los  medios necesarios para la liberación política, económica,  social, y religiosa de Canarias, solamente puede provenir de personas enfermas, o suicidas.

Canarias, octubre de 2008.


Fuentes consultadas:

Antonio de Viana
Antigüedades de las Islas Afortunadas
Año 1604. Edición Facsimil
San Cristóbal de La Laguna 1996.

Angelina Pollak-Eltz
La religiosidad popular en Venezuela,
Caracas, Editorial San Pablo, 1979.

Nathan Wachtel
La foi du souvenir.
Labyrinthes marranes, Senil, París 2001.

Jacqueline Clarac de Briceno
La Enfermedad Como Lenguaje en Venezuela
1992.

Enviado al coordinador de La Enciclopedia Digital de Canaria el 6 de octubre de 2008.



[1] Akano y también Achano o Asano significa año, en guanche.
[2] La isla Chinech (Tenerife), los conquistadores no la consideraron totalmente sometida hasta que se posesionaron de la Diosa-Madre Chaxiraxi (Virgen de la Candelaria), pues esta era –y es- el elemento unificador del pueblo guanche.
[3] Esta función médica en la antigua sociedad guanche era realizada por la clase sacerdotal de los Samarines.