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sábado, 3 de agosto de 2013

HEROES DE PACOTILLA





DESMITIFICANDO

PEDRO HERNANDEZ CABRON: PIRATA, ESCLAVISTA Y ALMIRANTE DE LOS REYES CATOLICOS

Eduardo Pedro García Rodríguez

Pedro Hernández Cabrón fue un gran comerciante de esclavos, regidor de Cádiz, nido de piratas, bucanero e inteligente guerrero gaditano. Nació en el seno de una familia prestigiosa y pudiente de la ciudad en la segunda mitad del siglo XV, que llevaba a gala su linaje y apellidos. Apellidos que fueron desvirtuados ante las pérfidas actuaciones emprendidas por este personaje gaditano en el campo de batalla, con las que logró manchar para siempre su nombre hasta el extremo de convertirlo en el insulto que es hoy: “Cabrón”, en el sentido más violento de la palabra.

Le llamaban “Cabrón”  por su mala sangre y su desmedida crueldad, fue   uno de los piratas más importantes de Cádiz. Un corsario que trabajó a las órdenes de los Reyes Católicos y que se enriquecía con las depredaciones de todo tipo, Participo en  la invasión y conquista de Tamarant (Gran Canaria), llevo a cabo expediciones depredatorias contra los imazighen continentales. 
En 1492, cuando la expulsión por orden de los reyes católicos de los judíos de España, Pedro  monta una flota para llevárselos, partió del puerto de Cádiz con 25 barcos cargados de españoles de raza y religión judía,  en un principio con destino a Oran, sin embargo los judíos nunca llegaron a su destino.
En esta época era corsario, pero como había sido pirata tenía muchos contactos. Llega a un acuerdo con un pirata de Orán para llevar allí a los judíos sin trabas oficiales. Tras la expulsión, los judíos no pueden llevarse sus riquezas. Entonces, Pedro Hernández Cabrón acuerda con ellos que podría llevarse sus bienes a cambio de un módico precio.

Pero a la hora de la verdad, en vez de llevarles a Orán, les deja en Málaga y Cartagena, que eran cristianas, y les roba  todas sus riquezas, y además muchos de los desgraciados judíos son vendidos como esclavos.
¿Alguien recuerda hoy a los judíos arrojados al mar desde los barcos de Pedro Fernández Cabrón, cuando para más horror sus esposas, y despojados de sus pocos bienes?
Investigado en los archivos de Simancas, existe un legajo con fecha 24 de Agosto de 1478 que dice: Perdón a favor de Pedro Fernández Cabrón, vecino de Cádiz, por sus actividades de corsario en las costas del reino de Aragón y por su intervención en las disensiones entre el Duque de Medina Sidonia y el Marques de Cádiz. Este perdón aunque iniciado con las palabras” Don Fernando por la gracia de Dios”, no puede ser un perdón real, al menos en su nombre, ya que Fernando solo será rey de Aragón a partir de 1479 hasta 1516. (Juan Manuel Valladares).

Contrato entre la corona castellana y el pirata Pedro Hernández Cabrón para la invasión de Tamarant, según Buenaventura Bonnet.

“Por último, en un asiento de 12 de enero de 1484 en el Libro de Rentas de la catedral de Burgos, se entrega a Mateo Pinelo, procurador de Francisco Pinelo, para satisfacer a la Santa Sede, la deuda que con ella tenía el canónigo de dicha catedral Juan Sán­chez de Bilbao, colector que había sido de la indulgencia pontifi­cia, concedida por breve, que se conserva original en el archivo, de 8 de abril de 1478 para la conversión de Gran Canaria. Parece que en virtud del breve ya citado los Reyes escriben al concejo de Se­villa en febrero de 1479 acerca del cobro de la indulgencia expre­sada, la que tenía su origen en Benedicto Xlll, que la concedió a Juan de Béthencourt y que después constituyó el fondo utilizado para la sumisión y cristianización de Gran Canaria en la primera fase de la conquista. Así vemos que con Juan Rejón asiste a la con­quista el deán Bermúdez, fiscalizador de los gastos y representante del clero.

En la segunda fase de la conquista la Iglesia no interviene pe­cuniariamente.

Los Reyes encargaron a sus consejeros los doctores Talavera, Villalba y Lillo que concertaran un asiento con Alonso de Quintanilla, su contador mayor, y con Pedro Hernández Ca­brón, para la conquista. El importe total de los gastos se calculó en 900.000 maravedises, de los cuales la Corona abonaría por conduc­to de Quintanilla 300.000 y los restantes 600.000 se pagarían por Hernández Cabrón, dueño de una pequeña flota. Este contrato, fe­chado el 24 de febrero de 1480, estipuló que se darían 100.000 maravedís al mercader que se encargase de las ropas y otras cosas menudas; que se empleasen en trigo y cebada 200.000 maravedís y otros tantos en los fletes de las naos. A Pedro de Vera, capitán nombrado para dirigir la expedición, debían darse 36.000; a Juan Rejón, «el cual ha de ir allá para el bien del negocio», se le daban 20.000. Para llevar a efecto «tan santo viaje» se estimó duraría «es­ta empresa por espacio de diez años... e de las presas que en ellos se faga placiendo a Dios durante los dichos diez años, e los quin­tos pertenecientes al Rey e Reyna sean de ellos e para ellos, en enmienda y satisfacción e arrisco de sus personas e faziendas...»” (Buenaventura Bonnet, 1949)

El cronista español del siglo XV, Alonso de Palencia, añade a la  historia de los canarii un importante y honroso pormenor: que Tirajana era con Tirma los dos refugios sagrados de los canarii, donde éstos habían edificado templos para sus ritos, ceremonias y sacrificios.

En la decisiva etapa de la invasión y conquista de la Isla Tamarant (Gran Canaria) por  los castellanos, Tirajana va a desempeñar un importante papel a todo  lo largo de las operaciones bélica.

El 24 de  agosto de 1479 una importante expedición militar invasora, acaudillada por  el obispo de la secta católica Juan de Frías y el citado pirata y capitán de la mar Pedro Hernández Cabrón,  sufrió un serio descalabro en los alrededores de La Caldera, por obra  de los valientes e indómitos  tirajaneros. Los invasores castellanos  experimentaron cuantiosas pérdidas en muertos y heridos; al mismo  tiempo que revestía circunstancias trágicas la difícil retirada.

Según nos relata Marín de Cubas:

 “ Andavan los canarios tan descomedidos, y atrevidos que hacian en los xristianos grandes burlas, y maldades, haziendo de noche rebatos arma falsa, y a el soldado que veian apartado, o solo le procuraban matar, y la maior fuerza de ellos estaba a la parte opuesta de la Ysla en unas sierras, y varrancos agrissimos llamados Tirajana onde viven en cuebas, y grutas altísimas como las aves de onde las mugeres arrojan piedras, y palos por su defenza y el almirante con alguna gente suia, y otros veteranos y canarios practicos amigos, y enemigos de los suios por delitos.

Envarcados en tres navios fueron al fin de la ysla y dia 24 de agosto de san Bartholome llegaron al pueblo que esta al pie de las sierras, y le hallaron sin gente bien proveidos de carne en sesina ganados, cevada, manteca, y miel silvestre en ollas y odres, y higos passados, y recojida la presa queriendo venir a embarcarse ya serca de noche le dixeron a Pedro Hernandez, que no convenia porque havia cierta emboscada de canarios a la retirada, respondio que tenia los navios sin gente, y que havia de dormir en ellos, y no temia a hombres desnudos, iendo de marcha una cuesta arriva agria, y de malos passos, salieron los canarios dando silvos gritos, y pedradas en lluvia, y palos con que mataron 26 xristianos, y mas de cien heridos, y desvaratados caminaron a la marina, y ellos en su seguimiento que fue menester que de las lanchas se disparasen armas de fuego, y ballestas salio Pedro Hernandez con una pedrada en la caveza, y quedo sin algunos dientes, y la boca torsida que no pudo hablar ni comer bien vino renegando de los canarios, de la conquista de tales fieras.”
(Marin de Cubas, 1694(1993).




El supuesto fraile Juan Abreu y Galindo nos proporciona otra descripción de los hechos, aportado otros datos de intrés:

“Acordó el gobernador Pedro del Algaba y el deán don Juan Bermúdez se hiciese una entrada en la banda de Tirahana, pues tenían bastimentos y había gente que había traído el capitán Pedro Hernández Cabrón, el cual pidió esta entrada. Y, tomando parte de la gente que estaba en la conquista y con la que él tenía, se fué la vuelta de Tirahana, yendo en su compañía el obispo don Juan de Frías. Como llegaron, tomaron tierra, no pudiendo hacer presa, porque, como los canarios vieron los navíos, se subieron a los altos y sierras ásperas.

Los cristianos se metieron la tierra adentro en su seguimiento, tomando todo lo que hallaron en el lugar, que fué cebada, higos, y mucho ganado. Y, queriendo salir del lugar con la presa para los navíos, un canario cristiano que había ido con ellos les dijo que no saliesen del lugar donde estaban, porque todos los canarios estaban allí juntos, y había muchas cuestas que descender muy agrias, y en ellas corrían gran peligro; que se estuviesen que dos allí dos días, pues tenían qué comer, y los canarios no tenían ninguna provisión y se derramarían en buscarla, y les sería más fácil la bajada. Mas el capitán Pedro Hernández Cabrón, como no había experimentado ni visto el ánimo y ligereza de los naturales, dijo que él no tenía temor a gente desnuda, y que tenía los navíos sin gente, que habían de ir a dormir en ellos.” (Abreu Galindo, 1977:198-199).

La generosa nobleza canarii

En esta batalla los canarios estaban al mando del Faicán de Telde e infligieron a los castellanos 22 muertos, 100 heridos y 80 prisioneros los cuales justamente habían sido condenados a muerte, siendo salvados por la generosidad de una maguada, relato que nos proporciona Abreu desde una óptica cargada de tinte cristianos:

“Mientras las cosas de la conquista de esta isla de Gran Canaria andaban de esta manera, en discordia y des­gracia entre sí los cristianos, el Doramas, guanarteme de Telde, y su gente, donde andaban recogidos y alzados en la sierra, tenían ochenta cristianos de los que habían preso y cautivado por la isla y en la re­friega de Tirahana del capitán Pedro Hernández Cabrón. Y, juntándose a consejo los doce gayres y el faycag con el Doramas, acordaron por común consentimiento de todos quemarlos, y que cada uno entre­gase su prisionero para este efecto, porque la gente se ocupaba, y les era impedimento el guardarlos; y también que les gastaban y consu­mían los mantenimientos que tenían para su sustento, y dellos no esperaban provecho, sino impedimento para la guerra.

Y, estando los cristianos amarrados y hecha una gran hoguera, queriendo poner en efecto su determinación, salió a gran priesa, dando voces, una canaria religiosa, tenida entre todos los canarios en gran reputación y veneración de santidad, la cual era como madre de las maguadas; y ésta era madre de un hidalgo gayre, que tenía allí un cristiano para quemarlo. Dijo a su hijo que en ninguna manera hiciese daño en los cristianos, que les vendría mucho mal por ello; que así se lo avisaba de parte de Acoran, (que era Dios). Los canarios eran muy amigos y recatados de guardar la religión y obedecer a los ministros de ella; y así, oída la religiosa, su hijo desató su cautivo.

Los demás,  visto lo que había hecho el gayre, también desataron los demás que estaban atados y les dieron libertad que se fuesen, diciéndoles que mirasen lo que con ellos habían hecho. Llamábase el hijo de esta cana­ria religiosa Aymediacoan, cristiano de secreto entre ellos, muy parien­te de los guanartemes de Telde y Gáldar. Este Aymediacoan tuvo una  hija que casó, después de conquistada la isla de Canaria, con Masión de Betancur, que se llamó Luisa de Betancur, de quien descienden los Betancores de Gáldar. Tuvo también este Aymediacoan un hijo que llamaban Autindana, de quien descienden los Cabrejas de Canaria.” (Abreu Galindo, 1977:204-205).

Ejemplos  como este de generosidad con el enemigo vencido en las diferentes islas  están recogido por los cronistas, al contrario que los cristianos que olvidaban sus precepto de no matarás y os amareis los unos a los otros.

Agosto de 2013.

Fuentes consultadas:

Javier Fornell  Fernandez
Llamadme Cabrón
Ediciones Mayi, 2010.

Juan Manuel Valladares
Pedro Fernández Cabrón. Un Pirata necesario
En: www.esefarad.com › Artículos

Buenaventura Bonnet y Reveron
La conquista de Gran Canaria
Revista de Historia
Tomo 18. Año 25. Número 100. Año 1949.
Tomas Marín de Cubas
Historia de las Siete Islas de Canaria.
Transcripcion, introducción y notas de Francisco Osorio Acebedo
Editorial Globo. ISBN.: 84-8101-311-0

Fr. J. de Abreu Galindo
Historia de la conquista de las siete islas de Canaria
Goya Ediciones, 1977. ISBN.: 84-400-3645-0.

viernes, 2 de agosto de 2013

HEROES DE PACOTILLA




DESMITIFICANDO

ALONSO FERNANDEZ DE LUGO VERSUS VALERIANO WEYLER NICOLAU

(El esqueleto de Alonso Fernández de Lugo)



CAPITULO VII






 Eduardo Pedro García Rodríguez


Para concluir

   Como las casualidades no existen y sí las causalidades, parece que tanto Alonso Fernández de Lugo como su sosía Valeriano Weyler sintieron especial atracción por el Valle Sagrado de Eguerew, (La Laguna) lugar donde moran los espíritus de nuestros ancestros guanches, aquellos que en vida fueron nobles, valientes y justos.

   El primero como lugar de reposo de sus miserias humanas, y el segundo como sitio donde mitigar los justicieros rayos de Magek durante la canícula, para ello se hizo construir un pabellón de verano en parte de la huerta del antiguo convento de San Francisco, quizás con el inconsciente deseo de estar próximo a los restos de su admirado Alonso Fernández de Lugo, y como en la vida castrense española la costumbre impuesta en algún momento pasa a ser tradición, este pabellón ha venido siendo utilizado desde entonces por los virreyes de Canarias como lugar de veraneo.

   “Según consta en escritura publica otorgada en Santa Cruz de Tenerife el 6 de noviembre de 1883 ante el notario don Rafael Calzadilla, esta finca fue cedida gratuitamente a Guerra por el Cap. Grl. Valeriano Weyler Nicolau, y se halla inscrita en el Registro de la Propiedad de La Laguna el 10 de febrero de de 1899 al folio 119 vt del tomo 64, libro 34 de dicho Ayuntamiento finca numero 2191, inscripción 4º, con una extensión de 3,930´00 m2, y lindas al norte con la prolongación del callejón de la Ruda a empalmar con el camino de Las Mercedes; al sur con la Plaza de San Francisco, al E. con la tapia que lo separa de la huerta que fue del convento franciscano y al O. con la prolongación de la calle de Los Álamos en dirección al camino de Las Mercedes.

   Posteriormente se ha ampliado esta superficie a 5.120´00 m2, tomando parte de este camino, y está la huerta toda cercada a excepción del lindero Este que se apoya en la tapia que lo separa de la huerta que fue del convento franciscano adquirida después por don José Palazón y más tarde por el ejercito español para ampliación del cuartel de artillería.

   En este solar se construyo la residencia de verano de los capitanes generales con una superficie 700´00 m2, por RO. De 9 de junio de 1899 y se terminó en 1901.” (José María Pinto y de la Rosa, 1996)


   Anexo documental

    El invasor y esclavista Alonso Fernández de Lugo, otorga su testamento en Añazu en Chinech (Santa Cruz de Tenerife) en 13 de Marzo 1525 por ante Juan Márquez en la casa de su amigo el colono y conquistador Diego Santos falleciendo el día 20 de Mayo en el que declara haber sido tres veces casado; primero con  Catalina Beatriz Xuárez que murió en Gáldar de la isla de Tamaránt (Gran Canaria.) y hubo los hijos Mateo, Alonso, y Beatriz que no dejaron sucesión y  Pedro de Lugo que sucedió en su Adelantamiento, casa y mayorazgo; segundo con  Beatriz de Bobadilla, viuda de Peraza que murió en Medina del Campo (España) sin tener con ella sucesión; tercero con  Juana Mezieres con la que hubo á  Constanza y  Luisa de Lugo.

   Dicho documento se conserva en el  Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Protocolo 605.- Folios 179r a 182v. Escribano: Juan Márquez
   // In dei nomine amen. Sepan quantos esta carta de testamento e ultima voluntad vieren como yo don alonso fnz de lugo primer adelantado de las yslas de Canaria e perpetuo governador de las yslas de thenerife y señor san miguel de la palma teniendo por cierta la muerte e no sabiendo la hora que dios sera servido llamarme desta presente vida como fiel e catolico cristiano queriendo disponer y ordenar las cosas que convienen a mi anima e a mi cuerpo a la salud corporal y espiritual y en lo que toca a mis bienes temporales digo que ordeno y establesco este mi testamo el qual quiero que valga e sea firme estable y valedero en tal manera q por el si necesario es rrevoco [...] y anulo qualqe otro mi testamo o codecillo o qualqe otra mi postrimera voluntad q en qlqe tiempo ante quales qe escno o escns testigo o testigos hora sea nuncupativo o en scritis ad pias causas o como quiera q sea o ser pueda mandando expresa y expresisimamente q por solo aqueste se disponga e cumpla mi anima y no por otro ninguno como dicho es y las mandas y legatos e ynstruciones son las siguientes 
 //primeramente digo y confieso con puro coraçon y perpetua voluntad q yo soy catolico xriano y tengo y creo todo aquello q tiene y cree la santa madre yglesia catolica de rroma alunbrada por el espiritu santo de segun q mas claramente y expresa puedo y debo y soi obligado como buen xriano asi lo creo e confieso y en esta creencia firme quiero bivir e morir y me espero de salvar
  Iten quando dios nro señor fuere servido apartar mi anima deste cuerpo mortal mando mi anima pecadora a dios todo poderoso al qual muy humilmente soplico pues la crio e rredimio con el presio de su preciosima sangre no mirando a mis pecados mas a su infinita bondad e a la yntercesion de la siempre virgen rreyna del cielo madre suya y del bienaventurado arcangel san miguel a quien toda mi vida tuve por [ilegible] abogado y entervenidor juntamente con los otros angelicales y santos y santas de la celestial corte q por sus merecimientos // merezca yo ser acompañado con ellos en la gloria eterna amen.
  Iten mando mi cuerpo a la tierra de cuya naturaleza dios lo crio y que sea enterrado en la capilla mayor del monasterio de san miguel de las vitorias de la virgen de la orden de san fransisco desta cibdad siendo acabada al tpo donde no mando q entre tanto este depositado mi cuerpo donde oy esta el altar mayor en lugar conveniente y luego q la dha capilla mayor fuere acabada sea trasladado mi cuerpo en el lugar de la dha capilla que yo quisiere e mandare o donde mis albaceas testamentarios esecutores desta mi postrimera voluntad ordenaren y mandaren.
  Iten mando q el dia de mi enterramiento se digan missas de todos los sacerdotes asi clerigos como rreligiosos q fallarse pudieren a aquel tpo presentes.
  Iten por discurso de todo el año me digan en cada un altar una misa ofrendada con un responso y diez treintenas por mi anima cinco cerrados e cinco abiertos e otras diez por las animas de mis padres y otras personas a quien soy a cargo los quales digan los frailes de dicho monasterio e para sienpre jamas el dia de san miguel y el dia de mi fallecimiento y el dia de los finados y se diga una vigilia e misa cantada.
  Iten digo y declaro q tengo y poseo por bienes mios muebles y rraizes asemovientes aqstos cien caizes de tierra de sequero en tacoronte las tierras e aguas de rriego y sequero y el yngenio y solares y otras cosas a ello anexo y perteneciente con las viñas e huertas y casas segun q yo lo tengo e poseo y me pertenece en el rrealejo con sus tributos
  Iten el heredamiento q dizen de icode conviene a saber tierras e aguas y hedeficios y censos segun q mejor me pertenece.
  Iten en la ysla de la palma el heredamiento q dizen de los sauzes tierras e aguas yngenio cosas y otros pertrechos y cosas segun que me pertenecen es mio
  // Iten otras tierras de sequero e viñas las quales yo tengo señalado para que de lo procediente dello se instituyan e hagan alguna memoria en honrra del bienaventurado arcangel san miguel lo qual rremito a la disposicion de los dhos mis albaceas
  Iten declaro q tengo veynte y cinco esclavas y esclavos
  Iten cavallos mulas e azemilas
  Iten tapeceria oro plata rropas y joyas de atavio de mi persona y casa en cantidad y valor de quinientos ducados
  Iten declaro q yo tengo muchos pleytos pendientes de deudas que a mi me deben e yo debo e algunos que se me esperan mover para lo qual proveer y descargar mi conciencia asi cerca de las dhas debdas como de los servicios de mis criados mando q los dhos mis albaceas desde luego tomen en si las rrentas de los dhos dos heredamientos del rrealejo e los sauzes y cobren de antonio joven y de domenigo rico arrendadores de las dhas haziendas todo lo que conforme a la escritura de arrendamiento q sta ante escno me perteneciere en mi vida e despues de mis dias y se destribuya en esta manera q dejando
para mi hijo don pedro de lugo en cada un año las trezientas mill mrs de que yo le tengo hecho donacion y otras trezientas mill maravedis para mi de la misma manera con todo lo demas de rrenta de pan y otras haziendas de lo rrestante vayan descargando los dhos mis albaceas las dhas deudas que pareciere que debo asi de contrataciones como de servicios enprestados o en otra manera fasta tanto q sea todo cunplido y acabado de pagar y que en ninguna manera el dho don pedro mi hijo pueda entrar ni tomar la posesion corporal ni civil ni natural de los dhos bienes fasta tanto q todas las dha // deudas y el dote de doña Juana de masieres mi legitima muger e la donacion propter nutias q yo le tengo otorgada confirmada por su majestad y el dote de mi hija doña luisa sean cunplidos y enteramente pagados q son cinco mill ducados para la dha doña juana y tres mill ducados para la dha mi hija doña luisa lo qual mando so pena de mi maldicion al dho don pedro mi hijo q si asi por el orden susodho en mis dias no fueren acabados de cunplir mis deudas mando q despues de mi muerte fasta q las dhas doña Juana y doña luisa sean pagadas enteramente de los susodho q demas e aliende lleve para su sostentamiento las trezientas mill mrs en lo mejor parado de mis bienes en esto q yo señale para mi sustentamiento sin que aqstas se le puedan meter en la cuenta del principal q se an de aver salvo q los lleven y gozen fasta q sean enteradas de lo q asi han de aver
  Iten q yo tengo fecho y otorgado mayorazgo de casi todos los dhos bienes y entregada la carta de la otorgacion del dho mayorazgo a don pedro mi hijo en el qual ynstituy la sucesion del dho mayorazgo y al tpo e sazon yo no era casado ni pense ni tuve rrazon de pensar q avia de aver mas hijos mi muger por lo qual asi rremotamente constituy el dho mayorazgo que si acaso el dho don po contradixere en parte o en todo al orden que aqui doy asi para mientras biviere como para despues de mis dias para pagar a lo susodho por esta doy poder cunplido libre llenero bastante tan especial y expreso con libre y general administracion y con poder de sostituyr a mis albaceas qual de derecho se rrequiere para q por mi y en mi nonbre hagan a su majestad la rrelacion q convenga para q a mi mientras biviere y despues de mis dias fasta tanto q las dhas debdas y mandas sean enteramente pagadas no acudan ni a mi ni al dho don po con mas açucares ni frutos de los dhos dos heredamtos los dhos arrendadores de cada trezientas mill mrs desta moneda de Canaria salvo q pagadas la dha doña Juana e doña luisa de las dhas sus mandas enteramente q entonces pueda gozar el dho don pedro de
   // las seiscientas mil mrs y de lo demas fuera lo rrestante de los dhos dos heredamtos del rrealejo y de los sauzes q asi estan arrendados y despues lo que rrestaren fasta q enteramente cunplido e pagado todo lo en este mi testamento contenido lo qual entre bivos y despues de mi muerte asi prometo de tener e guardar e cunplir porque para descargo de mi anima ningun otro camino seguro pienso q puedo tener y en por tanto al invictissimo felicisimo emperador rrey e señor nro suplico [...] afectuosamente mirando no a tanto a mis servicios q fueron algunos bien señalados sino a la untuana leal voluntad q le tuve sienpre de servir me faga mrd de dispensar conmigo de tal manera q por el orden dho pueda con rrazon llenar confianza q mi anima va descargada e conpela a ello al dho mi hijo por las rrazones dhas e por me fazer bien e mrd tan crecida
  Iten mando q se pague a la merced e a la trinidad e a la cruzada a cada un real de plata
  Iten fago mis albaceas y procuradores con poder plenisimo como dho es asi para q biviendo cunplan y pongan en esecucion lo contenido en las dos clusulas supra proximas como despues de mis dias para todo lo contenido en este mi testamto a bartolome benitez e pedro de llugo mis sobrinos e a rreberendo padre frey alonso de la fuente a los quales e cada uno dellos insolidum le doy poder cunplido libre e llenero qual dho es
  Iten digo e mando q cunplido e pagado este mi testamto y las mandas legatos deudas e cargas por la orden ya dhas q don pedro mi hijo aya y lleve todo el rremaniente de mys  bienes ogligados al mayorazgo y fuera del ansi raizes muebles e semovientes como los derechos q yo tengo y me pertenescan de pleytos comenzados sentenciados y por sentenciar y comenzar en cualqe manera ecepto el axuar e atavios de casa porque aqsto demas de la dha donacion y dote de la dha doña juana mi muger y de todas sus rropas de seda brocada paño lino e lana y caxas y cofres
 // y arcas y mulas e bestias y esclavos y esclavas quiero q lo aya y lleve la dha doña juana mi muger y pido en rreberencia de dios q ansi ayan su bendicion e la mia al dho don po mi hijo e a doña ynes de herrera mi hija e a mis nietos don alonso e doña beatriz que acaten y tengan rreberencia a la dha doña juana mi muger en lugar de verdadera madre pues mirando q es estranjera y el amor con que me ha seguido e servido le deben conocidamente lo susodho.
  Iten mando q la dha doña juana mi muger entre tanto q en estas yslas biviere y no pasare a segundas nupcias sea tutora y curadora de la dha mi hija doña luisa administrando su persona y bs fasta que sea de hedad de casar y se case o entre en rreligion
  Otrosi mando q la dha doña luisa mi hija aya e lleve demas de lo susodho e sea pa si sola todo el dro e acion voz e rrazon e posesion q yo he e tengo e me pertenesce e pertenescerme puede al ingenio e heredamto del agaete q es en la ysla de gran cana lo ql le mando en la mejor forma e manera q puedo e de dro devo
  Otrosi mando q mis bienes  frutos e rrentas e alojeros dellos ante todas cosas se acabe de faser la capilla q yo tengo mandado q es de san migel de las vitorias
  Otrosi mando q luego se cunpla e pague todos los mrs q yo e mis fiadores somos obligados a dar e pagar pr la capellania de po Her de llugo mi sobrino q aya gloria por manera q sus fiadores no paguen cosa alguna
  Otrosi mando q se de a fdo de llugo e fco lugo mis sobrinos cien mill mrs desta moneda de cana en pago e por pago de todo el asucar e mrs e otras cosas q yo les mande en casamiento e de todos los servos q ellos e su madre ana de llugo mi sobrina q aya gloria me fizieron.
  // Otrosi mando q vean mis albaceas un albala o fenecimto de quentas q yo fize con fco guerra mi criado e le cunplan e paquen todos los mrs e otras cosas q por el dho albala e fenecimto de quentas q yo le devo e lo q despues aca me ha servido.
  Otrosi mando q se de e pague a pedro de caceres mi criado en pago de e por pago de veinte años q a q me sirve veinte mill mrs desta moneda corriente en tene
  Otrosi mando q se de a dos entenados de jun de badajos q al presente e tenido e tengo en mi casa cinquenta doblas de oro para ayuda de sus casamtos e sustentacion matrimonial
  Otrosi mando q se a mi criada la catalina en pago del tpo q me a servido e por quanto me ha servido en mi casa veinte mill mrs
  Otrosi mando q se de e pague a flora mi criada quince mill mrs para ayuda de su casamto e sustento matrimonial
  Fecha la carta en el lugar e puerto de santa cruz q es en la ysla de tene dentro de las casas de la morada de diego santos a treze dias del mes de marzo año del nascimiento de nro salvador  de mil e quinientos e veinte e cinco años tgos q fueron presentes a lo q dho es pedro de llugo regidor e herdo llugo alguacil mayor e diego riquel e diego santos vzs de la dha ysla y el dho sor ad lo firmo de su nonbre en el registro de mi el escribano
  Otrosi mando q en pago y por pago de todos los mrs y otras // cosas q yo devo al br. diego de funes de pleitos e autos q me a ffecho se le de e paguen luego veinte mill mrs desta moneda de canaria.
         ffecha ut supra = ts los dhos = El adelantado. 
(Transcripción y revisión: Javier Medina López y Dolores Corbella Díaz) 
   Imágenes:
  
Pags. 1, 10, 16, 23 y 31. Grabados archivo del autor.


    Pag. 30. Lápida sepulcral de Alonso de Lugo, en la Iglesia de la Trinidad, en Sanlúcar de Barrameda, España.
  
   Pag. 35. Monumento funerario en la Catedral de La Laguna donde reposan los supuestos huesos de Alonso Fernández de Lugo, fotografía de Raúl Melo.

   Fuentes consultadas:

Antonio Rumeu de Armas
La conquista de Tenerife
1494-1496. Pags.403-481
Aula de Cultura de Tenerife, 1975

Víctor Ramírez
Palabras libertarias para una conciencia
Canaria universalista
Edición del MUPC
Canarias 2007.

Eduardo Aznar Vallejo
Documentos Canarios en el Registro del Sello
(476-1517)
Instituto de Estudios Canarios. ISBN 84-00-09228-4
La Laguna-Tenerife 1981

Eduardo Aznar Vallejo
Ana Viña Brito. Natalia Palenzuela Domínguez. Juan Manuel León
Documentos Canarios en el Registro del Sello. (1518-1525)
ISBN:84-604-0919-8
Instituto de Estudios Canarios
La Laguna-Tenerife 1991

Miguel Amorós
La Guerra Social en la Memoria         
Ekintza Zuzena. Número 27. zenbakia            

D.J. Wölfel
Estudios Canarios
H. Nowak. Burgfried.Verlag-Hallein
Austria, 1980
Evelio Tellería Alfaro          
Valeriano Weyler o el fascismo anticipado
Weyler y Canarias
Miguel Leal Cruz
Extracto de un capitulo de la Ponencia expuesta en la III Conferencia de Historia en la Universidad de la Habana.
Juan Ortega Llanera
Historia de una Hermandad Sanluqueña y su Iglesia.
Historia del Pueblo Guanche
Juan Bethencourt Alfonso
Edición y anotaciones de: Manuel A. Fariña González
Tomo III. Pags. 229-233
Francisco Lemus, Editor. La Laguna-Tenerife, 1997.

José de Viera y Clavijo
Noticias de la Historia de Canarias
Edición del Dr. Alejandro Ciuranescu
Cupasa Editorial-Madrid 1978

Pedro Socorro
La Muerte y los finados en Santa Brígida
Revista Digital BienMesabe, Nº 233
El Guanche, 23 de marzo de 1861
Jose Maria Pinto y de la Rosa
Apuntes para la Historia de las Antiguas Fortificaciones de Canarias
Museo Regional de Canarias 1996
Javier Medina López y Dolores Corbella Díaz) 
Testamento de Alonso Fernandez de Lugo.

Archipiélago Canario. Julio de 2009.

jueves, 1 de agosto de 2013

HEROES DE PACOTILLA





DESMITIFICANDO

ALONSO FERNANDEZ DE LUGO VERSUS VALERIANO WEYLER NICOLAU. VI


(El esqueleto de Alonso Fernández de Lugo)

Eduardo Pedro García Rodríguez





CAPITULO VI


La tumba lagunera de Alonso Fernández de Lugo

   Sobre este particular vamos a seguir al investigador canario, doctor Manuel A. Fariña González en sus aportes y anotaciones a la obra de don Juan Bethencourt Alfonso Historia del Pueblo Guanche, tomo tercero, quien refiriéndose al expediente incoado por el Ayuntamiento de La Laguna para localizar los restos óseos del capitán de los invasores nos dice:

   “Como punto de referencia socio-político debemos recordar el fervor nacionalista español y los acontecimientos de política internacional que se estaban desarrollando en nuestro continente africano (ocupación de Tetuán, el 17 de Febrero de 1860; la firma del tratado Wad-Ras, de 25 de Abril de 1860, etc.). Fruto de esta política de enfrentamiento con Marruecos, se despertaron los viejos demonios de la lucha contra el infiel africano...; por ello vale la pena citar las palabras de Manuel Tuñón de Lara, quien a propósito del análisis realizado sobre esta época nos dice: “...y más fácil aún, despertar una oleada de frenesí nacionalista, de lucha contra el “infiel”, etc., dirigida con maestría...”. [La España del Siglo XIX. Barcelona: Ed. Laia, 1974; pág. 163]. (Manuel A. Fariña González, 1997)

   En este contexto el 14 de julio de 1860 siendo alcalde de la ciudad (La Laguna) Tomás Martel Colombo se inicia en dicho Ayuntamiento un expediente para el traslado del supuesto esqueleto de Alonso Fernández de Lugo a la Catedral lagunera, según recoge el citado Manuel A. Fariña: “Esta decisión fue adoptada a instancias de dos canónigos del referido templo catedralicio y otras notables personas que se habían dirigido al Ayuntamiento: ...manifestándole el deseo de que se busquen los restos del Adelantado Mayor D. Alonso Fernández de Lugo, cuyo cadáver fue sepultado en la Iglesia del Stmo. Padre San Francisco... (Archivo Histórico Municipal de San Cristóbal de La Laguna. Expediente para el traslado de restos mortales de Alonso Fernández de Lugo a la Catedral de La Laguna. E-XVIII-30, folº. 1).

   Tras conocer Weyler el expediente de 1860, se identificó rápidamente con la causa, quizás recordando los pasados acontecimientos africanos o que veía en la figura de Alonso Fernández de Lugo el modelo a seguir con respecto a Canarias. (Manuel A. Fariña González, 1997)
   Es conocida la costumbre antigua en el ámbito cristiano de enterrar a la feligresía pudiente en los propios templos parroquiales o en los conventos, en combinación con un cementerio adosado a los mismos destinado a los más pobres y para cuando se producían  epidemias. En todo caso enterrarse en el cementerio era de pobres, como atestiguan: "...por ser solos los de los más desvalidos y pobres de los pueblos, y sepultarse en las iglesias  quantos al morir tienen algun caudal conque poder satisfacer su entierro".

   El ideal religioso cristiano que les llevaba a pensar que estar enterrados en un lugar sagrado, o lo más próximo a él, les acercaba a su morada eterna, mantuvo durante siglos los cementerios en el centro de los pueblos. La visión diaria de los mismos constituiría, sin duda, un recordatorio para sus habitantes de la brevedad del paso por la vida y de la necesidad de prepararse para la eterna que creían les esperaba.

   Las preferencias de los fieles por ser enterrados en determinados templos fue causa de no pocos enfrentamientos entre el clero regular y secular, y no precisamente porque unos u otros compitieran por ofrecer mejores ritos o servicios en beneficio de las almas de los difuntos, sino porque ambos pretendían acaparar la mejor parte del suculento negocio en que la iglesia católica había convertido la muerte, no sólo por las tarifas de enterramientos sino por las mandas “pías” testamentarias de los fieles pudientes y  los legados a favor del clero a que en muchas ocasiones eran forzados los moribundos.
   Vemos algunos ejemplos:

   “Mandas Episcopales de 1666.

   “Que los párrocos procuren se abran por la justicia secular los testamentos, porque si los pobres difuntos dejaron sufragios a perpetua o “ad tempore” si han estado en el purgatorio por el descuido de no cuidarse de ello”.
 
         “Que no salga la cruz de la parroquia a buscar el difunto sin que primero esté el testamento en poder del colector o del párroco”.
 
   “Que los herederos y albaceas, cuando el que muera tiene bastante hacienda, sean  liberales en sus sufragios”.
 
“Cuando el que muere debe más que lo que tiene, si los herederos o albaceas piden pompas fúnebres, se les contestará que lo paguen ellos de su casa”.
 
“Funerales. Póngase en público, tabla de sus derechos”.
"...percibe la Yglesia de cada uno que se entierra dentro de ella, de los adultos 25 Rs y por mitad de los párbulos, pero son poquísimos los (párvulos) que se entierran dentro". (año1771).

   Adagio episcopal: “Párroco con miedo, perro sin provecho; perro que ladra, guarda la cabaña”.

   Y, aunque se dice que la muerte a todos iguala, incluso aquí estableció la Iglesia católica diferentes tipos de funerales. Había entierros de 1ª, 2ª y 3ª y hasta de 4ª clase que, amén de la parafernalia escénica, establecían la calidad de la caja, el número de sacerdotes y monaguillos. Todo ello con sus tarifas diferenciadas.

   Sana, piadosa y desinteresada tradición sostenida por el clero católico hasta que los enterramientos y cementerios pasaron a ser competencias de los municipios, no sin la tenaz resistencia de la iglesia católica que veía como esta importante fuente de ingresos económicos se escapaba de las manos.
 
 
 Tacoronte, Chinech (Tenerife).

   En nuestro siglo (principios del s. XX) aún conservaban los frailes, la piadosa costumbre de exigir a los moribundos algún legado o manda en que quedaran obligados los herederos, a depositar todos los años, el día de finados, sobre el sepulcro, cierta cantidad de los mejores frutos de sus fincas; tales como pipas de vino, quintales de queso, etc. que eran cuidadosamente recogidos por los, frailes.
 
   Candelaria, Chinech (Tenerife).

    Libro de mandatos episcopales. Obispo fray Joaquín de Herrera. (1781) “Que a todos los que murieron abintestato, les averigüe sus bienes,  les haga gastar el quinto, en funeral y sufragios para su alma”.
 
   San Miguel-Arona-Chinech (Tenerife).        

  Cuando se morían, las personas se le ponían a la vera y lo exhortaban (frailes y curas) a dejar al convento fincas determinadas, “para que murieran bien”. (Bethencourt Alfonso, 1985:254)

   Algunas consideraciones en torno al esqueleto de Alonso Fernandez de Lugo
 
   “Como el paso del tiempo borra casi todo, los referidos restos mortales se hallaban enterrados en el solar de la antigua iglesia de San Miguel de Las Victorias, del convento franciscano. Dicho solar se había convertido en huerta, cuyo propietario era don Juan Manuel de Foronda, y debido a que los supuestos huesos del  capitán no podían continuar durmiendo el sueño eterno a la sombra de un pencón de tuneras, se iniciaron los trámites de su traslado “para depositarlos en paraje más digno”.

   El hallazgo del sepulcro en que supuestamente se encontraba enterrado Fernández de Lugo, fue presenciado por un numeroso grupo de personas (entre regidores, canónigos, nobles y demás representantes de la sociedad criolla isleña eran veintiún individuos), a lo que hay que añadir la asistencia de algunos testigos espontáneos de tales excavaciones; en definitiva, se convirtió este episodio en un acto social inesperado.

   Después de varios intentos, teniendo en cuenta las disposiciones testamentarias del Adelantado, más la ayuda inestimable de la tradición oral conservada por dos ancianos testigos que habían asistido a misa en la antigua iglesia del Cristo de La Laguna, se halló la sepultura en el presbiterio del citado templo.

   “18 de Junio de 1860... Se encontró, como en el centro del Presbiterio, un sepulcro que aunque ya no conservaba loza alguna...afortunadamente se encontró en él un fragmento de loza negruzca jaspiada, y el esqueleto de un seglar... por lo que no dejó duda a los circunstantes, según los precedentes, de que aquellos eran los restos mortales que con tanto empeño buscaban los habitantes de esta población para depositarlos en paraje más digno a la memoria y méritos relevantes de la persona a quien correspondieron...”. (Archivo Histórico Municipal de San Cristóbal de La Laguna. Expediente para el traslado de restos mortales de Alonso Fernández de Lugo a la Catedral de La Laguna. E-XVIII-30, folº. 16/17).

   El supuesto esqueleto de Lugo, quedó depositado en una caja de caoba (al parecer fue de pinsapo) en uno de los armarios de la sacristía del clausurado convento de San Francisco.    
      
   Durante más de veinte años, permanecieron tales restos humanos en el citado armario m hasta que el general Valeriano Weyler, en 1878, como Capitán General de Canarias instó al Ayuntamiento de La Laguna y a otras entidades patrióticas, por ejemplo la Sociedad Económica de Santa Cruz de Tenerife, para reactivar la tramitación del antiguo expediente. (Manuel A. Fariña González, 1997)

   En definitiva, en el mes de Noviembre de 1880, el Ayuntamiento de La Laguna creó una Junta para ultimar el proyecto de traslado de restos, en la que estaban representados no sólo el Ayuntamiento, sino también el Cabildo Catedral, Claustro de Profesores del Instituto Provincial, Cuerpo de Oficiales del Batallón y la Sociedad de Amigos del País de Tenerife.

   “Por su parte el Capitán General reclamaba su cuota de protagonismo político en el desarrollo de la celebración; por un lado, a través del escrito (fechado el 26 de Julio de 1881) manifestaba a la Junta organizadora: “ ...la conveniencia de que por este A yuntamiento se designe una persona que de acuerdo con un Ayudante de Plaza que su Excelencia nombrará, señalen de una manera precisa el orden en que deben marchar las Sociedades, Comisiones y Corporaciones que han de concurrir a la solemne función cívico-religiosa y procesión fúnebre. Por otro, desde la Capitanía General se ordenó que se rindieran honores fúnebres de Capitán General del Ejército que fallece en plaza, a los restos del conquistador.” (Manuel A. Fariña González, 1997).

   En definitiva, el día 1 de Agosto se procedió al traslado de los supuestos huesos de Alonso Fernández de Lugo, desde el convento de San Francisco a la Catedral de La Laguna, según se plantea en el expediente, la capilla ardiente se había establecido en la iglesia del convento, en cuya nave se levantó un pequeño túmulo, estando todo presidido por la imagen del Cristo de La Laguna que había sido una donación del duque de Medina Sidonia al referido Alonso Fernández de Lugo.

   Esta claro que ante la grabe situación por la que pasaba la corona española con los restos de su imperio colonial en América, la burguesía dependiente colonial de canarias se esforzó una vez más por demostrar a la metrópoli su indiscutible españolidad e inquebrantable fidelidad, espoleada como hemos visto mas arriba por la actuación dictatorial del general Weyler, a quien ofreció en ara de las “glorias patrias” el rescatar la memoria del masacrador de pueblos Alonso Fernandez de Lugo.

Como apunta Manuel A. Fariña: “Recordemos que en Canarias, el prototipo de conquistador de infieles estaba representado por Alonso Fernández de Lugo quien no sólo había culminado, en el siglo XVI, el sometimiento de la población guanche de La Palma y Tenerife, sino que también había realizado desde las islas, algunas incursiones de conquista y penetración militar a la región de Berbería y Santa Cruz de la Mar Pequeña.” (Manuel A. Fariña González, 1997).

   Los restos óseos depositados en la Catedral de La Laguna ¿corresponden realmente a Alonso Fernandez de Lugo?

   En un principio Alonso Fernandez de Lugo había previsto su sepultura en la ermita que había mandado a construir en La Plaza de Abajo y dedicada a San Cristóbal, pasando el tiempo y posiblemente inducido por los lazos que su familia mantenían con la congregación Agustina en Andalucía, o bien porque entendió que los méritos que él atribuía a su propia persona merecían que su tumba estuviese ubicada en un lugar mas relevante que una simple ermita, así que cambio de parecer y ordeno la construcción de una nueva sepultura y capilla mayor en el convento de los franciscanos en La Laguna, tal como dejo dispuesto en su testamento: “ Iten mando mi cuerpo a la tierra de cuya naturaleza dios lo crio y que sea enterrado en la capilla mayor del monasterio de san miguel de las vitorias de la virgen de la orden de san fransisco desta cibdad siendo acabada al tpo donde no mando q entre tanto este depositado mi cuerpo donde oy esta el altar mayor en lugar conveniente y luego q la dha capilla mayor fuere acabada sea trasladado mi cuerpo en el lugar de la dha capilla que yo quisiere e mandare o donde mis albaceas testamentarios esecutores desta mi postrimera voluntad ordenaren y mandaren.”

   Pero según recoge Fr. Luis de Quirós sus herederos no cumplieron la orden testamentaria de donación de limosnas, por lo que la capilla mayor no se llegó a terminar hasta 1599, año en que se cumplió su testamento.

   Este tipo de sepulturas consta de una fosa, generalmente tiene carácter familiar y están concebidos para albergar varios cadáveres y suelen disponer de un pequeño nicho u osario donde se depositan los huesos de los antecesores, la fosa de Alonso de Lugo indudablemente estaba sujeto a esta tipología ya que algunos de los descendientes de sus parientes dispusieron ser enterrados en la misma.

   José de Viera y Clavijo en nota al pie de página del tomo 3º de su Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria (Edición Príncipe, libro duodecimo, página 1), recoge refiriéndose a Inés de Herrera hija Inés de Bobadilla y Hernán o Fernán Peraza, y esposa de Pedro Fernández de Lugo: “Está sepultada en el sepulcro de su suegro, en el Convento de San Miguel de las Victorias de La Laguna.”

   Según se lee en el testamento de Dña. Francisca de Lugo, mujer de Lope Hernández de la Guerra, otorgado en La Laguna y abierto el 14 de mayo de 1609 ante el licenciado Agustín de Calatayud y que dice:

   "Iten mando que, cuando Dios sea servido de llevarme de esta presenta vida, mi cuerpo sea sepultado en el Convento del seráfico padre San Francisco, de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la sepultura de mi abuelo don Alonso de Lugo, que está en la capilla mayor de dicho convento, a donde está una loza de piedra, la cual embiste con el primer escalón de las escaleras que suben por ella a decir misa al altar mayor del dicho Convento."

   Como era habitual en la época, otros muchos colonos fueron enterrados en el templo del convento franciscano, como por ejemplo el portugués Pedro Suárez: "En el nombre de Dios, amén. Sepan quantos esta carta vieren como yo Pedro Suares  zurrador, estante en la ysla de Then., vº. de San Pedro de Sar, que es en Portugal, estando enfermo del cuerpo e sano de la voluntad etc., otorgo e conosco por esta presenta carta etc. e mando que sy de este mal que yo agora padezco falleciere que mi cuerpo sea sepultado en el monasterio de San Francisco…"

   El 28 de Julio de 1810, en el convento de San Francisco se produce un terrible incendio que comenzó por el campanario para seguir con la techumbre, lo que provocó que lo primero que se intentó salvar, fuera el Santísimo Sacramento y sobre todo la imagen del Cristo de La Laguna, que fue rápidamente trasladado a la parroquia de los Remedios (actual Catedral).

   El incendio  destruyó totalmente el edificio quedando en pie solamente la espadaña que permanece en el actual Santuario del Cristo de La Laguna.
   Como consecuencia de este incendio  los restos cremados de Alonso Fernández de Lugo y de todos los sepultados en dicho convento, quedaron al descubierto, en un estado de total abandono.
   El nuevo convento comenzó a levantarse en 1814, con una ubicación distinta al anterior, terminándose aproximadamente en 1822.

   A modo de resumen.

En el maderamen de las edificaciones de esa época abundaba la tea de pino, madera muy resinosa y que cuando arde provoca elevadas temperaturas, normalmente en los templo además de la techumbre, escaleras, entarimados y puertas se suele concentrar gran cantidad de madera en los altares mayores pues suelen ser los más ricos y ornamentados. Por consiguiente, un incendio en un edificio de estas características genera temperaturas superiores a los 1040 °C).

miércoles, 31 de julio de 2013

HEROES DE PACOTILLA




DESMITIFICANDO

 

ALONSO FERNANDEZ DE LUGO VERSUS VALERIANO WEYLER NICOLAU -V


(El esqueleto de Alonso Fernández de Lugo)


Eduardo Pedro García Rodríguez



CAPITULO V



   Algunos antecedentes de la familia Lugo en España

   La familia Lugo se estableció en Sanlucar de Barrameda (España) en el primer tercio del siglo XV. Era gente muy ligada al tráfico con Canarias.

   En él archivo de Provincia de los franciscanos de Andalucía, hay unos documentos relacionados con la fundación del convento de San Francisco de Sanlucar, uno de los que formaron la Custodia Observante de Canarias, otorgados en 1443; y en ellos aparece, como uno de los fundadores de la casa, Alonso Fernández de Lugo. En el más antiguo Sanlucar, 26-V-1443 Mencía Muñiz, vecina de Sanlucar. En presencia de Pedro Bernal, escribano publico por el Duque de Medina Sidonia D. Juan de Guzmán, concede licencia a “Sancho de Vera e Fernando Martínez Bachicao y Alonso de Lugo e Lope González escribano publico y Antón Pérez vecinos que sodes de la dicha villa que vuestra voluntad es por amor de Nuestro Señor de dar a gastar de vuestros bienes para facer e fabricar una casa o casas para donde fray Joan de Bilbao e fray Diego de Limpias e sus compañeros cuales ellos quisieren moren e sirvan a Dios... quiero e consiento de mi deliberada voluntad que vos los dichos Sancho de Vera e Fernando Martínez e Alonso Fernández e Antón Pérez fabríqueles e fagades facer e fabricar en la dicha mi arboleda... desando para mi Della los árboles cerezos que están al un canto Della una casa o casas por la vía e manera que a vosotros bien visto fuere para ende estén e moren los dichos fray Joan y fray Diego que dichos son e los que después dellos vinieren e estuvieren en servicio de Nuestro Señor Dios de la dicha observancia e regla”.


   En Jerez, en unos cuadernos de escritura notariales de 1483 y 84, autorizados en El Puerto de Santa Maria por Hernando de Carmona, figura un Alonso de Lugo residente en Jerez que obtuvo una juradería vacante, por haber sido quemado su propietario por los primeros inquisidores. En una de las notas de Hernando Carmona, Alonso de Lugo aparece debiendo a Juan Piloto 35 mil maravedies; dicha nota es exactamente del 21 de Octubre de 1483. No aparece en sitio alguno la cedula de concesión del juradazgo que podría dar mucha luz al exponerse los motivos de la gracia, pues hay lagunas históricas en los cuadernos capitulares de estos años. Pero el cronista Benito de Cárdenas, contemporáneo de los hechos, dice que la concesión se hizo en Enero de 1483.

   Fernández de Bethencourt en el tomo 1, pág. 53, de su Nobiliario y Blason de Canarias, hace a Alonso Fernández de Lugo, fundador de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Sanlúcar de Barrameda, tío del Adelantado y no su padre. El mismo Fernández de Bethencourt cita como hijos de Alonso Fernández de Lugo, fundador de la Iglesia de la Santísima Trinidad y de Catalina Martínez de Luna, a otro Alonso Fernández de Lugo, Regidor de Sanlucar y a Juan de Lugo, jurado de Sevilla. Este último Fernández de Lugo pudiera ser el que obtuvo la juradería de Jerez en 1483. Queda definitivamente demostrado que Alonso Fernández de Lugo, fundador de la Iglesia de la Stma. Trinidad de Sanlucar de Barrameda, fallecido en 1450 no pudo ser el conquistador de Tenerife.



 La supuesta tumba de Alonso Fernández de Lugo en Sanlucar (España.)
 
   Es frecuente que las zonas más deprimidas cultural y económicamente del Estado español con frecuencia recurran a la invención histórica con objeto de elevar su autoestima, así tenemos que extremeños y andaluces alardeen y glorifiquen a los masacradotes de pueblos surgidos de sus solares. San Lucar de Barrameda, en el pasado puerto esclavista que alcanzó cierta notoriedad bajo el yugo de los Medinasidonia, no ha podido sustraerse a esa corriente, y a falta de un “héroe” patrio más significado optan por crear un sepulcro en honor del traficantes de esclavos Alonso Fernandez de Lugo, tal como podemos leer en una página oficiosa del aquel municipio español.
   “Un sanluqueño tendría un protagonismo importante en la misión: Alonso Fernández de Lugo participó en la conquista de Gran Canaria. Más tarde Pedro de Vera lo nombró gobernador a Agaete. En 1491 llega a un acuerdo con la corona para conquistar la isla de La Palma.

   Entre 1494 y 1495 conquista Tenerife. Llegó a ser Adelantado de Canarias. Fue acusado de injusto y arbitrario. Colaboró en la construcción de la iglesia de San Francisco. Su sepulcro se encuentra en la Iglesia de la Trinidad de Sanlúcar. 
    Actualmente se conserva la imagen del Cristo de La Laguna que llegó a Canarias con el Adelantado Alonso Fernández de Lugo. Es una pieza de excepcional valor artístico, tallada en madera de roble de Flandes, de estilo gótico. Antes de que el Duque de Medina Sidonia se la obsequiara al adelantado era venerada en la ermita de la Vera Cruz en Sanlúcar de Barrameda. En 1520 el conquistador la donó a su vez al convento franciscano de San Miguel de las Victorias, en cuya iglesia aún se conserva.”

   Ningún honor dedicaron sus contemporáneos en la colonia a la figura de Alonso Fernández de Lugo, excepto los propios mortuorios habituales, ni siquiera su hijo Pedro se preocupó en cumplir de manera diligente con las mandas testamentarias del Adelantado relativas a la construcción de su sepultura en el convento franciscano en Eguerew (La Laguna), quien había dejado dispuesto: Otrosí mando que de mis bienes, frutos, rentas y alogeros de ellos, ante todas las cosas, se acabe de hacer la capilla que yo tengo mandado, que es de San miguel de las Victorias…"

   El silencio documental relativo al Adelantado después de su muerte es ciertamente significativo, es como si la sociedad de su tiempo hubiera experimentado un notable alivio con su desaparición física, su recuerdo se desvaneció, los historiadores y estudiosos guardaron silencio sobre este personaje hasta que fue rescatado del anonimato por el cronista Núñez de la Peña.





    La sociedad colonial tinerfeña no había prestado mayor atención a la figura del conquistador hasta que un general español de nefasta memoria para la humanidad el mallorquín de ascendencia alemana Valeriano Weyler Nicolau, a quien la corona borbónica española tan dada a dispensar honores y prebendas a sus fieles servidores en tanto que no afecte a las arcas,  le adjudicó el virreynato y la capitanía general de esta colonia canaria (1878-1883).

   Asolador de los campos de Cuba y precursor de los centros de exterminio nazis en los patriotas cubanos durante la guerra de independencia de aquel país, decidió rescatar del olvido la figura del también masacrador de pueblos y traficantes de esclavos Alonso Fernández de Lugo.

   Para ello decidió impulsar un viejo proyecto de la burguesía dependiente criolla lagunera la cual en sus deseos de resaltar su condición de supuestos descendientes de conquistadores en un momento histórico en que el imperio colonial español se desmoronaba inevitablemente en América y el Pacífico, y la extrema miseria en que se encontraba el pueblo español obligaba al Estado de ese país a distraer la atención popular invadiendo parte de nuestro continente. Para hacer aflorar los sentimientos patrióticos y patrioteros hispánicos de la población criolla y del ingente número de funcionarios destinados en esta colonia el  general Weyler ordenó desempolvar dicho proyecto.

   Si creyera en la reencarnación del alma tal como lo entienden algunas religiones hindúes estaría obligado a sumir que la  de Alonso Fernández de Lugo  en una de sus múltiples reencarnaciones abría encontrado su sosías en el general español Valeriano Weyler Nicolau, y que aún continua reencarnándose en busca de la purificación a juzgar por  las actitudes de determinados políticos y militares españoles y españolistas quienes hacen ingentes esfuerzos por continuar manteniendo los preceptos ideológicos coloniales de tan destacados desalmados hasta el presente siglo XXI.

   Veamos unas breves pinceladas de este personaje digno y genuino representante de las tradiciones castrenses españolas.
   Según expone el investigador canario Miguel Leal Cruz: “Sus primeros pasos en el ámbito castrense los dio en el Colegio de Infantería de Toledo y, en 1861, una vez terminados los estudios militares, fue nombrado capitán del Estado Mayor. Dos años más tarde pidió el traslado a Cuba, donde participó en la campaña de Santo Domingo, que le mereció la Laureada de San Fernando por sus muchos méritos. En 1868, ya con el rango de coronel, volvió a Cuba para dirigir el Batallón de Cazadores de Valmaseda.
   Con la proclamación de la Primera República, Weyler luchó contra los carlistas. Derrotó a Santés en diciembre de 1873, lo que le valió el ascenso a mariscal de campo. Durante la Restauración su ascensión prosiguió, fue nombrado teniente general y se le adjudicó la Capitanía General de Canarias, que ocupó durante el período comprendido entre 1878 y 1883. Años más tarde, en 1888, dirigió la Capitanía General de Filipinas, hasta 1893.

   En su vuelta a España sirvió en Cataluña, tratando de sofocar los numerosos atentados anarquistas que se producían en aquella ciudad.”

   El 24 de febrero de 1895 se inició la última guerra por la independencia de Cuba. El Capitán General español, Arsenio Martínez Campos fracasó en su intento de vencer a los cubanos, incapaz de ordenar una guerra de exterminio recomendó se le sustituyera por el General Valeriano Weyler y Nicolau, Marqués de Tenerife. Weyler se hizo cargo del mando en la Isla el 10 de febrero de 1896. Al tomar el mando contaba con 200.000 hombres, de los cuales 80.000 eran voluntarios, españoles y criollos, en tanto que las fuerzas cubanas no pasaban de 30.000.

   En los planes de Weyler estaba acabar con la insurrección en dos años. Su primer objetivo en la isla era aislar al rebelde Maceo, al que consideraba el más peligroso para los intereses españoles al tener este el apoyo de los negros. De esta manera fortificó una línea que atravesaba la isla de norte a sur.

   Pero su plan de aislar a Maceo fue un fracaso. La presencia de Weyler hizo, además, que la Junta de Nueva York decidiera mandar más material y armas a la isla en apoyo de los insurgentes.

   Ante los triunfos de las fuerzas insurrectas en varios puntos de la Isla, Weyler dispuso los denominados Bandos, específicamente, el bando de reconcentración, dictado el 21 de octubre de 1896, obligaba a los habitantes de los campos o fuera de la fortificación de los poblados a reunirse en el plazo de 8 días en los pueblos ocupados por las tropas españolas. De no hacerlo, se les consideraba rebeldes y eran juzgados como tales. La medida se hizo cumplir levantando alambradas y fuertes en ciudades y campos, donde vagaban hambrientos y plagados de enfermedades niños, mujeres, ancianos, todos, como medidas represivas para aislar a la población y a los rebeldes, privarlos de alimentos, medicinas y otros recursos. También declaró el cierre de los establecimientos comerciales, la confiscación de los caballos encontrados en los caminos y la incautación de las cosechas de maíz.

   Estos campos de concentración y de exterminio en 1896 llegaron a albergar a más de 400 mil cubanos y las víctimas de los mismos  llegaron a ser más de 750 mil constituyendo la tercera parte de la población cubana de la época.

   Crónicas locales dan fe de que los reconcentrados morían en las calles y a bordo de los trenes que los transportaban. Otros andaban desnudos por las plazas en busca de comida que no existía, pues todos los víveres iban a parar al ejército metropolitano. Sólo en la localidad de Vueltas hubo 1572 defunciones en menos de medio año.
   España apostaba al terror y a la barbarie y para ello Valeriano Weyler haría gala de su crueldad, la misma que exhibió sin límites en 1868 con el fusilamiento a diestra y siniestra de civiles inocentes, incluyendo menores de edad, y al arrasar caseríos y sembrados.

   Los efectos de aquellos métodos macabros fueron apocalípticos. Sin amparo ni hogar, hambrientos, desprovistos de medicinas o ropas, miles de mujeres, niños y ancianos hormigueaban alrededor de las fortificaciones españolas. No pocas personas estaban hacinadas alrededor de alambradas en torno a las ciudades o vagaban errantes por las calles procurando misericordia.

   Además de las epidemias que por entonces proliferaban -malaria y fiebre amarilla- se sumaron otras como el beri beri, la disentería o males desconocidos, debido a la alarmante depauperación alimentaria y la ausencia de condiciones higiénico-sanitarias.
   La sustitución del genocida Weyler con el propósito de evitar el desastre, provocó la ira de sus seguidores, civiles y militares, en Cuba y en España.  Al grito de “Viva Weyler, mueran los Estados Unidos y la Autonomía” tomaron las calles. Para los españoles y españolistas en Cuba la masacre cubana era vista con alegría cristiana y fervorosamente apoyaron a Weyler.

   Los republicanos españoles, tan integristas como los monárquicos, preferían la pérdida del resto de su imperio, que reconocer el derecho de los cubanos a ser libres e independientes.

   Cuando tras el fracaso de su política de horror y la muerte del ministro Cánovas el tristemente célebre Weyler una vez sustituido por el general Blanco, retornó a Madrid, un poeta de la zona escribió acerca del barco que lo conducía: “si supiera el horror que lleva encima, contra las duras rocas se estrellara”. De esta nueva aventura en Cuba, Weyler regresó a la metrópoli con su patrimonio personal aumentado con 600.000 pesos oro fruto de la rapiña siguiendo las más puras tradiciones  castrenses españolas, pues su salario durante su total mandato fue de 80.000 duros.

   Una vez que el buitre español se vio desposeído de su presa por el Águila norteamericana de cabeza calva  –que es calva precisamente porque también es carroñera-,  decidió aprovechar lo posible de los resto de su caduco imperio en América y Asia, vendiendo Cuba, Puerto Rico,  isla de Guam y Filipinas por 20.000.000 de dólares, mediante el tratado de París de 1898.

   Síndrome del colonizado

   Como he dicho mas arriba la sociedad criolla colonial hizo un ejercicio de voluntaria desmemoria histórica en torno a este nefasto Alonso Fernandez de Lugo. Es bien sabido que tanto individual como colectivamente el ser humano tiene mecanismos psicológicos que le impulsa a  olvidar los sucesos desagradables de la vida, tales como las tragedias, el dolor, el sufrimiento ocasionado por la tortura o la enfermedad  etc., sentimientos que con el transcurso del tiempo se van desvaneciendo en los individuos y en los pueblos, motivando que las victimas acaben perdonando a sus verdugos e incluso convivan con ellos apaciblemente.

   Por otra parte, el colonizador impone sus estrategias desde el poder y  descubre en los colonizados, un comportamiento mimético, híbrido y ambivalente, donde el colonizador participa junto con ellos, en una operación mimicrética (donde el colonizado remeda e imita), de camuflaje, un comportamiento ambivalente del colonizado (entre el remedo y la esperanza de ser como ellos) y la del colonizador (entre el miedo de perder autoridad ante la imitación y el deseo de ver su “grandeza” desde los ojos del vencido).

   El sentimiento experimentado por el criollo de que “todo lo que viene de fuera es mejor” -actitud que es propia de todos los pueblos sometidos- supo plasmarla en una curiosa anécdota el españolista y sacerdote católico profundamente comprometido con la oligarquía canaria, José de Viera y Clavijo, quien nos narra el hecho de la manera siguiente: “Hubo un Comandante General cuya mujer cojeaba ligeramente de un pie, pues bien, las damas de la buena sociedad de Santa Cruz entendieron que la moda en Europa marcaba el caminar cojeando ligeramente, por consiguiente en las recepciones, reuniones y saraos las encopetadas damas andaban todas cojeando como signo de elegancia y distinción”.

   Además, la influencia ejercida sobre los colonizados y criollos por la Pléyade de empleados de la metrópoli, funcionarios, militares y clero, sobre la sociedad colonial es ciertamente decisiva en el desarrollo de los acontecimientos políticos dirigidos desde la metrópoli con el fin de perpetuar la situación colonial, uno de los métodos  empleados consiste como he dicho en inducir en el colonizado sentimientos de gratitud hacia el colonizador, para ello no dudan en falsear la historia creando héroes ficticios supuestos salvadores de los sometidos. Esta táctica empleada en nuestra matria durante siglos por la iglesia católica, fue retomada en plano político y militar por Valeriano Weyler  sirviéndose para ello de la figura del desalmado Alonso Fernandez de Lugo, creando con ello una tradición en los estamentos militares en esta colonia.

   Como ejemplo de lo anteriormente expuesto tenemos la parafernalia que han creado en torno a la expedición en corso llevada a cabo por una escuadrilla británica contra el puerto de Añazu (Santa Cruz) con animo de apoderarse del tesoro proveniente de las rapiñas españolas en América, y que se suponía que estaba resguardado en la plaza de Añazu, esta escuadrilla venía al mando del vicealmirante Horacio Nelson, este intento de golpe de mano, los españoles lo convierten en una invasión, al virrey y capitán general de turno Antonio Miguel Gutiérrez González, (el lector interesado puede consultar una biografía de este personaje en www.canariastelecom.com/benchomo/) hombre ya anciano enfermo y decrepito cuya mayor hazaña frente al desembarco de los ingleses fue el desmayarse ante la presencia de los cuerpos de los asaltantes mutilados por la metralla de los cañones en el “martillo” del muelle, desde donde hubo de ser trasladado a hombros de dos oficiales españoles hasta la seguridad del sótano del castillo de San Cristóbal.

   Pues bien, el colonialismo ha entretejido todo un entramado de falsificaciones históricas e interpretaciones tervirgersadas al objeto de presentarnos a este  manipulado personaje como un héroe salvador de Canarias. Así mismo, se le atribuye la toma de la bandera y caja de guerra (tambor) a los ingleses a un oficial español, otra apropiación de méritos pues el verdadero artífice de tal acción fue el cabo del Regimiento de Milicias de Güímar don Diego Correa, el cual estaba destinado en la batería de la Concepción, éste en el momento del desembarco de los ingleses por la playa de la Caleta, animó a sus hombres, y descalzándose sobre la playa, arremetió contra los invasores y en breves minutos, cautivó a 17 soldados ingleses, que entregó personalmente en el castillo de San Cristóbal, además de varias armas, un cañoncito de campaña y la mencionada caja de guerra, arrebatados a los enemigos. Es posible que fuese el cabo Correa, quien se hizo con la bandera ya que fue precisamente en el sector de playa defendido por Correa donde desembarcaron las tropas provenientes de la fragata Emerald, al mando del capitán Thomas M. Waller. Esta bandera que lleva grabado el nombre del navío de donde procedía, trofeo del que tan justamente nos sentimos orgullosos los canarios, hoy en día, se exhibe en un museo militar español, con otros objetos ganados por nuestras milicias verdaderas defensoras de la plaza a ante los invasores ingleses a los cuales se enfrentaron con poco mas que palos y rosaderas. Pero en fin, hasta aquí la historia colonial siempre la han escrito los españoles y españolistas… Ruego al paciente lector disculpe esta digresión…