Mostrando entradas con la etiqueta DE AQUÍ Y DE ALLÁ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DE AQUÍ Y DE ALLÁ. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de junio de 2014

Las añoranzas imperialistas de la derecha española-I




“Escrito para la Historia”: La independencia de Guinea (Capítulo 12)


El 12 de octubre de1968 se proclamó la independencia de Guinea Ecuatorial. El entonces ministro Manuel Fraga acudió en representación española.
Por Blas Piñar (Del libro “Escrito para la Historia”).- Uno de los episodios de nuestra política exterior para mí más doloroso fue, sin duda, el de la independencia de Guinea; y no sólo porque, como luego probaré, más que concesión supuso una condena a ser independiente, sino porque se trataba, como se demostró enseguida, del comienzo de un camino abandonista de la presencia española en el continente africano, opuesta a la consigna de Isabel la Católica. Al abandono de Guinea siguieron la “retrocesión” a Marruecos de Ifni, y el alejamiento del Sáhara. De esta retrocesión y de este alejamiento me ocupo en los siguientes capítulos.
De principio, hemos de sentar que la política de abandono nos fue impuesta. No obedeció, ni a un propósito inicial de España, ni a un deseo colectivo de las poblaciones autóctonas. La ONU, manejada hábilmente por los Estados Unidos, planeó, estimuló e impuso la política descolonizadora, que, en apariencia, y sólo en apariencia, tenía el atractivo de hacer independientes a los territorios colonizados, y, con ello, la realización por cada país, sin injerencias, de su propio destino. Pero como he señalado, se trataba de tan sólo apariencia, porque detrás de la descolonización política se ocultaba un propósito de colonización económica; y es evidente que un pueblo económicamente colonizado no puede ser un pueblo políticamente libre. Pero hay más: la penetración económica, con sus inevitables consecuencias políticas, llevó consigo una disputa, y en realidad una guerra fría, entre Estados Unidos y la URSS en los países “descolonizados”, para adueñarse de su riqueza e implantar estructuras políticas inspiradas en su propia y diferente ideología: democracia liberal o democracia popular. Muchas de las guerras tribales y civiles, con todo su dramatismo, son y han sido el fruto caliente de esa guerra fría.
La llamada descolonización fue aplicada, por otra parte, de un modo muy distinto. Las recomendaciones de la “Comisión de los 24”, encuadrada en el marco de la ONU, inoperantes e inútiles -por ejemplo, y en el caso que tan profundamente nos afectó como el de Gibraltar, que sigue siendo una colonia inglesa en territorio español- han funcionado como un “ucase” con respecto a Guinea, Ifni y Sáhara.
Por otro lado, la “descolonización”-prematura e imprudente- ha sido desastrosa para las poblaciones que la han sufrido y la sufren. El fenómeno de la hambruna y el masivo y preocupante de la inmigración a Occidente, y en especial a Europa, es el resultado inesquivable del desmantelamiento del tejido productor y cultural autóctono que en los países “independientes” habían creado las naciones colonizadoras.
La contradicción entre la política descolonizadora de los Estados Unidos y la que ha presidido su propia política exterior, salta a los ojos. Los Estados Unidos no han descolonizado ni Alaska ni las Islas Hawai. Ambos territorios , que nada tienen que ver, en ningún aspecto, con la nación “descolonizante”, fueron declarados parte de la misma, en calidad de Estados, y dos estrellas se añadieron a la enseña norteamericana. Incluso Puerto Rico, arrebatado a España, y cuya filiación hispánica es indiscutible sigue -a pesar de esa política descolonizante- vinculado estrechamente a Estados Unidos bajo la fórmula de “Estado asociado libre”, que, a cambio de ayudas económicas, nutre en gran medida sus efectivos militares.
Además, muchos de los argumentos que se esgrimen para justificar la colonización son contradictorios con el ideal que se propugna de Estados plurinacionales, naciones pluriculturales y paises pluriétnicos.
Con este preámbulo, que sirve de composición de lugar, entro en el tema guineano, tema que, geográficamente, afecta a un enclave insular y otro continental en el Occidente de Africa. El continental- Rio Muni- comprende un territorio lindante con Camerún y Gabón. El insular, en el golfo de Biafra, comprende, como isla más grande, Fernando Poo y las más pequeñas de Corisco, Elobey Grande, Elobey Chico y Annobón. .
Por el Tratado de El Pardo, de marzo de 1778, Portugal, a cambio de la isla Catalina y la colonia de Sacramento, en América del Sur, cedió a España la soberanía de Fernando Poo y Annobón y el derecho a comerciar en la costa africana occidental. Por el Tratado de París, de 27 de junio de 1900, los 200.000 km2 que correspondían a España en la Guinea continental, conforme al Tratado de Berlín, quedaron reducidos a los 26.000 km2 que hoy constituyen Río Muni. Fue la tenacidad del diplomático Fernando León y Castillo, la que consiguió conservar para España este territorio. En reconocimiento a su titánica labor, fue nombrado marqués del Muni, en ese mismo año.
En 1843, con la llegada a Fernando Poo de la expedición de Juan José Llerena da comienzo la enorme tarea de elevar el nivel de vida de sus habitantes. En Santa Isabel eran entonces unos seiscientos, y de los mismos solo dos españoles..
Para darnos cuenta del papel no colonialista sino colonizador que España ha desempeñado en el continente africano, y especialmente en Guinea, conviene transcribir lo que José Baró Quesada escribía en Fuerza Nueva (número 47, de 2 de diciembre de 1967)”: La Guinea ecuatorial no es ningún negocio para España. Nos produce muchos gastos y muy escasos beneficios económicos; todas las ventajas de orden material y espiritual son para los guineanos a quienes España ha llevado, como a tantos otros de la tierra, la civilización cristiana occidental. Fuera del amor hacia ellos, como a una provincia española más, no tenemos ningún interés traducido en números por esos fraternos territorios de color”.
El general José Diaz de Villegas, al que cita Baró Quesada, en una conferencia que pronunció en la cátedra Palafox de la Universidad de Zaragoza el 31 de enero de 1967, dijo refiriéndose a la obra de España en aquel territorio: “Nuestra Guinea constituye un óptimo en el mapa de Africa y en toda la región ecuatorial. En el orden sanitario, Fernando Poo posee una cama hospitalaria por cada 113 habitantes; Río Muni, por cada 215; el Tchad , por cada 1410 y Nigeria , por cada 2600. A su vez, hay un medico, en Fernando Poo, por cada 9600, mientras que en Camarones hay uno por cada 20000 habitantes; en Nigeria por cada 58.000; en el Tchad por cada 60.000, y en Etiopía, por cada 165.000. Mientras que por cada 100.000 kilómetros cuadrados hay 4,2 kilómetros de carreteras en nuestra Guinea, en Camarones hay 2,5 ; en el Congo ex francés , 1,7 ; en el Gabón vecino , 1,5 ; en la República centroafricana , 1,2 y en la del Tchad , 0,8. Mientras Guinea española cuenta con 12,7 escolares por cada 100 habitantes, y el Sahara español 7,4, en Marruecos hay 7,3; en Senegal 3,7; en Nigeria 3,3; en Mali 1,4 y en Niger 1,09.
La renta per cápita es también muy superior en nuestros territorios. Tanto que Fernando Poo dispone de una renta por habitante, superior, incluso, a la de diez de nuestras provincias peninsulares.
“Tal ha sido y es la obra española en Africa que a veces se nos niega o no se quiere comprender. España gasta por habitante allí mucho más de lo que gasta por cada peninsular. En casas, hasta cuatro veces más. Y es que España colonizó siempre , y no explotó jamás. He aquí lo que , con frecuencia, parece que no quieren perdonarnos algunos. Aquellos, precisamente, para los que lo material prima sobre lo espiritual”
Cuando Guinea se separó de España la renta per cápita a que antes aludíamos estaba por encima de la de algunos países europeos, y no había un solo desempleado. Dejamos, además , dos hospitales generales , uno de ellos en Bata , capital de Rio Muni con 500 camas, varios hospitales menores y dispensarios médicos, en quince puntos de país ; una Escuela de formación profesional, dos Institutos de segunda enseñanza, ochenta escuelas de educación primaria, y seis ciudades residenciales con un total de 500 viviendas.
En 1901 comenzó a publicarse el primer periódico con el título de El Eco de Fernando Poo; en 1904 se inauguró el primer cine; en 1913 el primer ferrocarril de cremallera. España dejó, sin compensaciones, los edificios del Gobierno General, Correos y comunicaciones, Cuartel, Misión, Aduana, Jefatura de Obras Públicas y Cámara Agrícola, entre otros, y en pleno funcionamiento una cadena de Televisión.
Andrés Revesz escribió un artículo en ABC, de 11 de febrero de 1964, que tituló, refiriéndose a Fernando Poo, una isla de encanto, en el que definía a Santa Isabel como “una ciudad de estilo colonial, simpática, clara, sonriente, en medio de una lujuriante vegetación. La impresión no es realmente africana; es mas bien antillana. (España ha conseguido) elevar a los habitantes de la isla, lo mismo que de Río Muni, a la civilización cristiana y occidental. Blancos y morenos se mezclan instintivamente”
El subsecretario adjunto norteamericano para Asuntos Africanos exclamó en 1963, al conocer personalmente el trabajo de España en Guinea: “¡Dios bendiga esta obra!”.
Españoles de ÁfricaRamiro Santa María – con una visión ya retrospectiva -, en el informe que publicó Fuerza Nueva, en su número 77, de 10 al 17 de octubre de 1981, destacaba la “abnegada labor de los médicos españoles que ocupan los puestos de sus un día antecesores, que desterraron la enfermedad del sueño, dejaron en límites ínfimos el paludismo, acabando con otras epidemias; fomentaron la natalidad infantil y prestaron servicios en los hospitales y en la leprosería de Micomeseng, que era una de las mejores del continente africano, llevando la sanidad hasta los más apartados rincones de la selva. Magnífica la labor de esos maestros que han recogido la antorcha de la enseñanza y el mantenimiento del idioma español, que llevaron un día a tierras ecuatoguineanas el explorador Iradier y el brigadier Conde de Argelejos”.
El proceso de la independencia tuvo, como “obertura y prólogo”, la autonomía de Guinea. La autonomía -yo al menos lo comprendí enseguida- no era un fin al que nosotros jamás nos opusimos, siempre se tratara de una autonomía administrativa, aconsejada y aconsejable, por muchas razones y, entre ellas, la distancia: cuatro mil kilómetros en vuelo directo desde la Península y seis mil por vía marítima.
El proyecto de Ley de Bases sobre el Régimen Autónomo de la Guinea Ecuatorial, se publicó en el Boletín Oficial de las Cortes, de 15 de octubre de 1963. La autonomía, que fue aprobada por las Cortes el 28 de noviembre de 1963, no era otra cosa que un puente hacia la separación. Entre los procuradores que juraron su cargo al comenzar el pleno ese día, estaba el guineano y presidente de la Diputación de Río Muni, Federico Ngomo Nandong. Leído el proyecto de ley de Bases sobre el régimen autónomo de la Guinea ecuatorial hizo uso de la palabra, en nombre de la Comisión que lo había elaborado, don Wilwardo Jones Níger, alcalde de Santa Isabel. Su discurso, que escuché desde mi escaño con gran atención, fue magnífico. Suyas fueron estas palabras: “ En el proyecto que hoy se presenta a la aprobación de las Cortes se plasma y materializa la evolución iniciada en 1959, al reconocer la condición jurídico- política de las provincias de Fernando Poo y Río Muni. Esta autonomía no supone ruptura con el poder central ( y sólo ) registra el reconocimiento de la personalidad de la Guinea ecuatorial”.
La prensa puso de relieve que “los procuradores, puestos en pie, tributaron al señor Jones una cálida ovación, al afirmar que él era “un español de África”. Me emocioné profundamente al oírlo. Con Jones, exiliado en Nigeria, mantuve contacto epistolar después de la independencia.
Es importante, para entender el clima del proceso que analizamos, recordar lo que cerrando la sesión del 28 de noviembre de 1963, dijo don Luis Carrero Blanco entonces ministro subsecretario de la Presidencia. Lo transcribo de la crónica de ABC del día siguiente :
“Lo cómodo para España sería abandonar esos territorios a su suerte, pero la política cristiana, que forma parte de su norma, no lo permitirá. Una independencia absoluta sería el hundimiento total de esos territorios, y a los que lanzan sus campañas en pro de la independencia yo les pregunto si pretenden que se trate de cometer un crimen más en nombre de la libertad.
“Para devolverles la tranquilidad perdida, como un paso más en el proceso normal de su progreso y para que los hombres de buena voluntad del mundo vean la rectitud de intención de España, el Gobierno presenta hoy a la aprobación de las Cortes un proyecto de Ley de Bases estableciendo un régimen autónomo en su gobierno y administración, que ha sido elaborado de perfecto acuerdo con las representaciones libremente elegidas por los habitantes de aquellos territorios, aunque otra cosa digan, faltando descaradamente a la verdad, unos pocos que voluntariamente se fueron al extranjero a estudiar una independencia que sería una estafa para sus hermanos de la Guinea ecuatorial.
“Si esa Ley de Bases merece vuestro voto favorable será sometida, antes de ser sancionada por el Jefe del Estado, a plebiscito en el que participarán todos los hombres y mujeres mayores de veintiún años que reúnan la condición de ser nacionales y vecinos de Fernando Poo y Río Muni. Si la mayoría dice “si”, será que aceptan el nuevo estatuto; si dijeran que “no”, será que quieren seguir con el que actualmente está vigente”.
La crónica de ABC concluye así: “con el voto en contra de don Blas Piñar quedó aprobado el dictamen” .Quedarse solo, y puesto en pié , ante una Cámara que con esta sola excepción , pensaba o, al menos, manifestaba una opinión diametralmente distinta, es duro y desagradable. Pero el imperativo de la conciencia exige la superación de las posturas cómodas e irresponsables.
El referendum se celebró el día 15 de diciembre de 1963. Los guineanos con derecho a voto fueron 126.378. Votaron 91.980, un 73 % del censo electoral. A pesar de que en Fernando Poo, de 12.490 votantes, se pronunciaron para el no 7.150 y por el sí 5.340, ganó el sí, por el apoyo que el mismo recibió de la mayoría pamúe de Río Muni.
El régimen autonómico entró en vigor el 1 de enero de 1964, y llevó consigo, lógicamente la constitución de un Gobierno. Ocupó la presidencia del mismo Bonifacio Ondó Edu. La vicepresidencia correspondió a un auxiliar administrativo, que no se había destacado como entusiasta ni de la autonomía, ni de la independencia, Francisco Macías Nguema Bigoyo, no católico y de familia pamúe. En alguna parte leí que en el curso de la visita de un grupo guineano al general Diaz de Villegas, director general de Plazas y Provincias Africanas, Macías, dirigiéndose a él, exclamó: “Usted es mi padre”.
Suspendido el régimen de autonomía el 17 de febrero de 1968, para iniciar el proceso de la independencia, se dió paso a los partidos políticos. Se fundaron, que yo recuerde, MUNGE (Movimiento para la Unidad de Guinea Ecuatorial); IPGE (Idea Popular de Guinea Ecuatorial); MONALIGE (Movimiento de Liberación de Guinea Ecuatorial), y Unión Bubi.
El paso siguiente a la autonomía fue la independencia. Las presiones  “descolonizadoras”, a las que hay que añadir el deseo de Camerún de incorporar Guinea a su República Federal, consiguieron que, para el logro de su objetivo deseado y último, se acordara por el Consejo de Ministros celebrado en San Sebastián el 10 de agosto de 1967, convocar una Conferencia Constitucional, que abriría sus sesiones el 30 de octubre, con el fin, según el ministro de Asuntos Exteriores de “poner en manos de vuestro propio pueblo el destino de

viernes, 24 de enero de 2014



 

LA EMIGRACION DE LANZAROTE Y SUS CAUSAS



DIFUSION CULTURAL

===================================== 

Francisco Hernández Delgado-María Dolores Rodríguez Armas

========================================== 
DEPARTAMENTO DE CULTURA-AYUNTAMIENTO DE TEGUISE

ARCHIVO HISTÓRICO
      
             
  33                                                                                              Año 2010
____________________________________________________________




La emigración de Lanzarote
Francisco Hernández Delgado
María Dolores Rodríguez Armas
=========================         


              Entre las principales causas que motivaron la emigración en las Islas Canarias figuran la escasez de alimentos, la presión demográfica,  las sequías, la depreciación de  algunos cultivos como el azúcar, el vino, la cochinilla, la barrilla, la situación social, militar,  política y otras. Todas las islas sufrieron el fenómeno de la emigración , pero pocas  lo vivieron tan fuertemente como la isla de  Lanzarote.
              Además de esas causas generales, comunes  a la mayoría de las islas, los lanzaroteños sufrieron también las  terribles sequías, epidemias, impuestos de quintos y diezmos, invasión de langostas, invasiones piráticas y las erupciones volcánicas.
              Todas estas causas  son las que fueron motivando la salida de lanzaroteños  en un periodo que abarca desde  el siglo XV  hasta el mismo siglo XX.
         
             FASES DE LA EMIGRACION LANZAROTEÑA
============================= ================

              Desde el primer momento en que Lanzarote queda incorporado a la Jurisdicción de Señorío, nace ese movimiento migratorio  que con más o menos fuerza,  duraría hasta los años 50 del siglo XX.
              La presión sobre los agricultores y ganaderos con impuestos como el Quinto y los Diezmos, así como el establecimiento de un monopolio sobre dos de las principales riquezas de la isla como eran la orchilla y la sal, obliga al Lanzaroteño a emigrar en principio a otras islas, donde sin dejar de ser agricultor o ganadero será, al menos, con su trabajo, dueño de su cosecha y  su ganado.
              Esta emigración forzosa, de Lanzaroteños inquietó a los Señores de la isla de tal modo que  a instancia de los mismos, la Corona ordenó en 1484 el que  no se emigrara a otras islas para evitar el despoblamiento de  Lanzarote.
              Las Islas más ricas era el destino de los Lanzaroteños, que intentaron buscar en otras tierras el alimento de sus hijos.
              Así vemos como en una  distribución de tierras de 1501 en la isla de Tenerife se hace referencia “a  los vecinos llegados de Lanzarote...”.
              En 1560, se crea el Juzgado de la Contratación de Indias en Santa Cruz de la  Palma y en 1566 aparecen los de Tenerife y Gran Canaria. A estos puertos se tenían que dirigir los barcos  para registrar el cargamento  y pasajeros  con destino al Nuevo Mundo.
              Este hecho originó  una emigración clandestina en Lanzarote, aunque fueron varios los que aprovecharon la llegada de las flotas y armadas a nuestra isla  en 1501, gracias a la presencia en sus puertos de la flota del Gobernador Frey Nicolás de Ovando, varios lanzaroteños embarcaron en estos barcos que tenían como destino la isla Española. 
              Llegados en forma clandestina u oficial los  Lanzaroteños, también figuran entre los primeros emigrantes del  Nuevo Mundo, como  Alonso Rodríguez  Lanzarote hijo de Lanzarote Terreros y Juana González, que llegó sobre 1540 a México. Marcos  Verde Bethencourt  que emigra con su familia  en 1581 y Luis de León que se establece en  Cartagena en 1569.
               Beatriz  Dumpierrez, hija del Capitán Luis de León y de Luisa Dumpierrez, emigra con cinco sobrinos y se establece en Cáceres de Antioquia, igual destino tiene Diego de la Peña hijo de Diego de la Peña
y de Inés  Bethencourt,   donde dejan larga descendencia, habían tenido  tres hijos en Lanzarote, todos habían  emigrado en 1581.
              Como si no fuera ya suficiente, las grandes hambrunas, para motivar la emigración,  Lanzarote sufrió   más invasiones  piráticas  que ninguna otra isla. De 1569 a 1586 mas de 700 Lanzaroteños entre hombres mujeres y niños, fueron obligados a dejar esta tierra  convertidos en esclavos, de este número sólo se pudieron  rescatar unos 50.
              El miedo a posibles ataques y las condiciones climatológicas de la isla, originó la salida de numerosas familias, que se establecieron en Las Palmas y Tenerife y otras optaron por emigrar al Nuevo Mundo.
              Así vemos a  las familias de Francisco y Juan Betancort, a Beatriz Umpierrez, Pedro Monguía y la familia Sanabria,  junto con otros lanzaroteños que se trasladan a Panamá, Colombia, Venezuela Perú, las Antillas y otros países.
              También un lanzaroteño José Martínez, figura entre los primeros emigrantes del siglo XVI, llegados  a Costa Rica.
              La preocupación  de las autoridades ante la importancia de la corriente migratoria de los canarios, hace que Felipe II en 1574, prohiba la salida de los vecinos de estas islas.
              En la visita del tribunal de la Inquisición en 1583 a Lanzarote, nos habla de la gran sequía que sufre la isla y como sus vecinos han huido a otras islas con sus ganados por no haber frutos ni agua para beber.
              En 1593 el hambre volvió a la isla, por lo que la corriente migratoria no paraba a pesar de las órdenes de la superioridad.
              En la invasión de 1618, parte de la isla emigró a Fuerteventura  y más de 800 Lanzaroteños fueron  llevados al continente africano. Unos 200 fueron liberados  en el estrecho de Gibraltar y otros tantos fueron rescatados por las órdenes redentoras, volviendo algunos a Lanzarote.
              En la procesión que se hizo en las calles de Madrid el 23 de septiembre de 1618, por los padres Trinitarios, con los cautivos rescatados, se encontraban mas de 300 lanzaroteños  y la imagen de la Virgen del Rescate, que en palabras de Don Antonio Romeu de Armas es el SIMBOLO ESPIRITUAL DEL LANZAROTE HEROICO.                    
              Hemos tenido el honor, junto con la Directora del Archivo Histórico de Teguise María Dolores Rodríguez Armas, de  contribuir a la localización de esta Imagen de  Lanzarote, de la que no se tenían noticias desde 1836.
              Entre 1626 y 1632, nuestra isla  sufre el azote de una terrible sequía, la mayor parte de sus vecinos tuvieron que emigrar a otras islas. El Cabildo Catedral en una sesión de 1628, haciendo referencia a los emigrantes de  Lanzarote  y Fuerteventura decía que  eran más de dos mil los emigrantes llegados  y que muchos morían en el trayecto del Puerto a las Palmas.
              Los vecinos de nuestra isla, parecía que llevaran  en su corazón ese fuego interno de nuestros volcanes, no pasaba un año sin que los sobresaltos  de una hambruna o los peligros de las invasiones les obligara a emprender ese camino no deseado de la emigración forzosa.
              Pero es también el amor a su tierra,  el  que les  hace volver una vez que el peligro pasa. Así vemos como en los años 1647 a 1693  los lanzaroteños se convierten en   nómadas  entre islas.  Cuando la lluvia era abundante no solo regresaban los Lanzaroteños, sino también otros emigrantes, tanto de las islas como  de Portugal, sobre todo por el intercambio comercial entre Lanzarote y Madeira, contabilizándose  en 1640 unos 200 lusitanos en la isla.
              Entramos en el siglo XVIII  y lejos de dejar atrás el problema de la emigración, este continúa. Ahora es verdad  que de una forma un tanto más ordenada, pues las emigraciones se hacen por grupos familiares.
              En principio la emigración tiene como destino Las Palmas y Tenerife. Más de 75 matrimonios  de Lanzarote  se registran en Tenerife en el periodo de 1701 a 1725.
              Entre febrero y Septiembre de 1703 salieron de Lanzarote unos siete barcos cargados de emigrantes de los que cinco tenían como destino Las Palmas, otro Tenerife y el último La Palma.
              En un estudio sobre la sociedad de Las Palmas a principios del siglo XVIII, se registran los bautismos  inscritos en el libro 17ª del año 1703 de la parroquia de la Catedral Canaria, en el mismo figura  con el número 52 Antonia hija de Antonio Felipe labrador y Juana Gutiérrez vecinos de lanzarote y con la inscripción 79 José hijo de Antonio Chamorro, labrador, y Teresa del Jesús, vecinos de Lanzarote.
              Esta corriente migratoria se agrava en la crisis de 1721 en que la isla quedó casi desierta. Fueron tantos los emigrados, que el Cabildo acuerda que no entren en Gran Canaria nada más, que los tres mil llegados desde Lanzarte y Fuerteventura.
              A Tenerife emigró otro número similar de los que unos 600 se establecieron en el pueblo del Sauzal.
               Como la sequía, parecía no ser suficiente  mal, para los sufridos habitantes de esta isla, un golpe casi de gracia, les llegó con la mayor catástrofe natural  de la historia de Lanzarote, las erupciones  volcánicas de 1730.
              Las consecuencias de este fenómeno, afectaron al 57 por ciento de la población, habiendo emigrado un 44 por ciento de la misma,  calculadas en unas 1848 personas.

              La mayoría llegaron a Fuerteventura. Así lo reseñan los propios Lanzaroteños que  hablan de los beneficios recibidos en la vecina isla, como alimentos y tierras para edificar, con tanta generosidad, que los habitantes de Villaverde, eran casi todos  procedentes de Lanzarote.
              La  audiencia encaminó a los emigrados Lanzaroteños también hacia otras islas como La Palma, La Gomera, Tenerife, Las  Palmas el Hierro, y algunos optaron por emigrar hacia las tierras  americanas.
              Entre cuyos objetivos estaba  preferentemente  Cuba, Texas y Montevideo, y luego Venezuela, Argentina y La Florida.
              En la propia fundación de Montevideo, participaron también algunas familias lanzaroteñas.
              En la primera expedición  en el buque Nuestra Señora de la Encina que partió de Santa Cruz de Tenerife el  21 de agosto de 1726 se encontraban las familias de Aquino Rivero García  y Bernabé González y en la segunda de 1729 que fue en  el barco San Martín que llegó a Montevideo el 27 de Marzo de 1729 se encontraban las familias lanzaroteñas de  Lorenzo Calleros Sosa, la de Antonio Méndez y la de Cristóbal Cayetano de Herrera, todas contribuyeron a la   fundación de la ciudad de Montevideo.
              Hay que destacar el papel del lanzaroteño  Cayetano de Herrera, que formó parte del primer Cabildo de Montevideo, uno de  sus 10 hijos tuvo una actuación destacadísima el Dr. Nicolás Herrera (1774-1831) desempeñando  diversos cargos políticos y diplomáticos. De esta familia Herrera escribía en 1926, don Luis Enrique Azarola Gil lo siguiente:
         
“Por espacio de doscientos años y seis generaciones, esta prosapia histórica prolonga sus hilazas en el telar nativo y presenta sus jalones humanos en cada etapa de la evolución nacional. Sus faltas o sus méritos nos incumben menos que su presencia en los anales de la patria”  
         
              La Real  Orden del 14 de Febrero de 1719 dictada por Felipe V, atendiendo a las peticiones realizadas  desde  las provincias de Texas y Nueva Felipinas  en la que decía:  Mando y ordeno que haga conocer mi real voluntad en esas islas y vea si hay familias que quisieran ir a la Habana y a Texas, si ellos lo deciden voluntariamente y no en otra forma..” motiva a  7 familias de Lanzarote que sumaban 43 personas a iniciar una de las mayores aventuras americanas protagonizadas por unos lanzaroteños: La fundación de San Fernando de Bejar (Texas).
              Juan Leal Goraz,  vecino de San Bartolomé y que en Lanzarote formaba parte del Cabildo General, fue proclamado el 1 de Agosto de 1731, Regidor y primer Alcalde de San Antonio de Texas.
              También en 1730, varias familias de Lanzarote que habían huido de las erupciones volcánicas partieron desde Tenerife  hacia Cuba, en total 71 personas, que se dedicaron en la isla caribeña  a la labor del tabaco.
              De igual manera ocurrió con los soldados destinados a la guarnición de La Florida donde se registraron varios vecinos de Lanzarote.
              Venezuela también recibe varios vecinos lanzaroteños, a principios del siglo XVIII, son tres los matrimonios celebrados entre vecinos de nuestra isla en la Catedral de Caracas.
              En 1766  llega a  Venezuela  Rafael Borges y cuatro años después lo vemos  con el grupo que funda el pueblo de San  Pedro, cerca de los ríos   Caroní y Paragua, a Rafael se le puso el apodo de "mataburro", había nacido en Lanzarote, aunque sus padres  eran de Garachico (Tenerife) y se habían trasladado a la isla conejera con motivo de las erupciones volcánicas  que sufrió la Villa y Puerto de Garachico en 1706.   
              Y para Venezuela sale también el Barco   "El  Diamante" en 1769, en él  va un vecino de Lanzarote, natural de Teguise, Antonio Borges  famoso artista que algunos escritores lo incluyen  dentro del grupo de canarios que  destacaron en la pintura, escultura  y el retablo de caras en el siglo XVIII. Destacar también al platero Lanzaroteño, natural de San Bartolomé Marcial Bermúdez
                Para tener una visión de la situación real de la isla en 1.770 veamos parte del discurso pronunciado por el Síndico Personero  en La Villa de Teguise:
           
“La falta de alimentos y de agua se hizo general, abandonados de todos, aquellos desgraciados se vieron al fin en la necesidad de comer pencas de tuneras, para conservar la vida, este alimento nocivo, los condujo a la muerte con más brevedad, pero después de padecer mil tormentos con las enfermedades que les originaba. Era una fortuna para cualquiera encontrar un caballo, un burro, un perro o un gato muerto para devorar una parte y ocultar la otra con que satisfacerse más tarde. La esposa desgraciada se arrojaba sobre el cadáver de su marido y le quitaba los zapatos para alimentar a sus hambrientos hijos con unos pedazos de cuero que les conservaba su penosa existencia por unos días más. Murieron a cientos en los pueblos, en los campos, los unos de sed, los otros de hambre y muchos quedaron sin sepultar sirviendo de pasto a las bestias y a las aves.” 
         
    Antes de finalizar el siglo XVIII, Lanzarote  es nuevamente protagonista de un fenómeno relacionado con la emigración. El auge del cultivo de la viña y el rápido crecimiento del negocio de la barrilla, hacen que se convierta en un foco de atracción para  recibir una gran cantidad de inmigración. Se aprecia un   aumento demográfico de un 3.04 por ciento.
               Esta engañosa curva estadística en el nivel de crecimiento, no  se convierte en una base para iniciar la estabilidad   de una isla que había sido azotada por todas las penurias conocidas en el mundo.
        
                El 5 de Junio de 1779,   18 vecinos de Lanzarote se unen a la expedición que partió de Santa Cruz de Tenerife con destino final en Luisiana. El total de emigrantes eran 423 personas,  el viaje lo hacían en la fragata Sagrado Corazón de Jesús y el primer puerto  al que llegaban era el de la Habana y desde allí continuaban hasta Nueva Orleáns.

                 Fiel a su enfermedad, Lanzarote,  que vivió en esta etapa uno de los mayores índices de crecimiento poblacional de canarias, se convierte a principios del siglo XIX en uno de los puntos de emigración más espectacular de todas las islas.
      
              Las estadísticas de nuestra población en el periodo de 1802 a 1818, las recoge  Don Manuel Hernández González  en su obra La Emigración Canaria a  América, en la misma se indica que la Isla  pierde  unos 1.170 habitantes con motivo de la emigración.
               El destino  principal de los emigrantes Lanzaroteños es

sábado, 6 de julio de 2013

Constitución del Frente Único en Las Palmas




En la ciudad de Las Palmas, a tres de marzo de mil novecientos treinta y cuatro, se reunieron los compañeros que componen las cinco Comisiones o representaciones que han de integrar el Comité de Frente Único, con el fin de estudiar la Plataforma que presentan la Juventud y el y que es la siguiente:

BASES SOBRE LAS QUE SE CONSTITUYE EN LAS PALMAS EL FRENTE ÚNICO REVOLUCIONARIO POR LAS ORGANIZACIONES FIRMANTES
Los momentos decisivos por que atraviesa la revolución española, la ola de terror desencadenada por los Gobiernos de la República de “trabajadores”, desde los asesinatos en masa y las deportaciones, hasta la quema de los obreros y los campesinos vivos sin excluir el encarcelamiento de cerca de 15 mil revolucionarios, el peligro de una nueva guerra de rapiña y bandidaje en Marruecos o contra cualquier potencia imperialista a la que pretende arrastrarnos el imperialismo español, en colaboración con el francés, para intentar a costa de la sangre y el hambre y la miseria de las masas trabajadoras resolver la crisis económica cada día más agudizada, que ha socavado los cimientos más firmes de su bestial régimen capitalista, y la creciente amenaza del fascismo, que se organiza bajo la paternal benevolencia del gobierno monárquico-republicano de Lerroux-Gil Robles, la instauración de cuya dictadura fascista será el arma que la gran burguesía y los terratenientes utilicen para ahogar en sangre la protesta de las masas y poder arrastrarlas a la guerra, demuestran con claridad meridiana la necesidad inaplazable de llegar a formar un sólido bloque que se oponga a tales designios y luche revolucionariamente por la conquista de las necesidades diarias de las masas oprimidas y explotadas, como medio de reforzar la unidad de los trabajadores a través de de cuyas batallas serán movilizadas las capas más atrasadas de la clase obrera y los campesinos, quitando así la base en que aspira a poyarse el fascismo para implantar su dictadura criminal, y preparemos a la clase obrera y el campesinaje para las batallas finales por el derrumbamiento violento del régimen capitalista y la restauración de la dictadura revolucionaria de los obreros y los campesinos, único poder que colmará las aspiraciones de los trabajadores y aplastará a la burguesía como clase dominante, destrozará hasta las raíces de su aparato estatal y apoyándose en los Consejos (Soviets) de delegados Obreros, Campesinos y Soldados impulsará la revolución.
Por todo lo expuesto, y partiendo de la necesidad inmediata del Frente Único Revolucionario, se procederá rápidamente en todas las fábricas, empresas, talleres, cortijos, fincas, etc., así como en las barriadas por los parados, a la elección democrática, por todos los trabajadores, de Comités de Frente Único para organizar la autodefensa de los obreros y campesinos por la vía de las acciones determinadas: manifestaciones, huelgas y agitación, con vistas a la preparación y organización de la huelga general. Las tareas de estos Comités es la de emprender inmediatamente la lucha por las reivindicaciones siguientes:
Primera.-
Contra toda clase de despidos.
Por el aumento general de los salarios en un 25 por ciento.
Por el subsidio a los parados del 75 por ciento de su jornal con un mínimo de tres pesetas diarias, pagadas por los patronos, el Estado y los municipios, excepción del pago del alquiler, luz y agua. Pago del salario semanal íntegro a los parados parciales.
Por la jornada de 7 horas y 40 semanales sin rebaja de salarios.
Por ocho horas de servicios y tres pesetas de haber para los soldados e igual derechos políticos y de asociación que los paisanos.
Segunda.-
Abolición absoluta de toda clase de deudas e impuestos que pesen sobre los obreros industriales y agrícolas, campesinos pobres, arrendatarios, medianeros, pequeños industriales y pequeños comerciantes.
Confiscación de los víveres de los grandes almacenes y distribución entre los necesitados.
Expropiación sin indemnización de la tierra de los señoríos, latifundios, campesinos ricos y la Iglesia y su distribución inmediata entre los obreros agrícolas y campesinos pobres.
Tercera.-
Por el desarme y disolución de la Guardia civil y de Asalto y la creación de las Milicias Obreras y Campesinas.
Por el desarme y disolución de todas las organizaciones monárquicas y fascistas.
Por la expulsión de los jesuitas y la confiscación de todos sus bienes y los de la Iglesia en favor de los parados.
Cuarto.-
Por la liberación de los 14 mil presos revolucionarios, por una amplia amnistía de clase.
Por la liberación de Canarias de la opresión del imperialismo español y el derecho a la autodeterminación hasta su constitución en estado independiente si tal fuese su voluntad.
Por la transformación de la guerra imperialista en guerra civil si a pesar de nuestros esfuerzos llegase a estallar.
Por la concesión del voto a todos los mayores de diez y ocho años.
Por la anulación de la Ley de Orden Público, Vagos y demás leyes represivas y por una amplia libertad de prensa, asociación, reunión, manifestación y huelga.
En señal de aprobación y haciéndonos responsables ante todos los trabajadores y la revolución, firmamos el presente en Las Palmas a tres de marzo de mil novecientos treinta y cuatro.

Aprobada la Plataforma anterior y después de tomarse diversos acuerdos relacionados con la campaña de prensa y mítines (el primero de los cuales se celebrará el próximo domingo día once) se dio por terminada la reunión, no sin antes haberse señalado la conveniencia de invitar para la próxima entrevista a una delegación de las Juventudes Libertarias al objeto de insistir una vez más acerca de ellos y no dar por rotas las relaciones hasta tanto se hayan agotado cuantas gestiones amistosas puedan efectuarse para conseguir la unificación de todos los sectores clasistas en un frente que propugne por la revolución social.
Delegación de la Juventudes Comunistas.
Delegación de las Juventudes Socialistas.
Delegación de la Federación Provincial de Sindicatos Obreros de Las Palmas.
Delegación del Partido Socialista.
Delegación del Partido Comunista.

(Publicado en Avance el sábado, 10 de marzo de 1934)

[Documento aportado por el historiador Agustín Millares Cantero]



viernes, 5 de julio de 2013

ALVARO DE BAZAN






Eduardo Pedro García Rodríguez


1580 Septiembre.
La cuarta estancia de don Alvaro de Bazán, almirante y capitán general del mar Océano y primer marqués de Santa Cruz en Canarias. Sabíase en Lisboa por septiembre de 1580 que se hallaba en camino hacia Portugal, costeando el sur de África, la flota de la India, cargada de riquísimos tesoros, y sabíase también que el pretendiente don Antonio, necesitado de aquellas riquezas, había enviado aviso a las islas Terceras para su detención y captura.

Comprendiendo Bazán cuánto contribuiría a la pacificación general el estorbar esta presa, decidió anticiparse en el camino y salió al encuentro de la flota. Como las islas Azores y la de la Madera no se hallaban todavía sometidas a Castilla decidió apostarse para este efecto en las Islas Canarias, visitando con tal motivo La Gomera. La suerte le acompañó en su difícil tarea, y dando alcance a la flota de la India la protegió con sus diez galeones de guerra y la condujo empavesada y triunfante a Lisboa, donde el duque de Alba hizo entregar los caudales a sus propietarios, reservando la parte perteneciente al rey.

Pero si la metrópoli lusitana había quedado sometida al soberano español, tras de la brillante campaña de 1580, quedaban todavía por sojuzgar las islas del Océano, Azores, Madera y Cabo Verde y los inmensos dominios coloniales de Portugal. Ello fué obra de tiempo, de sagacidad y de hábil táctica o de enérgica acción militar, que atrajo lentamente a la unidad imperial hispánica las diseminadas factorías, posesiones y vastos dominios de Portugal.

Esta acción se vió contrarrestada por la intromisión armada de Francia, que trató por todos los medios de impedir la sumisión de las colonias o proyectó sublevarlas tardíamente en favor del pretendiente don Antonio.

Está probado que los navíos franceses visitaron en 1581 el Brasil, las islas de Cabo Verde y el castillo de Elmina, y tal dispersión de buques explica la alarma ininterrumpida en que se vivió durante ese año en Canarias y los constantes avisos que recibieron sus autoridades sobre el paso de embarcaciones y escuadras con el estandarte de las lises por entre las aguas isleñas.

Destacaron por su resistencia a admitir la dominación española-quizá por su misma cercanía a la metrópoli y la esperanza de recibir socorros de Inglaterra o Francia- la isla de la Madera y las islas Azores.

La ocupación de la primera se puede considerar como un episodio de la historia militar de las Canarias, ya que fue llevada a cabo por don Agustín de Herrera y Rojas, primer conde de Lanzarote, sin más ayuda que sus propias huestes. Este hecho, cuya cronología no vemos precisada en ningún historiador de la época ni moderno, tuvo que ser posterior a mayo de 1581, en que el conde moraba todavía en Lanzarote, y anterior a novíembre del mismo año, en que ya la isla estaba pacificada por completo.

Recibidas en Lanzarote las órdenes reales expedidas desde la corte honrando a don Agustín de Herrera con tal comisión y servicio, éste dispuso sin pérdida de tiempo la invasión de la isla de la Madera. Para ello preparó un pequeño ejército, reclutado entre sus propios vasallos y armado y sostenido a sus expensas, y se hizo a la mar con el rumbo indicado.

La isla fué asaltada sin dificultad por los lanzaroteños, y en pocos días sus villas, fortalezas y campos quedaron pacificados y sumisos a su nuevo señor y rey.

Tal hecho salvó casualmente de las garras de los sublevados uno de los mejores galeones españoles de la flota de Indias, que al mando del maestre sevillano Andrés Felipe tuvo que refugiarse malparado en Funchal en el mes de noviembre de 1581. En el acto dispuso don Agustín de Herrera que fuese desembarcado todo el oro, plata y mercaderías que conducía la nao, llamada La Gallega con tal acierto, que a los pocos días zozobraba la embarcación sin posible remedio.

El conde de Lanzarote dio entonces aviso del suceso a la corte, que estaba de jornada en Lisboa, y el marqués de Santa Cruz dispuso al momento que uno de sus mejores capitanes, Juan Martínez de Recalde, se dirigiese a la Madera a recoger el tesoro. Dos galeones de la flota de Bazán hicieron con este fin la travesía hasta Funchal, mas persiguiéndolos la desgracia se vieron batidos, cuando apenas habían zarpado con el oro, por un terrible temporal que los puso en inminente riesgo de zozobrar.

A la capitana se le abrió una vía de aguas y Martínez de Recalde apenas pudo mantenerla a flote desprendiéndose de casi toda su carga, ya que tuvo que echar por la borda la artillería más abundante cantidad de cueros y lanas. En este estado pudo Recalde irse acercando a las Canarias hasta hacer su aparición, destrozado y maltrecho, en San Sebastián de La Gomera en los primeros días de diciembre de 1581.

Esta fué la .estancia en La Gomera de Juan Martínez de Recalde, a la que aluden, con evidente confusión, algunos de los historiadores locales.

Tanto el conde de La Gomera como su gobernador Diego de Cascante se desvivieron por atender a sus huéspedes, iniciándose la reparación de los navíos, que fué larga, difícil, costosa y provisional.

En un principio se creyó imposible llevarla a cabo porque los buques necesitaban no sólo ser reparados, sino carenados y no había disposición para hacerlo en ninguna de las islas, dado el enorme tamaño y tonelaje de los galeones hispanos. En ese sentido escribió a la corte el maestre Andrés Felipe, recomendando en 5 de diciembre de 1581 el urgente envío de naos pequeñas y fuertes para recoger el tesoro. Más, sin duda, Martínez de Recalde supo superarse con la ayuda y favor del conde de La Gomera, ya que logró disponerlos, por lo menos, para ser remolcados. El 28 de enero de 1582 el Rey escribía desde Lisboa, agradecido, al conde de La Gomera anunciándole la partida para convoyarlos de otros buques de la flota española, y le incitaba de paso a reclutar entre sus vasallos el mayor número posible de marineros que, tras de servir en los navíos apostados en su señorío, pudiesen hacerlo luego en la expedición a las islas Terceras, que se estaba preparando.

De esta manera concluyó la estancia en San Sebastián de La Gomera del famoso marino y subordinado de Bazán, Juan Martínez de Recalde, quien partió con los gomeros enrolados en las tripulaciones para servir a Felipe II en la expedición contra las Azores.

En cuanto al mando del conde de Lanzarote en la isla de la Madera, con título efectivo de capitán general de ésta y de la Porto Santo, duró dos años, pues a finales de 1583 se reintegraba a su señorío privativo, al hacer dejación del mando en el nuevo gobernador nombrado por el Rey, Juan de Aranda. (En: A. Rumeu de Armas, 1991)


jueves, 4 de julio de 2013

TORRE DEL CONDE LA GOMERA





Eduardo Pedro García Rodríguez

La metrópoli autoriza reformas en la denominada Torre del Conde en la isla de La Gomera en la colonia de canarias.

1578 Octubre 13.

“La primitiva Torre del Conde había sido construida por Fernán Peraza, Señor de las Canarias, padre de Da Inés Peraza, la esposa de D. Diego García de Herrera, a objeto de defender el fondeadero de San Sebastián, que ofrecía más que ningún otro puerto vecino, un cómodo y seguro refugio contra los temporales, por la que sin duda, en él recalaron, entre otros, Cristóbal Colón, Juan de la Cosa, Américo Vespucio, Alonso Quintero, Gonzalo de Salazar, Alonso de Ojeda, Nicolás de Ovando, Hernán Cortés, Hernando de Soto, Pedrarias Dávila, Sebastián de Benalcázar, Gonzalo Fernández de Oviedo, Nicolás Federrnann y otros muchos. Peraza gastó en la expresada fábrica y en sojuzgar la isla unas diez mil doblas, por lo que le fue preciso enajenar sus bienes patrimoniales en España.

En opinión de Leonardo Turriano, este puerto tan frecuentado por los navíos que hacían servicio a las Indias, tenía una gran importancia estratégica, y creía que de la seguridad del mismo dependía en gran parte la comunicación con América. La villa situada entre dos colinas que la dominan por los flancos, se asienta al borde de un antiguo riachuelo, teniendo por salida una amplia playa limitada por los montes que cierran el puerto. Era entonces dicha villa un humilde lugar de unos 200 vecinos, sin más defensa que esta Torre-fortaleza-prisión, en cuyos sótanos se guardaron a veces los caudales de los galeones que de América regresaban a España, y parece ser que la ciudadela fue más extensa, según los vestigios que se conservan, y consta en el plano de la población levantado en 1590 por Turriano.

Cuando el 24 de Agosto de 1571, los hugonotes de La Rochela atacaron la isla como hemos visto, quemando sus archivos, edificios, etc., fue necesario reedificar esta fortaleza, por lo que se dio facultad al Conde el 13 de Octubre de 1578. En ella decía S.M.: «...que considerando cuánto convenía que se añadiese un cubo ó caballero en torno de la antigua Torre y cañón fuerte de la isla, donde se pudiese plantar la artillería que poco antes le había enviado, no solo por el peligro a que estaba expuesta aquella tierra de ser saqueada de navíos luteranos que acudían allí de ordinario, sino también por la seguridad de la navegación a las Indias; había acordado se hiciese dicha obra. Que la mitad de los tres mil ducados que costaría sería del Real erario, y la otra mitad del Conde de la Isla...». Agregaba que los 1.500 ducados del Real erario se sacarían de la licencia que le concedía para que pudiese enviar a Nueva España, «desde estos reynos ó del de Portugal, Cabo Verde ó Guinea», cien esclavos, la tercera parte hembras, sin pagar otros derechos que los del nuevo almojarifazgo de Sevilla; que el producto se pondría en La Gomera con el de la isla y el Conde, dentro de un arca de tres llaves que habían de tener tres vecinos naturales nombrados por D. Juan de Leyva, Gobernador de Tenerife y La Palma, quien pasaría a poner la primera piedra en dicho Cubo, conforme al diseño que habían trazado el Capitán Fratin, Ingeniero de S.M. La obra quedó con su fisonomía actual, de torre cuadrada de piedra de regular altura y rematada en las esquinas por cuatro pequeños cubos, y apenas cumplía otra misión
que amendrentar con sus fuegos los navíos que rondaban por aquellas costas.

Propuso Turriano fortificar la punta de Nuestra Señora del Buen Paso, para lo que sólo hacía falta explanarla y amurallarla con un sencillo parapeto donde jugase la Artillería; también preconizaba realizar análoga tarea en una eminencia del terreno que domina esta punta y, en cambio, rechazaba los proyectos, por algunos defendidos, de construir una fortaleza en la montaña N. de la Villa, o el ceñir ésta con una muralla.

En la invasión de los holandeses de 1599, se llevaron la Artillería de esta Torre junto con los archivos de la Iglesia y la campana mayor de la parroquia, quemando además la ermita de Santiago en el distrito de Alajeró.

En 1808 existía, al pie de la misma, un pequeño Reducto con un cañón de hierro de a 24 y otro inútil de a 8.

De esta obra ha tratado extensamente y con la competencia en él característica, el culto historiador y Oficial de las Milicias de Canarias D. Dacio Victoriano Darias Padrón, y se halla inscrita en el Registro de la Propiedad de Santa Cruz de Tenerife, el 29 de Septiembre de 1900, al folio 80, del tomo 331, libro lo, de San Sebastián de la Gomera, finca número 597, inscripción la, con una superficie de 4.603,50 m2 y edificada 110,21 m2 lindando al N. con camino de