viernes, 21 de septiembre de 2012

TERCERA ENTREGA




REPUESTA A CONSULTAS DE UN  CIUDADANO



TERCERA ENTREGA


Eduardo Pedro García Rodríguez

Benahuare-La Palma

El investigador Guayre Adarguma nos indica una posible procedencia egipcia del gentilicio awuara basándose en las fuentes etnohistóricas. Son sobradamente conocidas las conexiones históricas entre  egipcios y libios los cuales incluso estos últimos gobernaron Egipto durante varias dinastías.

La XXII Dinastía fue la primera de la época libia. Los libios intentaban hacerse con el territorio egipcio ya desde los ramésidas atacando zonas dispersas. Llegaron al poder debido a los altos puestos militares que ocupaban en Egipto. Esta dinastía estableció su centro de poder en Bubastis. Su primer rey fue Sheshonq I, marido de la hija de Psusennes II, cuya primera misión fue reunificar Egipto. Estableció en Nubia el mando egipcio y continuó con las campañas en Palestina. Continuó su relación comercial con fenicia.

El tercer periodo intermedio de Egipto transcurre de c. 1070 a 650 a.e.a.  Hacia el siglo XI a.e.a., Egipto se vio dividido en dos unidades políticas, una dirigida desde Tanis, en el Bajo Egipto, y otra desde Tebas, en el Alto Egipto. Ambas eran gobernadas por dinastías de origen libio.

[…] El lugar y aldea de Hawuara, se halla a unos 8 kilómetros Medinet el- Fayum, la actual capital de la región de el Fayum. Faiyum (en egipcio Sh.Rsyt o Lago Meridional, luego dividido en otro distrito llamado Mr-Wr o Gran Estanque) es una gran depresión fértil de 65 km de ancho y con el mencionado lago al norte, que está a 44 ms, por debajo del nivel del mar…Hawuara fue la necrópolis de Arsinoé, la ciudad que Ptolomeo II rebautizó con el nombre de su esposa, y que hasta entonces era conocida como Shedyt, la metrópoli principal de El-Fayum.”

[…] El lugar de Hawuara, se halla a unos 8 kilometros Medinet el- Fayum, la actual capital de la región de el Fayum. Faiyum (en egipcio Sh.Rsyt o Lago Meridional, luego dividido en otro distrito llamado Mr-Wr o Gran Estanque) es una gran depresion fértil de 65 km de ancho y con el mencionado lago al norte, que está a 44 ms, por debajo del nivel del mar…Hawuara fue la necrópolis de Arsinoé, la ciudfad que Ptolomeo II rebautizó con el nombre de su esposa, y que hasta entonces era conocida como Shedyt, la metrópoli principal de El-Fayum.”

[…] Tanto el topónimo como el gentilito awuara que estamos tratando nos induce a creer no sólo en un origen norteafricano amazigh de los primeros habitantes de la isla, aspecto este que ha sido ampliamente aceptado por el mundo científico, sino que además nos induce a presuponer unas ancestrales relaciones entre los primitivos awuaras y el antiguo Egipto.

Veamos el antiguo nombre de la isla de La Palma: Benahuare, el cual descomponemos en: Ben-awuara y que indudablemente antes de la castellanización del topónimo era Wen-Hawuara, teniendo en cuenta que Wen o Ben quiere decir perteneciente a…, hijo de… así se deduce que el topónimo original Benahuare quiere decir: “Los de Awuara” y a sus habitantes conocidos por el gentilicio awuaras o awuaritas. (Guayre Adarguma 2006)

Por su parte el profesor e  investigador  awuara (palmero) D. Miguel A. Martín en su extraordinario libro Abora recoge:

 “Benahoaritas, auaritas, awara.

El fraile franciscano Abreu Galindo (visitó la isla de La Palma a finales del siglo XVI) fue el primero que apunta la nomenclatura “benahoare” para referirse a la tierra de los awara. El ilustre Viera y Clavijo, en el siglo XVIII, recoge la variante “benhahoave”. El comerciante británico George Glas, los descubre como los “Beni-hoare”, situándolos también en el Atlas. En la siguiente centuria, Sabin Berthelot menciona a la gran confederación de los “haouarah”.

La aportación del exmilitar y aventurero francés Charles Foucauld nos parece bastante interesante al exponer el correspondiente etnónimo de la célebre tribu “huara”, repartida por el centro y oeste del Atlas, antaño habitantes del Fezzan libio. Según el autor, esta voz se vincula al vocablo Ahaggar (tuareg noble) que da nombre al famoso macizo central sahariano, puesto que la “u” y la “w” se presentan con frecuencia como doble “g”; de este modo, huara se transformó en agra, sinónimo de noble.

Huwara, hoara, hoare, hoara, haouara, hawwara, hawara o awara corresponde a las diferentes variantes del etnónimo de la misma comunidad norteafricana en diferentes momentos históricos En la actualidad, los arqueólogos emplean los etnónimos auaritas y benahoaritas indistintamente sin ponerse de acuerdo y sin explicar por qué lo usan.

Desde la antigüedad clásica (Grecia y Roma) se empieza a emplear el -ita, así como de su uso para gentilicios. Las vacilaciones morfológicas afectan sobre todo a los sufijos utilizados en la formación de gentilicios. Es frecuente también el uso para formar gentilicios semíticos (árabes, hebreos, etc.) el sufijo -ita. El sufijo es un elemento que se pospone a la palabra para formar otra y que le añade significación.

Pues bien, el sufijo -ita es una castellanización que ya está lexicalizada en referencia a la “comunidad de”, o sea, que sobra cuando se le añade el otro prefijo o raíz -ben, también lexicalizado en el mundo mazigio (bereber) al referirse a “madre de”, “hijo de”, “los (lugares) de” o “territorio de” acompañando exclusivamente a los antropónimos y referido al grupo o afiliación con carácter manifiesto de identidad.

De toda esta confusión de términos, el que creemos más cercano a los orígenes del pueblo y el que más fácil se adapta a nuestra forma gramatical castellana es el de awara, donde la “w” se pronuncia como “ua”. Si awara define a los primeros pobladores que habitaron la isla de La Palma, Benawara es su tierra; esto es, la “tierra de los awara (los nobles)”. El nombre propio a partir de la denominación popular le está asociado. Se convirtió pues en sinónimo de “noble” derivado de “ahouaren”. (Miguel A. Martín González, 2006:21)

Manuel Suárez Rosales propone: Tahawwara (=La  Palma) como topónimo y Ahawwar (pl. Ihawwaren) –Tahawwart (pl. Tihawwarin), como gentilicio.

Haouarythes, es la forma recogida por Buenaventura Bonnet para esta isla.

El lingüista canario Dr. Ignacio Reyes García asume la nomenclatura recogida por el fraile Abreu Galindo: “

Benahoare. LP. ant. desus. Neso. Nombre dado a la Isla por su antigua población amazighe. Con 708 kilómetros cuadrados de superficie, es la más noroccidental de las que integran el archipiélago canario. Se sitúa a 28º 40' de latitud Norte y 17º 52' de longitud Oeste. Expr. t.: Benahorare, Benajoare, Benehoare. Err.: Benahoave.
§ «Pero los naturales llamaban â esta ysla en su lenguage, Benahoare, que en Castellano quiere decir, Mi Patria, ô Mi tierra: por que como los nombres sean lo que distinguen las cosas, y los gentiles no tenían noticia de otra tierra no la distinguian de otra con otro nombre que supiesen, mas de llamarla, mi tierra, ô mi patria» [Abreu (ca. 1590, III, 1) d. 1676: 75v].
§ «Venahoare» [Abreu (ca. 1590, III, 1) 1787: 62v].
§ «Questa Isola anco dagli antichi Palmesi si chiamò Benahorare cioè patria» [Torriani (1590, LXVI: 90) 1940: 196].
§ «Benajoare» [Marín 1694, II, 15: 79v].
§ «Benahoare» [Glas 1764: 137; Viera 1772, I: 196].
§ «Benehoare» [Glas 1764: 177].

 ANÁLISIS
— *wen-ahūwwār > benahoar, comp. m. sing. = lit. ‘el lugar del ancestro (ahuwwâra)’, fig. 'patria'. *ăni (wă) > wen > ben, adv. de [N] 'el lugar donde'.
*w > /ß/ > b, por consonantización [w > ß] y posterior neutralización [ß - b].
*a-hūwwār > ahoar, n. vb. m. sing. de [H·W·R] ‘precedente, antecedente’.
*z /z/ > j /ʒ/ > š /ʃ/ > h /ɦ/, por palatalización /ʒ/, ensordecimiento /ʃ/ y pérdida del rasgo labial /ɦ/. *-ūw(w)- > -o-, por disimilación.
Comentario
Este lexema parece la base del etnónimo Huwwāra, conjunto poblacional amazighe asentado antes de la invasión islámica en Tripolitania y el Fezzan, ámbitos continentales donde es posible situar uno de los focos originales de las comunidades isleñas:
Lors de la conquête musulmane, toutes les tribus portant le nom générique de Hoouara, tant celles qui remontent leur origine à El-Abter que celles qui ont Bernès pour ancêtre, habitaient la province de Tripoli et la partie du territoire de Barca qui en est voisine; fait que rapportent également El-Masoudi et El-Bekri. Les unes possédaient des demeures fixes, les autres vivaient en nomades. Parmi elles, il s'en trouva une qui traversa les sables jusqu'àu Désert et s'établit à côté des Lamta porteurs du voile, qui habitaient auprès de Gaugaua, localité située dans le pays des Noirs, vis à vis de l'Ifrîkïa. On reconnaît l'origine hoouaride de cette peuplade au nom qu'elle porte et qui est une altération du mot Hoouara; car ayant changé le ou de ce mot en une espèce de k dont le son est l'intermédiaire du k doux et du k guttural, ils en ont formé Heggar [Ibn Jaldún 1925, I: 275-276].
Un dato que ya recuperó y actualizó el monje y viajero francés Charles E. de Foucauld (1858-1916):
[...] on peut admettre que la tribu berbère des Houara, dont le nom s'est transformé en Ahaggar, a émigré du Fezzan vers le massif montagneux qui a près son nom, l'a conquis, a réduit à l'état de plébéiens vassaux (ămeid) les fractions berbères qui l'habitaient, que son nom y est devenu syn. de ‘noble’ parce qu'elle était la tribu conquérante et souveraine, et qu'après s'être communiqué au massif montagneux central qui est comme la citadelle de la contrée et en est la seule partie touj. habitée, il s'est étendu à toute la région soumise à sa domination [Foucauld 1951, I: 533-534].
Esta opción retoma la sugerencia expresada por M. Gast (2000: 3.513) en cuanto a la relación semántica que se establece entre la ‘ancianidad’ y la ‘autoridad’: «Le terme générique de Huwwâra signifierait donc, par extension, ‘Suzerains’, ‘Dominants’».” (Ignacio Reyes, 2006)

ISLA EL HIERRO

El Hierro es la isla más pequeña, meridional y occidental del Archipiélago Canario.
 Tiene una superficie de 268,71 kn2.  La altura máxima se sitúa en el centro de la isla, en el pico de Malpaso, con 1.501 metros de altitud. Entre otros accidentes geográficos destaca el Valle del Golfo, producido tras el deslizamiento de una parte de la isla. Cabe señalar además la Punta de La Restinga y la Punta Orchilla
Los modernos volcanólogos consideran que la isla es el producto de una fractura tectovolcánica triple que forma una estrella triangular con ángulos cercanos a los 120º.

[…] Entonces se fueron de allí y tomaron el rumbo hacia la isla de La Palma. Pero tuvieron viento contrario y grande tormenta y fueron obligados a coger el rumbo de la isla del Hierro. Allí llegaron de día y tomaron tierra y permanecieron allí largo tiempo, 22 días, y prendieron cuatro mujeres y un niño, y hallaron cerdos, cabras y ovejas en gran cantidad. Y el país es muy malo por el lado del mar, por espacio de una legua alrededor; pero encima en medio del país, que es muy alto, es una comarca hermosa y agrdable; y se hallan allí bosques grandes y verdes en toda estación; y hay allí más de 100,000 pinos, de los cuales la mayor parte son tan gruesos que dos hombres no podría abrazarlos. Y las aguas allí son tan buenas y abundantes, y tantas codornices, que es maravilloso, y llueve a menudo; y actualmente no hay sino poca gente, porque cada año los cautivan. Y todavía el año 1402 fueron presas, según dicen cuatrocientas personas; pero los que ahora quedan allí hubieran venido, de haber tenido algún interprete, para enviarles. (Le Canarien, 1980: 129-130)

Fray Abreu Galindo dice refiriéndose a la isla El Hierro: Hallé que los naturales la llamaron Esero, que en su lenguaje quiere decir fuerte; otros dicen que se llame Fero, que es lo mismo, y como ellos no tenían hierro, ni usaban de él y vieron que el hierro era cosa fuerte, correspondiente al nombre con que llamaban a su tierra, aplicaron este vocablo y nombre de Esero al Hierro. (A. Galindo, 1977)

El licenciado D. Ivan Núñez de la Peña, siguiendo al poeta Viana (1604) dice que Hero quería dezir fuente, cuyo nombre le dieron por aquella grande Fuente, que en ella avia y más adelante añade Hero llamaron sus naturales a esta isla, hasta que fue conquistada de Católicos; que estos por la llamar Hero; por equivocación, o por corrupción del nombre la llamaron Hierro que hasta oy es conocida y nombrada.

El historiador D. José de Viera y Clavijo (T-I, 1772) decía lo siguiente: Como quiera que sea, yo no seguiré nunca sino las conjeturas más simples. Tengo por cierto que el nombre de la isla del Hierro se originó del hierro metal. (V. Clavijo, 1978)

El catedrático y filólogo D. Juan Álvarez Delgado publicó los artículos «Etimología de “Hierro” ¿”Heres” o “Eres”?» (1941) y «Ecero, Notas ligüísticas sobre El Hierro» (1946) relacionando el vocablo aborigen Esero con su traducción fortaleza o lugar fuerte. (A. Delgado, 1941)


El profesor francés Georges Marcy (L’origine des noms de l’île de fer, 1945, aprovechando la tesis del Dr. Álvarez delgado relaciona la forma Hero con la voz tuareg azeru que significa muralla rocosa vertical y a su vez la relaciona con la isla de El Hierro ya que se presenta desde el mar como un acantilado. (George Marcy, 1949)

El catedrático D. Elías Serra Ràfols (en Régulo Pérez 1948: 260-264) afirmaba que el nombre “Ferro/Hierro” no era más que una antinomia lingüística: “Hierro. Fero-Legname-Madeira”.

El catedrático D. Juan Régulo Pérez (1949) en “El topónimo Hierro – escarceos etimológicos” decía todo hace pensar que estamos en presencia de una palabra románica bien conocida, sin relación alguna con formas indígenas. (J. Regulo Pérez; 1949:354-362)

Ezero. Hi. ant. desus. Neso Nombre dado a la Isla por su antigua población amazighe.
 La más pequeña (269 kilómetros cuadrados) y meridional del archipiélago canario, se encuentra a 28º 44' de latitud Norte y 18º 3' de longitud Oeste. Expr. t.: Eccero, Écerro, Esero. Var.: Acero *ē-ărūh, s. m. sing. de [·R] ‘muralla rocosa alta y vertical. (Dr. Ignacio Reyes)

Bimbache
[…] Procuremos demostrar tal aserto. Mr. d'Avezac dice que el nombre de “Bimbachos” provenía de la voz árabe o berebere “Beny-Bachirs” ”Ben-Bachirs”, con cuya etimología se conforma Bertbelot aún cuando no ex­plica su origen.

Nosotros discrepamos de tal denominación, mas para ello hemos de hacer presente a quien nos lea que en árabe y en berebere sólo existen tres mociones o signos para expresar los cinco sonidos de nuestras voca­les; unos traducen por “a” y otros por “e”, la primera de dichas mocio­nes, denominada “fataja”: la segunda “quesra” por la “e” o la “i”: y la tercera, “damma” unas veces por “o” y otras por “u”.

 Siendo esto así, vemos que según Abren Galindo, pág. 197, los habi­tantes de la isla de Tenerife habían tomado el nombre de “Bincheni” corrupción, según el señor Berthelot, de “Beny'Cheni”, transformado en “Ben-Cheni” o “Bin-Cheni”, según opinamos de conformidad con las reglas enunciadas. También pudo derivarse esa última palabra de “Be-ny-Chinerfe” o “Ben-Chenerí, y ésta de “Tchineríe”. Como “Beny” o “Ben” significa hijo, descendiente o tribu, y “Chenerfe” o “Tchinerfe”, Tenerife, la traducción sería “Hijos de Tenerife”.

De la voz “Bin-Cheni” nace la. de “Bin-Ben-Cheni" o “Bin-Ban-Che-ni” (transformada la “e” en “a”, o sea “Binbanche” o “Binbache” por pérdida de la segunda “n”, al pasar esa voz al castellano), cuyo primitivo origen fue “Ben-Ben-Cheni”, que quiere decir en berebere “Hijos de los hijos de Tenerife”: así el nombre de ”Bombachos” expresa claramente que un ramal guanche de Tenerife aportó al Hierro.

También debemos tener en cuenta que la palabra “here” o “ere” te­nía el mismo significado en Tenerife que en el Hierro y que la voz “Aceró” y “Eseró” asimismo tenía igual valor en la isla de la Palma que en la que estudiamos, según las leyes morfológicas; dato que confirma Abren Galindo en su pág. 174; “El doceno señorío era Aceró que al presente llaman la Caldera que en lenguaje palmero quiere decir “lugar fuerte”, que parece quiere significar “lo mismo que en lenguaje herreño. “Eseró”.

A nuestro juicio, entre los guanches tinerfeños, palmeros y herreños, existen conexiones marcadísimas desde el punto de vista etnográfico y filológico. (B. Bonnet, 1926)

bimbache. adj. Hi. Habitante amazighe de la isla de El Hierro (lit. ‘los de la cumbre’). Expr. t. bimbacho, bimbape, bimbapo.binbbaš/p > *wi-n-waf, conj. det. m. pl. *wa, pl. wi, pron. dem. def. de [W] ‘el / los’. *n, prep. de [N] ‘de’. *afa (wa), s. m. sing. de [F] ‘cima, cúspide de una montaña’. (Dr. Ignacio Reyes)

Próxima entrega: Gomera, Erbania y Titoreygatra y Tamaránt. Mientras tanto, le deseamos un feliz Solsticio de Verano. La Redacción.

La Gomera-Ghumara
La Gomera, tiene una superficie de 372 km2, está situada en el grupo de las Canarias occidentales; de forma más o menos redondeada. Es la única isla del Archipiélago Canario que no ha experimentado erupciones modernas, desde hace aproximadamente dos millones de años.
Hay muchas teorías sobre la procedencia del topónimo  "Gomera". Algunas de estas teorías no tienen ningún rigor ni fundamento, como la que dice que su nombre proviene de Gomer, nieto de Noé, otros entre ellos Viera y Clavijo dicen que Gomera proviene de un árbol cuya sabia produce goma. Está asumido científicamente que el nombre Gomera está relacionado con las tribus mazigias (bereberes) (hoy arabizadas) de Gomara en la región de Xauen en el norte de Marruecos
El topónimo de Gomera aparece por primera vez en el libro "El conocimiento de los Reinos del Mundo" (circa 1350) obra atribuida a un fraile aragonés que se cree castellanizó los topónimos que utilizaban los cartógrafos mallorquines en la designación de las islas. El primer mapa en el que aparece la isla y su topónimo es el Atlas de Cresques de 1375.
Como curiosidades digamos que en la isla europea  Mallorca situada en el Mediterráneo, un castillo de la Orden del Temple fue levantado sobre un jardín musulmán de nombre Almunia Gumera, y con los años recibió el nombre de Fortaleza Gomera. El Peñón de Vélez de la Gomera fue conquistado por Castilla para sus dominios en 1508. Por otra parte, el Departamento de español de la RAE recoge el gentilicio “junoniense”  para los gomeros.
El tantas veces mencionado Buenaventura Bonnet nos ofrece una descripción de los primeros pobladores, la mayor parte de estos fundamentos continúan siendo aceptados en la actualidad por los círculos científicos:

Ghumara  
 
[…] Del Asia Menor, esos pueblos de espíritu aventurero y expansivo se trasladaron al África. De los “Gomeres” del Ponto descienden los “Gomer”, una de las cinco antiquísimas tribus que poblaron Berbería, sobre todo en las costas del Mediterráneo, desde los confines de Ceuta hasta el río Muluya, que en otra época dividió la Mauritania Tingitania de la Cesariense.
 
De estas regiones, los Gomer o Gomeros, por etapas sucesivas, aportaron a las Canarias, principalmente a la isla de la Gomera, que de ellos es indudable que tomó nombre, como también Vélez de la Gomera.
 
Según Antonio de Lebrija, en África existe un belicoso género de hombres que se llaman gomeros, y se suelen asoldar para la guerra, que andan aviva quien venza, y estas mismas cualidades se encuentran en nuestros gomeros.
 
Los primeros historiadores de la Conquista están conformes en que los gomeros eran animosos, ligeros y diestros en ofender y en defenderse, grandes tiradores de piedras y dardos. Las batallas de Argodey y los bandos en que estaba dividida la isla, llamados Mulagua, Agana, Ipalan y Orone, corroboran también nuestro aserto, y en sus cantares recordaban a sus héroes Aguacomoros, Aguanahuche, Amanhuy y Oralhegueya, jefes de tribu que peleaban por sus discusiones con un arrojo sin límites, persistiendo su recuerdo hasta la época de Abreu Galindo. Por último, el alzamiento de los gomeros contra Hernán Peraza demuestra el ánimo esforzado de este pueblo.
 
Todos los escritores afirman que la isla de Gomera no tuvo nunca otro nombre sino el ya indicado de Gomera, y esto prueba aun más nuestro razonamiento etnográfico, ya que antes de ser conquistada por Bethencourt, se la llamaba por su único nombre.
 
Robustece nuestra opinión desde el punto de vista histórico, la opinión de Leopoldo de Buch, a la cual nos adherimos. Afirma este sabio que la isla omitida en las relaciones de Plinio, que solo menciona seis, pudo ser la de la Gomera, que por occidente les pareció a los enviados de juba una prolongación de la de Tenerife, como efectivamente así ocurre; por esto la denominación de junonia mayor ó menor tan discutida y que se le atribuye, simplifica la cuestión.
 
De las descripciones anteriores se vé perfectamente que entre los cráneos estudiados por Verneau en la Gomera y los de la raza Furfooz, existe una verdadera conformidad.

 El cráneo es corto en ambas, las fosas –nasales anchas, la estatura pequeña y sepultaban sus cadáveres en cuevas naturales. La semejanza es tan notable, que no es posible rechazarla.” (Buenaventura Bonnet y Reverón, 1925)

En los tiempos actuales a nuestro juicio uno de los científicos más notables y fiable en el campo de la lingüística lo es sin duda el continuamente citado por nosotros Dr. Ignacio Reyes García. De este creador del término Insuloamazigh para la antigua lengua canaria reproducimos su interpretación del topónimo Gomera y del  gentilicio gomero:

Gomera. (De Antr. Gomer). Go. ant. Neso. Isla atlántica del archipiélago canario, situada a 28º 7' de lat. N y 17º 14' de long. O, con una superficie de 370 Km2. Expr. t.: Gommaria, Gommera, Gumera, Jumera, Gumela.
§ «Gommaria» [Mappamundi des Angelino Dulcert (Mallorca, 1339) > Wölfel 1965: 611].
§ «[...] e fuy a otra [isla] que dizen Gomera [...]» [Anónimo LC (1350) > Bonnet 1944: 218].
§ «Gomera» [Portulano Mediceo (Laurenciano Gaddiano, 1351) > Álvarez Delgado 1954: 10].
§ «Gomera» [Planisferio Pizzigani [2] (1367) > Álvarez Delgado 1954: 10].
§ «La Gomera» [De las Casas (1421) > Peraza 1956: 51].
§ «Gommera» [Mappamundi des Giacomo Giroldi (ca. 1425) > Wölfel 1965: 611].
§ «Gumera» [Información testifical 153 > Wölfel 1965: 611].
§ «Gumera» [AS-RGS, 26-V-1478 > Wölfel 1965: 611]. Cf. Aznar (1981: 6).
§ «Gumera» [AS-RGS, 5-XII-1493 > Wölfel 1965: 611]. Cf. Aznar (1981: 73-74).
§ «Jumera» [AS-RGS, 26-V-1478 > Wölfel 1965: 611]. Cf. Aznar (1981: 6).
§ «Gumela» [AS-RGS, 30-X-1490 > Wölfel 1965: 611]. Cf. Aznar (1981: 38).
§ «Mas ha aí outra ilha, que se chama de Gomeira» [Zurara (1448: 79-80) 1973: 334, 339].
§ «a Gomeyra» [Fernandes (ca. 1507) 1947a: 339, 340].
§ «[...] estes se chamam Gomeiros, como a ilha Gomeira, de um rei chamado Gomeiro ou Gomauro» [Frutuoso (1590, IX) 1966: 73].
§ «Goumera» [Matritense (ca. 1540) 1993: 247].
§ «Gomera» [Matritense (ca. 1540) 1993: 231; Lacunense (ca. 1621) 1993: 188; Ovetense (1478-1512) 1993: 111].
§ «Muchos días procuré saver delos mas antíguos naturales desta ysla el nombre que tenía antes que â ella viníera el Capitán Juan de Betancor, por saver quien le vbíese ímpuesto este nombre de Gomera, y nunca lo pude alcansar, ní entender Jamas aver tenido otro nombre, síno es Gomera, desde que â ella víníeron los Afrícanos, que devio de ser quíen selo dio» [Abreu (ca. 1590, I, 15) d. 1676: 19r].
§ «La tercera conquistada fue la Gomera, obtubo este nombre desde que los Africanos deste nombre por ultimo la ocuparon» [Marín 1694, I, 20: 38v].” (Dr. Ignacio Reyes García)

Gentilicio 
gomero,ra. (De Antr. Gomer). adj. ant. Habitante amazighe de la isla de La Gomera. 2. adj. p. ext. Natural de esta isla sudoccidental del archipiélago canario.
§ «[...] estes se chamam Gomeiros, como a ilha Gomeira, de um rei chamado Gomeiro ou Gomauro» [Frutuoso 1590, IX) 1966: 74].
§ «Gli antichi Gomeri furono huomini alti di statura, forzuti, agili, belicosi, poco attilati nel uestire, et idolatri» [Torriani (1590, LIX) 1940: 180].
§ «gomeros» [Matritense (ca. 1540) 1993: 231; Lacunense (ca. 1554) ca. 1621: 2; Ovetense (1478-1512) 1993: 111; López de Ulloa (1646) 1993: 263].
ANÁLISIS
— *ɣumār-[at], [etnónimo]. = '[los hijos del] grande, notable, jefe'.
*ɣumār > ǝqqumâr > gomăr, n. vb. m. sing. de [Γ·M·R] ‘grande, mayor, notable, jefe’.
*ɣ /ʁ/ > qq > q, por correspondencia regular y abreviación de geminada.
*-mɣ- /mʁ/ > -ɣm- /ʁm/, por metátesis (bien atestiguada por el análisis interdialectal).*-(a)t, suf. col. ant. de [T] ‘los de, los hijos de’.
Comentario
El gentilicio actual (gomero, ra), que deriva del nesónimo (Gomera), parece remitir al nombre de la tribu amazighe de los «Ghomâra (Ghummart)», tal y como figura citada en el siglo XIV por el historiador Ibn Jaldún (1968, II: 680), que añade el antiguo sufijo colectivo (-t) a un peculiar nombre verbal imperfectivo, aɣmar (u), con metátesis de los dos primeros radicales (como sucede en el dialecto meridional de los iwəlləmmədan orientales):
Les Berbères ont aussi leurs voyants. Le plus connu était Mûsâ b. âli, des Banû Ifrân ou des Ghomâra (Ghummart). Il Faisait ses prédictions en vers berbères. Il s'agissait, presque toujours, des dynasties zénètes qui, un jour, régneraient sur le Maroc [Ibn Jaldún 1968, II: 680].
Esta hipótesis encontraría cierto respaldo en el topónimo insular Valle [del] Gran Rey, aunque este personaje parece el epónimo general de la tribu.

Vocabulario comparativo
Γ
Γ·M·R = M·Γ·R 
(Mc) mɣur; (WE) iɣmar, imɣar; (D) imɣar; (Taš) imɣur || vb. n. Ser grande, aumentar, crecer (dimensión o edad). 2. Envejecer, ser anciano. 3. Ser importante (posición social). 4. Ser considerable, enorme, inmenso.
(WE) aɣmar, amɣar (ă), pl. imɣarăn (ə), m.; (Kb, Teg) amɣar (u), pl. imɣarən, m.; tamɣart (tə), pl. timɣarin (tə), f.; (H) amɣar, pl. imɣâren, m.; (R, Kb) ameqqran, ameqran (u), pl. imeqqranən, m.; (Mb) aməqqəan, pl. iməqqəanən, m. || adj. Hombre anciano o grande, el mayor. 2. Jefe de tribu.
T
T  -(a)t || sufijo col. ant. (en patronímicos y etnónimos). Los de, los hijos de (Marcy 1929: 109). (Dr. Ignacio Reyes García)

DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE Azawad


Viernes , septiembre 21 , 2012


DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE Azawad

NOSOTROS, EL PUEBLO DE Azawad,
La voz del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad previa consulta con:
  • El Comité Ejecutivo,
  • Consejo Revolucionario,
  • La Junta Consultiva,
  • El Estado Mayor del Ejército de Liberación
  • Las oficinas regionales
Recordando los principios del derecho internacional y de los principales instrumentos jurídicos internacionales que rigen el derecho de los pueblos a la libre determinación, incluida la Carta de las Naciones Unidas en los artículos 1 y 55, las disposiciones pertinentes de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas aborigen
Considerando que, en la expresa explícitamente en la carta de fecha 30 de mayo 1958 dirigida al presidente francés por destacados líderes espirituales de todo Azawad componentes;
Mientras que en 1960, con motivo de la concesión de la independencia a los países de África Occidental, Francia se ha fijado sin su consentimiento Azawad el gobierno de Malí ha creado;
Recordando las masacres, atrocidades y humillaciones, el despojo y el genocidio de 1963, 1990, 2006, 2010 y 2012, los cuales fueron destinados exclusivamente al pueblo de Azawad hasta el 1 de abril de 2012;
Recordando la conducta inhumana de Malí que utilizan las sequías diferentes (1967, 1973, 1984, 2010 ....) que nuestra gente desaparece por la aniquilación mientras que él buscó y recibió el apoyo humanitario generoso;
Teniendo en cuenta la acumulación de más de 50 años de mal gobierno la corrupción y la colusión político militar financiera pone en peligro la existencia de las personas en peligro de Azawad y sub-regional de estabilidad y la paz internacional;
Teniendo en cuenta la completa liberación del territorio de Azawad;
Irrevocablemente declarar, ESTADO INDEPENDIENTE Azawad el inicio de la jornada Viernes, 06 de abril 2012.
DECLARAN:
  • El reconocimiento de las fronteras existentes con los estados vecinos y la inviolabilidad;
  • La plena adhesión a la Carta de las Naciones Unidas;
  • El firme compromiso MNLA crear las condiciones para una paz duradera, para iniciar las bases institucionales del Estado sobre la base de una constitución democrática independiente Azawad.
El Comité Ejecutivo MNLA invita a todos los de la comunidad internacional en un espíritu de paz y justicia sin demora a reconocer al Estado de Independiente Azawad.
El Comité Ejecutivo MNLA hasta el establecimiento de la Autoridad del Territorio Azawad seguir gestionando todo el territorio.

GAO - 06/04/2012
SECRETARIO GENERAL-MNLA
Billal AG ACHERIF
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jueves, 20 de septiembre de 2012

SEGUNDA ENTREGA


REPUESTA A CONSULTAS DE UN  CIUDADANO


SEGUNDA ENTREGA

Eduardo Pedro García Rodríguez


Hace 2400 años Platón escribió un diálogo en el que empieza a hablar de porqué las cosas tienen nombre, para apropiarnos de las cosas. Esto se hace a través del lenguaje, surge la necesidad de articular por eso surgen las palabras. Platón hace dos clases de palabras; unas ligadas a la acción, el verbo, y otro tipo de palabras agente, que realizan la acción, el nombre. Aristóteles distingue entre nombre propio y nombre común.

Los gentilicios son palabras derivadas en las que participan la raíz con el nombre del lugar y el componente morfológico, de diferente composición, que indica pertenencia a un lugar. Los estudios morfológicos establecen una cantidad respetable de morfemas utilizados en lengua castellana, muchos de los cuales son de uso corriente en Canarias.

Los eufemismos son formas de evitar conceptos que no gustan, que son desfavorables.
 
EL TOPONIMO CHINECH-TENERIFE Y EL GENTILICIO GUANCHE

Vamos a dar una ojeada al topónimo castellano o castellanizado de la isla y al gentilicio de sus primeros habitantes, guiado por autores de reconocida solvencia, simplemente para recordar algunos conceptos recogidos por los estudiosos y que debido a esta frenética manera de vivir que nos han impuesto y por la acción inevitable del transcurso del tiempo posiblemente se ha ido difuminando en la memoria de la generaciones anteriores. Y especialmente por la presión recibida por los eseñantes por parte del sistema imperante que les inducen a soslayar cualquier  aspecto de la cultura ancestral canaria que pueda generar en los alumnos sentimientos de identidad y autoestima como canarios.
Bethencourt Alfonso:

“Cuanto a la etimología que da Viana a la voz Tenerife, que fue el primero que se ocupó de este particular y al que han seguido Abreu Galindo y demás cronistas, no puede aceptarse. Dice que los indígenas de La Palma, descubriendo el Teide gran parte del año nevado, lo denominaron Tenerife, palabra compuesta de las simples Tener, “nieve” y de Ife, “monte elevado”. Aparte de figurar este vocablo en la genealogía de los más antiguos soberanos de Tenerife, puede asegurarse de que antes del siglo XV era indistintamente conocida por dicho nombre, Nivaria o del infierno. Ya lo expresan Bontier y Le Verrier: “La isla del Infierno que se llama Tonerfis, tiene la figura de un rastrillo”.

Precisamente el apelativo del Infierno no lo dieron a la isla los navegantes que se aventuraban por estos mares, como dicen los cronistas, por sugerirles tal idea el aspecto espantoso de las erupciones volcánicas.

Esta es una explicación habilidosa pero incierta. Se lo dieron, cuando puestos en contacto con los indígenas de Tenerife tradujeron fielmente la voz guanche Chinechi, Chineche o Achinech, modalidades de un sólo término, que significa “infierno”; que los naturales emplazaban en el centro de la isla, donde moraba Guayota y demás divinidades infernales, siendo el Echeyde o Teide la boca de comunicación con el mundo de los vivos o séase la boca del infierno, de los que nos ocuparemos en otro lugar. Y esto es tanto más exacto cuanto en nuestros días, en la actualidad, en pleno siglo XX, cuando por los pueblos del Sur muere alguna persona reputada de perversa, es frecuente oír frases como las siguientes: “Este va a Chinechi”, “¡janda, a lo más hondo de Chineche!”, “de Chinechi no salgas”; porque de allí salen los xaxos condenados a encarnar en los vivos “La interpretación dada por los cronistas a la palabra no es exacta.

Escribe Fray Alonso de Espinosa: “Los naturales de esta isla que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo la llamaron Achinech”; y Fray Abreu Galindo observa: “Esta isla de Tenerife se llamaba en su común hablar Chineche (otras veces dice Achinech) y a los naturales llamaban Bincheni”. No, los naturales no denominaban a su propia isla Chinechi o “infierno”, ni así mismo Binchini o “Bincheni” o “habitante del Infierno” (de Beny- cheni, al parecer), sino que fueron dictados que les aplicaron los invasores cuando se enteraron de sus creencias teogónicas. Mas en lo firme está Marín y Cubas al declarar que los naturales la denominaban Guanchini, de donde probablemente el nombré genérico de guanches que dieron a sus habitantes.” (J. Bethencourt Alfonso, 1991)

Buenaventura Bonnet y Reverón:

“Según afirman los geógrafos Vidal de la Blache y C. de Almeida, así como el historiador César Cantú en su”Historia Universal”, veinte leguas al sur del cabo Tenéz, en Argelia, al norte de Orleansville, existe una cadena de montañas llamada Gebel Guanxeris o Guartcheris; del nombre de esas montañas tomaron nombre las tribus que viven en sus alrededores, cuya analogía con la voz Guanche que designaba al habitante de Tenerife y al de la Palma es evidente.

Analizando las voces Gebel- Guan-xeris, tendremos que Gebel significa “monte”; guan, en el lenguaje de aquellos aborígenes quería decir “hombre”, palabra que entraba en la composición de otras, así hemos visto ya, los habitantes de Tenerife y los de la Palma tenían como nombre común el de guanches, como denominación particular, los de esta última isla se llamaban Haouarythes, que según los historiadores, en nada o en muy poco diferían de los de Tenerife.

Guan-arteme  estaba formado de Guan y Artemi, o sea  “hombre descendiente de Artemi Semidán”, y también “hijos de Artemi;” guan-oth, compuesto de guan, “hombre), y oth.“ el que ampara), era el hombre que amparaba, y lo mismo sucedía en las localidades Guan-tecira, y el pueblo de la Guan cha que existe en esta isla, como recuerdo de la raza vencida. La terminación Cha, significa lugar; por eso, Chasna significaba “las bandas del Sur”.

Nos resta estudiar el subfijo xeris, cheris o seris. La voz egipcia shait o sheit, expresaba la tierra del lago, cerca de Moeris, donde residieron antes de que los griegos fundaran a Crocodrilópolis, tribus arias en tiempos de Ramsés 3º, como ya hemos probado. Luego, el verdadero nombre sería: Gebel Guan-sheit, y su traducción, “Monte de los hombres de la tierra del lago”. Los guanches que residieron en Egipto en tiempos anteriores al año 1300 antes de Jesucristo pasaron luego a Argelia, bautizando las montañas donde vivieron con la denominación ya indicada, emigrando más tarde parte de esa población a las Canarias.

Sabido es que en Berbería las montañas toman en general su nombre de las tribus que las pueblan, y esta costumbre nos ha facilitado el estudio de esos ramales arios. El monte Wan-nasch reese, (el Guan-xeris de Samson y el Gauser de Duval), está a ocho leguas al S. E. de Sinaab, sirviendo de guía y dirección a los marinos, elevándose mucho por encima de las montañas del país. Véanse Suis y Schaw.

Los geógrafos antiguos y los escritores posteriores al siglo XV, hablan de los Ouanxeris. Edrisi los llama Wanschrys, incluyendo entre esas tribus a los Haouarylhes, habitantes de la Palma.

Del espíritu guerrero de los Guanches da fe León Africano, cuando dice: “Las tribus que habitan esta alta montaña (Guanxeris), han sostenida la guerra contra el rey de Tlemencen durante más de sesenta años... Cuentan con 20.000 peones y 2.500 soldados de a caballo.)

Luís de Mármol cita también a los Gaunxeris como una población del desierto de Zuenziga, si bien reduce e número de sus combatientes.

Por último, en su común hablar, según Abreu Galindo, los guanches llamaban a la isla de Tenerife, Chineche. De la unión de esta voz con el prefijo guan, resulta Guan chineche, que vendría a ser  “hombre de la tierra”, etimología que nos parece demasiado artificiosa, tanto más cuanto que este historiador, como los que le siguieron, desconocían por completo la filología y los descubrimientos efectuados hace poco de etnografía. Otros se inclinan a afirmar que de guan y de Chinerfe nació la palabra guanche, pero esto es tan artificioso como lo anterior.

Por desconocimiento de las leyes de construcción del lenguaje guanche no podemos afirmar si la voz Tenerife se deriva de Chinerfe; pero lo que sí sabemos es que antes de conquistarse esta isla, los P. P. Bontier y Leverrier, en el capítulo 68 de su historia, dicen que la isla del Infierno (Tenerife) se llama Tonerfis. Los habitantes de la Palma decían a los españoles, señalando al Teide, Tiner-Ife; o mejor, según otros, Time Rife (monte blanco), y los de Gran Canaria, según Marín y Cubas, llamaban Tenerfe a una punta de tierra que desde allá se descubre al sur de Tenerife. Es muy significativo también que la tradición consigne que existió un Mencey, dominador único de la isla, llamado Tinerfe el Grande.

Pero dejando a un lado esta cuestión, hemos de hacer constar que la palabra guanche servía para designar como nombre colectivo a varias tribus, las que a su vez conservaban sus denominaciones particulares. Un mismo origen tenían los guanches de Tenerife, Palma y quizá el Hierro, y sin embargo se distinguían con otros nombres, como tendremos ocasión de ver.”[…] (Buenaventura Bonnet, 1925:137-39)

Rafael Muñoz Jiménez:

[…] Aquí no hablamos de si antes de la oleada beréber hacia las islas hubo otros pueblos que habitaron el Archipiélago, pues el punto desde el que miro es el lexicográfico. Ni siquiera si hubo colonias de otros pueblos, como parece deducirse de lo que hemos dicho en el Capítulo 2 (pp. 25-41); es, precisamente, el léxico que ha llegado hasta nosotros el que nos habla de una presencia beréber y por eso digo que lo que en un comienzo latía en mi mente como una hipótesis se ha convertido en una certeza: el pueblo prehispánico es beréber.

Grupo primero: tipo achinech

1. Variantes del vocablo

achinech, achinach, achineche, chinechi, chineche, chinec, achine-tche, atchimetche, chinet.

2. El contexto
Achinech.
A la cual [isla] los antiguos llamaron Nivaria, porque un alto monte que en medio de ella está, llamado Teide, que por su gran altura casi todo el año tiene nieve.

Vese este pico de Teide de más de sesenta leguas a la mar, y desde él se divisan todas las demás islas. Concuerda muy bien el nombre antiguo con el que los palmeses le pusieron, que es Tenerife, porque según estoy informado Tener quiere decir nieve, y Fe monte; así que Tenerife dirá monte nevado, que es lo mismo que Nivaria.

Los naturales de esta isla [de Tenerife] que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo la llamaron Achinech (Espinosa).

chinechi
Los isleños [de Tenerife], anteriormente a la conquista, le decían Chinechi, y los palmeros Tenerife, que en su lengua significa tanto como "monte de nieve", como el
candor ha dado su nombre al Cáucaso. (Torriani).

Achineche.
Esta isla de Tenerife fue llamada anteriormente Nivaria, por la nieve que siempre tiene un monte muy alto que en esta isla está, que llaman el pico del Teide, que aparece más de sesenta leguas el mar adentro; y los mareantes dicen no han visto cosa más alta. Los naturales de la isla de La Palma le pusieron este nombre, Tenerife, compuesto de dos dicciones: tener, que quiere decir "monte" y ife, que es "blanco"; y así, quiere decir "monte blanco", porque este monte de esta isla está mirando de frente a La Palma y del la se ve claro.

Los naturales de la mesma isla de Tenerife, en su propio lenguaje y común hablar, la llaman y nombran el día de hoy Achineche (Abreu Galindo).

 Chinechi.
Esta isla tuvo varios nombres assi en la antigüedad como en estos tempos. Nivaria por tener perpetua nieve el alto monte Teide mui descollado de mas de tres leguas de alto, y nueve el pie de su circunferencia, y en lo alto tiene una llanada de mas de legua de onde se divisan todas las yslas, y en dias claros el Africa de mas de 40 leguas, assi mismo este monte esta humeando por ser volcán, y sacase cantidad de piedra azufre, y por eso en los roteros es llamada ysla de Ynfierno; los de Canaria llaman Thenerife porque assi nombran los canarios una punta de tierra que mira al sur donde se descubre esta ysla de Thenerife; de sus mismos naturales unos la llaman Chinechi y otros Binchini y sus moradores guanches derivados del termino Gucancha que significa perro y asi llaman al
demonio que se les aparece en esta forma grande y lanudo (Marín y Cubas).

4. Análisis
Las variantes del primer grupo (achinech, achinach, achineche, chinechi, chineche, chinec, achinetche, atchimetche, chinet) son la transcripción de la palabra zanata, tal como la pronunciaban los antiguos habitantes prehispánicos. Hay que tener en cuenta que la palabra zanata no es nada más que la versión gráfica de una palabra que ni siquiera los árabes la pronunciaban así, sino zenete. El arabófono, aún en nuestros días, cuando quiere escribir una palabra que conoce del árabe hablado, la pone en árabe literal. En lengua árabe la distinción entre lengua clásica y lengua moderna no es pertinente; la única distinción es la que existe entre árabe literal (de littera, carta, escrito) y árabe hablado (la lengua que no se escribe, sino que se habla). Por lo tanto, lo que hacían los árabes respecto a dicho vocablo era traspasar a la grafía árabe, que solamente anota tres vocales largas (a, i, u) y tres breves (a, i, u) una palabra que no era árabe, sino beréber, -o, mejor aún, zanata -a los modos de expresión gráfica árabe.

El gramático árabe conoce el fenómeno de la imala, que consiste en el cambio del timbre vocálico de la a, cuando tiende a pronunciarse e.

Pero los gramáticos se refieren a palabras árabes; este no es el caso de nuestro vocablo.

Ahora bien, ya hemos anotado que es Ibn Jaldün quien nos dice que zanata no es árabe; y que la z es un modo de transcribir un sonido que el alfabeto árabe no posee. Ese sonido, intermedio entre s y y, "acompañado de un silbido" (de una aspiración) aparece trascrito en las voces citadas mediante una ch. En este grupo la aspiración no aparece, pero sí se muestra en el grupo de tipo heneto, que no es sino la palabra zenete, con la terminación o para castellanizar una palabra terminada en consonante.[…]”

Grupo segundo: tipo bincheni

1. Variantes del vocablo
binchini, bincheni, vicheni.

2. El contexto
binchini de sus mismos naturales [de Tenerife] unos la llaman Chinechi y otros Binchini y sus moradores guanches derivados del termino Gucancha que significa perro y asi llaman al demonio que se les aparece en esta forma grande y lanudo (Marín y Cubas).


Bincheni.
Esta isla de Tenerife se llamaba, en su común hablar, Chineche, ya los naturales llamaban Bincheni (Abreu).

3. Análisis

Álvarez Delgado
Parece, efectivamente, que el primer elemento de esta palabra, benchini / bincheni / binchini, es efectivamente el prefijo ben y no bin, si bien los berberólogos han supuesto que se trata de forma igual al demostrativo bereber wi-n= "el de" seguido del infijo de anexión, como en su hipótesis de guan. Ya vimos que ésta era falsa, y además la forma bin no aparece en formas canarias casi nunca, y en Tenerife nunca; y esas pocas veces que aparece es de seguro cambio por ben, como hemos establecido para el Bincheni, de Abreu y Galindo. (...).

Como se ve, Álvarez Delgado descompone la palabra en dos elementos: ben / bin y cheni / chini. Se equivoca al negar que venga del complejo wi n. Seguramente lo que le despistó fue la consonante b; sin embargo se da con frecuencia en beréber que w, se pronuncie g o b; así, por ejemplo, awal se pronuncia agwal o abwal. Así pues, es un complejo relativo con valor de demostrativo: wi n, "el que", "éste", "el".

El segundo elemento de benchini o bincheni es de la misma raiz chin= "tierra, piedra", que estudiamos a propósito de guanche, por lo que están en 1o cierto los tratadistas que han tratado de identificar etimológicamente ambas palabras. Y eso es lo que sirvió a Abreu para cometer el error de decir que los guanches, como se llamaban ellos mismos y los llamaban todos, eran designados como benchini o bincheni, siendo semánticamente algo diferentes las dos palabras.

Que sean "algo diferentes" las palabras benchini o bincheni, desde el punto de vista semántico, es falso. Son más bien algo diferentes desde el punto de vista del oído de quien las transcribió; son la misma palabra wi n ten, que podía sonar a unos b9ncin, o bincen.

Respecto de la -i final de estas formas hay muchas posibilidades, ya que puede ser paragoge (como dijimos de Chinachi,  o que se trate de desinencia de genitivo singular, como indicamos de xiraxi o, finalmente, deberse a trascripción hispánica de algún sufijo o desinencia impropia de la voz indígena. La segunda interpretación parece la más segura.

Una vez más Álvarez Delgado nos habla de disinencias de una lengua -la beréber- que no las tiene. En beréber no se expresa el genitivo singular ni ningún otro caso. Esa misteriosa terminación en -i tampoco es debida a interferencias ajenas a esa lengua, sino, seguramente, el vestigio de un etnónimo o antropónimo keni. […]

Por consiguiente, hay que interpretar la forma ben-chini y sus variantes bincheni o binchino por "propio de la tierra" o "lo tinerfeño", abarcando tanto a hombres como a mujeres, y estando en esto su diferencia con guanche, que conforme la explicada etimología, se refiere solamente a "el tinerfeño", el hombre de Tenerife.

Siempre que leo las explicaciones de Álvarez Delgado, me quedo atónito. ¿Es posible que llegase a creerse que la diferencia entre bincheni y guanche sea solamente en cuanto al género? Chin / chen proviene del latín gens > gen cuya s final cae, debido a la ley del desgaste, tan frecuente en beréber. No significa "propio de la tierra", ni "lo tinerfeño" sino "la gente", "la tribu". […]

Dr. Ignacio Reyes García:

Durante siglos, habitó en la memoria del mar la estampa de una isla elevada entre aguas turbulentas, cuyo rostro níveo y, a menudo, airado parecía flamear sobre las nubes. Para el imaginario y la audacia de los navegantes antiguos, aquella tierra emergida en el confín atlántico del mundo, justo en el centro del enigmático archipiélago de las Afortunadas, vivió distinguida como «Isla del Infierno».
Mediado el siglo XIV de nuestra era, la aventura amenazaba las fronteras del misterio.
Las primeras singladuras de la expansión mercantil europea reabrían el océano, el temido abismo que ocultaba la muerte diaria del Sol. Algunos mapas, portulanos y relatos de viajes trazaban ya, con vacilante exactitud, la derrota hacia las costas isleñas. Unos pocos nombres geográficos apenas fijaban el destino. Quizá los apelativos descriptivos habían perdido algo de su halo mítico o fabuloso, pero en las voces nativas alentaba todavía una atractiva rareza.
Transcurridos cientos de años después de haber sido registradas, y presumiblemente otros tantos desde que fueron creadas, muchas de aquellas denominaciones aún se conservan casi intactas. Un buen ejemplo nos lo proporciona el nesónimo Tenerife, trascrito por entonces bajo las formas Tenerefiz (ca. 1350), Tenerefix (1420), Tenerify (1421) o Thenerifie (ca. 1484), todas alojadas muy cerca del enunciado original.
Fuentes etnohistóricas posteriores, especialmente las redactadas por Juan de Abreu Galindo (ca. 1590) y el padre Alonso de Espinosa (1594), advierten que el nombre fue recogido en la vecina isla de La Palma. Por los informes que recaban, descubren también que el término se compone de dos voces, traducidas del siguiente modo: tener, 'monte', e ife, 'blanco', aunque Espinosa invierte los significados y asocia el color a la 'nieve' de la formulación pliniana (Ning[u]aria).
En todo caso, el imponente volcán que domina la isla condiciona cualquier definición. Sin embargo, más inclinados a observar las consecuencias de su actividad que la belleza de su imagen, los habitantes de Tenerife le dieron el nombre de Ashenshen o Ashinesh[en], 'el (lugar) que resuena o retumba'. No existe, pues, ninguna afinidad morfológica o semántica entre ambas voces, salvo el componente orográfico que les sirve de referencia, además de su indudable adscripción amazighe (o bereber). Ahora bien, la etimología cierta de los vocablos que integran el topónimo Tenerife presenta algunas peculiaridades etnolingüísticas.
El sustantivo femenino tener (< te-ner), que la información disponible asocia con el concepto 'monte', significa en realidad 'frente'. Dialectos continentales, como el zenaga del sur mauritano o la tamazight del Marruecos central, conservan esa estructura biconsonántica [N·R] con este significado. Pero se trata de la misma fórmula que otras hablas y dialectos expresan mediante las raíces G·N·R o K·N·R, base del etnónimo canario (en su acepción de 'vanguardia' o 'valiente').
La utilización de símiles anatómicos para designar formas del relieve constituye una práctica muy extendida en la lengua amazighe. Por ejemplo, la 'cabeza' (eghäf, ixf, afa) o el 'mentón (amar) asoman con bastante frecuencia en la toponimia continental. La 'frente', en su acepción de 'fachada' o 'frontal', bien pudo acoger la imagen de aquel 'monte' inmenso, avistado por los palmeros en la orilla superior del horizonte. De hecho, una noción aledaña como 'llanura, llano' o 'región despejada', tenere, comparte en varios dialectos la misma raíz [N·R].
En cuanto al nombre verbal ife (< efey), que la documentación antigua remata con las terminaciones -z, -x, -y e -ie, posee también una raíz bilítera [F·Y]. Esas oscilaciones gráficas inducen a pensar que este último radical, hoy reducido a la vocal e, recibía una pronunciación menos palatal que postalveolar, como sucede en cabilio. Otros dialectos, en cambio, adoptan aquí fonemas con un punto de articulación velar (F·W o F·K). Pero se trata solamente de variaciones fonéticas, ya que todas sus dicciones se mantienen en el campo semántico de 'la luz, la claridad, el resplandor o el brillo'.
Con estos datos, podemos restituir el compuesto tener-efey con el valor literal de 'la frente (que) brilla' o bien, de manera un tanto más literaria pero, seguramente, más cercana a la tradición amazighe, como 'el monte claro'.

EL GENTILICIO “GUANCHE”

Bethencourt Alfonso:

“Según Viera la palabra guanche se deriva de guan, «hombre», pero nada se encuentra en los vocabularios bereberes que justifique dicha significación. Mr. D' Avezac llama la atención sobre la homofonía de la voz guanches con la de guanscheris o guanseris, con la que se designa una tribu bereber que habita las montañas del mismo nombre, Djebel guanseris, pues se sabe que en Berbería el suelo toma la denominación de la tribu que lo puebla. El Edrisi las llama Wanschyrs.

León Africano dice sobre el mismo asunto: «Las tribus guerreras que ocupan estas altas montañas (guanseris monte) han sostenido la guerra contra el rey Tlemsen por espacio de más de sesenta años... cuenta veinte mil combatientes, entre ellos dos mil quinientos caballos».

Mármol 1os cita como tribu bereber del desierto de Zuenziga, dándoles sólo cinco mil guerreros, y Schaw precisa la situación de sus montañas.”

Rafael Muñoz Jiménez

Grupo tercero: tipo guanchinech

1. Variantes del vocablo
guanchinet, guanchinec, guanches, guanhes, ganches, guanchos,
guancho, guanchez, guanche.

2. El contexto
guanche

Guanche quiere decir natural de Tenerife, como Mahorero natural de Fuerteventura, porque Guan quiere decir persona y chinec, Tenerife, así que Guanchinec dirá hombre de Tenerife (Espinosa).

guanachinet.
Los de la isla de Canaria eran llamados Canarios y los de Thenerife Guanachinet (Cedeño).

Guanchinet.
Los naturales de esta dicha Isla de Theneriffe se llamaban guanchinet, que los Españoles corrompieron el nombre en guanche, que quería decir natural de Thenerife, porque en su lengua Guan quiere dezir persona y Chinet lo mismo que Theneriffe, as sí juntas las dos dicciones, dize hombre de Tenerife. (Núñez de la Peña).

guanches.
A los naturales de esta isla [Tenerife] llaman guanches los conquistadores (Abreu).

guanches.
 Los naturales de esta isla [de Tenerife] que llamamos guanches, en su lenguaje antiguo llamaban Achinech (Espinosa).

guanches.
Os islenhos se chaman guanches, que em nossa linguagem quere dizer valentes, o enrochadoes, e assim o sáo os que ha ainda agora (Frutuoso).

ganches.
Tenarife é outra ilha destas maior de todas; está bem povoada e dá muito páo e vinho; os naturais dela se chaman Ganches, por serem muito enrochadores (Frutuoso).

guanchini.
 Los forasteros [llaman a Tenerife] Ysla de Infierno por un alto monte, que aunque perpetuamente tiene nieve esta humeando y en sus cuebas se halla azufre y es volvan, y tiene tres leguas perpendiculares de alto, aunque el no lo esta, mas de todas partes de su vida tiene niebes los naturales le llaman Guanchini (Marín y Cubas), guanhes ...en Anaga, término desta isla de Tenerife en los campos de Amazy q. se han de regar con el agua de Avhana; los dhos. campos eran, en el tiempo de los guanhes, del rey de Anaga. (Datas).

3. Análisis
Abercromby
GUANCHE (Núñez), BINCHENI (Gal.1), 'un tinerfeño', VINCHENI (Gal. 2), 'naturales de Tenerife'. La primera palabra es una reducción de (g)wa-n-Chinet 'el de Chinet (Tenerife)'. Las otras dos formas son de wi-n-Chinet: ui es el plural de wa, 'él,
éste, el que'. En Español ui podía escribirse bi, vi. Para Chinet, Chineche, cfr.: (Zen.) tiniq 'una gruta, cueva'. (G. Nef.) Tanut, el diminutivo de anu, 'un pozo', quizá como referencia al cráter, en la cima del Pico.

Berthelot                                                                                                       
Viera hace derivar la palabra guanche de guan, hombre, en el dialecto de Tenerife; pero nada encontramos en los vocabularios bereberes que pueda garantizar esta significación.

Se debía a Mr. D'Avezac, tan recomendado ya por sus estudios sobre la etnografia africana, el habernos indicado la sinonimia de una palabra que los historiadores han empleado como denominación nacional, y que por esta misma razón ha llegado a ser una de las más importantes: según sus juiciosas observaciones y la nota que ha tenido la bondad de transmitirnos sobre este asunto, hemos reconocido la homofonía de la palabra guanches con la de guanscheris o guanseris, con la cual se designa una tribu bereber, que habita las montañas del mismo nombre (Djebel ouanseris) a 20 leguas póco más o menos al sur del cabo Tenez, del otro lado del Cheliff. Es sabido que en Berbería las montañas derivan su denominación en general de las tribus que las pueblan; el Edrisi las llama Wanschyrs y en el número de las tribus de este territorio o de esta filiación, nombra los Haouarithas.

Igualmente se encuentra en León Africano varias noticias acerca del país de los guancheris. "Las tribus guerreras que ocupan esta alta montaña guanseris monte), dice, han sostenido la guerra contra el rey Tlemsen por espacio de más de sesenta años ...cuenta veinte mil combatientes, entre ellos dos mil quinientos caballos". Mármol, que cita los guanscheris (guanaxeris) como una población bereber del desierto de Zuenziga, no le da más de cinco mil guerreros y Schaw indica la verdadera posición de sus montañas.

Viera deriva también el nombre de Tenerife de Tener (montaña) y de if (blanco) del dialecto de La Palma, es decir montaña blanca alusivo a la nieve que cubre con frecuencia el pico del Teide.

Galindo nos dice, al contrario, que la isla de Tenerife se, llamaba Atchimetche y que sus habitantes habían recibido el nombre de Vincheni. Tratemos de dar la más plausible explicación de estos dos nombres.

Desde luego en Atchimetche encontramos de nuevo el a'y bereber como designación de la tribu. Así pues, Atchimetche o A'yt Chimetche será la tribu de Chinetche, de la que quizá los españoles han hecho Tinerfe o Chinerfe como se encuentra inscrito en los mapas de la Edad Media; paro A'yt en la lengua schilah es un equivalente del prefijo Atchi de los guanches usado delante de los nombres propios para señalar la filiación; luego, según nuestros vocabularios, Atchi-netche es un sinónimo de la palabra Guan-netche, en la cual volvemos a encontrar los Guanschyrs o los Guanscheris del Edrisi.

En cuanto a Bincheni recordaremos que los españoles emplean indistintamente la V por la B; luego, el nombre de Bin-cheni nos parece en este sentido una corrupción del de Ben-y'Cheni o de Beny'Chenerfe es decir la tribu de Chenerfe, o los hijos de Tinerfe, según los historiadores de la conquista. Se reconoce en esta expresión de Vincheni por Beny'Cheny los dos elementos lingüísticos que ya hemos notado, (el árabe y el bereber).

La homofonía de Beny'cheni de Atchimetche, de Guancheni o de Guanchtinerfe nos parece demostrada, y en definitiva será a los antiguos Guanscherys a quienes debemos referir los Vinchini de Galindo y los Guanchineses de Viera. No obstante, Jorge Glas, teniendo consideración a una cierta analogía de sonido entre la Z y el ch de los españoles, deriva el nombre de Vincheni de los Zeneti o Zenetah, una de las cinco grandes tribus bereberes, pero quizás hubiera sido más natural encontrar los Zenetah en el nombrede Henetah, dado por los antiguos habitantes de la isla aun pueblo guanche dependiente del Menceyato de Güímar. Sea lo que fuere, si la primera interpretación es admisible, la denominación de Tenerife o de Chenerife según los españoles de la Edad Media, será tal vez la reunión de dos nombres desfigurados por la mala ortografía: Chenetah por Zenetah, unido a la palabra Rit; y de aquí Zenet'rif, es decir, la playa o el país de los Zenetahes. Antonio Mª Manrique

Guanche.
(N. de la Peña). Este autor trae también guanchinet, que significa el habitante de la isla de Tenerife. Viera dice guanchiner y guanctinerfe. Aquel nombre (guanche) parece querer decir "hijo del jefe", formado de las palabras huald y chef Quizá con este nombre se hiciese referencia al Teide, o bien a una persona constituída en autoridad o jefe. Guens quiere decir, en árabe, nación o estado. Guen sená es nuestra nación.

Álvarez Delgado
Guanche se deriva de guan-chen o guan-chin (en transcripción fonética guán-chen o guán-chin), cuya final se pierde por la pluralización española y por la debilidad de las finales en la articulación usual de Canarias. El primer componente de guanche o guán-chen ha sido corrientemente dado por los cronistas con el sentido de "hombre" o "persona".

Quizá el mayor error que cometió Álvarez Delgado en su obra etimológica fue el creerse a pies juntillas las "traducciones" de los primeros cronistas. Se apoya, en efecto, en fuentes como Espinosa o Núñez de la Peña. Pero aquellos autores y, en concreto, Espinosa, no traducían sino que malinterpretaban. La prueba la tenemos en los nombres de la divinidad que nos da el fraile dominico, como veremos en el capítulo reservado
a este tema. y la cosa es grave, porque se han repetido después sus argumentos, apoyándose tan ciegamente en sus palabras, que, a mi modo de ver, se ha hecho un daño enorme para el conocimiento del pasado de las islas.

Después de una disgresión sobre ciertos vocablos que empiezan por guan, sigue diciendo: La -n final de guan no es un infijo de anexión o postizo al radical gua- hipotético, sino que forma parte de la misma raíz. Lo garantiza la forma Teniquisguán = "hombre de piedra", compuesto de tenique = "piedra", en caso oblicuo teniquis y el elemento guan.

Antes decíamos que el que Álvarez Delgado hable de desinencias (vide p. 228) en una lengua que no las tiene es algo que no puede ser comentado otra vez; y menos cuando hable de un caso oblicuo, término técnico con el que los arabistas designan el genitivo.

El segundo elemento de guánchen o guánchin, es la raíz del nombre indígena de la isla de Tenerife, que Espinosa escribe Achinech, pero Torriani y Abreu Galindo consignan Chinichi. La oposición de las distintas grafias (las variantes Chineche y Chiniche son alteraciones en la transmisión de Chinichi), prueba sin duda alguna que la forma indígena primitiva era Chinech.

Sobre ésta, con las tantas veces citada prótesis de A- se forma la grafía de Espinosa Achinech, y sobre la misma primitiva con paragoge obligada en las fuentes italianas por la paladial final y la inexistencia en italiano de consonante final absoluta, la forma de Torriani Chinichi. Esto prueba cumplidamente que la forma Achinech no puede estar integrada por el artículo o determinativo ach- y el resto como radical, sino que Chinech está compuesta de un sufijo nominal por el estilo del de Ach-may-ex y el radical chin "tierra o zona", que hace valer a Chinet frente a chin lo que "territorio" o "país" frente a "tierra" o "zona".

Una vez más hay que asombrarse por la imaginación que sobresale en el autor de aquellas líneas. y por lo peligroso que resulta. Porque si el elemento -ex de Ach-may-ex es un sufijo del "estilo" del -ech de Chinech (si no he entendido mal), querría decir que convierte a ex en un sufijo, cuando es us, el dios guanche, como veremos.

Resulta probado que guan = "hombre" y chin o chen = "tierra" o "país", así como que la voz guanche es indígena exclusivamente de Tenerife. Segura la posibilidad de que donde los indígenas decían guánchin o guánchen transcribieran los españoles guanches, por el carácter débil de la final; parece indiscutible que efectivamente el valor y etimología de esta voz es guanche = 'hombre del país", sin otras explicaciones razonables.

Wolfel
Difícilmente podemos poner en duda la derivación de guanche de guanchinec(h), tanto más cuanto que está atestiguada por bincheni, los que podemos reconstruir ambos como singular y plural de la misma palabra: wa-n-tinet /wi-n-tinet "el de Tenerife 1os de Tenerife".

Estimado, sí le parece en la próxima entrega desarrollaremos los topónimo y gentilicios de Benahuare.