jueves, 29 de agosto de 2013

CON LA C.I.A. HEMOS TOPADO AMIGO SANCHO…





Josefa Falcón Abreu
En el mundo entero se respira esa tensión que precede a las guerras. El conflicto de Siria ha puesto “nerviosos” a países como USA y parece dispuesto a atacar cuando haga falta…atacar bombardeando, matando…En pleno siglo XXI oír hablar de estas cosas en estos términos nos resulta cuando menos incomprensible, la gente quiere paz no quiere guerras…Bien es verdad que los últimos acontecimientos en Siria son realmente despreciables, hemos visto como hasta los niños han sido víctimas de esas armas químicas, es imperdonable, pero también lo es el que todo esto acabe en una guerra porque al fin y al cabo será más de lo mismo. Hay un pueblo que debe elegir a quien quiere que le conduzca, que le guíe, que le dirija y gobierne de la mejor forma posible, hay una palabra llamada democracia, hay en esa palabra respeto, respeto a la opinión mayoritaria, lástima que aun en países que dicen ser demócratas se vea a veces tanta intolerancia. Los políticos en campaña prometen y prometen y una vez logrados sus propósitos las promesas brillan por su ausencia, o sea, mienten descaradamente, eso ocurre aquí continuamente, luego quieren hacernos creer que las cosas no se han podido hacer por esto o por lo otro, como si los ciudadanos fuéramos tontos, el dinero, el principal elemento, existía, pero hay en todo ese mundo de la política mucha gente sin escrúpulos, egoísta, que lo quieren todo para sí mismos y que les importa un comino el presente y el futuro de los ciudadanos aunque a la hora de buscar el voto nos hicieran creer lo contrario, es el cuento de siempre, es la decepción de siempre, la historia se repite y se seguirá repitiendo porque en el entendimiento entre seres racionales parece que sigue costando el diálogo y que con las armas se arregla todo…Hoy, voy a publicar aquí lo que hace años, una guerra absurda, me inspiró :

OTRA VEZ LA GUERRA
Se escuchan voces que al mundo

llaman de nuevo a la guerra,
es la “élite del poder”
que nos impone su fuerza.

Un niño llora de miedo,
su madre, aterrada, reza,
rezos que imploran piedad,
lágrimas de la inocencia,
como me duele el dolor
del que llora y la que reza,
cuanta angustia hay en sus ojos,
¡que injusticia, que impotencia!

Miles de voces se alzan,
ciudades, pueblos y aldeas,
se revelan contra el fuerte,
gritan que ¡NO! quieren guerras.

Pero las voces se pierden,
el viento al fin se las lleva
porque a los “oídos sordos”
las voces no le interesan.

¿Qué futuro esperará a este niño cuando crezca?
Si es que una bomba asesina
no le arrebata la vida,
o sus brazos, o sus piernas.

Entonces se habrá acabado
su alegría, su inocencia,
y así como su vida
miles de vidas truncadas
quedarán sobre la tierra.

¿Y tras la batalla qué?
Los fuertes festejarán
¡su victoria, es una gesta!
Los débiles llorarán,
pasarán hambre y miserias
y la historia, una vez más,
tendrá sus páginas negras. (Josefa Falcón)
Buen día amigos…
Agosto de 2013.

miércoles, 28 de agosto de 2013

TRATADICIONES NAVIDEÑAS EN LA LAGUNA Y SU COMARCA





Me piden un prólogo para un trabajo que, sin duda, merece una pluma mejor porque nos habla de la Navidad y de tradiciones algunas vivas, otras desaparecidas y añoradas, y no encuentro una forma más apropiada de hacer­lo que apelando a la memoria de tantos y a la atención de todos. Permítanme que me traslade, con esas licencias que sólo el estudio de la Historia puede dar y más ahora que se nos viene encima el fin de la centuria, cinco décadas atrás. A la década de los cincuenta, en plena Laguna de la posguerra: tiempos duros para la mayoría silenciosa y especialmente para los "humildes", y fíjense que entrecomillo el término.
Por entonces se celebraba, oficialmente, una Navidad para ellos, cuya paternal organización correspondía a las autoridades provinciales y municipales. En los primeros días de noviembre llegaba al Ayuntamiento un telegrama del gobernador civil, ordenando la constitución de una junta municipal "pro Navidad de los humildes"1. Su misión: orga-[…]
1 Telegrama del gobernador civil al alcalde de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, 3-XI-1950, Archivo Municipal de La Laguna (en adelante AMLL), 5.462-1.

LIBREA DE LEPANTO






El pasado sábado día seis de octubre, a las once de la no­che, en la Plaza de la Iglesia de Valle de Guerra, se celebró La Librea de la Virgen, una representación de arraigada tradición popular, que escenifica la Batalla de Lepante (1571), y que data según algunos estudiosos de la primera década del siglo XVII, coincidiendo con la fundación de la ermita de Ntra. Sra. del Rosario (1604).
La Librea, que cuenta con la organización de la Asociación Cultural Amigos de La Librea, y con la participación de jóve­nes actores de la zona, se ha alzado durante siglos como un símbolo de identidad cultural de esta localidad del litoral La­gunero y por extensión de la Isla Tenerife. La Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico del Ayuntamiento de La Laguna no podía estar ausente de ésta, ni de todo lo que tiene que ver con ello. Como no lo está en el esfuerzo diario, durante todo el año, de la Asociación Cultural Amigos de La Librea, esta asociación, inmersa en la tarea de investigar, recu­perar, conservar y desarrollar el legado de nuestros antepasa­dos, como forma de expresión cultural de nuestro pueblo, así como fomentar el asociacionismo a través de la cultura de las tradiciones, e implantar en las nuevas generaciones símbolos culturales de identificación con la idiosincrasia de su entorno —como ella misma se define-, realiza una labor encomiable en pro de nuestro acervo cultural común.
Y es que, la representación de La Librea es, ante todo, un acto cultural de indudable importancia dentro del folklore y […]

EL DR. DON AGUSTIN DIAZ NUÑEZ (1796-1866)




[2 TOMOS]

INTRODUCCIÓN
Este libro tiene por objeto rendir homenaje a uno de los hombres más ilustres que ha nacido en el municipio de Güímar, el Dr. don Agustín Díaz Núñez, del que en este año se cumplen los 200 años de su naci­miento y los 130 de su muerte. Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado de esta parroquia durante 39 años y primer vicario o arcipreste juez eclesiástico del Sur de Tenerife, destacado orador y autor de cuatro libros; pocos como él han permanecido tan fieles a su pueblo, pues rechazó una Canonjía con tal de no abandonarlo. Por este motivo fue querido, respetado y llorado por todos sus feligreses, que conserva­ron siempre de su párroco grato e imperecedero recuerdo, como justo tes­timonio a las relevantes cualidades que le adornaban. Buena prueba de ello fue el que, en 1899, el Ayuntamiento de la localidad acordó dar su su nombre a la calle en la que había nacido y vivido; con este recuerdo, don Agustín fue la primera persona que figuró en el callejero de la loca­lidad, siendo a la par el primer güimarero que alcanzaba tal honor; el acierto de tal decisión se comprueba en la actualidad, al observar como dicho nombre aún persiste, sin haberse visto alterado por cambios ni vai­venes políticos, casi un siglo después de su nominación.
Los cuatro trabajos que publicó a lo largo de su vida se reproducen, en edición facsímil, en el segundo tomo de esta obra. Como introducción a éste se incorpora, además de una corta reseña biográfica, un esbozo de cada publicación y la principal crítica que se le ha hecho a su trabajo, su apasionamiento en sostener que la de Güímar fue la segunda parroquia de la isla, lo que no se ajusta a la realidad. Por este motivo se hace una sucinta historia de la parroquia matriz de San Pedro Apóstol y de sus actuales hijuelas de Santa Ana de Candelaria, San Juan Degollado de Arafo y San Joaquín de Fasnia, matizando el orden de su segregación y las prerroga­tivas que sobre ellas mantuvo la parroquia de Güímar.
Aparte de las obras publicadas, a lo largo de su biografía hemos pro­curado reproducir literalmente la mayor parte de su obra inédita, sobre todo la que puede aportar alguna luz para conocer mejor su personalidad, intelectual o religiosa, o resultar de interés para conocer ciertos aspectos inéditos de la historia de las parroquias y pueblos del Sur; por este moti­vo se incluyen algunos de los informes, arreglos parroquiales, expedien­tes, cartas, etc., que tramitó durante su labor ministerial.
Pero no hemos querido ceñir este homenaje al personaje central del mismo, sino extenderlo a todos sus familiares, tanto ascendientes como descendientes. Contadas familias tinerfeñas han dado tantos hijos ilustres a una localidad, como los Díaz Núñez lo han hecho con Güímar y con la isla entera, tal como podrá comprobarse a lo largo de la genealogía fami­liar, que iniciamos en el siglo XV, con la mezcla entre guanches, con­quistadores y pobladores. Muchos de sus miembros destacaron en distin­tas épocas en la sociedad local e insular, como políticos, clérigos, milita­res, notarios públicos, abogados, jueces, agrimensores, médicos, escrito­res, empresarios, profesores, farmacéuticos, ingenieros, etc. etc.
La línea paterna es de claro origen guanche y se extendió por las comarcas de Güímar y Abona, mientras que la materna fue fundada por un conquistador portugués y se desglosó en dos ramas, una que perma­neció en La Laguna y otra que se estableció en el Valle de Güímar. Los Díaz vivieron siempre en Güímar, aunque por lo menos en dos genera­ciones, en el siglo XVIII, estuvieron establecidos en el Pago del Escobonal; por su parte los Núñez se asentaron en Arafo, de donde pasa­ron a Güímar en el siglo XVII.
Por citar sólo algunos miembros de esta ilustre familia que estudiamos a lo largo del libro, y emendónos a los más próximos a don Agustín, podemos destacar a su padre, don Vicente Díaz Montijo, que fue fiel de fechos, alcalde real, síndico personero y notario público de Güímar. Su tío paterno, don Pedro Díaz Montijos, desempeñó los cargos de fiel de fechos y agrimensor público de Güímar; y su tío materno, don Florentín Núñez y Torres, fue beneficiado propio de Güímar y canónigo fundador de la Catedral de Tenerife. Entre sus hermanos: don Modesto Díaz Núñez llegó a ostentar el empleo de capitán de Milicias, con el grado de tenite coronel, y fue también mayordomo de la ermita del Socorro y alcalde real de Güímar en varias ocasiones; don Pedro Díaz Núñez inició la carrera eclesiástica, pero sólo llegó a clérigo minorista, pues falleció a los 19 años; don Juan Díaz Núñez fue Ledo, en Derecho, diputado 1Q y deca­no por dos veces del Colegio de Abogados de La Laguna, secretario de Cámara y Gobierno del Obispado Nivariense y de la Subdelegación Castrense de las Islas Occidentales, teniente 2a de la Milicia Nacional de la mencionada ciudad, regidor, procurador síndico y 2a teniente alcalde del ayuntamiento lagunero, socio de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, etc.; y don Gregorio Díaz Núñez fue propietario, regidor y juez suplente de paz de Güímar. Con respecto a sus sobrinos: don Nicasio García Díaz fue capellán, propieta­rio, primer teniente alcalde del Ayuntamiento de Güímar, notario público eclesiástico y mayordomo de la ermita del Socorro; don Florentín García Díaz ostentó los cargos de 2a teniente alcalde y fiscal municipal de Güímar; don Timoteo Díaz Rodríguez fue director del Hospital de Ntra. Sra. de los Dolores, miembro de la Junta de Sanidad de La Laguna y administrador de propiedades; y don Agustín Díaz y Díaz murió siendo seminarista, a los 18 años de edad.
De antemano aceptamos las críticas que se le puedan hacer a este libro, pues sin ninguna duda, al recoger reseñas biográficas de varios cen­tenares de personas, es probable que hayamos omitido involuntariamen­te algunos aspectos interesantes de la existencia de muchos de ellos, mientras que otros de los sí recogidos pudieron tener un tratamiento más extenso; además, algunas de las dudas genealógicas y muchas de las fechas no han podido ser despejadas, a pesar de los esfuerzos invertidos en ello, en lo que mucho ha tenido que ver la escasez de fuentes, por pér­dida de los libros parroquiales más antiguos del Valle, que sólo comien­zan en 1610 y con interrupciones en fechas posteriores. No obstante, este trabajo tenía un límite en el tiempo y en el espacio y no hubo más reme­dio que ponerle fin, a pesar de esas posibles lagunas, sin que ello nos sirva de excusa.
Ha constituido para mí una especial satisfacción el haber contribuido a recordar la existencia de numerosos tinerfeños, algunos de ellos desta­cados e incluso ilustres, sin olvidar a otros que pasaron más desapercibi­dos, pues todos han contribuido a conformar esta isla y, sobre todo, a los pueblos de la Comarca de Güímar, en los que ha transcurrido toda mi existencia, la de mi familia y la de mis antepasados.
Debo manifestar mi profundo agradecimiento al Iltmo. Sr. don Hipólito Jorge Dorta, canónigo maestrescuela de la Santa Iglesia Catedral, por haber aceptado hacer el prólogo de esta modesta publica­ción. Asimismo, quiero expresar mi gratitud a los servicios de publica­ciones de CajaCanarias, Cabildo Insular de Tenerife, Caja Rural Provin­cial y Mayordomía del Socorro, que han patrocinado esta costosa obra; en especial a don Pedro Modesto Campos Rodríguez, quien acogió con entusiasmo esta iniciativa y, como responsable de las dos últimas institu­ciones, ha realizado las gestiones conducentes a que se hiciese realidad. No puedo olvidar tampoco a todas aquellas personas que han colaborado conmigo en este trabajo, aportando información oral, escrita o gráfica: doña Mena Hernández Rodríguez, mi entrañable amiga (q.e.p.d.), don Carlos Gabiño de Franchy, don José Hernández Moran, don Leopoldo Tabares de Nava y Marín, y a diversos miembros de las familias Bello Díaz, Lecuona Prat, Lecuona Castro, Lecuona Mac-Kay y Hodgson Díaz, que amablemente me han atendido; a los fotógrafos profesionales de la familia Henríquez de Güímar, que han contribuido desinteresada­mente con su trabajo; y al personal y responsables de los distintos archi­vos consultados: Diocesanos de La Laguna y Las Palmas, Histórico Provincial, Instituto de Estudios Canarios, Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, General Militar de Segovia, registros civi­les de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, y parroquiales de Güímar, Candelaria, Arafo, Fasnia y Arico, por su amabilidad y colaboración; y en especial a los responsables del fondo canario de la Biblioteca Universitaria de La Laguna, por facilitar los libros originales del Dr. Díaz Núñez para su reproducción en edición facsímil.


WHATSAP: CARIÑO, PASAME EL AZUCAR…




Josefa Falcón Abreu
Batas blancas, batas verdes, pasos apresurados, ascensores que suben y bajan llenos de gente que busca pisos, habitaciones, familiares... megafonía que llama a médicos, a familias...ir y venir, los pasos no cesan, las voces, las batas blancas y verdes...los teléfonos móviles suenan sin cesar, miras alrededor y nueve de cada diez personas están hablando por el móvil, o leyendo whatsap, o mandándolos, es increíble cómo se han adueñado de todos nosotros, ya nos resultan imprescindibles, no damos un paso sin llevarlos encima, es como una prenda más de vestir o uno de esos accesorios que no podemos dejar atrás, lo malo es que a veces no nos damos ni cuenta de que nos habla el que está al lado, estamos tan embebidos en consultar nuestro teléfono que nos olvidamos por completo de que a nuestro alrededor existe la gente, ese uno de cada diez que no lleva móvil y que quiere decirnos algo. En la sala de espera de un quirófano las horas son interminables, la gente trata de que el tiempo se pase lo más entretenido posible, son horas agotadoras, de tensión, de nervios, los pasos rápidos siguen sonando, las caras de preocupación siguen ahí…El sistema está muy resentido, los recortes se notan mucho, falta personal sanitario, los que trabajan ahora jornadas de doce horas están agotados, son las cuatro de la tarde y hablo con un enfermero amigo que comenzó a trabajar a las ocho de la mañana y aún no ha podido almorzar, aún le quedan cuatro horas más para acabar su jornada laboral ¡pobre, está agotado! Y así un día y otro día, en un sin cesar ir y venir de pacientes que llegan, que salen, en un sin cesar ir y venir de personal sanitario que va de un lado a otro tratando de atender, de ayudar, cada vez con más cansancio porque son menos y el trabajo se les multiplica, porque la gente quiere ser atendida, que para eso paga una Seguridad Social, porque el sistema, como siempre, no funciona como debiera, porque en lugar de ir a más va a menos, sí, retrocede a tiempos pasados y las cosas deben evolucionar, ir a favor y no en contra, eso de que te pidan una prueba médica ahora y te den cita para hacértela en agosto del año que viene es que es para ponerse a llorar…en fin, así funciona el sistema y así lo sufrimos todos… Buen día amigos…
Agosto de 2013.

martes, 27 de agosto de 2013

FIESTA DE SAN BARTOLOME DE TEJINA






Las Fiestas que cada año celebra Tejina en honor de San Bartolomé, popularmente reconocidas como «De los Corazones», representan una de las más llamativas manifestaciones de la tradición isleña. Su vitalidad e im­plantación entre los tejineros y los numerosos foráneos que las consideran como propias y les profesan puntual fidelidad nos hablan de algo que va mucho más allá del acostumbrado homenaje al patrón.
Así, constituyen una importante referencia cultural además de festiva y, por ello, el Ayuntamiento de La Laguna se planteó el pasado año la oportu­nidad de convocar una beca de investigación para analizar cuándo y cómo surgió esta celebración. El resultado de esta iniciativa lo tenemos en este excelente trabajo de María José Ruiz González y Guadalberto Hernández.
Se trata de un estudio que nos desvela interesantes aspectos de lo que ha sido la evolución de la fiesta, que comparte con otras celebradas en las Islas las ofrendas de los frutos del campo como la Fiesta de la Rama en Agaete, el Arco de El Sauzal o el Ramo en Taguluche, que la propia obra re­flejapero que, sin embargo, no alcanzan la, también en palabras de los autores, espectacularidad de los Corazones.
Significativo es el dato que se nos aporta de que apenas iniciado el transcurrir del siglo XX se considera tradicional el arco con panes en forma de corazón como un ornamento que se hallaba presente en la plaza de Teji­na con motivo de las fiestas, aunque en años sucesivos no queda constancia escrita de su utilización. En este sentido, no fue hasta la segunda década cuando se inicia el ritual de los Corazones tal y como hoy lo conocemos; a pesar de que al principio sólo se confeccionaba uno, ya se había introduci­do el elemento de la ofrenda, algo que despierta ciertamente reminiscencias ancestrales.[…]

EL BRASIL DE ANCHIETA (SIGLO XVI)






Prólogo
Prólogo
Ín el año 2000 se cumplió el V Centenario del Descubri­miento de Brasil. Este hecho ha sido muy importante por haber invitado a una reflexión sobre el pasado y el presente del país, una relectura que ha sido importante y útil en las actividades allí desarrolladas y que ha servido como incentivo para que el resto de las naciones vincula­das a Brasil hayan renovado su interés por acercarse a esa cultura común.
En el caso de Canarias, y particularmente de la isla de Tenerife, parecía obligatorio esa actitud por dos motivos esenciales. En primer lugar, porque el lagunero José de Anchieta es tal vez la primera figura que pode­mos considerar como brasileña de hecho, al haber incorporado los elemen­tos de la brasilidad -tales como el contacto con los indios a través de la evangelización o la redacción de la gramática tupí-, a la cultura occidental. Y en segundo lugar, porque las relaciones comerciales entre los puertos tinerfeños y brasileños a lo largo del siglo XVI fueron tan intensas que podemos rastrear incluso la presencia de canarios en la fundación de las ciudades de aquel país.
A ello podría añadirse una historia que en el siglo XVI tiene matices comunes, como la organización de una cultura basada en la ideología de la expansión ultramarina europea, e incluso elementos similares en la vida cotidiana, como es la vivienda o la forma de vivir la fiesta, religiosa o no.
Sin embargo, por encima de todo ello se sitúa la figura de José de Anchieta, el primer gran escritor brasileño, cuyo interés abarca muchos […]