lunes, 28 de enero de 2013

OBSERVACIONES A UNA SERIE DE ARTÍCULOS DE DON FERNANDO BAÉZ EN TORNO A LA RELIGIÓN DEL PUEBLO GUANCHE.




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 Capitulo IX

“De modo que quienquiera que no buscase a Yahvéh había de morir, fuese pequeño o grande, hombre o mujer”.
II de Crónicas 15, 13


.Chaurero n Eguerew



3- 7. PRECISIONES SOBRE LA RELIGIÓN DE LOS GUANCHES


Como queda dicho los europeos interpretaron la religión de los antiguos canarios en función de la suya, además su monoteísmo masculino y la defensa a ultranza de un dios único, no podía admitir la existencia de la Diosa Madre, por consiguiente, todas las deidades del panteón guanche pasaron a ser consideradas como masculina por los primeros cronistas casi todos ellos clérigos católicos los cuales fueron seguidos por los historiadores posteriores sin que ninguno de ellos se preocuparan de realizar una labor de investigación o sometieran a un juicio critico los materiales recogidos por sus antecesores expuestos desde una óptica totalmente parcial prepotente y  etnocentrista.

Esto fue así hasta que algunos estudiosos europeos comenzaron a interesarse por el devenir histórico del pueblo guanche, entre ellos podemos destacar a  Sabin Berthelot, René Verneau, Lord Bute, George Glas, Domik Wölfel, Ilse Schwidetzky entre otros, quienes abrieron el camino a nuevos métodos de investigación etnográfica en nuestro país, a quienes siguieron ilustres canarios y algunos españoles, entre ellos, Manuel de Ossuna, Juan Bethencourt Afonso, Juan Álvarez Delgado, Buenaventura Bonnet, Elías Serra Rafols, Dr. Gregorio Chil y Naranjo, Agustín Millares Torres, Luís Diego Cuscoy y otros muchos, quienes sentaron las bases para las modernas líneas de investigación, sobresaliendo por el estudio de  las fuentes documentales originales los Doctores Antonio Rumeu de Armas y Eduardo Aznar Vallejo, quienes han realizado una ingente labor de investigación en la documentación relativa a Canarias existente en el Archivo de Simancas (España) en su sección Registro General del Sello, así como Las Datas de Tenerife, primera colección de documentos originales generados en el comienzo de la colonización de Chinech (Tenerife) y dados a la luz pública por el profesor Elías Serra Rafols.

Esta encomiable labor de estudios y difusión documental ha sido el punto de partida para muchos investigadores actuales que poco a poco van disipando la nebulosa en que la historiografía tradicional venía sometiendo a la Historia colonial de nuestra matria enmarcándola más en el campo de las leyendas y en aspectos bucólicos que en la historial real. Además, en los últimos años el desarrollo de la investigación arqueológica ha ido aportando la suficiente información sobre la población pre-colonial del archipiélago como para ir desbancando a las crónicas o a los mitos como principales fuentes históricas para conocer este período.

En el plano espiritual los modernos estudios llevados a cabo por especialistas en diversos campos de la ciencia, van reafirmando cada vez más la supremacía de la Diosa Madre en el panteón de la Iglesia Guanche, a pesar de los bulos e infundíos difundidos por algunos apologistas del sistema dominante impuesto.
Sr. Báez, vamos a dar un ligero repaso al panteón de los primigenios awuaras (palmeros), pero antes permítanos una pequeña digresión en torno a la posible ascendencia de este singular pueblo. En Egipto existe en la actualidad una región denominada Hawara está situada cerca del oasis de El Fayum, hacia el sur, junto al canal Bahr Yussef que conecta el río Nilo con el lago del oasis.
La existencia de asentamientos y necrópolis datan de la más remota antigüedad; la ciudad, conocida desde las primeras dinastías, cobró gran importancia durante el Imperio Medio, siendo relevante hasta la época greco-romana.
[…] El lugar y aldea de Hawuara, se halla a unos 8 kilómetros Medinet el- Fayum, la actual capital de la región de el Fayum. Faiyum (en egipcio Sh.Rsyt o Lago Meridional, luego dividido en otro distrito llamado Mr-Wr o Gran Estanque) es una gran depresión fértil de 65 km de ancho y con el mencionado lago al norte, que está a 44 ms, por debajo del nivel del mar… Hawuara fue la necrópolis de Arsinoé, la ciudad que Ptolomeo II rebautizó con el nombre de su esposa, y que hasta entonces era conocida como Shedyt, la metrópoli principal de El-Fayum.”

[…] Tanto el topónimo como el gentilito awuara que estamos tratando nos induce a creer no sólo en un origen norteafricano amazigh de los primeros habitantes de la isla, aspecto este que ha sido ampliamente aceptado por el mundo científico, sino que además nos induce a presuponer unas ancestrales relaciones entre los primitivos awuaras y el antiguo Egipto.

Veamos el antiguo nombre de la isla de La Palma: Benahuare, el cual descomponemos en: Ben-awuara y que indudablemente antes de la castellanización del topónimo era Wen-Hawuara, teniendo en cuenta que Wen o Ben quiere decir perteneciente a…, hijo de… así se deduce que el topónimo original Benahuare quiere decir: “Los de Awuara” y a sus habitantes conocidos por el gentilicio awuaras o awuaritas. (Guayre Adarguma 2006)

Por su parte el profesor e  investigador  awuara (palmero) D. Miguel A. Martín en su extraordinario libro Abora recoge: “Benahoaritas, auaritas, awara”, que traduce como “Los Nobles”. Otros autores anotan: Huwara, hoara, hoare, hoara, haouara, hawwara, hawara o awara corresponde a las diferentes variantes del etnónimo de la misma comunidad norteafricana en diferentes momentos históricos En la actualidad, los arqueólogos emplean los etnónimos auaritas y benahoaritas indistintamente sin ponerse de acuerdo y sin explicar por qué lo usan.

La aportación del ex militar y aventurero francés Charles Foucauld nos parece bastante interesante al exponer el correspondiente etnónimo de la célebre tribu “huara”, repartida por el centro y oeste del Atlas, antaño habitantes del Fezzan libio. Según el autor, esta voz se vincula al vocablo Ahaggar (tuareg noble) que da nombre al famoso macizo central sahariano, puesto que la “u” y la “w” se presentan con frecuencia como doble “g”; de este modo, huara se transformó en agra, sinónimo de noble.

Algunos autores suponen que en la región de Awuara  esta situado el gran laberinto descrito por Herodoto.

 “La mayoría de los egiptólogos opinan que el laberinto[1] fue descubierto en 1843 por el famoso arqueólogo alemán Richard Lepsius (quien murió a la edad de 34 años). Se trataba del descubrimiento de Lepsius sobre la pirámide sepulcral, con ruinas circundantes del faraón Amenemhet III (1844-1797 a.e.a.), no lejos del oasis El Fayum. Lepsius escribió acerca de esto: la posición está dispuesta de tal modo que, tres grandes grupos de edificios de trescientos pies de ancho encierran un lugar rectangular de seiscientos pies de largo y quinientos pies de ancho. El cuarto lado, uno de los más pequeños, está bordeado por la pirámide que yace detrás; esta mide trescientos pies cuadrados, por lo tanto, no alcanza por completo el ala de los edificios”.

Después de estos someros apuntes relativos a la posible procedencia de los awuaras, vamos a ocuparnos de las Deidades de Benahuare, Abreu Galindo recoge: “Eran estos palmeros idólatras; y cada capitán tenía en su término adonde iban a adorar, cuya adoración era en esta forma: Juntaban mu­chas piedras en un montón en pirámide, tan alto cuanto se pudiese tener la piedra suelta; y en los días que tenían situados para semejan­tes devociones suyas, venían todos allí, alrededor de aquel montón de piedra, y allí bailaban y cantaban endechas, y luchaban y hacían los demás ejercicios de holguras que usaban; y éstas eran sus fiestas de devoción. Pero no dejaban de entender que en el  cielo había a quien se debía reverencia; y al que ellos entendían que estaba en el cielo, lo llamaban Abora. Pero el capitán o señor de Acero, que es La Caldera, no tenía estos montones de piedra, a causa que entre el nacimiento de las dos aguas que nacen en este término está un roque o peñasco muy delgado, y de altura de más de cien brazas, donde veneraban a Idafe, por cuya contemplación al presente se llama el roque de Idafe…  Tenían gran cuenta con los días, por las lunas, a quien tenían en gran veneración, y con el sol. (Abreu Galindo, 1977:270).

Observemos que este autor nos dice que: “Pero no dejaban de entender que en cielo había a quien se debía reverencia; y al que ellos entendían que estaba en el cielo, lo llamaban Abora.”. En esta reseña de Abreu hay tres aspectos relativos al culto de los primigenios palmeros que debemos subrayar, en primer lugar el autor no se refiere a la Divinidad como de género masculino. Abora generalmente traducido como “luz superior”, que habitaba en Tigot o Tigotán, el cielo. Por su parte el Doctor Ignacio Reyes nos dice: “La lectura más prudente aconseja ver en esta voz el adjetivo aburar (‘enorme, muy grande’), pero resulta imposible pasar por alto el sustantivo abora (‘sorgo de granos gruesos’), imagen perfecta de la semilla primordial que, en la antigua tradición norteafricana, engendraría todo lo creado.” (Ignacio Reyes García)

En todo caso ambas interpretaciones aluden a un ente femenino en contraposición al carácter masculino que el sistema ha venido aplicando a la Divinidad en la Isla Benahuare.
“…donde veneraban a Idafe, por cuya contemplación al presente se llama el roque de Idafe…”: Debemos entender que Idafe es una divinidad posiblemente paredro de Abora. Una de las representaciones más antiguas de La Diosa Madre en las diversas culturas de la Antigüedad, son las piedras sagradas, son la representación de la divinidad vinculada a cultos astrales. La fuerza fecunda de la tierra y de las hembras se personificaba en la Diosa Madre. La diosa Madre se asocia a la estrella, es reina del cielo y madre de los otros dioses que se derivan de ella.
La idea de templo, edificio dedicado al culto, no es algo familiar a los guanches, que sienten necesidad de encontrarse en armonía con el mundo. El calendario sagrado se basa en el ritmo de las estaciones y en el curso de los astros, y muy poco en la vida y voluntad de los humanos, a excepción de las ceremonias referentes a la entronización y funerales de Guanartemes, Tenancas y Menceyes. El guanche escoge templos naturales en relación con los elementos.
El Roque Idafe[2] es un betilo natural, los betilos o piedras sagradas, son las imágenes anicónicas que representaron a las divinidades antes de que los devotos las imaginaran como personas. El betilo puede adoptar forma esférica o de columna redonda o cuadrada. Se supone que los betilos son una herencia oriental, semita, llegada a África con los fenicios, pero nada nos desautoriza a pensar que los naturales no veneraran ya sus propios betilos, antes de que llegaran los fenicios. En el caso del Roque Idafe también tiene la función sagrada de Menhir, donde se perciben ciertas vibraciones de la naturaleza, de la tierra y del cielo, por ello, el menhir es piedra de religión. Está situado en un lugar donde la corriente telúrica ejerce en el hombre una acción espiritual; está situado en un lugar donde alienta el espíritu. Porque la madre tierra no es un soporte inerte. Por el contrario, está dotada de vida, es la matriz y el origen de la vida de las criaturas que sustenta, incluido el hombre.
Por su parte el filólogo Ignacio Reyes a quien con tanto interés citamos en esta paginas por sus importantes aportaciones lingüísticas, nos da su versión del vocablo Idafe: “Idafe, en La Palma, aunque el vocablo también se documenta como nombre de lugar (Idaf chonom) en la comarca de Anaga (Tenerife). Sin embargo, carece de significación toponímica como valor propio: «estâ vn roque, ô peñasco muy delgado, y de altura de mas de cien brasas donde veneraban â Ydafe, por cuya contemplación al presente se llama el roque de Ydafe» [Abreu (1590, III, 4) d. 1676: 79]. La relación de las deidades benignas con las rocas o peñascos, materialización de un principio vegetativo de la esencia celestial, menudea por toda la cultura amazighe y habrá ocasión de volver sobre este aspecto, pero el alcance semántico de id’af identifica, en primera instancia, sólo al ser que ‘sujeta’ o ‘guarda’.
Bien es verdad que este sentido obliga a tomar en consideración su posible distinción como axis mundi (o “eje del mundo”, algo así como un Atlas cósmico), pero las pruebas disponibles no parecen suficientes para sentar un criterio definitivo al respecto.” (Dr. Ignacio Reyes García)
Como en las otras Isla, para Benahuare los cronistas recogen la presencia de un espíritu maligno con forma de enorme perro lanudo al que llamaban Iruene, parece que este ser emparienta con los Tibicenas de Tenerife y Gran Canaria.
Otros centros cultuales guanches en Benahuare recogido por Abreu Galindo son las pirámides: “cada capitán tenía en su término adonde iban a adorar, cuya adoración era en esta forma: Juntaban mu­chas piedras en un montón en pirámide, tan alto cuanto se pudiese tener la piedra suelta…”
Las pirámides se encuentran presentes en el legado cultural de civilizaciones del pasado, tan importantes, como la gran civilización egipcia y en el legado cultural de muchas de las grandes civilizaciones que florecieron en el México pre-colonial. 

El investigador Federico Sánchez aporta una interesante hipótesis que podría ser una línea de trabajo en torno a los aspectos cultuales de nuestros ancestros: “En sentido religioso, surgió entre los pueblos veneradores de los  volcanes, una serie de deidades secundarias, relacionadas con los elementos, que ocasionalmente se manifestaban, durante las erupciones volcánicas.  Deidades dedicadas al fuego, humo, cenizas, etc, etc.    Deidades secundarias, jamás equiparadas a la presencia y al poderío de las propias deidades volcánicas naturales, que son los  propios volcanes o comparadas con las imponentes replicas o representaciones deidificadas de estos, como lo  son las pirámides, que fueron edificadas en los centros urbanos o en las zonas de dominio estratégico y cultural, de nuestros antiguos ancestros.” 
En Canarias las pirámides están presentes además de la Isla Benahuare en  Chinech,  localizadas Güïmar y en Icod, existen referencias de dos que estuvieron en Mequinez (Puerto de la Cruz) también hay referencias de dos que estuvieron en Las Isletas en Tamarant, estudios arqueoastromicos recientes confirman que además del uso cultual de las mismas, son estaciones astronómicas, concretamente, la pirámide mayor del conjunto de Chacona en Güimar  está orientadas al Solsticio de Verano. Además, a esto hay que añadir un hecho singular: dado el horizonte que se vislumbra desde el lugar, justo ese día el Sol se pone y a los pocos minutos reaparece, brevemente, entre un hueco de las montañas. A este fenómeno se conoce como doble puesta de Sol.
Las pirámides de  Palma se encuentran tienen características similares a las de Chacona en cuanto a orientación, forma y construcción, y que, junto al resto de las tinerfeñas, ofrecen muchos paralelismos con las continentales.
En la actualidad, según J. Cuenca (1991), en la isla de La Palma se tiene documentada la existencia de pirámides de piedra en El Paso, Mazo y Las Breñas y se sabe, según refiriera P. Hernández Benítez, que en El Calvario, en Grafía, existía una de estas pirámides hoy destruida, dato confirmado por R. Rodríguez Martín, afirmando que los grabados rupestres de esta estación formaban parte de dicha pirámide (M. Hernández Pérez, 1977).

El elemento más definitorio y más potente de una espiritualidad son los símbolos que la definen. Toda la ideología, toda la esencia de una religión, de una espiritualidad debe quedar reflejada en el símbolo o símbolos que la definen. Cuando nos adentramos profundamente dentro del mundo espiritual nos encontramos con estos elementos que representan de manera invariable tanto a la propia espiritualidad como a aquellos conceptos que representa dicha filosofía.
Un símbolo se define como la imagen o figura con que materialmente o de palabra se representa una idea, concepto o arte. Eso sí, todo símbolo necesita de una interpretación y sin ella, el símbolo pierde su significado.
Un símbolo es una representación de un concepto o idea que es perceptible por medio de al menos uno de los sentidos. (Gaueko Bele)
La espiral es uno de los símbolos más antiguos y se encuentra en todos los continentes, habiendo jugado un papel fundamental en el simbolismo desde su aparición en el arte megalítico.

Parece que en muchos lugares representa el ciclo “nacimiento-muerte-renacimiento” así como a la Sol, que sigue ese mismo ciclo, naciendo cada mañana, muriendo cada noche y renaciendo a la mañana siguiente.

Para numerosos pueblos del continente la espiral simboliza la dinámica de la vida, el movimiento de las almas en la Creación. La espiral como la clave de la creación y la existencia.
Relacionada con el círculo, constituye el símbolo antiguo de la Diosa, de la matriz, de la fertilidad, de la fuerza femenina, del cambio continuo, y de la evolución del universo.
En La Alta Nubia egipcia en los yacimientos de Nag Kolorodna existen unos yacimientos de  grabados rupestres ejecutados con la técnica de piqueteado que conforman circunferencias concéntricas y espiralifirmes signados como N.K. 76, estos grabados tienen una configuración casi igual a muchos de los localizados en Benahuare, los cuales al igual que los podmorfos y caballos con jinetes citados anteriormente, están científicamente datados en 3.800 años antes de la era occidental actual.

“Los awara, al igual que el resto de los pueblos antiguos, fueron grandes observadores de los movimientos de los elementos del universo. En su afán de coordinar las acciones terrestres con las celestes, dejaron constancia de sus observaciones astronómicas, de sus ideas cósmicas, la orientación de sus construcciones y su iconografía. La orientación se ha convertido en todo un ritual muy antiguo para experimentar la necesidad de situarse en un mundo organizado cósmicamente. Cuando algo se orienta, el espacio cobra sentido, el cielo y la tierra se encuentran y se unen. Se sale de la linealidad y se entra en la eternidad cíclica, aquella que se repite constantemente todos los años. Basarse en esas disposiciones nos ha dado claves a muchas respuestas.

¿Qué tiene de raro afirmar que los antiguos canarios adoraran la naturaleza, al Sol, la Luna, las estrellas, las montañas, las fuentes, los árboles, el viento… y que creían en un Ser Supremo? ¿Puede ser un grabado rupestre una imagen o modelo del cosmos? Una imagen dominante y generalizada como una espiral, un círculo, un meandro o las miles de combinaciones creadas por los awara nos conducen a descubrir su arquetipología, la que orienta el conocimiento hacia algo concretizado, en dirección al punto por donde sale o se pone el Sol en sus posiciones extremas (solsticios), intermedias (equinoccios), el cenit, referencias topográficas como Pico Bejenao, Pico La Nieve, Risco Liso, Montaña del Azufre y lo descubierto recientemente: la estrella Canopo.” (Miguel A. Martín González. En: Iruene nº 2)
La espiral es una formación natural frecuente en el reino vegetal, evoca la evolución de una fuerza, de un estado. Es continuidad, desarrollo, emancipación, rotación creacional; en una palabra la espiral es fertilidad con todo lo que connota. Es el inicio y el fin, nacimiento y finitud, transformación. 
Como si fuesen la firma de una inteligencia suprema estas formas están inscritas a todos los niveles del espacio y el tiempo. Las hallamos en las galaxias, en el sistema solar, en el código universal de la vida, en la religión y en el arte de todas las culturas humanas. Pero, ¿cuál es su significado más profundo?, ¿cuál es el sentido último del mensaje que nos transmiten y qué relación tienen con nuestra propia existencia como hijos de las mismas estrellas que iluminan nuestro destino?

La Tierra nació a partir del movimiento en espiral de una nube de gas y polvo cósmico. Desde entonces, las espirales forman parte de nuestro entorno cotidiano. Podemos contemplarlas en todas las escalas posibles, tanto en el espacio como en el tiempo. La propia naturaleza eligió dicha forma para su crecimiento y desarrollo.
La religión era-y es- muy importante para la vida de los awuaras   todos los días. Los símbolos de la religión se encontraban – y encuentran- en todas partes: los árboles, aves, los montes en donde las divinidades vivían. Mención especial eran las aguas. Las estructuras para el culto incluían: piedras, lajas, piedras decoradas, piedras libres de pie (menhir), círculos de piedra, árboles, montes, fuentes manantiales y riachuelos.
Sr. Báez, vamos a dar un breve recorrido por los yacimientos de grabados rupestres en Benahuare donde están representadas las formas circulares y espiralifomes, muchas de las cuales conforman auténticos laberintos, generalmente asociado a otros tipos de inscripciones-podomorfos, lineales y reticulados, naviformes, de ocho radios (estrella de ocho puntas)-, etc. Esperamos que esta sencilla exposición de los mismos no le canse en exceso, teniendo en cuenta su expresado  amor por la arqueología guanche.

Yacimientos: Tajodeque (El Paso); El Cercado (Garafía) este panel representa un pisiforme y un barco de posible adscripción fenicia en su interior (recordemos los pisciformes son símbolos de la Diosa Tanit.); Caboco de La Zarza (Garafia); Lomo de La Fajana (El Paso); El Cementerios también el El Paso; Barranco de Tagonate (Tijarafe); Roque de Los Guerra (Mazo); Lomo Grande (El Paso); Caboco de Belmaco (Mazo); Don Pedro (Garafia); Caboco de La Zarza en Garafia; La Zarcita y Cabecera de Barranco de Izcagua ambos en Garafia; Barranco de Los Guanches (El Paso); Degollada de La Palmita (Barlovento); El Jurado; El Calvario; Caboco de Buracas; Lomo de Las Lajitas; Caldera de Agua; estos últimos también en Garafia. Pared de Roberto (El Paso), entre otros muchos. Además de estos yacimientos, existe un buen número de lugares cultuales con cazoletas y canalillos, donde se hacían las consabidas ofrendas a la Divinidad.

Otro de los aspectos cultuales que debemos tener en cuenta es el de la veneración a los Árboles Sagrados (dendrolatría para el orbe católico)[3], que igual que en las demás islas es practicada por los awuaras.

Los primigenios y actuales canarios tenemos una enorme preocupación y respeto por la vegetación. Consideramos los bosques sustentadores de vida. La veneración a los árboles estaba muy extendida. Los árboles sagrados como queda dicho son el Acebiño, el Drago y el Pino y otros. Pero el Pino es  el más importante.  El Pino se consagraba a la Diosa Madre como Deidad creadora femenina,
El Pino Santo de El Paso, situado a los pies de la subida del Reventón de la Caldera de Taburiente. Considerado el ejemplar más alto de Canarias y catalogado botánicamente como uno de los mejores del archipiélago, como tantos otros de las islas fue sincretizado por la iglesia católica y puesto bajo la advocación de una virgen. Como otros árboles santos, el clero católico tejió alrededor del mismo una de las leyendas “piadosas” urdida por los frailes a las que tan aficionados eran con objeto de derivar la veneración mostrada por los awuaras por el pino hacia una imagen de la virgen colocada dentro de un hueco hecho en el tronco del árbol.
Los awuaras continúan prestando veneración al centenario Pino Santo aunque bajo el paraguas de Virgen del Pino, y deposita presentes y exvotos en prueba de su veneración.
 Este gigante del reino vegetal fue testigo de la llegada de los invasores esclavista europeos en 1493, y de las incalificables tropelías cometidas por estos con el primigenio pueblo palmero.
Laurel de Benahuare (La Palma)
 
El historiador canario D. Tomás Marín de Cubas recoge dos hechos acaecidos en la isla Benahuare relacionado con la aparición en el interior de dos troncos de árboles de unas formas cruciformes, naturalmente tanto los informantes como el propio Marín interpretaron el hallazgo desde la perspectiva etnocentrista y fanático-cristiana totalmente dominante en la época. Por otra parte, el ojo siempre abierto y vigilante de la “santa inquisición española” en Canarias no dormía, además, esta benéfica institución católica era la única que no amenazaba a los creyentes con los tormentos infinitos del infierno católico, sino que los hacía sufrir en vivo y en directo a los crédulos fieles que osasen apartarse un ápice de los dogmas predicados y sostenidos por la santa madre iglesia católica apostólica y romana, no dando precisamente muchas opciones para la especulación científica.
 
Así que para aquella época era mucho más saludable narrar los acontecimientos conforme a las normas establecidas que tratar de indagar los mismos empleando la razón, veamos la descripción que de estos hechos nos ofrece el bueno de D. Tomás:
 
“En la ysla de La Palma en el pueblo de San Pedro de la Breña lugar de cien personas, distante una legua de la ciudad, de la Veracruz se halló en el barranco de Aguacencio frontero de una grande cueba un laurel, que cortado por el pie dividieron sus ramas en pedazos para el fuego, i havía quedado un rolo de el tronco, que un día festibo de aquel lugar que fue San Pedro, onde ocurió gran parte de la ysla, no pudo su dueño partirlo con un hacha, i viendo que era en vano el hachearlo, procuró, dividirlo en dos mitades y viose en ambas partes señaladas dos cruces a modo de manchas pardas de cada parte las vía con tanta perfección como si a mano se hubiessen pintado, vinieron a el barranco, las personas que estaban en la yglesia i otras de aquellos contornos, causando a todos mucha devoción, la novedad, es cada cruz de media vara de largo, con peana ancha triangular en los remates de brazos y caveza (perfeccionados por estremo como de mano de artífice) tiene remate circular, i en el de la caveza, en la una cruz que es un poco maior que la otra, se ven quatro letras que casi divizan serlo hebreas que inician el rótulo de la Sancta Cruz de el redemptor de el mundo, en el medio se divisa una caveza i corona de rei señalados brazos i pies quanto los clavos pudieron sujetarlos; Otras cruces se limpiaron en el madero en forma de tablas, i  se guardan en dos relicarios; de las astillas que salían en cada parte se formaba otra cruz, a modo de flor con quatro ojas puntiagudas, hubo algunos discursos sobre si es la causa de haver allí havido christianos, i por la antigüedad de los tiempos no sávesse i aora querer el Señor a cuio cargo está el ocultarlo o revelarlo, dar estas muestras: otros decían que aquello casualmente tener aquel árbol ciertas manchas de perfectas cruces, pudo succeder naturalmente criados: mas estándose en estas conjecturas pocos años después y no ha muchos que succedió todo: cortando otro árbol, en la misma ysla en la ciuda de la Vera cruz, o Sancta Cruz, que por esto quieren algunos vecinos que se llame assí, se halló otra cruz mui perfecta, dividida de las partes adiuntas, onde estaba unida que pudo con facilidad desacirse i se guardó por gran reliquia i ynvió a Spaña, era de naranjo: este no pudo ser plantado sino después de la conquista porque en ninguna de estas yslas hubo árbol frutal excepto higueras en Canaria i en Tenerife se dice que hubo de otras que daban los higos mui pequeños i pardos por fuera.” /
En las páginas siguientes vamos a tratar de explicar estos supuestos “milagros”  a los que tan aficionados es el clero católico. En cuanto al segundo tronco que D. Tomás presume que se trata de un naranjo es más que posible que en realidad se tratara de  Naranjo salvaje de pajarito (Ilex perado lopez-Illoi) o Acebiño, árbol de unos 10 metros de altura de troncos derechos y muy ramificados con ramas horizontales o ascendentes y hojas grandes que se diferencia del naranjo salvaje "común" por el mayor pedúnculo de sus frutos así como la ausencia total de espinas en sus hojas. Árbol endémico de Canarias, muy venerado por los antiguos canarios y usado por los kankus y maguadas en los ritos y ceremonias.
Es sobradamente conocida la veneración dispensada por nuestros ancestros a la naturaleza y especialmente por determinados árboles, entre los que destacan los pinos, dragos, acebiños y palmeras. Muchos de estos árboles constituían por sí mismo santuarios los cuales fueron inmediatamente sincretizados por el judeo-cristianismo (Pino de Teror, Pino de La Victoria, Pino de El Paso etc.), cuando la presión popular en algunos casos pudo evitar que los mismos fueran víctimas del hacha de los colonos.
Está sobradamente documentada la costumbre de nuestros ancestros tanto insulares como continentales de colocar determinadas imágenes o símbolos sacros en los huecos de los troncos de los árboles sagrados, por tanto, no es de extrañar que estas estatuillas o placas confeccionadas posiblemente en barro cocido o madera se fuesen integrando en el tronco del árbol conforme este se iba desarrollando, quedando totalmente integradas en el tronco.
Naturalmente, al partir el tronco más o menos por la mitad queda al descubierto el molde formado por el objeto original. En el caso del laurel de Benahuare pienso que la forma rescatada se asemeja mucho más a una figura estilizada de la Diosa Tanit, denominada por algunos autores poco informados como de “Botella” o “Cruz con peana”. En todo caso vamos a repasar un poco estos conceptos relacionados con la primigenia cultura espiritual canaria y con el ámbito cultural y espiritual de nuestro entorno y también con  Europa.
Se ignora por completo, que la cruz no es un símbolo de patrimonio del cristianismo. Es mas, los cristianos de los primeros cuatro siglos no usaron cruces, ni siquiera como emblemas representativos del cristianismo.
En las excavaciones arqueológicas desarrolladas en África, Asia, América y Europa, se han encontrado numerosos restos de cruces, algunas de las cuales datan de más de siete mil años de antigüedad. De hecho, la cruz,  ha sido un símbolo religioso desde su origen hasta nuestros días.
Estimado Sr. Báez, esperamos y deseamos que estudiando determinados aspectos de las religiones con objetividad razonada, alejada de visiones bucólicas o ingenuas podamos ayudar a que este pueblo no continúe comulgando con piedras de molino.



[1] En Febrero de este año 2011 se realizo una expedición en Hawara, Egipto para escanear con un geo-radar la zona donde supuestamente se encuentra el Laberinto. Este es el mayor descubrimiento arqueológico de la historia. La UNESCO ya lo declaró “herencia de la humanidad”. Lo que hay adentro del Laberinto puede cambiar la historia de la humanidad para siempre. Muchas de nuestras creencias van a hacerse añicos.

[2] J. Álvarez Delgado, en “Revista de Historia”, VIII (1942), pág. 130, considera Idafe como una composición ida-fe ”agrado pico”.  Haouarythes, es la forma recogida por Buenaventura Bonnet para esta isla. “Venahoare» [Abreu (ca. 1590, III, 1) 1787: 62v]. “Questa Isola anco dagli antichi Palmesi si chiamò Benahorare cioè patria» [Torriani (1590, LXVI: 90) 1940: 196]. ”Benajoare» [Marín 1694, II, 15: 79v]. ”Benahoare» [Glas 1764: 137; Viera 1772, I: 196]. ”Benehoare» [Glas 1764: 177]. Manuel Suárez Rosales (comunicación personal) propone: Tahawwara (=La  Palma) como topónimo y Ahawwar (pl. Ihawwaren) –Tahawwart (pl. Tihawwarin), como gentilicio.


[3] El culto a los árboles o dendrolatría es un aspecto muy común en diferentes culturas. Se los puede considerar árboles de la vida o árboles sostenedores del mundo. También en lo referido a la pareja de humanos encargados de poblar el planeta existen ejemplos en otras religiones.


domingo, 27 de enero de 2013

MENCEYES GUANCHES







Adjona


b) El rey de Abona.

Cuando en el 1506 Jorge Grimón hizo unas informaciones ante la justicia de la isla para probar sus méritos y servicios, testigo tan cualificado como el conquistador Hernando de Trujillo, «El Teniente Viejo», declaró que «vio que el señor Adelantado envió al dicho Jorge Grimón con nueve espingarderos a las partes de Abona e luego se rindieron los isleños de aquella bandas. Esta intervención se debió producir cuando tenía lugar una de las operaciones de limpieza realizadas inmediatamente después de finalizar la lucha con los de Taoro y sus aliados. Algunos autores han supuesto, y cabe en lo posible, que se hizo precisa porque guanches de los bandos de guerra, pretendiendo escapar, se habían refugiado en el de Abona, pero la verdad es que no estamos completamente seguros: «e luego se rindieron los isleños de aquella banda», acabamos de ver que dija Hernando de Trujillo.

Por otra parte, está documentado por diversas provisiones regias de marzo de 1498, que Lugo había apresado indebidamente antes de tal fecha a guanches de los bandos de Adexe, Abona y Güímar y debemos preguntarnos cuál fuera la reacción de sus tres reyes ante estos hechos incalificables. ¿Defendería el de Abona a los suyos y esta actitud le costó el no poder volver a su tierra?

Lo único cierto es que había muerto antes del 27 de mayo de 1507 y que tenemos noticias de una hermana suya y de cuatro de sus hijos.

Las incógnitas sobre el mencey de este bando son aún mayores.

No hay noticia documental suya, ni de ninguno de sus familiares, después de la conquista. Historiador tan veraz como fray Alonso de Espinosa que, como ningún otro de los primeros cronistas, pudo conocer lo que ocurriera en este bando, al que pertenecía la playa en que se encontró y veneró la imagen de la Candelaria, en cuyo convento residió y que conoció a nietos de los que habían sido testigos de la conquista, castellanos y guanches, en el capítulo tercero del libro  de su obra afirma que, después de la derrota de Acentejo, Alonso de Lugo, «a sus aliados y amigos del reino de Guímar, con engaño y doblez ... y convidándoles ... para que entrasen en sus naves una ves a bodo fueron conducidos a la Gomera y de allí llevados a España donde fueron vendidos como esclavos.

Comentando estas palabras del dominico, el profesor Alejandro Cioranescu advierte que «el cautivar a los guanches enviados de Güímar es cosa que sin duda no desentona de cuanto sabemos de Lugo; pero es difícil admitirlo para este momento preciso, en que, desbaratado en Acentejo, Lugo no tenía interés en hacerse con nuevos enemigos», y Rumeu de Armas estima que «el hecho que aquí se registra y condena es sustancialmente cierto, aunque hay que retrotraerlo en un par de años y reducirlo en dimensiones». Se produjo, seguramente, al finalizar la conquista

Las opiniones de ambos historiadores no ofrecen dudas, pero hay que añadir que el P. Espinosa, al final del capítulo octavo del mismo libro 114: de su Historia, añade que, cuando el segundo desembarco de Lugo, dos del reino de Guímar, escarmentados de lo que con ellos avían los españoles usado la jornada pasada, se mostraron esta vez neutrales, estando a la mira en un monte, hasta ver por quien quedaba el campo. Y viendo que los de Tegueste, Tacoronte y Taoro avían llevado lo peor, e ivan en huída, se juntaron con los españoles, sirviéndoles con lo que en la tierra avía, con mucha voluntad y fidelidad».

Ahora bien, aunque el motivo no fuera el que supuso Espinosa, cabe en lo posible que, ante la primera derrota de los castellanos, crecido el prestigio de Benitomo, todos o parte de los guanches de Güíma r adoptasen una actitud espectante.

Aun en el supuesto de que este hecho no se hubiera producido, lo que sí está fuera de toda duda, hemos de reiterarlo, es que cuando Lugo no necesitó de los bandos de las paces no tuvo escrúpulos en tomar a cuantos guanches pudo de los mismos, para lucrarse de su venta como esclavos. El rey de Güímar pudo reaccionar contra tal abuso y hubo de seguir camino análogo al de h a g a, pero ni Espinosa, ni los documentos que conocemos nos dan indicio alguno.

Tenemos noticias de dos guanches principales de este bando. Uno de ellos, Miguel de Güímar, casado con doña Isabel, hija del rey de Abona, con seguridad antes de la conquista, que no debió ser esclavizado y consiguió del Adelantado importantes repartimientos de tierra en Candelaria: el 19 de noviembre de 1512, un cahiz de tierra,
con una cueva y el 7 de enero de 1514 dos cahices más, que «eran canpo de los guanches».

El otro, Andrés de Güímar[1], que cautivado fue esclavo del regidor Fernando de Llerena, con cuyo apellido fue también conocido. Ahorrado, parece ser que Alonso de Lugo volvió a esclavizarlo, por lo que, al tomar Lope de Sosa la residencia al Adelantado, Andrés se querelló en su contra y Lugo fue condenado al pago de 50.000 maravedíe n que se había tasado «el rescate e premio e todo lo demás que diz que perdiste en ganar». Don Alonso apeló de la sentencia y una Cédula de emplazamiento a Andrés de Güímar, de 9 de diciembre de 1508, para que se personase en la apelación nos permite conocer el resultado de la sentencia. Como es sabido, este indígena se casó con una hija del rey de Adexe, siguió manteniendo buenas relaciones con su antiguo dueño, Fernando de Llerena, pero continuaría defendiéndose del Adelantado y defendiendo a los de su raza y, para evitar las represalias de Lugo, hubo de solicitar y obtuvo
una carta de seguro en el 1515.

Buenaventura Bonnet y Reverón


[1] Miguel de Güímar tuvo un hijo de su matrimonio, Pedro Miguel, que se casó y veló en la Concepción de La Laguna, por el 1514, con María Hernández, seguramente tambien indígena, la que, viuda, otorgó testamento en Candelaria, ante Sancho de Ürtarte, el 8 de marzo de 1574, en el que declara cuándo y dónde se había casado, los bienes que su marido había heredada de su padre, funda capellanía y ordena que se haga una pila de agua bendita para la iglesia de San Blas, «conforme» a la de Nuestra Señora de Candelaria. Había tenido cuatro hijos, dos de ellos habían muerto cuando testó, Juan Miguel y Agueda Perez, la que había dejado cuatro hijas de su matrimonio con Pedro González; Diego que falleció en 1576, dejó hijos de su matrimonio con Luisa González, «natural», y el cuarto llamado Miguel Hernández, que en el 1576 y ante el mismo escribano, en unión de su mujer Isabel González, doto a su hija Francisca Pérez, que iba a casarse con Diego Rodríguez (AM. de La Laguna, reg. de Urtarte, folios 160, 339 v., 691 y 737). Núm 25 (1979) 181

OBSERVACIONES A UNA SERIE DE ARTÍCULOS DE DON FERNANDO BAÉZ EN TORNO A LA RELIGIÓN DEL PUEBLO GUANCHE.











 

Capitulo VIII

Nadie puede hacer que nos sintamos inferiores, si no es con nuestro propio consentimiento... Conocer el camino, es distinto de caminarlo, entonces, dejamos de ser teoría... Iluminado es quien toma conciencia de la oscuridad, para superarla..., es quien aprende que "dondequiera que nos planten hemos de saber florecer..., es quien discierne que el camino está iluminado, que las herramientas para el viaje han sido entregadas, y que ahora es tiempo de caminar..." (Anónimo)




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Chaurero n Eguerew


3- 6. PRECISIONES SOBRE LA RELIGIÓN DE LOS GUANCHES

Dilecto don Fernando, en este bloque de observaciones a su articulo “Precisiones sobre la religión de los guanches”, vamos a continuar tratando en torno a la Divinidad suprema del antiguo pueblo canario, tema que está profusamente tratado en la historiografía canaria pero que usted por lo visto ignora o prefiere ignorar a pesar de su condición de Licenciado en Historia de la iglesia católica.

Vamos a continuar tratando sobre las referencias escritas y arqueológicas de la presencia de la Diosa Madre en el Archipiélago Canario, en esta ocasión en su aspecto como Diosa Tanit. En las páginas anteriores hemos dado un somero repaso en torno a la Divinidad en las Islas de Lanzarote, Fuerteventura, Hierro y Gomera, en las líneas que siguen nos ocuparemos de Gran Canaria, La Palma y Tenerife.

De una expedición del año 1341 nos han llegado algunos detalles algo más precisos: dos naves, fletadas por el rey de Portugal y con tripulación florentina, genovesa y española, alcanzaron las islas en el mes de julio del citado año bajo el mando del genovés Niccoloso da Recco y del florentino Angiolino del Teggihia de Corbizzi; Permanecieron en las islas durante cinco meses y, a su regreso a Lisboa, contaron tantas cosas interesantes que nada menos que el propio Boccaccio tomó la pluma para escribir un retrato de los guanches, basándose en los datos que, por carta, le había proporcionado da Recco.

Según nos dice Boccaccio, en Gran Canaria tenían reyes y sacerdotes y adoraban a una Diosa.
Angiolino, en su célebre viaje, nos refiere que había encontrado sobre la costa norte de Gran Canaria una capilla o templo, en el cual no había pintura alguna ni ningún otro ornamento, sino una estatua esculpida en piedra representando un hombre con una bola en la mano. Este “ídolo” se hallaba desnudo, excepto un delantal de hojas de palma que le cubría por delante. Estatua que robaron y llevaron a Lisboa. Después de reventar la puerta del templo con una piedra se apoderaron de la estatua y se la llevaron a Lisboa, siendo este execrable acto la primera profanación documentada de un templo de la religión guanche por unos católicos.
También el cronista español Andrés Bernáldes, el “Cura de los Palacios” uno de los historiadores mejor documentado de su época, en su Crónica de los Reyes Católicos nos dice que en Gran Canaria había una casa de oración llamada Toriña,[1] y que allí “tenían una imagen de palo tan luenga como media lanza, entallada, con todos sus nervios de mujer desnuda, con sus miembros fuera, y delante de ella una cabra de un madero entallada, con sus figuras de hembra, que quería concebir, y tras ella un cabrón entallado de otro madero, puesto como que quería subir a engendrar sobre la cabra.”
Recientes estudios en torno al hecho religioso del pueblo canario pre-colonial nos acerca a un mejor conocimiento de la presencia de la Diosa Tanit, uno de estos estudios ha sido realizado por la Doctora  María del Carmen del Arco, del cual reproducimos algunos párrafos:

“El Archipiélago (Canario) fue poblado a lo largo del primer milenio antes de Cristo en un largo proceso de imposible definición en la actualidad. Podemos afirmar, y la arqueología nos lo va mostrando poco a poco, que hubo sobre todo dos culturas mediterráneas que dejaron huellas en las islas, la púnica y la romana, bien directamente bien a través de poblaciones paleobereberes transportadas al Archipiélago. A estas dos influencias habría de suceder un largo periodo de aislamiento hasta la conquista castellana  (s. XV d.C.), durante el cual la cultura se desarrolla en un medio cerrado como es la isla en un largo y diferenciador proceso de adaptación.

Realizar un estudio exhaustivo sobre la presencia de Baal Hammón y Tanit en las islas Canarias no es posible por ahora, por las siguientes razones:

1º) Porque en las islas sólo conocemos algunas de sus manifestaciones y tenemos grandes lagunas a la hora de explicar el sistema religioso canario, que debió haber ido cambiando para servir a la sociedad para articularse en el nuevo territorio.

2º) Inexistencia (por ahora) de materiales púnicos originales, por lo que nuestras apreciaciones se realizan sobre representaciones secundarias de la diosa Tanit realizadas en el Archipiélago.[2]

Es conocido que el modelo de Cartago (Fantar, 1990) de sacrificios infantiles (tofet) y, por consiguiente, el culto a Tanit y Baal-Hammón, se repite a lo largo del Mediterráneo occidental, tanto en el Norte de África como en las islas adyacentes. Este ritual funerario lo hemos encontrado igualmente en desarrollado en el yacimiento de El Portichuelo (Telde. Gran Canaria) y claros vestigios en otras islas (Fuerteventura y Tenerife), (cuenca et al. 1996: González et al. 1999), donde aún es recogido por las fuentes históricas cercanas a la conquista lo que nos habla de su amplio arraigo y perduración.

3º) La ausencia mayoritaria de representaciones con datación absoluta o relativa, impide establecer evolución de las representaciones como reflejo del proceso adaptativo del sistema religioso canario.

A pesar de las dificultades antedichas, existe un largo repertorio de grabados y estatuaria de la diosa Tanit y de su paredro que comprende a todo el Archipiélago.

 Dichas representaciones vienen a ratificar la conexión entre los mundos religiosos canario, fenopúnico y paleobereber, a través de una de sus manifestaciones más genuinas.” (Mª. del C. del Arco Aguilar, 2000:44)

Es interesante un  grabado rupestre localizado en un yacimiento del macizo de Balos en el barranco del mismo nombre en la isla de Gran Canaria, en él, creemos ver la figura de un sacerdote con los brazos elevados sosteniendo otra figura de menor tamaño en la que también creemos ver la de un niño. Lo tenue del grabado no permite apreciar en detalle a la figura, no obstante, se puede apreciar que la figura va vestida con una amplia túnica o tamarco tal como solían vestir los sacerdotes de Baal Hammón y de Tanit.

Sobre el origen y cronología de este yacimiento, el investigador A. Beltrán opina: “Queda pues sentado que todas las cuestiones relativas al origen, cronología y relaciones de los grabados y del resto de las islas son de imposible solución, al menos con certidumbre, en el momento presente, y solamente cuando se aclare el problema de la procedencia de los aborígenes canarios y de la época de su arribada a cada una de las islas y las fases de desarrollo y caracteres de su cultura material, se podrá avanzar, con seguridad, en el tema; lo dicho no excluye que se puedan adelantar hipótesis de trabajo con un fondo de verosimilitud e incluso de algunas precisiones concretas”.

Así, el doctor Beltrán concluye: “El macizo de los Balos fue un santuario o lugar sagrado, en uno de los puntos estratégicos de Gran Canaria, su posición privilegiada respecto de las entradas en la isla lo hace muy accesible, pero no obliga a suponer que quienes llegaron a grabar allí lo hiciesen circunstancialmente, sino que debe pensarse en habitantes de la isla que han dejado allí sus huellas picadas sobre la roca a lo largo de unos cuatro mil años.” (En: Julio Cuenca Sanabria, 1982:13)

Como dato científico curioso veamos estos dos grabados rupestres que representan a jinetes y caballos, el de la izquierda está localizado en un yacimiento en el Lomo de Los Letreros en el Barranco de Balos, Agüimes, Gran Canaria, el segundo corresponde a un yacimiento de grabados rupestres localizado en Khor Madik, Alta Nubia egipcia, signado como K.M. 15. Y datado en el 3800 antes de la era occidental actual, es decir, mil ochocientos años antes de la era cristiana. Esta claro que si bien los canarii no disponían de caballos en los momentos de la invasión europea, si que conservaban memoria de los mismos.

Como hemos visto son múltiples los símbolos representativos de la Diosa Tanit en su época más arcaica existentes en los yacimientos de grabados rupestres de todas las Islas del archipiélago, estos símbolos son: Triangulo; “Botella”; Mano; Pez; Soliforme; Tanit Alada; “Cruz con peana; Escalera; Palmera y Palmas; Rombo; Cuadrado y Rectángulo.

el más recurrente de ellos es el triangulo y el denominado por algunos estudiosos como “cruz con peana” y “Botella” que realmente son una esquematización de la estatuilla conocida como “Ídolo de Tara”, como son los localizados en Morro del Cuervo, en Agüimes, y Cueva de Cubas en Telde ambos en Gran Canaria.

Por otra parte, conviene señalar que más del noventa por ciento de la estatuaria religiosa guanche halladas y estudiadas son femeninas, el resto son zoomorfas, algunas consideradas ambiguas y muy escasas las de asignación masculina.

Le suponemos suficientemente informado sobre los almogarenes y espacios cultuales guanches  en Gran Canaria, por ello vamos dar un sucinto repaso a algunos lugares donde están presentes determinados símbolos o  representaciones de la Diosa Tanit.

Uno de los santuarios más emblemático del los canarii pre-coloniales fue el Pino Santo de Teror y cuyo conocimiento como tal santuario guanche no ha sido debidamente divulgado, quedando oculto bajo la veneración de la Virgen del Pino en Teror.

Para los guanches sociedad integrada en la naturaleza tres árboles tenían la condición de sagrados, El Aceviño, El Drago y El Pino, este último tan demonizado y  despreciado por alguno que dice amar lo que amamos los guanches.
Para el antiguo y actual pueblo canario el árbol más sagrado es el pino, muchos de los cuales eran templos naturales tan arraigados en nuestros  sentimientos que la religión invasora se vio obligada a sincretizar o “santificar” aquellos que el pueblo -aunque dominado-, no le permitió a los invasores que los convirtieran en victimas de sus hachas.
Así pudieron trasmitirnos la memoria de algunos Pinos Sagrados, verdaderos templos de la Divinidad, entre ellos el Pino de Teror, en Tamaránt, El Pino de La Victoria –primera ermita católica de esta localidad-, o el Pino del Cristo en Arafo, donde los Kankus (Sacerdotes guanches) acudían cada mañana a dar la bienvenida a la Diosa Magek, ambos en Chinech.
Otro ejemplar de Pino Santo es el de la Virgen de El Pino al que naturalmente dotaron de una ermita, situado en el término municipal de El Paso, en la isla Benahuare, la que aún se cobija bajo la sombra del inmenso pino canariensis, considerado el ejemplar más alto de Canarias y catalogado  botánicamente como uno de los mejores del archipiélago.
  
La fábula de la “aparición” de la virgen

Antes de continuar estas líneas queremos dejar bien patente que no está en nuestro animo el ofender o menospreciar la devoción de nuestros conmatriotas veneradores de la para ellos Sagrada Imagen de la Virgen del Pino ni de ninguna otra, al contrario, cuentan con nuestro más profundo respeto y compresión  aunque esta devoción se manifieste actualmente de manera ignorantada gracias a los esfuerzos obnubiladores realizados por el sistema dominante. Solo nos limitamos a narrar los hechos tal cual están recogidos en la historiografía.
En todo caso, en estas prácticas devocionales en lo más profundo de los sentimientos de todo canario, subyace  el ancestral amor y adoración que profesamos a Nuestra Diosa-Madre Universal.
Según las “piadosas” e ingenuas leyendas generalmente rodeadas de estudiadas nebulosas con que el clero católico siempre ha tratado de explicar al pueblo las supuestas “apariciones” marianas, hay algunas relativas a la de la Virgen del Pino que aunque similares a otras muchas que circulan en el ámbito mariano no sólo en el Archipiélago Canario, también en América donde desarrollaron su labor catequista dominicos y franciscanos, reproducimos algunas de ellas para un mejor entendimiento del proceso catequizador.
“Según la tradición popular, la imagen de la Virgen María apareció, de forma sobrenatural, en lo alto de un pino. Fernando Hernández Zumbado, en su novena a Ntra. Sra. del Pino (1782), explica el relato: “Nuestros padres nos han dicho que dirigidos por un resplandor maravilloso, la encontraron en la eminencia de un pino, rodeada de tres hermosos dragos, de cuyas ramas se formaba una especie de nicho; que una lápida muy tersa le servía de peana y que del tronco de aquel árbol nacía una fuente perenne de aguas medicinales”. La extraña lápida que sirvió de pedestal, con huellas podomorfas grabadas en la piedra, sólo fue vista por los pocos que subieron al alto pino, desapareció al caer el árbol.
El acontecimiento, según la tradición, tuvo lugar el 8 de septiembre de 1481, siendo venerada la imagen, además de por unos pastores, por el obispo fray Juan de Frías, prelado de la entonces diócesis rubicense. El episodio, de acuerdo con el relato tradicional, ocurría en pleno fragor de la conquista de Gran Canaria (1478-1483).
No deja de ser sintomático que un acontecimiento, considerado en la época tan extraordinario, escapara a los cronistas contemporáneos, que no tratan la aparición de la Virgen del Pino. Caso contrario, la Virgen de Candelaria, en Tenerife, que fue protagonista de obras monográficas. Habrá que esperar al siglo XVII para que se ofrezcan las primeras versiones literarias sobre el hecho, que queda perfilado en relatos más o menos similares al de Francisco López de Ulloa (1646). Entre otros autores del Seiscientos que también tratan el tema, aunque más escuetamente, destaca el obispo Cámara y Murga, Núñez de la Peña, fray José de Sosa, Marín y Cubas, etc. Todos coinciden en señalar el carácter milagroso de la imagen y su peculiar aparición en un pino.” (Juan Sebastián López García, 1989)
“En el siglo XVIII, el franciscano fray Diego Henríquez escribe un manuscrito terorense en el que detalla brevemente el milagro de Nuestra Señora de la Virgen del Pino. En este documento, el religioso cuenta cómo el Capitán General Pedro de Vera, tras la conquista de las Islas, anda por los campos de Gran Canaria repartiendo tierras, aguas y cobijos a los conquistadores y soldados. En su recorrido, guiado por algunos habitantes de la zona, llega al término de Teror[3] y allí le cuentan de la existencia de un gran árbol que contenía una rara maravilla. En las ramas de aquel curioso árbol se vislumbraba una estrella muy resplandeciente que nadie había podido alcanzar.
Cuando el Capitán General se acercó a aquella maravilla de la Naturaleza, que resultaba ser un pino de gran porte, vio en medio de sus gruesas ramas una imagen perfecta y bien tallada de una Virgen, con su hijo en brazos. Los conquistadores no daban crédito a lo que veían sus ojos y veneraron a la imagen que allí se erguía, en pie, sobre una piedra llana a modo de laja. 
A su regreso, los conquistadores transmitieron su descubrimiento al Obispo Juan de Frías, que partió hacia el lugar en donde se localizaba este hallazgo milagroso. Al llegar y levantar los ojos hacia el pino, el Obispo vio resplandecer a la Virgen tallada en el tronco del árbol. Dicen los manuscritos que el Obispo se arrodilló ante ella y la adoró con devoción dando gracias al Señor.” (La realidad es que el obispo encargó a un mozo portugués subir al árbol y colocar en el santuario una imagen católica).
Se hace cuando menos difícil el creer que 1481 en plena campaña bélica donde los canarii mantenían una continua guerra de guerrilla contra los invasores estos se atreviesen a internarse en las inmediaciones de  la selva de Doramas y, mucho menos el escarmentado por las armas guanches obispo Juan de Frías, verdadero capitán de la invasión y conquista, quien vestía por casulla una armadura, por mitra un morrión, por cruz una espada y como báculo una adarga, el cual cortó más cabezas de canarii que los mercenarios laicos.
No es  gratuito el hecho de que muchas imágenes sagradas para el cristianismo aparecieran de forma milagrosa en las tierras invadidas y conquistadas por los cristianos, ya que ello formaba parte de todo un sistema de pensamiento en el que la conquista de una nación era seguida de forma inmediata por la instauración de la religión catolica. 

La versión verdadera del Pino Santo de Teror

Veamos otro aspecto del Pino y Santuario  Guanche Sagrado de Teror visto por una mente científica como es la del Dr. José Barrios:
[…] A continuación sometimos este corpus a un análisis comparativo con las tradiciones descritas en (Servier, 1985). Como resultado de este proceso llegamos, entre otras, a las siguientes conclusiones, que pasamos a exponer muy sucintamente:
-El santuario estaba compuesto por los siguientes elementos:

Un pino canario con tres dragos gemelos plantados en su copa a unos 30 metros de altura. Los dragos encerraban entre sus raíces una piedra con un grabado formado por la silueta de dos pies. Completaba el santuario una fuente que manaba al pie del Pino, considerada medicinal por los antiguos canarios y seca poco después de la conquista.

-Las tradiciones del Pino de Teror tienen su origen en la cultura de los anti­guos canarios.

-En el Pino de Teror tenían éstos simbolizada la tumba de un antepasado pro­tector, cuyo  nombre —no conocemos otro— sería precisamente Aterure.

La prueba definitiva de esta hipótesis construida sobre paralelos antropológicos actuales con el vecino continente, la constituye un testimonio oscuro
de Marín que refrenda en 1687! lo expuesto:
“Lo qe piadosamente se tiene es qe en aquellas piedras, i tierra onde estaban plan­tados los dragos, devía estar el cuerpo de algún Varón Sancto que en la Ysla muriesse (...)”  ( Marín, 1687: 93r)
-El núcleo de este simbolismo lo constituirían los tres dragos encerrando en­tre sus raíces la piedra con el grabado podomorfo. Precisamente, un árbol encerrando entre sus raíces una piedra simboliza en el pensamiento norteafricano tradicional la unión de las dos almas que constituyen la personalidad, humana: nefs y rruh, constituyendo a menudo lo esencial de un santuario.

Esto nos lleva a considerar que los canarios creían en esta dualidad del al­ma. Algo de lo que no hemos podido encontrar rastros en las fuentes escri­tas, pero que podemos probar de esta manera.
-Estas tradiciones canario-mazigias fueron sometidas a un intenso proceso transculturador con la llegada castellana, dando lugar al actual culto a la virgen del Pino de Teror...” (José Barrios García, 1993:111-113)


Estimado Sr. Báez, se dice que el pueblo es sabio, y efectivamente lo es, pero no porque haya asumido conocimientos emanados de universidades pontificias o laicas, o sesudos tratados de teólogos y filósofos, lo es porque su sabiduría nace y se desarrolla con las vivencias y experiencias de la vida cotidiana y que se va trasmitiendo de generación en generación.

A pesar de los ingentes esfuerzos catequizadores desarrollados por el clero de la iglesia católica para desviar la adoración popular a la Diosa Madre tratando de canalizarla hacía la figura de Jesús, hasta fecha relativamente recientes fueron ineficaces, un ejemplo de que el pueblo canario siempre ha adorado a la Diosa Madre aunque fuese enmascarada bajo la figura de María, lo tenemos en un documento dirigido por la “Santa Inquisición española” en Canarias al rey de la metrópoli. El documento es extenso pero si tiene  paciencia para leerlo verá que hasta 1788 el pueblo canarii adoraba a la Diosa Madre en su aspecto como Virgen del Pino.

1788. Septiembre 10. “Muy Poderoso, Señor: Con ésta y en nueve fojas útiles, remitimos á V. A. testimonio  de la denuncia, que en este Tribunal hizo el Doctor D. Rafael José Ramos Perera, Canónigo de la Santa Iglesia catedral de esta Ciudad, por haber mandado su Cabildo, que  la Imágen de Nuestra Señora del Pino se le den tres golpes de incensario, ó tres incensaciones, y que en sus procesiones vayan los Capitulares y Clero con el bonete la mano.”

“Para que V.A. se pueda, enterar bien del caso, debemos decir, que esta santa imágen fue aparecida el año de 1483 recién conquistada esta Isla, en un Pino en el Lugar de Teror, distante dos leguas de esta Ciudad, como V. A. verá por la estampa que incluimos. Allí tiene, un Templo, el mejor que hay en toda la Isla, y han llegado á juntarse tantos capitales de las limosnas y legados de los isleños, que pocos años hace, se fundaron seis ú ocho Capellanías cuyos individuos asisten todos los días á cantar vísperas, tercia y misa, y en el templo hay ricos ornamentos y alhajas, con lo que se celebran las funciones con la mayor magnificencia.”

“El cuidado de este Templo y administración de rentas está á cargo del Cabildo de esta Catedral, de modo que un canónigo es administrador principal; hoy lo es el Doctor D. Andrés Domínguez Vélez, y este tiene de sustituto un clérigo residente en Teror que llaman  Mayordomo. El día de la Natividad de Nuestra Señora se celebra la función de esta Santa Imagen del Pino, y para ello van de diputados un Dignidad, un Canónigo y un Racionero, con el numero competente de Capellanes, músicos y sirvientes, todos á costa del Cabildo, que tiene allí una casa, que llaman de la Diputación.”

“Esta Santa imagen no se trae á la ciudad, sino en caso de urgentísima necesidad y antes de traerla, que siempre es á petición del Pueblo y Ciudad, se hacen tres días rogativas con misa en la Catedral, al Santísimo Sacramento; después nueve, á Nuestra Señora de la Antigua, que se venera en una Capilla de la misma Catedral; luego otra a San Pedro Mártir, Patrono de la isla; y el ultimo a Santa Ana, que lo es de la Catedral; y concluidos estos días de rogativa, se hace procesión por varias calles de la Ciudad, con la propia imagen de la Antigua; y no consiguiendo el remedio de la necesidad porque se pide, decreta el Cabildo la venida de Nuestra Señora del Pino y se señala día. En esto van á buscar la imagen del Pino un Dignidad  y un Canónigo, como Diputados de la Ciudad y pueblo”

“Sale por la mañana la  Santa imagen de Teror procesionalmente; y luego, a corta distancia del Pueblo la  cubren, y la traen en una silla de manos, que para esto tienen preciosamente adornada, El Cura de Teror  con su sacristán y cruz parroquial, Alcalde
y Regidores, vienen acompañando hasta la Ciudad, y lo mismo todos los Curas, por cuyos territorios pasa. Desde Teror llegan á una Ermita, que llaman San José del Álamo, distante como una legua: allí dejan la imagen en la Capilla con seis hachas, y comen los Diputados del Cabildo en una casa propia: lo mismo hacen los de la Ciudad, y dan de comer á cuantos concurren a conducir la imagen y sus adornos, que es una turba.”

“Salen de la dicha Ermita de San José del Alamo: como á las dos de la tarde, y ya de allí, sigue á la Imagen de Nuestra Señora la de S. José. Al pasar por el término del lugar de la Vega sale el Cura con capa pluvial y cruz a recibir  á Nuestra Señora con la imágen de Santa Brígida, que es su titular, y siguen. Luego en el término del lugar de Arucas, sale el Cura de su parroquia del mismo modo, y con la imagen de San Juan, que acompaña á la de Nuestra Señora; y por último, en el término .del Lugar de San Lorenzo sale el Cura con la misma ceremonia, y la imágen del dicho Santo Martir su titular. Con todo este acompañamiento llega la imágen de Nuestra Señora del Pino (al) Castillo del Rey, que está en dicha altura dominando la Ciudad. En cuanto  da vista, el Castillo dispara sucesivamente hasta trece piezas de cañón; y desde el Castillo bajan la imágen en hombros, los oficiales de primera graduación de Milicias y guarnición de la Plaza hasta la Ermita de los  Santos mártires Justo y Pastor. A la primera pieza de cañón que dispara el Castillo echan á vuelo las campanas de la Catedral, de todas las Capillas y conventos de la Ciudad, y sale el Cabildo con la Parroquia, todo el clero, todo el Clero de la Ciudad y Comunidades religiosas, que obligan a esto, á recibir la Santa Imágen en una plazuela que hace, ante la dicha Ermita de San Justo y Pastor, cuyas imágenes también sacan al recibo de la Virgen. En esta plazuela hay una mesa cubierta de damascos, con sus a almohadones al pié, y allí hace el Corregidor, Regidores diputados, obligación ante escribano, al Alcalde y Pueblo de Teror,  de devolverles la Santa Imágen después de la rogativa.”

“Concluido este acto, descubren la Imágen de N. S. del Pino, la dejan los oficiales y la reciben Clérigos. La música del Cabildo entona la antífona con sus versículos, y el Preste, que regularmente es el Deán, ú otra Dignidad, inciensa la Imágen y canta la oración. Hecho esto, se dirige la procesión a la Iglesia de Religiosos agustinos, donde está en una Capilla de Patronato de la Ciudad, donde está la Imágen del Santo Cristo de la Vera Cruz: sale este Señor presidiendo la procesión, después de la Virgen del Pino y demás efigies. A esta procesión concurre, no solamente la mayor parte de gentes de la, Ciudad, sino de toda la Isla; de modo que es el concurso mayor que aquí se ve. Desde San Agustín van a  la Catedral, en donde al pié de las gradas del Presbiterio se forman tres altares, y se colocan las Imágenes de este modo: el SS. Cristo de la Vera Cruz en medio; á la derecha, la imágen de N. S. del Pino, y seguidamente San Juan y San Lorenzo; y a la izquierda, San José, San Justo y Pastor y Santa Brígida. Regularmente hay sermón, luego que entra la procesión en la Catedral, y muchas ocasiones  misión por nueve días. “

“La mansión de la Imágen del Pino en la Catedral, suele ser lo menos de un me durante el cual, desde que se abre la Iglesia hasta las diez de la noche, está siempre llena de gentes de toda la Isla, y á la mañana se dicen muchas misas en los tres altares, y recogen cuantiosas limosnas; volviendo, cuando llega el caso la Virgen del Pino á Teror con el mismo acompañamiento y ceremonias que la traen.”

“El  Pueblo ignorante, que ve todo este aparato cree, que el  remedio de todas las necesidades, es la Vírgen del Pino, QUE PUEDE MÁS QUE DIOS y que no trayéndola, no hay remedio para su miseria; y si el Cabildo tarda en determinar  la venida, después que se pide claman contra los Canónigos.»

“En el presente año se trajo por falta de agua. Lo pidió la Ciudad; el Cabildo hizo Sus acostumbradas rogativas, como dejamos dicho, al SS. Sacramento, á N. S. de La Antigua, á San Pedro Mártir y á Santa Ana; y después  la procesión con N. S. la Antigua.

El Pueblo empezó a clamar, que no habría remedio, sino venia la Virgen del Pino, y se determinó el traerla. El Cabildo rehúsa la venida de esta Sta. Imagen por los crecidos costos que se le siguen y los más cordatos, porque ven que no sirve, sino de haber concurrencia del Pueblo; y muchas solo por diversión  y porque ven también QUE SE DA MAS ADORACION POR LAS GENTES Á LA VIRGEN DEL PINO, QUE AL ADORABLE SACRAMENTO.”

“El tiempo en que se acostumbra traer esta Señora, por falta de agua, es la primavera; y de este modo suele hallarse en la Catedral el día y octava del Córpus. Entonces llevan la Imagen del Santo Cristo de la Vera Cruz ” á la Iglesia de su Convento" y retiran las de los demás Santos á Capillas privadas, dejando la Imágen del Pino entre el Coro y Presbiterio, á la mano derecha; y con este motivo se ha visto muchas veces entrar bastante gentes indiscretas, volver la espalda al Sacramento, y orar en voz alta á la Virgen del Pino, por cuya razón, alguna vez se ha tratado en Cabildo, retirar la Virgen del Pino á una Capilla, pero no se han atrevido á determinarlo, por miedo al Pueblo y en este año, después de varias disputas, dispusieron volverla á Teror, cuatro días antes del Córpus, de cuya determinación se habló mucho contra los Canónigos.

Cuando ha estado en la ciudad el día del Córpus, salió en la procesión inmediatamente después del Sacramento, pero dentro del cuerpo del Cabildo, y se ven, ir mas  gentes rodeando á la Virgen del Pino, que al Sacramento, además de esto se nota, que cuando no va en dicha procesión la Imágen del Pino, y la de Ntra. Sra. de los Reyes, y entonces la llevan muy adelante, fuera del Cuerpo de Cabildo; cuya diversidad de cultos á Imágenes de Ntra. Sra., se mira melancólicamente por los sujetos de instrucción, al mismo tiempo que los ignorantes profieren, que todo se lo merece la Virgen del Pino; y de esto han nacido varias pandillas y disputas, sobre el culto de la Imagen del Pino.”

“En este año observaron, que algunos Capitulares iban en la procesión con el bonete puesto, otros le llevaban en mano; que unos, estando de semana, incensaban tres veces á la lmágen del Pino, como á la del SS. Cristo de la Vera Cruz, y otros daban tres incensaciones al Cristo, y dos á la Virgen, y por esta razón se tuvo el Cabildo espiritual, en que se mandó dar solamente dos veces incienso á la Imágen del Pino, y todos fuesen con bonete puesto en sus procesiones.”

“A este Cabildo asistió el Racionero D. Francisco Enríquez, natural del mismo Lugar de Teror, y apasionado, según el dice, de la Virgen del Pino, y para anular el Cabildo, discurrió pedir su bolilla ó voto; y apenas salieron de el Cabildo se extendió por la Ciudad lo que habían tratado, y empezaron las pandillas entre los Capitulares, y toda la clase de gentes; de modo que se les decía en los estrados á los Canónigos, que no llovía, porque no trataban a la Virgen del Pino como se merecía, y que breve tendrían el castigo, los que habían mandado que se pusiesen el bonete en sus procesiones; y que no se la incensase como á Dios y con estos gritos del Pueblo, se celebraron después los Cabildos, de que hace mención el Canónigo Ramos en su denuncia y declaración después de que en el Pueblo se haber mandado dar tres veces á la Virgen del Pino, y llevar el bonete en mano en las procesiones, se les burlaba públicamente y mas por las mujeres á los Capitulares del voto contrario, diciendo, que la Virgen no había ganado el pleito y otras palabras á este tenor.”

“Antes de estas disputas, siempre en el Lugar de Teror, llevaban los diputados  del Cabildo, Cura y Clerecía, el bonete puesto en las procesiones, que allí se hacían con esta imagen dándola solamente dos veces incienso, pero ahora se les ha mandado hagan como el Cabildo; y con efecto, le salieron á recibir, cuando volvió, con bonete en mano, y la dieron tres veces incienso.”

“Nos consta por conocimiento y trato que los Capitulares que han votado-, por que solamente se dé dos veces incienso-, y se lleve el bonete puesto en las procesiones-,son los sugetos  más hábiles y timoratos del Cabildo, y por esto solían decirles vulgarmente que la Virgen del Pino había ganado pleito contra los beatos.”

“Sabemos también, que al Reverendo Obispo se ha escrito, y dado parte de el caso por varios Capitulares, pero se ha desentendido por no sufrir un pleito. Los canónigos dicen, que al Cabildo pertenece solamente el ordenar procesiones y demás ceremonias dentro de su Iglesia.”

“Para que al Dr. D. Domingo Alfaro. Dignidad de Prior, se le admitiese su protesta, que va al fin del testimonio, y pusiese en los libros Capitulares, fue preciso acudiese á la Real Audiencia por vía de fuerza, y de este modo se le admitió, lo que se le había denegado en dos Cabildos, poniéndole en el segundo perpetuo silencio.”

“El Tribunal ha creído, que este lance, por los alborotos y pandillas que ha causado, tanto entre los Canónigos, como en el Pueblo, necesita de remedio, y más, por la disonancia que causa la diversidad de cultos á la Imágen de Ntra. Sra., dentro de una misma Iglesia, porque á la del Pino han de incenciar, según el nuevo mandato, tres veces, y llevar bonete en mano en sus procesiones, y á la de la Antigua solamente dos, y bonete puesto y aunque también le pertenece, se debían calificar los hechos y determinaciones que se denuncian, no la ha mandado, porque uno de los dos calificadores que hay, es Canónigo, y porque temen no hallar sujetos imparciales para esta calificación, porque unos están por un bando, y otros por el otro.”

“V .A. nos mandará  sobre todo, que debemos ejecutar para acertar, como la desea- mos.-Nuestro Señor guarde á V. A. etc.- Inquisición de Canaria 10 de Setiembre de 1788.-Licenciado don Cándido Toribio de Alarilla.-Doctor D. Francisco Javier Sains Escalera.” (1)

Dejamos á nuestros lectores que haga cada uno las reflexiones que le sugiera el examen de este importante documento; solo nos permitiremos observar, que hoy seria difícil encontrar quien escribiese de ese modo. Razón hemos tenido en consignar, que de ellos no venia el progreso, porque progreso era y muy grande oponer un dique á la idolatría del Pueblo, que se desbordaba de la manera que aparece en esa carta.

El espectáculo de los dos bandos, de bonete y sin bonete, es altamente curioso é instructivo; el calculado desvío hacia una Imágen, y la ciega adoración hacia otra, es digno de estudio y meditación; y el furor del Pueblo y el miedo del Cabildo, uno de los rasgos más característicos de la época.

Lo que no comprendemos es, como siendo fácil tan eficaz remedio, hubo tantos años de esterilidad, peste, hambre, langosta, inundaciones y miserias. Tul vez los Capitulares, por no haber decretado antes llevar bonete en mano, y dar las tres incensiones fueran causa inocente de tamaños males. Grave descuido que tantas lágrimas costó a Canaria.

¡La Diosa se lo perdone á los señores Capitulares, y no se lo tenga en cuenta!

Notas:

(1) Correspondencia de la Inquisición en Canarias. Libro 8.º pag, 272 vto.

El Iltmo. Sr. Obispo D. Antonio de la Plaza consulto sobre este asunto á la sagrada Congregación de Ritos, y se decretó que solamente se dieran dos incensaciones á la Virgen del Pino, cuyo decreto se mandó guardar y cumplir por el Cabildo de 15 de Julio de 1791, anulando todo lo que en contrario se había antes acordado.

Para concluir el tema de las “apariciones” en Tamarant consideramos de interés incluir una nota que en relación a la Virgen del Pino nos dejó el Coronel de su Majestad británica y viajero A. Burton Ellis, en un libro publicado en Londres en 1885 quien no dice:

“Entre otras imágenes extraordinarias de esta isla, una de las más extrañas es la que existe en la iglesia de Teror, una pequeña pero pintoresca aldea situada a unas once millas de Las Palmas. Es de madera, está cubierta de joyas y provista de cuatro brazos. Y lo que para alguien que conozca las deidades de La India supondría que intenta representar al dios hindú Visnú, aquí, sin embargo, es la Virgen, y la tradición asegura que hace algunos siglos se la encontró milagrosamente clava­da en un pino de un bosque cercano. No obstante, el motivo por el que tiene cuatro brazos es un misterio que dudo que in­cluso un sacerdote pueda resolver satisfactoriamente.” (A.B. Ellis, 1993: 55)

Se dice que existen amores ciegos, amores que matan, y nosotros añadimos que existen amores que inducen a los supuestamente amados a comulgar con piedras de molino.



[1] En Chinech (Tenerife) existe una región llamada Toriño (hoy Barrio Machado), cuando el lugar era un descampado construyeron en él una ermita dedicada a “Ntra. Sra. Del Rosario”, lo que sugiere que el lugar era considerado como sagrado por nuestros ancestros.
[2] Recientemente el profesor Pablo Atoche Peña (ULPGC), y su equipo multidisciplinar han logrado recopilar importantes datos y materiales que retrasan en diez siglos el primer establecimiento de humanos en las islas Canarias. Las dataciones del carbono 14 (C14), realizadas en los laboratorios Beta Analytic Inc., de Florida (USA, colocan a uno de los yacimientos estudiados, una estructura de unos100 metros cuadrados, como el más antiguo establecimiento al aire libre localizado hasta el presente en todo el Archipiélago canario, al tiempo que retrasan el primer poblamiento de Lanzarote al siglo X a.e.a., una circunstancia que permite relacionar los hallazgos producidos con la presencia en las islas de navegantes procedentes del Mediterráneo antiguo; primero fenicio-púnicos y más tarde romanos, los cuales dejaron significativos restos de su paso por la Isla en forma de estructuras constructivas, elementos cerámicos (ánforas y otros recipientes), objetos metálicos de cobre, bronce y hierro o avalorios vítreos.

[3] Teror (Terûghe, “La Dorada o Rojiza”), recordemos que el color rojo ocre es el color sagrado de la Diosa Tanit