domingo, 9 de noviembre de 2014

Y NACIÓ UNA FLOR GUERRERA




Josefa Falcón Abreu

Aquel nueve de noviembre
nacía una bella flor,
bella por dentro y por fuera,
guerrera de corazón.
Una guerrera que lucha
con una gran ilusión
para lograr algún día
liberar nuestra nación.
Esa lucha que apoyamos
los que amamos a esa flor
y a esta tierra bendita,
una lucha por amor,
que no usa la violencia,
solo usa la razón.
Contigo, a quien tanto admiro,
contigo quiero decir
gritando a los cuatro vientos:
¡¡¡Kanaria Tilellit!!!
(Para mi amiga del alma Dacil Tilellit en este día tan especial, de Pepi…O Fefilla…jajaja, te quiero tañat…) ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOSSSSSSSS!!! BESITOS........
Noviembre de 2014.



La leyenda de El Drago Milenario


Josefa Falcón Abreu

Una tarde en la remota antigüedad, cierto navegante mercader llegaba de las costas mediterráneas en busca de sangre de Drago producto muy en boga y de gran importancia en la elaboración de ciertas preparaciones de la farmacopea, y desembarcó por la playa de San Marcos, de Icod de los Vinos para llevar a efecto su lucrativo propósito. Estando ya en la playa sorprendió allí a unas infantas o damas de esta tierra, que conforme al rito tradicional se bañaban solas en el mar aquella tarde veraniega. El intruso navegante las persiguió, logrando apoderarse de una de ellas. Esta trató astutamente de conquistar el corazón del extraño viajero para lograr huir, y con signos de consideración y amistad le ofreció algunos hermosos frutos de la tierra. Para aquel navegante que venía detrás de la sangre del Drago, y traía metido en la imaginación y en el alma el mito helénico de las Hespérides, los frutos que aquella dama de esta tierra le ofreciera, pudieron muy bien parecerle las manzanas del mítico jardín. Mientras él comía gustosamente desprevenido, la bella aborigen saltó ágil al otro lado del barranco, y velozmente huyó hacia el bosquecillo cercano escondiéndose tras la arboleda. El viajero sorprendido en principio trató de perseguirla de cerca, pero vio con sorpresa que algo se interponía en su camino, que un árbol extraño movía sus hojas como dagas infinitas, y que el tronco parecido al cuerpo de una serpiente se agitaba con el viento marino y entre sus tentáculos se ocultaba la bella doncella guanche. El navegante lanzó un dardo que llevaba en sus manos, contra lo que a él se le figuró un monstruo, con gran miedo y asombro y al quedarse clavado en el tronco, del extremo de la jabalina empezó a gotear sangre líquida del Drago. Confuso y atemorizado el hombre huyó laderas abajo, se metió en su pequeña barca y se alejó de la costa; porque iba pensando en su corazón, que había sorprendido en el jardín a una de las Hespérides a la que salió a defender el mítico Dragón...

Noviembre de 2014.

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