lunes, 26 de mayo de 2014

MENCEY PELICAR






Josefa Falcón Abreu-Assidd Wayyur


Pelicar, también escrito como Pellicar o Belicar, era un mencey guanche que dirigía el menceyato de Icod, en la isla de Tenerife, a la llegada de los conquistadores castellanos en el siglo XV.

Pelicar se unió al mencey de Taoro, Bencomo, para repeler la invasión castellana en 1494, incluyéndose su menceyato en los bandos de guerra. Sin embargo, algunos historiadores como Viera y Clavijo indican que Pelicar no se alió con Bencomo, pues desconfiaba de las ambiciones de este. Finalmente, tras las sucesivas derrotas y la pérdida de los principales menceyes guanches (Bencomo, Tinguaro y Bentor), el mencey de Icod pasó por el doloroso trance de la rendición en 1496 tratando con ello de evitar más derramamiento de sangre, sometiéndose a los conquistadores en el acto conocido como Paz de Los Realejos.


Pelicar fue llevado a la corte de los Reyes Católicos por Alonso Fernández de Lugo junto a otros seis menceyes para ser presentados ante los monarcas. Ya en la corte, Pelicar fue vendido como esclavo de manera injusta por el mayordomo real Pedro Patiño, al que había sido entregado para que fuera su tutor, siendo liberado por mandato regio poco después. No se conoce el destino último del mencey, salvo que terminó sus días posiblemente en Sevilla como hombre libre.


MENCEY PELICAR

domingo, 25 de mayo de 2014

ICOD. ICODEN, BENIKODEN




Josefa Falcón Abreu

Esta vía de análisis del eminente canariólogo austríaco es de admirar y su ejemplo debe ser seguido por todos aquellos que seriamente busquen encontrar el significado de nuestros topónimos guanches. Además de la monumental obra del Dr. Wölfel, en la biblioteca de nuestros investigadores no debe faltar la obra también monumental del Rvd. Padre Charles de Foucauld. Para los investigadores que empleen este diccionario, recomienda que tengan a mano, el diccionario: ¨Lexique Français-Touareg ¨, de Frère J. M. Cortade y Mouloud Mammeri, editado en Argel en 1.967, por el CRAPE (Centre de Recherches Antrhopologiques Préhistoriques et Ethnografiques ). Al buscar una palabra en francés, ¨pierre ¨, dicho diccionario nos remite inmediatamente al diccionario del Padre de Foucauld: ékadé, pl. ikadéouen, ( II. 741) y después lo escribe en caracteres tifinagh.

Teniendo en cuenta esto y como el guanche hablado de Tenerife se parece mucho al Tuareg, dialecto del Ahhagar, mi análisis casi siempre me lleva a este dialecto. Esto nos daría para el topónimo en cuestión, el plural de piedras, lo que daría: wi-n-ikoden, , castellanizado en Benicoden. Ykoden o ikoden sería pues un plural, por la terminación – en, de plural.

Tenemos también en tuareg, ékkad, pl. ékkâden ( II. 750 ), significando , lo que nos daría entonces, para la gente de Icod, ¨ los de la roca que sobresale un poco >. ¿ Se referirían a lo mejor al Teyde con esta expresión o a algún otro roque que definiese el paisaje icodense?.


No podemos olvidar tampoco, cuando nos encontramos con la palabra –ben, en guanche, lo que significa en antiguo egipcio. El guanche tiene muchas palabras con una –P inicial o intervocálica, cosa que la aproxima al egipcio faraónico. ¨ Dicha lengua comporta pues esencialmente un substrato africano, más bien líbico, que penetraron y modificaron fuertes influencias semíticas: es pues más bien, al parecer, une lengua africana semitizada que una lengua semítica deformada ¨ (G. Lefebre). Respecto a –ben, en la página 39 de su gramática, Masperó dice: ¨ Ben es un pronombre sufijo de persona que se coloca antes del auxiliar; es una negación pero al mismo tiempo indica un lugar: ¿ donde ?. Ben resulta de la raíz locativa bû con el pronombre demostrativo – n- y se encuentra en relación con – bû- en la misma posición que –pen ( este ), con relación a pà, ten,. En realidad es una especie de adverbio de lugar demostrativo, que antes de convertirse en negación significaba, ¨ en este lugar ¨. Incluso puede ser la aglutinación del pronombre demostrativo y de la raíz locativa, es decir, de hecho la aglutinación de dos negaciones, bû y an que antes se decía: a-ben-un¨.

Según esto tendríamos, Benikoden, o bien, o si aceptamos lo de ékkad. Plural, ékkâden, tendríamos: ¨país, región, donde los del roque que sobresale un poco ¨. (Don Antonio Cubillo Ferreira),
Mayo de 2014.

LOS HACHITOS DE ICOD: LA VIVA NOCHE DEL FUEGO.





Josefa Falcón Abreu

En la fiesta de El Amparo,
seña María sentada,
contemplaba Los Hachitos,
que de La Vega bajaban....

El barrio icodense de El Amparo es la cuna de la celebración de los Hachitos, en esta ocasión una fiesta en honor a San Juan Bautista en la noche de su víspera. Y en esta magia Icod se prende fuego en multitud de hogueras, llamas y cientos de hachitos que recorren la localidad desde El Amparo, La Vega y el Lomo de Las Canales hasta Las Charnecas y la Playa de San Marcos.

Los Hachitos: preparativos y el hecho festivo. En la actualidad los hachitos son una especie de estandartes o candelabros de distintas medidas (1, 2 ó 3 metros de altura), según sea el cargador. Igualmente los padres los confeccionan de menor medida para que sus hijos mantengan viva la llama de la tradición. Se hacen de madera y en sus extremos se colocan unas cacharras con trapos o paños empapados en petróleo para hacer las antorchas y mantener el fuego. Los hachitos pueden tener diferentes formas (corazón, pirámide, cruz, círculo…) y se suelen decorar con distintos motivos usando ramas, flores, cintas... La estructura es sujeta por una traviesa que facilita el que se cargue al hombro.

En la oscuridad de la noche los hachitos son transportados, acompañados del ritmo y baile del tajaraste, como decíamos, conformando una romería multicolor. Según el estudioso Estanislao González González, el baile no falta en cualquier alto en el camino, interpretándose ahora sólo el corrido pero las letras del de a cuatro se mantienen vivas, incluso cuando encontrándose con el santo que sale a su encuentro, se entonan delante de éste con toda su carga antirreligiosa. Antiguamente, entre las danzas de acompañamiento se realizaba el conocido como baile de la lanza, ya desaparecido, y que se ejecutaba al son del baile del corrido.

Las Canales. Al mismo tiempo, en otro de los barrios que rodean el casco del municipio icodense en Las Canales, bajo la imagen de San Juan el Chiquito, se confeccionan los hachitos, a modo de mechones, pero de manera fija y con diferentes formas en determinadas zonas altas del lugar. También desde la zona más elevada del barrio se colocan unos alambres por los que bajan las bolas de fuego hechas de estopa o trapo encendidas, lo que dibuja otro escenario de fuego y lava en la noche de San Juan icodense, simulando una erupción volcánica.

Esta tradición en Las Canales es más reciente y se puede concretar sus inicios en torno a los años 20 ó 30 del siglo pasado, en el que los vecinos guardaban a San Juan en la casa de quien tuviera la responsabilidad social de hacer la fiesta ese año. En aquellos años se hacían los hachitos que se encendían cuando los de El Amparo llegaban a la zona de La Caldera, en la montaña de Ruiblás, bajando desde la Cruz del Mirabal hasta Las Canales.

Historia y cultura del fuego. Son muchos los pueblos que celebran la llegada mágica del solsticio de verano con distintas celebraciones al sol, al agua o al fuego. Una noche iluminada por los luceros de los hachitos y las fogaleras de las fiestas icodenses que probablemente tiene sus orígenes en celebraciones antiguas canarias previas a la conquista de Tenerife por la Corona de Castilla. Es la fiesta del Magec aborigen como un rito de mestizaje entre lo cristiano y lo pagano.

Otra hipótesis de esta festividad es la relación de alguna de sus danzas ancestrales (Baile Corrido o Baile Sentado) con rituales brujeriles (Baile del Gorgojo) en la noche de San Juan, o también referentes al efecto purificador del fuego.
Mayo de 2014.

sábado, 24 de mayo de 2014

DEL PASADO GUANCHE DE LA CORDILLERA OCCIDENTAL DE YCOD O MONTAÑA DE ATAMASNO.







Josefa Falcón Abreu

Sobre el poblamiento de esta zona del Menceyato de Ycoden por los guanches, quiero transcribir el siguiente artículo sobre las excavaciones realizadas en la zona.

Cuevas de Don Gaspar

La Zona Arqueológica se ubica en el sector más elevado de la ladera occidental del Valle de Icod, en el lugar conocido como Los Castañeros. Se trata de un gran apilamiento de coladas basálticas y traquibasálticas intercaladas por mantos de tobas y piroclastos, correspondientes a la Serie II. El conjunto de cuevas se abre en un nivel de tobas volcánicas de diversas tonalidades, entre los 475 y los 480 m.s.n.m., situado bajo una potente colada basáltica que culmina la ladera. La vegetación del lugar se caracteriza por su exuberancia y es la propia de transición entre el piso basal y el piso montano, con abundancia de especies como el incienso (Artemisia thuscula), vinagrera (Rumex lunaria), tabaiba amarga (Euphorbia obtusifolia), faya (Myrica faya), etc.; acompañadas de zarzas, tuneras y otras especies introducidas. Uno de los aspectos más destacables del espacio estudiado es el de las dificultades de acceso y tránsito por el mismo, debido a la fuerte pendiente del terreno y a la abundante vegetación que lo recubre.

El conjunto arqueológico está integrado por una serie de yacimientos que forman un complejo interrelacionado, en el que se incluye la Cueva de Don Gaspar -propiamente dicha-, la Cueva de las Palomas, así como tres cuevas muy próximas, aunque situadas a menor altitud. La Cueva de Don Gaspar, con una orientación hacia el este, presenta una amplia boca de 9,20 m de ancho y 3,45 m de alto, con una profundidad máxima de 10,40 m y una altura comprendida entre los 4,60-3,50 m. Se trata de una cavidad con buenas condiciones de habitabilidad, que fue excavada en julio de 1977 bajo la dirección de M.C. del Arco Aguilar, obteniéndose un importante registro arqueológico. Su potencia estratigráfica alcanzó los 1,33 m, distinguiéndose tres niveles de ocupación, el más antiguo de los cuales ofreció una cronología del siglo III d. C.

La Cueva de las Palomas constituye una prolongación de la anterior y su boca, orientada al NO, presenta una altura de 1,50 m y una anchura de 4,50 m. Sus dimensiones son inferiores a la Cueva de Don Gaspar: 1,65 m de alto, 4 m de profundidad y 5,50 m de anchura. Excavada durante la década de los 80 (1986 y 1988), se detectó un único nivel de ocupación prehistórico con un registro arqueológico similar a aquélla, aunque con una cronología aún más antigua: siglo III a. C.

Entre los materiales recuperados en las labores de excavación de ambas cuevas destaca la abundancia de material cerámico de diversa tipología y factura; material lítico sobre basalto y obsidiana, además de un fragmento de molino circular; adornos y cuentas realizadas en barro cocido, hueso y concha; abundantes restos de fauna terrestre y marina (carpidos, suidos, cánidos, félidos, spáridos, patélidos y otras especies malacológicas); así como restos vegetales -en forma de semillas carbonizadas- de trigo, cebada y habas.

La cueva nº 3, sin una denominación específica, se sitúa en las proximidades de las dos anteriores y al igual que ellas debió tener una función habitacional. Sus dimensiones son algo menores, con una boca de 1,10 m de altura y 2,5 m de anchura, apreciándose material arqueológico en superficie. Este yacimiento no ha sido aún estudiado.

Las cuevas números 4 y 5 son oquedades de dimensiones reducidas, cuya funcionalidad es más discutible. El conjunto arqueológico se completa con un antiguo naciente, que desempeñaría un papel esencial en la ocupación y explotación de este territorio, así como con dos hornos de tejas, relativamente modernos, situados a una cota inferior (415 m). Se trata de dos oquedades excavadas en un manto de toba, una de las cuales presenta un pilar que divide la entrada. En su interior y en el contorno de la boca se aprecian los signos del proceso de cocción, revelados por la rubefacción de los materiales tobáceos, así como restos de las tejas fabricadas en el lugar. Por su valor etnográfico y por su proximidad al asentamiento aborigen, se incluyen en la Zona Arqueológica.

La antigüedad datada en dichas cuevas da sentido a la tradición guanche recogida en el siglo XVI por Fray Alonso Espinosa en su paso por Ycod.


El religioso Fray Alonso de Espinosa dejó el siguiente testimonio escrito sobre una historia contada por los descendientes de los guanches referente al poblamiento de la isla

“Los naturales guanches viejos dicen que tienen noticia de inmemorable tiempo, que vinieron a esta isla sesenta personas, mas no saben de dónde, y se juntaron y hicieron su habitación junto a Icod, que es un lugar de esta isla, y el lugar de su morada llamaban en su lengua Alzanxiquian abcanahac xerac, que quiere decir: «Lugar del ayuntamiento del hijo del grande”
http://laciudaddeldrago.wordpress.com/ruta-del-rio-de-ycoden/
Mayo de 2014.
Imagen: PELICAR MENCEY DE YCODEN

HAY AMORES QUE MATAN...




Josefa Falcón Abreu

En estos días, a nuestras casas llegan muchas cartas de partidos políticos, “vendiéndonos el oro y el moro” para que les votemos, con sus votos ya preparados en su sobrecitos, chosssssssss…¡que maravilla! Que buenos son todos ahora, cuanto beso reparten por ahí…cosa que no he podido entender nunca, si el resto de los días somos desconocidos ¿porque ahora esos besos? ¡ni que se les ocurra darme uno!….Hasta he visto en la tele a un político canario dando un mitin a unos clientes en las terrazas de un bar, eso ya me pareció el no va más...me parece hasta ridículo…pero volviendo a las cartitas con los votos ¿Se han dado cuenta de cuanto se gastan en enviar esas cartas y en el uso de tanto papel, para al final acabar en las bolsas de la basura? si es demasiado….Pero si la gente que quiere ir a votar va a encontrar votos de todos los partidos en los centros electorales, que quien quiere votar no necesita que le estén atiborrando de cartas…Me pregunto la de gente que podría comer con el dinero que se han gastado en tanto papel y carta, dinero que se estará tirando a la basura…y mientras cientos de personas que no disponen de unas pocas monedas para comprar algo que llevarse a la boca….¡ah pero eso para ellos parece que no importa! No, no…aunque ahora todos digan que si, lo cierto es que eso ¡NO LES IMPORTA! Si les importara tratarían de que todo ese dinero que se han gastado –y que, repito, terminará en la basura- fuera a parar a manos de quien lo está necesitando para comer… ya habrá suficientes papeletas en los centros electorales, y hasta sobrarán… el hambre de mucha gente, por desgracia, seguirá existiendo porque, como siempre, les importa más emplear el dinero en lo que les conviene….Tamaragua amigos…
Mayo de 2014)

sábado, 17 de mayo de 2014

SER CANARIO





Josefa Falcón Abreu

Y hay quien dice ser canario
y reniega de su tierra.
Yo pregunto: ¿Dónde guardas
esa tu canariedad?
Canario es ser algo más
que haber nacido en Canarias.
Canario es aquel que lucha
para lograr liberar
a su tierra de cadenas
al grito de¡Libertad!
Canario es aquel que ama
a esta tierra en que nació,
a su origen, a su raza,
a esas raíces profundas
que lleva en el corazón.
Canario es reconocer
a la raza guanche viva.
La canariedad se siente
con la sangre por las venas.
Esa es mi canariedad…
Así es como siento yo.(Josefa Falcón)

viernes, 16 de mayo de 2014

LA TRAGEDIA DEL CRUZ DEL MAR




Josefa Falcón Abreu

El "Cruz del Mar" era un barco pesquero de 19,20 metros de eslora que se dedicaba a la pesca de la anchoa, atún y bonito, en el entonces Banco Canario-Sahariano. Tenía matricula de Vivero (Lugo), aunque su base estaba en el Puerto de la Luz (Gran Canaria). Y aunque tenía previsto faenar en aguas de Mauritania, su armador José López González había decidido retrasarlo hasta el siguiente año, "por lo caro de las licencias con aquel país". Así que el destino decidió que se hallase faenando la tarde del 28 de noviembre de 1978, a unas 3 millas de la costa continental africana, frente a la Punta del Cabiño.
Eran cerca de las 20 horas, cuando una lancha Zodiac de unos 9 metros de eslora, con hasta 24 hombres a bordo, se colocó a un costado del pesquero. Todos ellos iban vestidos de "hombre rana" y portaban metralletas de cargador curvo y cuchillos en los tobillos. Y tras subir a bordo la mayor parte de ellos (5 quedaron en la lancha), entablaron conversación con los asustados pescadores lanzaroteños, "en un perfecto castellano". Uno de los asaltantes entró en la cocina con un paquete, y luego salió sin el mismo.
Los supervivientes de aquella terrible noche, recuerdan como uno de los asaltantes dijo "yo he estado trabajando en Lanzarote, concretamente en el Hotel San Antonio...". Otro de ellos entabló conversación con Sebastián Cañada García "Chano", un niño de 14 años que se había embarcado por primera vez. Sus palabras profetizaban lo que iba a ocurrir: "Es una lástima que tengas que morir tan joven...".
Los agresores volvieron a su lancha, quedando 5 a bordo del pesquero. Aunque en un principio desenfundaron sus cuchillos, luego desistieron de tal forma de desembarazarse de los marineros. Así que dos de los piratas se dedicaron a saquear la embarcación, llevándose incluso los relojes de los pescadores. Luego se marcharon con el ¨botín" a la zodiac... Fueron los 3 restantes los que protagonizaron la matanza: el patrón, José María Hernández Marrero, fue alcanzado en el pecho por una bala que rebotó en el encendedor que llevaba en el bolsillo, salpicando con su sangre a los asesinos; fue rematado en el suelo por una ráfaga disparada al costado; Chano, el niño de 14 años, fue alcanzado por otra ráfaga, quedando colgado sobre la barandilla; el contramaestre, Agustín Hernández Marrero, se enfrentó al más corpulento de los criminales, forcejeando con él, pero recibió "más de ocho impactos de bala en el costado"; Alfredo R. Marrero pudo arrojarse al agua, pero fue tiroteado igual...; los asesinos dispararon a sangre fría contra el apelotonado grupo. Luego colocaron artefactos explosivos en el pesquero y lo volaron.
Sólo pudieron sobrevivir 3 de los 10 marineros lanzaroteños: Eusebio Rodríguez García, fue el primero en arrojarse de espaldas al mar; su hermano, el maquinista Miguel Angel Rodríguez García, también se arrojó por la borda; lo mismo que Manuel Hernández Marrero, que se golpeó fuertemente en la columna, tras dar su cuerpo contra el caparazón del barco. Los tres sobrevivieron, sujetos a una balsa pinchada, durante seis horas hasta que los rescató el pesquero "Chico Grande". No tuvieron la misma suerte: José María y Agustín Hernández Marrero; Amador Hernández "Sito"; Rafael Salas Fernández; Alfredo R. Marrero; el niño Chano Cañada; y Juan Suárez Rodríguez. ¡Descansen en paz!